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Colectivos Vecinales reivindican una visión solidaria e integral de las luchas contra los megaproyectos frente a la «propaganda empresarial, institucional y mediática»
15 de juliol, per Nadia15/07/2026Etiquetas:Los Colectivos Vecinales en Defensa del Territorio continúan en su labor de denuncia y señalamiento de la tramitación de megaproyectos energéticos en Cantabria, en un momento, el verano, en el que advierten de que “desde instituciones cómplices suelen aprovechar la desconexión social para acelerar procesos de tramitación de este tipo de proyectos”. En este sentido, vuelven a denunciar la situación actual del polígono eólico Somaloma-Las Quemadas, proyecto sobre el que en los últimos días han recibido la que consideran una “incomprensible noticia”: la concesión de nuevas autorizaciones para la construcción del polígono tras haber sido paralizado dos veces en los tribunales, la segunda en 2026 con sentencia firme, sin haberla recurrido y la obligación de abonar las costas.
Además, muestran su sorpresa e indignación porque, al mismo tiempo que se anunciaban las autorizaciones de Somaloma-Las Quemadas, se desestimaba por su “elevado impacto ambiental” la solicitud para la instalación del polígono eólico de Benavieja, ubicado frente a Cabárceno. De esta forma, denuncian que algunos polígonos eólicos son descartados con facilidad, mientras otros vuelven una y otra vez en función de la zona en la que se sitúen, aplicando criterios políticos y no estrictamente técnicos ni ambientales. Recuerdan que este hecho queda confirmado por la tramitación del “discriminatorio PROT”, que pretende entregar al expolio la comarca de Campoo-Los Valles, el valle de Iguña y el de Soba, bajo la falacia de que no existe patrimonio natural, paisajístico e histórico-cultural que preservar en esas comarcas, mientras que el resto de Cantabria, quedaría oficialmente excluido del riesgo de estos ecocidios.
En esta línea, y a modo de ejemplo, señalan que “el PE El Escudo lleva más de tres meses paralizado, después de haber sido construido prácticamente en su totalidad; el PE Somaloma-Las Quemadas ha sido paralizado dos veces por los tribunales; y que, al respecto de la ampliación de la presa de bombeo —el proyecto Aguayo II—, promovida por Repsol y cuyas obras se iniciaron hace semanas, la CROTU está contestando ahora a las alegaciones registradas en el verano de 2022. “¿Tendremos que esperar otros cuatro años a los diferentes recursos de alzada presentados ante la falta de información geológico-geotécnica de la actuación y sobre el impacto que puede tener esta obra, no solo durante su construcción, sino también cuando se encuentre a pleno rendimiento?”
Advierten de nuevo de los riesgos que implicaría una situación de escasez de agua con situaciones meteorológicas prolongadas, como las que estamos viviendo estos días, de enorme calor y sequía, en la que se prioricen los intereses de Repsol en vez de mantener los caudales ecológicos o el abastecimiento de agua a los municipios de Cantabria.
Respecto del primero de los ejemplos citados, el PE El Escudo, un expolio del territorio prácticamente consumado y paralizado desde marzo, informan de la celebración de un “lamentable curso de verano de la Universidad de Cantabria”, que consideran un “nuevo lavado verde de las empresas que destrozan el territorio”. En él participó Agustín Valcarce, consejero de Biocantaber, la empresa filial de Iberdrola que ha llevado a cabo las obras. Afirman que “como era de esperar, este representante y el resto de participantes han utilizado el curso para continuar promoviendo discursos extractivistas y la expansión de la mal llamada energía limpia, verde, eco, o sostenible; generada por estos megaproyectos energéticos”.
Además, durante el curso los participantes acudieron a las obras del PE El Escudo en lo que denominaron una “visita técnica” y afirmaron que la “legislación de evaluación ambiental en Cantabria se mira con lupa”. Desde los Colectivos Vecinales denuncian que esa lupa es la de empresas como Iberdrola, Repsol, Red Eléctrica Española con la enésima ampliación de la subestación eléctrica en Molledo, o entidades financieras como el Banco Santander o BlackRock, y que la visita tuvo como finalidad seguir “adoctrinando sobre sus argumentos y datos falaces”. En este sentido, señalan que estos discursos se amparan en información falsa, sesgada o tendenciosa, secundada por informes emitidos por entidades como la propia Universidad de Cantabria, a través de la Fundación Instituto de Hidráulica Ambiental de Cantabria y la Fundación Leonardo Torres Quevedo. Por ello, los Colectivos Vecinales denuncian que la Universidad de Cantabria, siendo una institución pública, funcione como altavoz de empresas privadas volcadas únicamente en sus propios beneficios.
Todos estos hechos vienen siendo denunciados desde hace años por los Colectivos Vecinales en Defensa del Territorio, al igual que por otras organizaciones y movimientos sociales. Ante los cientos de escritos, recursos y denuncias que han presentado hasta la fecha por la vía administrativa y judicial. Afirman que apenas reciben respuesta y que, en los pocos casos en que se producen contestaciones, estas se limitan a meras respuestas formales en las que se ignora o se justifica cada uno de los hechos denunciados.
Lejos de que sus denuncias y los continuos informes técnicos aportados sean escuchados, explican que desde las instituciones se evidencia cada vez más la complicidad con las empresas y entidades financieras que promueven estos proyectos. Como ejemplo, citan la nueva Ley de Control Ambiental, aprobada recientemente con los votos del PP y del PRC, que consideran que “facilita la vida a las empresas promotoras de los megaproyectos energéticos, ya que no obliga a revisar desde cero los proyectos ya aprobados o en tramitación, les da continuidad y les permite modificar, prorrogar o adaptar sus autorizaciones dentro del nuevo marco”.
Además, permite que varios proyectos puedan apoyarse en infraestructuras comunes o ya existentes, como accesos, líneas de evacuación o subestaciones”. Explican que también reduce la carga administrativa para las empresas, ya que la ley habla de agilizar trámites, proporcionar seguridad jurídica, ayudar a las promotoras a presentar la documentación y limitar exigencias como el estudio arqueológico únicamente a los casos en los que se considere que puede existir afección al patrimonio. Afirman que “esto supone todavía más manga ancha por parte de la Administración hacia las empresas. Es facilitar el expolio del sur de Cantabria y dificultar las alegaciones y los recursos contra los megaproyectos”.
Ante esta situación, hacen también un llamamiento a las organizaciones y movimientos sociales en lucha sobre la importancia de mantener criterios de denuncia robustos y coherentes. Lo hacen ante lo que consideran incoherencias en la reciente petición pública de SEO/BirdLife respecto del PE Anjana, en la que exige frenar el proyecto por su impacto sobre especies protegidas. Lamentan que en esa petición no se incluya la situación de otros eólicos ubicados en la misma unidad ambiental y que afectan a las mismas poblaciones de avifauna. “No tiene sentido que hablen del milano real, catalogado «En Peligro de Extinción», y de otras especies de aves protegidas afectadas por el PE Anjana, y no lo hagan respecto de los demás proyectos del entorno”. Además, detallan que “el PE Somaloma-Las Quemadas se encuentra a solo dos kilómetros de uno de los núcleos del PE Anjana”, por lo que echan en falta la misma petición de SEO/BirdLife para este y otros proyectos eólicos que generan impactos similares sobre las especies amenazadas.
Finalmente, y volviendo a hacer alusión a lo que denominan la “propaganda del triple eje empresarial, institucional y mediático al servicio del expolio”, señalan y denuncian los publirreportajes a modo de artículos de algunos medios de comunicación en favor de estos proyectos. Por todo ello, desde los Colectivos Vecinales en Defensa del Territorio anuncian que continuarán luchando por la vía judicial contra todos estos polígonos, movilizándose en las calles y trabajando para situar en los medios de comunicación información rigurosa y técnica, con una visión global, solidaria e integral de lo que representan estos megaproyectos energéticos. Además, hacen un nuevo llamamiento a toda la población a “informarse de manera crítica, actuar y no dejarse manipular por este tipo de estrategias articuladas desde este triple eje, que pretende expoliar los territorios para el beneficio económico de empresas y entidades financieras, en una enorme estafa al calor de subvenciones públicas que deberían destinarse precisamente a lo contrario: mejorar la vida de las personas y preservar el medioambiente”.
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¡El briega en papel del mes de julio lleva días en la calle!
13 de juliol, per adiospgou13/07/2026Etiquetas:El boletín mensual Briega en papel roza los 80 números con el nº 79 en julio en Cantabria. La contrainformación libertaria de Briega sigue apostando por combinar la red y el periódico en papel de forma modesta y constante. La lucha contra la tauromaquia, el antifascismo, el surf t la diversidad funcional son los temas elegidos en este boletín veraniego que podéis encontrar en los habituales puntos de distribución.
Abarcamos en este número los esfuerzos de la asamblea Cantabria contra la Tauromaquia por promover la campaña que durante años lleva organizando un contrapoder a pie de calle contra los festejos taurinos, su cultura del maltrato y la tortura, así como la financiación institucional que hoy en día es la reproducción asistida de este negocio violento.
A su vez, nos hacemos eco de la traducción de un texto al castellano por parte de la web Baskultur que publicamos en Briega sobre el nazi muerto Quentin Deranque y la instrumentalización a través del victimismo que la extrema derecha en sus distintas variantes está llevando a cabo, tanto a nivel nacional francés, como a nivel internacional, cuyos ejemplos podemos encontrar incluso en Cantabria dentro de las movilizaciones racistas en Castro Urdiales y ante la presencia constante de antifascistas confrontando su presencia.
Por último, hablamos con un compañero que lleva años en un proyecto desinteresado con chavales con algún tipo de discapacidad. La diversidad funcional en el surf en la playa santoñesa de Berria tiene un lugar llamado Looking Smile. Valores como la autogestión, el apoyo mutuo y el antiautoritarismo se pueden encontrar en esta bella práctica cuyo entorno son las olas del mar.
Si queréis que Briega llegue a más sitios de Cantabria solo tenéis que escribirnos y ampliaremos los puntos de distribución.
Salud
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Anarquismos en la encrucijada
13 de juliol, per adiospgou13/07/2026Etiquetas:Anarquismos en la encrucijada

Tomás Ibáñez
Lo admito, estoy cabreado, muy cabreado, y eso explica que haya reaccionado tan abruptamente ante algunos textos provenientes del sector plataformista, o especifista como ellos mismos prefieren denominarse, y que haya proferido expresiones tan agresivas como las de calificarlos de “anarquismos cavernícolas, retrógrados, y reaccionarios”.1
Estoy cabreado porque siempre me ha parecido deleznable que en las controversias se vaya “a por la persona” del contrincante, atribuyéndole determinados rasgos o características para descalificar sus posturas y sus argumentos, y eso es precisamente lo que se hace en escritos como los de Miguel Brea, del colectivo especifista madrileño Liza.2
En el afán por explicar que determinadas posturas se deben a situaciones o a rasgos personales no se debería abandonar cierta prudencia, si no se quiere caer en la indecencia. Se me reprocha, por ejemplo, no estar presente en las luchas a pie de calle contra los desahucios y otras insoportables barbaridades. Reconozco que a mis 82 años ya no estoy para militar las 24 horas al día como lo hice largo tiempo en mi juventud y seguí haciéndolo con menguante intensidad durante muchos años más.
Me cabrea que se pretenda inducir la idea que mis posturas se deberían a que sería un intelectual de despacho, sin contacto militante con la realidad, y me fastidia tener que contrarrestar esa idea con algunos datos sobre mi trayectoria a pie de calle recordando, por ejemplo, que antes de ser mayor de edad ya estuve ante los tribunales por actividades anarquistas antifranquistas, o que en enero de 1966 entre a formar parte de la Comisión de Relaciones de la FIJL (ilegalizada en Francia. por su vinculación con Defensa Interior), o que sufrí una orden de expulsión de Francia por mi participación en la sublevación de Mayo del 68, sin olvidar que participé muy intensamente en la reconstrucción de la CNT, y así sucesivamente hasta el presente haciendo lo que buenamente puedo para luchar por mis valores.
Por cierto, cuando se alude a que la elaboración de mis textos persigue el objetivo de que sean publicados en revistas indexadas, se debería saber que no solo me he caracterizado por rechazar esa práctica, sino que una de mis luchas académicas fue, precisamente, la de denunciar ese criterio como indicador de excelencia investigadora.
Estoy cabreado porque el procedimiento que consiste en descalificar a la persona con el fin de socavar sus argumentos me ha llevado a mencionar algunos fragmentos de mi trayectoria antes de abordar las cuestiones de fondo, que es lo que realmente presenta algún interés.
Y, por último, pero no menos importante, también estoy cabreado porque tengo el sentimiento de que la corriente especifista, representada básicamente por Liza en Madrid y por Embat en Catalunya se inscribe de forma casi mimética, y probablemente sin pretenderlo, en un fenómeno más general que en el ámbito marxista lleva por nombre Movimiento Socialista, originado en Euzkadi, y Horitzó Socialista en los países catalanes.
En el caso del anarquismo el propósito de focalizar las luchas hacia la revolución social proletaria, y de recomponer el fragmentado tejido libertario aglutinándolo en una gran y potente organización, me parece arrastrar las luchas anarquistas hacia una ineficacia política y social, alejándolas de la realidad del mundo contemporáneo.
Espero que haber dado rienda suelta a mi cabreo haya tenido en mí el efecto catártico suficiente para que pueda abordar ahora, sin excesiva acrimonia, la controversia con la tendencia especifista en torno a tres temas principales:
— La revolución, el programa revolucionario, y el deseo de revolución.
Contrariamente a lo que se sostiene desde el especifismo no es la crítica al antiguo imaginario de la revolución lo que desalienta el fervor combativo de quienes rechazan el actual sistema y anhelan otra forma de vida, sino que es el hecho mismo de fomentar la creencia en la vigencia de ese imaginario. En efecto, animar a luchar hoy por una revolución social inspirada en el concepto de revolución propio de las ideologías socialistas y anarquistas forjadas en el siglo 19 está abocado a crear, más tarde o más temprano, una inevitable frustración, no solo ante la evidencia de que no se perfilan, ni a corto ni a medio plazo, unas condiciones que la hagan posible, sino también por el escaso entusiasmo, e incluso el nulo interés, que la perspectiva de una revolución “a la antigua” despierta en la población.
Se trata de una falta de credibilidad y de una ausencia de interés que puede desanimar a quienes, llevados por las mejores intenciones, vuelcan sus energías en “avanzar” hacia la consecución de la revolución, afinando estrategias, elaborando programas y perfilando sesudos proyectos revolucionarios, que en ningún caso producen avances perceptibles en esa dirección.
Criticar la concepción de la revolución forjada en los siglos 19 y 20 no significa negar que el sistema vigente sea totalmente inaceptable, ni cuestionar que haya que luchar acerinamente en su contra. No se trata de abandonar la imprescindible necesidad de transformar radicalmente el sistema, y está bien claro que los anarquismos desprovistos de un intenso deseo de revolución difícilmente merecerían su calificativo. No se trata de renegar de la revolución, sino de resignificar su concepto. Y eso es precisamente lo que se está haciendo en los sectores que mantienen vivo el deseo de revolución, pero que desarrollan sus practicas en el mundo contemporáneo y no en el fantasma de un mundo que ha caducado desde hace mucho tiempo.
En esos sectores la revolución no es un objetivo más o menos lejano hacia el cual se avanzaría mediante “el correcto desarrollo de la estrategia correcta”, sino que, alejada de toda perspectiva escatológica está incardinada en el presente. La revolución resignificada en términos actuales no se ubica en el porvenir, sino que acontece en cada espacio y en cada proceso que se consigue sustraer al sistema., no es aquello hacia lo cual nuestras luchas intentan acercarnos, sino lo que estas producen en el transcurso de su propio desarrollo. Dicho con otras palabras, la revolución no es la meta de nuestras luchas, sino que es inherente a estas, no hay propiamente revolución entendida como se la entendía antaño, sino que existen unas actividades que son revolucionarias en tanto que ejemplifican la resistencia contra el sistema, lo contradicen y lo resquebrajan en el transcurso de sus propio ejercicio. Se hace revolución en el día a día de las luchas, sin esperar a ningún estallido final que constituiría la recompensa de nuestros esfuerzos. La recompensa no radica en ningún otro lugar que en el seno de esos mismos actos.
Y para que no se diga que esa concepción es producto de la ideología neoliberal imperante desde el último tercio del siglo 20, basta recordar que ya la encontramos prefigurada en escritos del siglo 19, como por ejemplo en los de Max Stirner. Anecdóticamente, aun no había concluido el año 1964 cuando ya había publicado un texto que se titulaba en francés: “la revolución de papá ha muerto”.3 Abandonar ese tipo de revolución me parecía entonces la mejor manera de seguir siendo revolucionarios y revolucionarias.
— La clase obrera, su consideración como sujeto revolucionario, y el capitalismo actual
El peso del sector productivo al que pertenecían los sujetos catalogados como miembros de la clase obrera no ha dejado de decrecer tanto en términos absolutos como en términos relativos.
Mas allá de la clásica distinción marxista entre la clase en sí, y la clase para si, es obvio que tan solo un indebido proceso de reificación permite afirmar que existe algo así como la clase obrera (o cualquier otra clase). La clase es un concepto sociológico, una categoría, una abstracción, que carece de un referente material. Cuando se hipostasia esa entidad conceptual no solo se incurre en un error inferencial, sino que se asientan las bases para construir relatos que intentan disimular su carácter fantasioso tras un lenguaje tecnicista que conduce finalmente a distorsionar nuestra representación de la realidad, y a encarrilar nuestro análisis políticos, así como las actividades que de ellos se derivan, hacia derroteros equivocados y conclusiones erróneas,
Constar el descenso en importancia de la llamada clase obrera no es un sesgo ideológico inducido por el neoliberalismo, sino un hecho que resulta trivial por ser demasiado obvio, cuestionar la tendencia a hipostasiarla, no es restar importancia al hecho incuestionable de la explotación capitalista, ni a la existencia bien real de multitudes de personas que para subsistir se encuentran en la obligación de vender su tiempo, su salud, sus competencias, sus energías a cambio de unas contrapartidas económicas siempre inferiores a la plusvalía generada, como así lo exige la ley de hierro del capitalismo.
Pretender que la clase obrera es “el sujeto revolucionario” representa una doble falacia, primero porque si no existe una clase obrera resulta imposible que esta sea el sujeto de cualquier cosa, y segundo, porque si nos empeñamos en llamar sujeto revolucionario a las entidades que producen revoluciones, resulta que esos sujetos son múltiples. No hay un sujeto revolucionario sino muchos, Y estos no suelen definirse mecánicamente por una determinada inserción en el tejido productivo., sino que se corresponden con las reacciones y las resistencias frente a los distintos dispositivos de dominación que conforman el tejido social, y que lo siembran de operaciones de discriminación. Más allá de la eventual potencialidad revolucionaria de los colectivos explotados y/o discriminados a los que pertenecen las personas, son revolucionarias las que están animadas por un rechazo consciente y radical de la sumisión, y por un intenso deseo de revolución que las lleva a desarrollar actividades revolucionarias encaminadas a oponer resistencia a las diversas formas de dominación propias del sistema vigente.
Es obvio que el sistema en el que vivimos desde hace unos cuantos siglos es un sistema capitalista absolutamente execrable, que Marx, pero no solo él, contribuyó a analizar. Sin embargo, el lenguaje pretendidamente riguroso al que recuren los textos especifistas, así como otros de carácter filomarxista, refleja una incapacidad a desprenderse de los tópicos más manidos del marxismo. El mantra que no deja de repetirse desde hace más de un siglo es que el capitalismo entra en su fase final, y que está a punto de sucumbir bajo sus insalvables contradicciones. Se habla de capitalismo terminal, de capitalismo desquiciado, de crisis sistémica y crónica del capitalismo neoliberal, de la irreversible dinámica degenerativa de la acumulación, de la entrada del capitalismo en una fase de turbulencias estructurales, etc. etc. No todas estas expresiones figuran literalmente en los escritos especificistas, pero si encajan en su incansable mantra de anunciar que el capitalismo está tocado de muerte debido a sus propias contradicciones internas, lo cual inyecta una moral de victoria diferida a una militancia frustrada por el hecho de constatar que el moribundo capitalismo no deja de resistir frente a sus denodadas embestidas.
Lo lamentable es que ese tipo de análisis no ayuda a entender las características actuales del capitalismo, y especialmente las de esa 4ª revolución industrial, o revolución 4.0, en la que hemos entrado desde los albores del siglo XXI.
Inseparable de la revolución informática que dio inicio a la tercera revolución industrial en los años 1970, se trata ahora de la integración de las tecnologías digitales en todos los ámbitos de la sociedad, y de la estricta dependencia de los recursos digitales en la que se encuentran todos esos ámbitos, medicina, educación, comunicación, investigación, incluso las guerras y, por supuesto, la esfera económica que pasa a configurar un capitalismo digital o tecnocapitalismo que, entre otras características, consigue producir plusvalía a partir de los enormes caladeros de datos explorados por potentes algoritmos.
La IA, la robótica, la ingeniería genética, las nanotecnologías, los objetos conectados, los satélites, los ordenadores cuánticos… etc. todo eso propicia, por una parte, la emergencia de un nuevo tipo de totalitarismo4 que empieza a modelar la sociedad, y, por otra parte, la entrada en un régimen de vertiginosa aceleración de los cambios en todos los ámbitos, creando, entre otras cosas, un contexto de incertidumbre y un sentimiento de incontrolabilidad tanto del presente como del futuro.
Ese es el contexto en el que se insertan nuestras luchas actuales, y resulta bastante difícil vislumbrar cómo encaja la clase obrera en tanto que sujeto revolucionario en el marco del capitalismo 4.0
— La organización especifista
Obviamente, el quid de la cuestión no radica en si es preciso organizarse o no. Tener que organizarse es una exigencia inherente a cualquier actividad anarquista tan pronto como involucra a más de una persona, Por lo tanto, cuando se hace bandera del anarquismo organizado lo que se está haciendo es excluir implícitamente de esa categoría buena parte de las actividades anarquistas que también requieren organización, pero que se desarrollan fuera de un determinado tipo de organización. Así, se reserva la expresión “anarquismo organizado” para designar el anarquismo que se encuadra específicamente en un determinado tipo de organización.
Por ejemplo, sería manifiestamente erróneo sostener que los colectivos anarquistas que actúan a partir de los centros sociales okupados y autogestionados, o desde problemáticas locales, o desde pequeños colectivos autónomos, o desde la lucha contra determinadas discriminaciones particulares carecen de organización, sin embargo, el hecho mismo de dejarlos al margen del anarquismo organizado está transmitiendo que si esos tipos de anarquismos no merecen el calificativo de anarquismo organizado no es en realidad porque carecen de organización, sino porque constituyen un mosaico variopinto, fragmentado, inconexo, carente de una perspectiva estratégica que oriente sus luchas.
Esa apropiación hegemónica del atributo “organizado” da al traste con la pretensión de convertir el carácter organizado o no del anarquismo en un criterio diferenciador entre dos tipos de anarquismo, y deja al descubierto la voluntad de considerar como anarquismo organizado únicamente el anarquismo propio de determinadas organizaciones entre las cuales figuran, por supuesto. las organizaciones especifistas.
Una mínima honestidad política exigiría que, en lugar de hablar genéricamente de anarquismo organizado, quienes así lo hacen precisaran que están hablando de anarquismo organizado según una de las concepciones de la organización, pero que hay otras concepciones y que, por lo tanto, también existen otras variedades de anarquismos organizados. Eso desplazaría el debate hacia la comparación entre diversas formas de organización, para poder valorar, entre otras cosas, cuáles son las más adecuadas a las características de la sociedad actual y las más eficaces para transformarla.
Pudiera ser, por ejemplo, que la realidad actual exigiera modelos organizativos reticulares, mucho más flexibles, más fluidos, que los de las organizaciones tradicionales, orientados por simples propósitos de coordinación para llevar a cabo tareas concretas y específicas, desde perspectivas meramente tácticas.
Pudiera ser que la tentación de romper esa fragmentación y esa fluidez organizativa condujera a condenar el movimiento anarquista a sufrir un nuevo eclipse tras el reciente periodo donde consiguió polinizar una serie de movimientos subversivos externos al ámbito del anarquismo identitario, y donde alcanzó a proliferar en los intersticios de la sociedad.
En cualquier caso, la fascinación por construir una sólida organización anarquista articulada en torno a un programa revolucionario coherente, y a unas perspectivas estratégicas capaces de sostener eficazmente las luchas anticapitalistas, debería alentar la actividad militante de quienes se inscriben en esa tesitura sin que tengan que alimentar la engañosa ilusión de que las dificultades que aquejan a las luchas actuales se deben, principalmente, a la ausencia de una gran organización libertaria, y que esas dificultades desaparecerán tan pronto como esa organización vea la luz.
Pese a mis recelos respecto de las organizaciones que, de manera más o menos explicita según los casos, forman parte, de la tradición plataformista, es decir de la tradición que representa en el seno del anarquismo la versión más parecida a “la forma Partido” que es propia de las diversas variantes de los marxismos-leninismos y de los trotskismos, no me incomodaría tanto el intenso proselitismo que desarrollan sus partidarios si los esfuerzos de quienes anhelan una gran organización anarquista se volcasen en desarrollarla, ganando nuevos espacios y nueva militancia, en lugar de echar mano de lo ya existente, es decir de una parte del anarquismo actualmente activo para reestructurarlo, sin percatarse de que al homogeneizarlo y al unificarlo se corre el riesgo de destruirlo.
En efecto, parece como si se estuviese lanzando una OPA sobre los centros sociales okupados y sobre los colectivos anarquistas autónomos para que su militancia engrose las filas “unitarias”· del especifismo. Un poco como ocurrió en Catalunya durante el llamado “Process” cuando los nacional-independentistas de las CUPs lanzaron una OPA sobre la militancia anarquista esparcida por el tejido social de Catalunya y consiguieron atraer hacia la actividad nacional-independentista buena parte de esta.
El hecho de que desde el especifismo se exhorte a potenciar el poder popular, y a empoderar el pueblo fortalece el aire de familia con las organizaciones de índole marxista revolucionaria, acentuando de esa forma el aroma de leninismo rampante que se desprende del especifismo. No es sorprendente que desde esa proximidad se manifieste cierta atracción hacia el reaccionario concepto de “vanguardia”, aunque intentando reformularlo y disfrazarlo para hacerlo menos repelente en los medios anarquistas5.
A modo de conclusión provisional, resulta obvio que, considerando tan solo las discrepancias en torno a estos tres temas, se dibujan unas orientaciones fuertemente divergentes, por no decir unas diferencias abismales6. Sin embargo, como nadie puede tener la total seguridad de que su punto de vista es el más acertado, me parece muy bien que quienes se agrupan en organizaciones como Liza, Embat y otros colectivos del mismo talante, desarrollen sus propuestas y actividades sin que les pongamos palos en las ruedas, siempre que también se abstengan de hacerlo respecto de otras propuestas anarquistas.
Desde el convencimiento de la necesaria pluralidad de los anarquismos, solo quiero desearles suerte en su andadura, pero eso no implica renunciar al análisis, a las valoraciones, y a la crítica de sus postulados y de su quehacer.
Es esa misma suerte, solo que aun mayor debido a mi propia orientación dentro de los anarquismos, la que deseo a quienes se organizan fuera de esas organizaciones en los colectivos anarquistas autónomos que procuran resistir, y que, con ello, están contribuyendo a anarquizar el mundo en el presente y en toda la medida de lo posible.
- https://redeslibertarias.com/2025/10/10/anarquismos-cavernicolas-retrogrados-y-autoritarios/ ↩︎
- https://regeneracionlibertaria.org/2025/12/03/anarquismo-no-fundacional-anarquismo-funcional-al-capital/ ↩︎
- 1964. T. Ibáñez “La révolution de papa est morte”. Bulletin des Jeunes Libertaires nº 48 ↩︎
- Véase la adenda sobre esta cuestión en mi libro Anarquismo no fundacional. Afrontando la dominación en el siglo XXI. Barcelona Gedisa 2024 ↩︎
- T. Morago, «Recomponer la vanguardia», Regeneración libertaria. junio 2026 ↩︎
- A. Apilánez. https://kaosenlared.net/el-anarquismo-en-su-laberinto/ ↩︎
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Llamamiento de solidaridad frente al desalojo del CSOA CSN en Valencia
10 de juliol, per Nadia10/07/2026Etiquetas:RESISTENCIA FRENTE DESALOJO CSOA CSN
Cole okupat Sempre NostreSaludos compas! Hacemos un llamamiento de apoyo mutuo frente a la amenaza del derribo de nuestras formas de organización y autogestión colectiva por parte de la maquinaria judicial, social y autoritaria que quiere imponer sus lógicas neoliberales y capitalistas.
El CSOA CSN es un centro social okupado anarquista, trasnfeminista, antituristificación, anticarcelario, antirracista y antiespecista, ubicado en lo poco que queda del barrio del Carmen en el centro de València.
Nos encontramos en una indefensión total ante un proceso legal en el que el juez, junto a su equipo inició un proceso trepidante en el que ni siquiera hemos podido estar presentes y en cuya sentencia no se han tenido en cuenta ninguna de las alegaciones de nuestro equipo jurídico, vulnerando así cualquier legítima defensa y la posibilidad de un juicio
con todas sus garantías procesales.Esta idiosincrasia nos intenta amedrentar una vez más, como pasó con nuestres vecines de Caixers (finca del BSOA Ca la caixeta) quienes resistieron frente a la justicia, que decidió entregar sus casas a un fondo buitre, Good Capital Investment Group. Este proceso gentrificador y turistificador continúa con la cesión de nuestro centro social a un ricachón especulador Güemes SL, para convertirlo en un hotel para guiris. Sin esperar mucho más de una justica fascista como la del estado español, nos queremos coordinar con colectivos e individualidades, que consideren poder formar parte de nuestra lucha anarquista, que compartan nuestros valores de apoyo mutuo y solidaridad.
Qué podéis hacer? Os proponemos varias ideas para que impulséis el contraataque en vuestros territorios:
- Mensaje de denuncia en vuestras calles y de solidaridad con “ Cole okupat Sempre Nostre”, "seguirem okupant desde--- (lugar del territorio)---fins a València" , “CSOA CSN ens quedem” .o “casa buida, el demoni la cuida solidaritat amb CSOA CSN”.
-Boicotear poniendo malas reseñas en el perfil de google maps de
"Enforex" con comentarios negativos de la empresa para que no den lugar a construir en el centro social. ( https://maps.app.goo.gl/9z9xS3TAy9PAkWHPA)
- Apoyo económico para la caja de resistencia que tenemos en València.
Tenemos camisetas, diseños, posters y socarrats (baldosa de ceramica artesana) para su venta o participar en eventos y sopadors que realicemos.
- Pedimos contar con vuestra presencia en los días previos y durante la resistencia al desalojo, que seguramente sean en septiembre- octubre.
- participar en nuestro espacio y difundir nuestras actividades, queremos estar más vivxs que nunca!
( enlaçe en nuestro canal de difusón de telegram: https://t.me/csoacsn )Por la autogestión y el apoyo mutuo, la lucha sigue!
Un abraç des del cor de València!
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¿Quién está detrás del rechazo a los chicos del centro de acogida de Mioño?
7 de juliol, per adiospgou07/07/2026Etiquetas:¿QUIÉN ESTÁ DETRÁS DEL RECHAZO A LOS CHICOS DEL CENTRO DE ACOGIDA DE MIOÑO?
El pasado 29 de mayo vecinas de Castro X La Igualdad en Castro Urdiales presenciaron como un grupo de jóvenes perseguía a un chico del centro de acogida de Mioño. Tardaron segundos en activarse y denunciarlo. Es muy importante que haya una comunidad de lucha en este municipio que se esté disputando el discurso en clave antirracista ante meses y meses de escalada de tensión ocasionada por distintos grupos reaccionarios que se esconden tras un supuesto apoyo vecinal. Es más, si no fuera por ésta red de denuncia del racismo que hay detrás de toda la criminalización y persecución sobre los chicos que han llegado, probablemente la situación hubiera sido aún más hostil e impune. Probablemente muy poca gente se hubiera enterado de esta persecución y nadie hubiera salido a la calle a denunciarlo como el pasado 7 de junio, donde decenas de personas dejaron claro que «nativa o extranjera, la misma clase obrera».

El pasado 20 de junio, un dia antes del fracaso de concentración racista que distintos grupos escuadristas del estado tuvieron en el pueblo castreño, Danilo Albin escribía para Público un artículo llamado «Un grupo xenófobo con vínculos con ultras italianos agita las protestas contra un centro de menores en Cantabria». En el mismo afirmaba que La plataforma Remigración y Reconquista, que acababa de participar en Roma en un acto promovido por sus aliados de extrema derecha, instaba a sus seguidores a movilizarse contra el hogar para migrantes en Castro.
Razón no le falta a Danilo, sin embargo, esta campaña conspiranoica y racista, importada por el grupúsculo Alfonso I en Cantabria, no es la única iniciativa de carácter neofascista que está detrás de las protestas contra los chicos migrantes en Castro Urdiales. Es necesario mostrar al resto.
Echemos la vista atrás y veamos que ha pasado para llegar hasta este punto. Es innegable que cuando se supo que en Mioño se iba a a abrir una casa para acoger a personas menores no acompañadas que venían del continente africano hubo rechazo de una minoría vecinal de la población. Sin embargo, ¿Fueron estas personas de Castro las que activaron toda una serie de movilizaciones que duran hasta hoy? La respuesta es, probablemente no, seguramente no solas. La certeza es que esta negativa minoritaria no ocurrió de manera espontánea.
Como ya se describe en el artículo «Castro-Urdiales se moviliza al grito de «Ningún ser humano es ilegal» ante la campaña contra el centro de menores», el pasado 1 de marzo, una convocatoria de una plataforma autodenominada «Patrullas Castro, con el respaldo de cargos públicos de Vox —como los concejales Agustín Fernández y Laura Velasco, además de diputados regionales—, derivó en una protesta marcada por proclamas xenófobas y supremacistas, acompañadas de un acoso sistemático diseñado para amedrentar a cualquier voz disidente. Este modus operandi, ya testado en municipios como Cartes, sigue un patrón claro:
Detección del objetivo: Elección de municipios donde la extrema derecha cree que es más sencillo maximizar el impacto del miedo y movilizar a una masa mediante la desinformación.
Difusión de bulos: Desinformación activa sobre supuestos riesgos para la seguridad, a menudo apoyada por cargos públicos que actúan como agitadores.
Coacción y acoso: Señalamiento directo a trabajadores del centro y cargos institucionales para forzar el bloqueo administrativo y cambios políticos bajo coacción. Esto ha llegado hasta el hostigamiento personal hacia la alcaldesa, Susana Herrán, incluso en presencia de sus hijos.
Si miramos a todo el resto del estado español, observaremos que la estrategia política de Vox tiene una serie de propuestas de acción que se repiten en distintos puntos geográficos. Uno de ellos, cerrar los espacios relacionados con la igualdad de género y la atención a las mujeres víctimas de violencia de género. No es casualidad que Vox intentara cerrar el Espacio Mujeres de Torrelavega porque estaba haciendo lo mismo en otros municipios y localidades del estado español. Fracasó, como de costumbre, pero lo utiliza como campaña política. De la misma manera, no es casualidad que Vox tuviera una presencia notoria en redes y en la calle en las movilizaciones contra el centro de acogida de Mioño, puesto que es lo mismo que intentó en Cartes y está intentando en el barrio santanderino de Cazoña. No sólo en Cantabria, también Madrid, Albacete y otras localidades. Las movilizaciones no surgen de una espontaneidad vecinal causada por el descontento y el hartazgo del vecindario de Castro, surgen por una estructura de partido con pequeños ayudantes extraparlamentarios que les hacen el trabajo sucio. Es necesario desnaturalizar estos brotes racistas porque su promoción tiene nombres y apellidos.
Es necesario desnaturalizar estos brotes racistas porque su promoción tiene nombres y apellidos.
La gama de grupos reaccionarios que se han acercado a Castro Urdiales a intentar rascar visibilidad en los últimos meses ha sido bien variado. Sin embargo, Vox es la formación con mayor capacidad de hacerse notar por lo evidente de que es una fuerza política parlamentaria con mucha financiación detrás. Sus integrantes no son los únicos que hicieron kilómetros para ir de domingueo a este pueblo a gritar racistadas. También tuvieron mucho protagonismo sus exjuventudes «Revuelta», las cuáles, después de su estratégica escisión tras el desfalco de dinero a costa de las víctimas de la Dana en Valencia, andan mandando militantes fascistas a manifestaciones contra centros de menores en distintos puntos del estado.

Si bien Revuelta empezó fuerte en Castro, perdieron fuelle en pocos días. Una trayectoria distinta fue la de Frente Obrero, esta formación profundamente reaccionaria tiene como principal actividad la de sostener el negocio emprendedor de su líder, el cuál ha encontrado un nicho de mercado en redes, como la cobertura de programas televisivos como Horizonte de Iker Jimenez y la invitación a eventos de grandes empresarios como el «Madrid economic Forum». Este grupúsculo fue tomando presencia poco a poco mandando a sus caras más visibles a Castro en distintas ocasiones. Una de estas consistió en intentar boicotear una mesa redonda organizada por colectivos feministas y antirracistas del pueblo. También consiguió que los cuatro militantes de Cantabria pegaran carteles xenófobos y alguno de sus simpatizantes se presentara en un acto sobre bulos y desinformación en medios en Torrelavega para interrumpirlo. Además, en Santander, sus juventudes difundían la interrupción de una clase en el interfacultativo tras haber colgado una pancarta contra «Los menas». Por suerte, dicha pancarta no duró nada gracias a estudiantes que la tiraron a la basura.

Las caras más visibles de las protestas de Castro colaboran estrechamente con este grupúsculo rojipardo como con los neonazis de Santander, que también intentan hacerse un hueco marginal a través de la campaña con base conspiranoica llamada «Remigración», como señalamos al inicio de este texto. No hay ningún tipo de esfuerzo de investigación para demostrar que estos representantes de la minoría vecinal de Castro que se opone a la acogida tienen buena relación con agrupaciones escuadristas e incluso asumen discursos de carácter abiertamente fascistas. Prueba de ello es el alegato que el pasado 21 de junio en Castro hizo uno de ellos sobre Quentin Deranque, un nazi que murió en un enfrentamiento con militantes antifascistas que estaban en un acto por Palestina y fueron atacados por escuadristas de extrema derecha entre los que se encontraba él. Es decir, algo que no tenía nada que ver con la supuesta «seguridad» del vecindario de Castro y sí con la construcción de un mártir neonazi.


Tampoco faltaron los anteriormente citados neofascistas/neonazis santanderinos afines a Amanecer Dorado y con vinculaciones con Casapound llamados Alfonso I, que se unieron tarde a las movilizaciones pero acabaron acudiendo a las últimas.
Castro también ha sufrido visitas turísticas de la bajeza moral de pseudoperiodistas como Cake Minuesa y Vito Quiles. El primero, conocido por acosar a trabajadores manteros y antiguo invitado de los nazis de Santander a conferencias, decidió esta vez ir a insultar a un compañero de Castro X la Igualdad mientras trabajaba como educador social en el centro de acogida. No han sido las únicas amenazas e insultos que han recibido las personas antifascistas que viven en Castro y que están movilizándose día tras día por la libertad sexual y de género, por el pueblo palestino, por el pueblo saharaui y contra el racismo. Las amenazas más graves y recientes fueron las que ocurrieron días antes de la famosa concentración del 21 de junio, donde se lanzaron gritos contra una compañera diciendo que la iban a pegar y violar. Al final la concentración obtuvo una respuesta antifascista que se puso delante de poco más de un centenar de neofascistas venidos de distintos puntos del estado, principalmente Madrid, a pesar de un despliegue mediático sin precedentes auspiciado por matones como Daniel Esteve de Desokupa y Roberto Vaquero de Frente Obrero y su reciente iniciativa patrullas de España. De ahí la conclusión del colectivo «Las calles contra el fascismo» de que fuera un fracaso sin ningún tipo de respaldo social y vecinal de Castro más allá de un puñado de personas en estrecha relación con estos grupos.

Uno de los líderes del grupúsculo neofascista Alfonso I el 21 de junio en Castro Urdiales

Camisetas del grupúsculo.
La concentración del 21 de junio en Castro recordó demasiado al pasado 12 de marzo en Santander, donde más o menos los mismos grupos se reunieron en una concentración contra la acogida a chavales migrantes en Cantabria frente a Delegación de Gobierno. Una concentración que tuvo una respuesta antifascista contundente y logró que su acto perdiera toda capacidad de mandar el mensaje que querían, pero que fue totalmente denostada por medios como «Enbocadetodos» o el líder de Frente Obrero y posteriormente acosada por la Policía con decenas de identificaciones y dos multas.
Los medios, en sus distintos formatos, han jugado y juegan un papel fundamental monetizando odio. De hecho, la tergiversación de los distintos sucesos en estos meses en el pueblo de la costa oriental cántabra darían para otro artículo que enumerara la serie de bulos y manipulaciones utilizadas para convertir a los chicos de Mioño en monstruos, despersonalizandoles totalmente.
Lo cierto es que grupos neofascistas de distintas tendencias y medios de comunicación determinados han sido los principales instigadores de este odio a los chicos acogidos en el centro de la Fundación Cuin. Cabe señalar la importancia de entender que el carácter reaccionario de un vecindario no es un despertar natural, sino que tiene instigadores concretos, unos de corbata y otros más de calle. Un ejemplo oportuno por su gravedad y actualidad es el de los pogromos y linchamientos de Irlanda del Norte, donde el millonario Elon Musk y el nazi Tommy Robinson han sido cruciales para amplificar la ola de racistas unionistas saliendo a la calle a quemar coches y viviendas del proletariado migrante y racializado. Una de las pruebas de que no se trataba de un estallido natural del vecindario ante una agresión de una persona sudanesa, es que estos grupos nazis tenían listas de casas de personas migrantes y racializadas apuntadas previamente. Aquí en Castro Urdiales también hay personas que incitan al odio racista y que, conscientes o no, están sembrando un caldo de cultivo ideal para que se den prácticas similares a las vistas en Reino Unido e Irlanda.
El odio racista no es algo natural e intrínseco a las vecinas, sino una estrategia política de tensión entre iguales que beneficia a las grandes fortunas y a los aspirantes a tomar el gobierno. Sin embargo las pocas personas que sostienen estos discursos, exceptuando los nazis que andan por ahí intentando pillar cacho y fantaseando con levantar la zarpa de vez en cuando, suelen reclamar que no son racistas. El racismo actualmente no opera tanto desde argumentos biológicos sino securitarios. Sin embargo, la delincuencia no es un rasgo inherente de personas de un origen étnico determinado, sino una consecuencia de la marginación. Ello explica que en los años 80 hubiera barrios con grandes problemas sociales en sus calles donde chavales españoles utilizaban la delincuencia como forma de sobrevivir en una sociedad sin apenas oportunidades para ellos y con mucha droga alrededor. Si bien hoy en día no hay manera de demostrar, ni con datos materiales ni con argumentos, la relación entre inmigración y delincuencia de manera honesta y certera, sí la hay entre exclusión y delito. Sobre ello sería evidente y lógico que si una sociedad relega a la población migrante y/o racializada de determinada clase social e incluso de determinado perfil cultural y religioso a las posiciones más precarizadas de la clase trabajadora, pudiera darse el caso de que en efecto ocurriera una relación con ciertos comportamientos catalogados como delitos por el código penal. Sin embargo, no es el caso. Los datos desmienten el argumentario interesado de la reacción.
La simple y llana separación y comparación entre nacionales y extranjeros para medir cualquier cuestión social tiene un punto de partida racista y es que el racismo no es una característica exclusiva de la extrema derecha sino una estructura material y politica que forma parte de las democracias capitalistas en las que vivimos.
Recomendamos el texto de Nuria Alabao «El error de Rufián: contra la asociación entre migraciones y delincuencia» donde afirma que es imprescindible desmentir con datos el bulo que vincula a los migrantes con la criminalidad. «El problema no es el origen sino la pobreza, la precariedad y la crisis de vivienda: cuestiones de clase que exigen luchas conjuntas.» Otros autores como Alberto Cordero en «Belfast habla de nosotros» no da tanta importancia a legitimar nuestras posturas con datos puesto que piensa que las personas nos movemos por la emocionalidad politica. En consecuencia, piensa que lo importante está en generar contrapoderes comunitarios que permitan enfrentar estos fenómenos con solidaridad y lucha.
En ambos sentidos, la comunidad antirracista de vecinas de Castro Urdiales y los colectivos sociales de la localidad, están siendo una experiencia valiosa a la altura de sus circunstancias y suponen una referencia a seguir para articular una lucha cada vez más fuerte en Cantabria contra tentativas de pogromos, linchamientos, persecuciones y ataques que los grupos reaccionarios intentan promover y que seguro la gente vamos a tener que contener, evitar y/o confrontar.




