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Kobane asediada
22 de gener, per adiospgou22/01/2026Fuente:Etiquetas:Kobane asediada
Nota de prensa urgente 4: Interrupción del suministro eléctrico y nuevos ataques contra Kobane
El suministro de agua y electricidad a Kobane ha quedado suspendido. El acceso a Internet también ha sido interrumpido poco después de compartir la información sobre el corte energético. Fuentes locales informan de que las fuerzas extremistas se están acercando al centro de la ciudad, en lo que parece ser una campaña de represalias contra una ciudad que logró una histórica victoria sobre el ISIS en 2014.
Con los servicios esenciales deliberadamente interrumpidos, se está desarrollando rápidamente una crisis humanitaria. Los civiles, entre ellos niños y ancianos, están atrapados en la oscuridad, privados de los suministros básicos. El agua, los alimentos y el combustible se están agotando.
El alto el fuego de cuatro días declarado por el Gobierno de Transición de al Sharaa no se está respetando y la ciudad se enfrenta a nuevos ataques. Mientras tanto, las fuerzas militares turcas se están concentrando en la frontera turca con tanques, soldados y armamento pesado.
El deseo de venganza contra Kobane es incontestable. Las fuerzas que rodean la ciudad buscan borrar tanto el significado simbólico como estratégico de la derrota del terrorismo global liderada por los kurdos.
Para los kurdos, y para el mundo, Kobane es un símbolo de esperanza y resistencia. Al cortar las infraestructuras que sustentan la vida, las fuerzas del Gobierno de Transición sirio, actuando en coordinación con Turquía y respaldadas por milicias yihadistas, están utilizando las necesidades humanas básicas como arma contra una población que en su día estuvo en primera línea de la defensa mundial.
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Geografía del desarraigo. La defensa del territorio pasa por volver a sentirnos parte de él y habitarlo juntas —más allá de las fronteras—
20 de gener, per Ak-rata20/01/2026Etiquetas:Todo comienza con una sencilla pregunta: ¿por qué? ¿Por qué sentimos que estamos perdiendo esta batalla? ¿Por qué a nadie le importa? ¿Por qué me cuesta cada vez más relacionarme? ¿Por qué me da igual irme de este lugar que quedarme? ¿Por qué quiero irme? ¿Por qué parece que a nadie le importa que todo esto desaparezca?
Miraba a los molinos que coronaban ya las cumbres y se dejaban ver por encima de Silió. Arriba, esos gigantes blancos; abajo, la Vijanera, la “máxima” expresión de folclore, arraigo e identidad. Primer domingo del año, al sonar de los campanos de los Zamarrones, el pueblo a rebosar: celebración, festejo, orujo y coplas que señalaban la vanguardia de lo «reprochable y criticable» que acontecía. La gente las aplaudía. Se cantó sobre su identidad, sobre el valor de resistir los abusos que caen sobre su mundo; se señaló a los molinos, se cantó sobre la injusticia y la gente aplaudió y aplaudió…
Las raíces —como vínculo vivo con el territorio—, el arraigo, la identidad y el territorio… si esto no está unido por una fuerte emoción, por un claro sentimiento, que venga quien sea y lo diga. Si perdemos todo eso no hay tierra que defender ni nadie que defienda la que hay. Nuestra desconexión del territorio, que empezó ya a fraguarse hace siglos, es la muerte de este y de nosotras mismas: de nuestra libertad, de nuestra supervivencia, de la capacidad de resistir contra un sistema que no tiene límites.
¿Qué entendemos por arraigo o qué queremos entender por arraigo en estas líneas? Resulta un término polémico, sujeto a múltiples interpretaciones de otras tantas facciones políticas que pueden hacernos patinar sobre la línea que hay entre lo reaccionario y lo emancipatorio (Badal, 2024). Por ello, hablaré de este término en el sentido de considerar al ser humano como parte del mundo en el que vive, como un actor más, a fin de querer confrontarlo con su antítesis: el desarraigo. En este sentido, reclamar el término como emancipatorio.
¿Qué somos o qué nos queda si perdemos lo que sea que une nuestro cuerpo a lo que está bajo nuestros pies?
El territorio actualmente se ve empapado de concepciones paisajísticas casi museísticas. La naturaleza termina siendo cualquier trozo de tierra que se nos hace virgen a la vista; los espacios libres de ruido son una opción de consumo más, buscando silencio y color para darnos “baños” lejos del mundo urbano, que a cambio de las “facilidades” ha hipotecado lo que hay fuera de él. La arquitectura urbana, cada vez más funcional y homogénea, ha ido acompañando la gestación de un número creciente de no lugares:
«Zonas efímeras, ahistóricas, anónimas e insignificantes que no dejan huella en nuestra memoria».
El urbanismo de las ciudades, siempre sujeto a los PGOU, la arquitectura y los intereses dominantes han ido comiéndose poco a poco la espontaneidad de las relaciones humanas, del tejido de barrio, de la identidad —entendida como algo construido en la relación con el entorno y con quienes lo habitan— que define a quienes viven en él (independientemente de dónde vengan) y de las raíces (que pueden surgir en cualquier momento), y que constituyen la historia viva que nos conectaba las unas con las otras.
Pareciera que la propia arquitectura de estos lugares «evitara la catástrofe de tener que pasar tiempo juntas, para evitar crear lugares de identidad, significación y sentido fuertes». Zygmunt Bauman ya escribió sobre este fenómeno.
Políticas del miedo, nuevas necesidades consumidoras vinculadas a nuevos consumos, cadenas comerciales devorando el comercio local, la especulación de la vivienda, la imposibilidad de habitar y las nuevas urbanizaciones cerradas sobre sí mismas, aisladas, muertas… (la lista sigue y sigue). Como toda enfermedad, esto se contagia al mundo rural. Habitantes enfermas de las ciudades buscamos refugio en los pueblos de alrededor; los pueblos de alrededor reclaman las “facilidades” del mundo urbano; la gente contaminada de una lógica urbana y capitalista planteamos un escenario donde las constructoras, las inmobiliarias, las empresas energéticas y los políticos se frotan las manos… el tiempo y el hormigón hacen el resto.
Roto el tejido social, rotas las redes, rotos los espacios comunes y la memoria que vertebra nuestro paso por el mundo… ¿qué es lo siguiente? O, mejor dicho, ¿qué más ha estado ocurriendo al mismo tiempo?
El éxito de los atentados que caen sobre nuestro territorio no solo depende de las políticas llevadas a cabo por los partidos políticos en coalición con grandes empresas (Iberdrola, por ejemplo).
Triunfan cada vez más porque hay un entramado social que lo permite, no por su falta de acción —que también—, sino por su absoluta indiferencia, cuando no por su aceptación consciente.
Pero esto no es un hecho espontáneo ni casual: es intencionado y premeditado. Si analizamos la situación de los parques eólicos, por poner un ejemplo, vemos que las empresas aprovechan la crisis climática y el declive de los combustibles fósiles como una nueva oportunidad de negocio. Ante la presión social que exige medidas a los Estados frente al futuro desolador que se dibuja, se les abre un mercado de par en par. No es mi intención entretenerme mucho aquí, pero sí analizar algunas de las causas que han llevado a la conformidad social que ve justificable y necesario el destrozo medioambiental para construir, por ejemplo, esos macroproyectos eólicos sobre el territorio, sin ser capaces de imaginar otros mundos posibles. ¿Cómo van a imaginarlo?
Estas causas están, sí o sí, relacionadas con el desarraigo (entre otras). Está relacionado porque, mientras pequeños grupos locales tratan de enfrentarse a esos gigantes, la impasividad social es abrumadora, tanto que habrá personas que se sorprenderán el día que pasen por El Escudo y vean qué hay ahí. Es abrumador cuando las motivaciones que llevan a defender otros territorios de la región son meramente paisajísticas y turísticas (estrechamente ligadas), y mucho más abrumadoras resultan las declaraciones, el apoyo de los medios de comunicación y los contenidos educativos respecto a este tema en las aulas… En resumen: todo lo que construye el capitalismo verde.
¿Es el desarraigo la única explicación para que estén triunfando estos proyectos? No, pero es uno de sus síntomas.
La industrialización, el éxodo rural, la tecnologización, el urbanismo exacerbado, la turistificación, la especulación… todo ello ha ido envenenando nuestras raíces y nos ha alejado de la tierra en la que vivíamos, convirtiéndola en un cuadro (en el sentido literal y figurado). La proliferación de no lugares y la pérdida de identidad que configuran la actual posmodernidad de una sociedad líquida, errante y sin destino generan una identidad líquida, convirtiéndonos en turistas perpetuos en nuestra propia tierra (Bauman). Un turista es un actor de consumo que pasa temporalmente por un lugar para admirar la belleza o aquello que ofrece; es un espectador, y los espectadores no actúan. Del mismo modo, los nuevos espacios que se erigen ante nosotros lo hacen sin identidad y desconectados de sus raíces históricas, y así:
«Un espacio sin arraigo produce sujetos desarraigados»
(Rem Koolhaas).
Cuando los lugares que habitamos no cuentan historias ni sostienen memorias, nuestra propia identidad se erosiona.
Cuando perdemos la memoria de los espacios que nos rodean, el lugar también queda desarraigado, y eso ocurre también en el paisaje. Nos hemos alejado tanto del escenario que nos hemos convertido en espectadores, y el vínculo que nos queda se convierte en algo meramente visual (Badal, 2024). El territorio se convierte en una imagen estética, en un fondo, y pierde su valor (y nosotras con él). Y, sin embargo, el argumento de defender ese paisaje es el que más adeptos gana, pero también el más ingrávido.
La sensación de haber perdido la guerra es abrumadora cuando este es el escenario que se plantea; sin embargo, no todo está perdido. Sería inmovilizador y sentenciador no ver que las resistencias siguen, que existen espacios y grupos que no se rinden y que siempre tenemos la capacidad de recuperar y de reconstruir lo que un día nos perteneció como sociedad, pero también de construir y pensar otras formas de habitar(nos). Tejer redes, hablar con nuestras vecinas, recuperar y/o crear espacios comunes. Ser parte de y no espectadora de. Ocupar espacios, reclamar lugares, romper las barreras sociales que nos han ido introduciendo basadas en el miedo y la desconfianza. Proyectos asociativos, cooperativas, huertas, parques, plazas…
Podríamos hacer un listado de las luchas sociales por la defensa del territorio que existen o han existido, pero lo esencial es nuestra propia capacidad y voluntad a la hora de actuar en nuestro día a día. Los relatos son inspiradores, pero debemos reclamar nuestro papel como sujetos activos capaces de tomar decisiones sobre nuestro territorio, porque somos parte de él y eso también puede ser revolucionario. La experiencia nos demuestra —como lo han hecho décadas de luchas en Cantabria frente a centrales nucleares, infraestructuras, macroproyectos energéticos o industriales—[1] que, cuando sentimos que están destruyendo lo que sentimos como parte de nosotras, la respuesta es abrumadora y no tiene por qué reducirse a solo a aquello que alcanza nuestra mirada a ver. No permitamos reducir la defensa del territorio a la defensa del paisaje, ni mucho menos a la defensa de «mi paisaje» (o mi fondo de decorado). Debemos ir más allá, sin fronteras, sin límites, ni aquí ni en ningún lao. Porque defender el territorio no es defender un paisaje, sino reconstruir el vínculo que nos une a la tierra y entre nosotras.

[1] En Cantabria, la defensa del territorio ha sido una constante histórica. En los 70’s la lucha contra la Central Nuclear de Santullán, en los 80’s contra el Parque Natural de Oyambre, en los 90’s contra la Autovía Eléctrica del Cantábrico, la Vuelta Ostrera, en los 2000 contra la Térmica de Solvay, contra la Estación de Esquí de San Glorio, contra la Planta de Bioetanol de Sniace en Dualez, contra el TAV, en los 2010 y en adelante: contra la incineradora de residuos tóxicos de Mataporquera, contra el Fracking, contra el Polígono Industrial de Las Excavadas. Actualmente contra los Polígonos Eólicos, el TAV… Y muchas otras luchas no incluidas en esta nota.
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Primer paso para un Sindicato de Vivienda en Cantabria: asamblea abierta este jueves en Santander
20 de gener, per Redacción20/01/2026Etiquetas:Este jueves 22 de enero a las 18:00 horas, en la Biblioteca Municipal de Santander (calle Gravina, 4 – primera planta), tendrá lugar la primera asamblea abierta del proyecto por la vivienda impulsado por PAH Santander (Plataforma de Afectadas por la Hipoteca) en colaboración con Cantabria No Se Vende.
La convocatoria se presenta como un espacio de encuentro para organizar respuestas colectivas ante el encarecimiento del alquiler y la falta de viviendas asequibles en la región. La asamblea busca impulsar la construcción de un Sindicato de Vivienda en Cantabria, un tipo de organización que pretende dar fuerza colectiva a inquilinos y personas afectadas por la especulación inmobiliaria, siguiendo lógicas similares a las del mundo laboral para negociar en bloque y presionar por derechos y soluciones reales.
La iniciativa se enmarca en un contexto en el que muchas familias cántabras ven cómo el acceso a una vivienda digna y a un alquiler estable se complica cada año, mientras las soluciones institucionales siguen siendo percibidas como insuficientes por parte de los movimientos sociales.
La asamblea está abierta a toda la ciudadanía interesada en debatir estrategias comunes, intercambiar experiencias y construir colectivamente respuestas más allá de las medidas tradicionales.
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Shut the system sabotea máquinas de nieve en Davos
19 de gener, per adiospgou19/01/2026Fuente:Etiquetas:El Foro Económico Mundial inaugura con un corte de luz y grafitis contra la élite del "culto a la muerte" ~ Cristina Sykes ~
Shut the System afirma que sus activistas sabotearon esta mañana máquinas de nieve en la estación de esquí de Davos, donde se inaugurará mañana (20 de enero) el Foro Económico Mundial (FEM). El grupo afirmó que sus «saboteadores cortaron los cables eléctricos que alimentaban las máquinas de nieve en las laderas de las montañas Jakobshorn y Parsenns. Utilizaron pigmento natural para escribir mensajes rojo sangre junto a las pistas de esquí: 'Cumbre del Delirio' y 'Sangre en sus Billeteras'».
En un comunicado de prensa, el grupo describió el Foro como un «culto a la muerte» para las élites políticas y empresariales, y señaló que «Davos utiliza máquinas para crear nieve artificial porque el calentamiento global impide que esto ocurra de forma natural».
En 2020, el FEM declaró que no alcanzar el objetivo de 2 °C para el calentamiento global significaría un «apocalipsis climático». El grupo afirmó que el límite de 2 °C es «imposible de contemplar para el 1 % porque cualquier vía legítima para limitar el calentamiento global amenaza su desproporcionada riqueza y poder».
No hubo confirmación inmediata.
Fotos de Shut the System.
Traducción automática del inglés por parte de Briega.
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Antifascismo, memoria y solidaridad internacional protagonizarán esta semana la agenda de Cantabria
19 de gener, per Ak-rata19/01/2026Etiquetas:Esta semana Cantabria será el escenario de una agenda cultural y social de marcado carácter antifascista que nos brindará desde la proyección audiovisual a coloquios, formación y espacios de pensamiento crítico. Un programa donde la memoria histórica, la solidaridad y el aprendizaje colectivo serán los ejes vertebrales.
El inicio de esta agenda tendrá lugar el martes 20 a las 18:00 con la Asociación Héroes de la República que presentará en el salón de actos de UGT Cantabria algunas de sus líneas de trabajo, entre las que encontramos la reparación del trílito del cementerio de Ciriego, un memorial dedicado a las represaliadas por el franquismo.
Seguimos con el miércoles 21 con dos actividades simultáneas. A las 19:00 en el local de la CGT de Cantabria tendrá lugar una serie de proyecciones de cortometrajes bajo el título de «Construir Anti-Fascismo. Como enfrentar la ola reaccionaria». seguido de un espacio de debate para intercambiar estrategias y perspectivas. A la misma hora en Ágora Solidaria tendrá lugar una charla-coloquio bajo el título de «Trabajo esclavo en el franquismo» donde María Toca Cañedo (presidenta del Ágora Solidaria Cultura y Memoria y coordinadora de La Pajarera Magazine) ofrecerá una ponencia centrada en una de las realidades más silenciadas de la dictadura franquista: el trabajo esclavo durante la posguerra. La noche cerrará con la vigilia por Gaza que tiene lugar todos los miércoles a las 20:00 en Cabezón de la Sal, en la Plaza de Jovita.
El jueves toma el relevo el espacio de Lecturas Compartidas organizado por La Vorágine. A las 19:00, en la librereía de la calle Cardenal Cisneros 69 (Santander), se invita a participar en un espacio de desaprendizaje colectivo a través del ensayo. Una propuesta que comienza con la lectura de la obra de bell hooks «Enseñar pensamiento crítico» y busca, mediante la lectura conjunta, cuestionar lo establecido y generar nuevas herramientas críticas.
La siguiente cita la tenemos el viernes 23 a las 19:00 con el 2º encuentro de formación antifascista que tendrá lugar en el CSA La Libre a cargo de la La asamblea Las calles contra el fascismo que nos invitan a continuar con la segunda parte de este encuentro de formación esta vez a través del libro «Arde Babilonia», que nos muestra cómo por tres ocasiones en los últimos sesenta años los movimientos musicales han jugado un papel fundamental a la hora de frenar el auge de los partidos fascistas en Gran Bretaña.
El sábado 24 también amanecerá con varias propuestas, abriendo la mañana a las 11:30 en el CSO La Lechuza con una charla informativa a cargo de Colectivos Vecinales en Defensa del Territorio y Contra los Polígonos Eólicos donde hablarán sobre la situación actual respecto a los macro-proyectos eólicos que amenazan Cantabria. A las 12:00 la Asociación Octubre en Torrelavega nos invita a «En pie entre el polvo y la arena. Jóvenes por los derechos del pueblo saharaui» una jornada dedicada a la lucha del pueblo saharaui, poniendo el foco en la situación de su juventud y la vulneración de los DD.HH. Que sufren las profesionales de la comunicación en los territorios ocupados.
Se cerrará la semana el domingo 25 con una convocatoria de los Colectivos Vecinales en Defensa del Territorio que vuelven a hacer un llamamiento para acudir todas nuevamente a El Escudo. Una nueva marcha que partirá desde el Embalse de Alsa, en Molledo, este domingo 25 a las 11:15 para facilitar la llegada al lugar. Se ofrece la posibilidad de recoger a las asistentes en la Estación de Renfe de Fraguas a las 11:00. Siendo una marcha sujeta a las condiciones metereológicas piden que estemos atentas en los diferentes canales de difusión ante posibles cambios.




