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La fábrica del miedo usa a la infancia como moneda política en Cartes
2 de febrer, per Redacción02/02/2026Etiquetas:La polémica sobre la apertura de un centro de acogida para menores migrantes en Cartes (Cantabria) es un ejemplo claro de cómo la política del miedo convierte la infancia en moneda de cambio y oculta las causas profundas de la migración. Los niños y niñas que llegan a Europa no son una anomalía: son víctimas de desigualdades globales, de guerras, de la explotación económica, del saqueo de recursos y de fronteras que criminalizan el desplazamiento. Presentarlos como «problema local» o amenaza para una comunidad ignora la responsabilidad de sistemas políticos y económicos que producen estas situaciones.
La propuesta de habilitar un recurso de acogida para una veintena de menores no acompañados ha sido presentada en el debate público como una imposición, una carga desproporcionada o incluso una amenaza. Sin embargo, los datos desmontan ese relato con facilidad: el número de plazas previstas supone una fracción mínima de la población del municipio y es muy inferior a otros impactos que Cartes ha asumido sin apenas cuestionamiento, como eventos turísticos masivos o infraestructuras pensadas para visitantes. El problema, por tanto, no es cuantitativo, sino político y, sobre todo, simbólico.
El conflicto se construye
El «conflicto» en Cartes no surgió de manera espontánea. Se ha ido construyendo mediante la manipulación del lenguaje, la ausencia de participación real y la presentación de la acogida como un problema de orden o seguridad. Así, se criminaliza preventivamente a quienes llegan y se instala un marco mental que legitima la exclusión, la hostilidad y prepara el terreno para el rechazo, mientras se invisibiliza la solidaridad que ya existe en el territorio.
En contextos de incertidumbre, señalar a colectivos vulnerables desvía la atención de la raíz de los problemas: la sobreexplotación económica, la violencia estructural, la precariedad de los servicios y la ausencia de políticas que reconozcan la movilidad como un derecho humano. El miedo se fabrica y se amplifica como un producto político que diluye la responsabilidad real.
Infancia migrante y criminalización preventiva
Antes de que los menores siquiera lleguen, ya se habla de seguridad, control y orden público. Esta criminalización preventiva no responde a hechos ni en experiencias reales, sino a estereotipos raciales y culturales que se reproducen para justificar políticas de contención y segregación. Demandas populares escalofriantes que piden un control casi carcelario sobre menos de 20 menores: personas que vienen de un proceso migratorio que viven en absoluta soledad.
Colectivos como Pasaje Seguro han señalado que este marco discursivo convierte a niños y niñas en chivos expiatorios, normalizando respuestas basadas en vigilancia y castigo en lugar de solidaridad y cuidado colectivo. Esta narrativa erosiona la comunidad: legitima la jerarquía entre vidas y normaliza que unos grupos tengan derechos plenos y otros sean considerados riesgos o problemas.
Lo que no se dice
No se habla de las trayectorias reales de estos menores: desplazamientos forzados por conflictos, pobreza extrema o políticas de saqueo global; ni de las redes de apoyo que ya existen fuera de las instituciones. Tampoco se reconoce que cuando la comunidad se organiza y se moviliza, la acogida no es un gesto caritativo, sino una práctica política: la creación de vínculos de solidaridad y cuidado que cuestionan la lógica del control.
En Cantabria, «Vacaciones en Paz», coordinado por Alouda y Cantabria por el Sáhara, es un ejemplo de cómo la solidaridad puede articularse de manera directa y autónoma: menores saharauis conviven con familias locales, intercambian experiencias y construyen vínculos que desactivan prejuicios y desafían la narrativa del miedo. La edición de 2025 acogió a 69 niños y niñas, demostrando que las relaciones horizontales entre comunidades son más efectivas que cualquier medida institucional para enfrentar la migración. La acogida no es un problema: la amenaza es la lógica que busca convertir la movilidad en delito y la empatía en debate político. Silenciar estos ejemplos es una forma de orientar el debate hacia el temor y no hacia la responsabilidad colectiva.
No hacen falta argumentos extremadamente elaborados ni una discursiva muy compleja para poder sacudir y avivar el fuego del miedo. Apelar a la seguridad de nuestras tranquilas vidas, buscar la emocionalidad que despierta la probabilidad (menos que ínfima) de ver alterada nuestra normalidad parece suficiente para ponerlo todo patas arriba y exigir las más descabelladas demandas.
El juego político
El uso incendiario y deshonesto que han demostrado tener los grupos políticos institucionales con este tema han sido la guinda de este amargo pastel. El tira y afloja, la falta de asunción de responsabilidades, el cómo se ha gestionado la situación han puesto sobre la mesa de incapacidad, la incompetencia y la falta de escrúpulos de los partidos políticos y de las instituciones, no sólo a nivel municipal, sino también autonómico y estatal. Una vez más las personas más vulnerables se convierten en una pelota que se pasan los unos a los otros para utilizarla como mejor proceda o para desentenderse dado el caso.
En este escenario es fácil que alcen la voz respuestas políticas que se aprovechen de la situación para hacer campaña. La oleada ultraderechista y conservadora que cubre actualmente el mundo ha sabido construir estas contrariedades y aprovecharlas en beneficio propio. Saben hacer política con el miedo, saben penetrar en la gente, han sabido utilizar el discurso de tal manera que sintamos mayor empatía con quienes nos explotan y precarizan por ser del «lado bueno del mundo» que con todas aquellas personas explotadas, como nosotras, del «otro lado del mundo».
Vecindario y solidaridad activa
En Cartes y en toda Cantabria, vecinas, vecinos y colectivos sociales insisten en otra forma de mirar: la llegada de menores no es una crisis, sino una oportunidad para poner en práctica la cooperación, la reciprocidad y la responsabilidad compartida. Señalan que el miedo no surge solo, sino que se construye y se amplifica mediante discursos que dividen, jerarquizan y criminalizan.
Esta solidaridad activa se basa en la acción directa y la confianza en la comunidad. Acoger es político: es un acto de resistencia frente a la normalización de la exclusión y de reivindicación de que la vida de todas las personas tenga el mismo valor.
Más allá de Cartes
Cartes no es un caso aislado. Forma parte de un sistema global donde las fronteras, la migración y la infancia vulnerable son herramientas para reforzar jerarquías y justificar políticas de represión. La pregunta central no es si un municipio puede acoger a veinte menores, sino qué sociedad queremos construir: una que priorice la solidaridad y el cuidado o una que organice la convivencia en torno al miedo, el control y la exclusión.
Los niños y niñas que hoy se utilizan como argumento no son un problema a contener; son testigos de un mundo que falla en justicia y que necesita ser reconstruido desde la cooperación, la empatía y la acción comunitaria. Y la forma en que una comunidad responde a eso dice mucho más de ella que cualquier consigna electoral.
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La agenda de esta semana estará marcada por lo sucedido en Cartes y el apoyo a Palestina
2 de febrer, per Ak-rata02/02/2026Etiquetas:La primera semana de febrero se estrenará en Cantabria con un menú variado, donde la respuesta colectiva tendrá protagonismo ante injusticias como la situación vivida en Cartes y en lo internacional por el apoyo a Palestina.
Empezamos este mismo lunes con la convocatoria de una asamblea abierta por parte de Pasaje Seguro para tratar sobre el conflicto en torno a la llegada de 20 menores migrantes no acompañados a Cartes este lunes. La polémica que lleva resonando hace unos días y que está teniendo consecuencias en el pueblo ha hecho saltar las alarmas y la necesidad de ofrecer una respuesta de apoyo y acogida para estos menores. La asamblea tendrá lugar este lunes día 2 de febrero a las 20:00 en el CSA La Libre en la C/Rampa Sotileza, 1 (Santander).
Como cada miércoles a las 20:00 la Vigilia por Gaza en Cabezón de la Sal, en la Plaza de Jovita.
El jueves se concentran varias actividades en tres lugares distintos de Santander. A las 19:00 en el Ágora Solidaria tendrá lugar una mesa redonda bajo el título: «Incendio de Santander 1941» donde tratarán uno de los episodios más traumáticos y decisivos de la historia contemporánea de la ciudad, cuyas consecuencias urbanísticas, sociales y políticas siguen proyectándose hasta nuestros días. A las 19:30 en La Vorágine acoge una nueva etapa de «(In)capaces. Memoria, justicia y disidencias en la diversidad funcional» yen esta ocasión invitando a Asun Pié Balaguer, doctora en pedagogía, autora de «Pedagogía crip» en la editorial Kaótica e investigadora en diversidad funcional. A la misma hora en la A.V. de Cueto (C/Camus, 6, Cueto) «Santander ¿verde y saludable?». La charla/debate correrá a cargo de Marisa Maliaño Toca, médica, máster en salud pública, miembro de Ecologistas en Acción Cantabria. Licenciada en Medicina por la Universidad de Cantabria. Una mirada crítica al urbanismo contemporáneo, entendiendo que nuestras ciudades han sido diseñadas desde un marco basado en lógicas de explotación, desposesión de la naturaleza y desigualdad social
El viernes tendremos dos citas simultáneas. A las 19:00 en la Grúa de Piedra de Santander tendrá lugar bajo el llamado «El puerto de Santander no trabaja para la guerra» una acción en apoyo a la jornada de lucha internacional por parte de los portuarios de Italia, Grecia, Euskal Herria, Marruecos y Turquía. Ese mismo día a la misma hora en el CSO La Lechuza «¡Cabaret atolondrado! Teatro y ocupación, contra toda opresión» donde se nos presenta una velada de teatro, improvisación, mimo y más.
El sábado 7 de febrero a las 16:30 en el C.S.A. La Libre en la C/Rampa Sotileza, 1 (Santander) «Santander es Ella, no Él Campaña contra el Banco Santander» un taller para reivindicar el nombre de la ciudad, Santander. Explorar desde lo personal diferentes sentires de la ciudad y contraponerlo a los aspectos más oscuros del banco Santander. ¿Merece quedarse el nombre? ¿Qué hace con nuestro dinero, lo merece?
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Comunicado de «Las calles contra el fascismo» contra la presentación de la «Plataforma remigración y reconquista» en Santander
1 de febrer, per Nadia01/02/2026Fuente:Etiquetas:


La asamblea antifascista Las Calles Contra el Fascismo queremos mostrar a través de este comunicado nuestro más profundo rechazo a la presentación de la Plataforma Remigración y Reconquista, la cual tendrá lugar este viernes 31 de enero por parte del grupo neofascista Alfonso I en la calle Vistalegre, 13, en Santander.
En este acto, esta asociación de carácter reaccionario mostrará sus propuestas sobre la remigración, un concepto que está siendo utilizado por partidos de extrema derecha en colaboración con grupos neonazis para normalizar las deportaciones masivas de personas migrantes. Además, justifica un programa racista del que, actualmente, ya estamos siendo testigos en Estados Unidos con las prácticas atroces del ICE, en Europa con las devoluciones en caliente de personas migrantes, o en España con las propuestas que VOX utiliza como promesa electoral.
La remigración está basada en una idea conspiranoica supremacista llamada el Gran Reemplazo, y ahora está intentando ser importada en Cantabria a través del programa de Alfonso I en coordinación con otros grupos neofascistas europeos. La llegada de este tipo de discursos a nuestra Comunidad supone un serio aviso sobre la deriva autoritaria que se está normalizando en distintos puntos del mundo y que algunos actores políticos y sociales tratan ahora de traernos aquí. Defender ideas que justifican deportaciones masivas y violencia institucional —como hacen VOX o la Asociación Alfonso I— es una amenaza directa a la convivencia y la diversidad.
No queremos sobredimensionar el alcance e influencia de este tipo de actos, los cuales no suelen atraer a un gran número de personas, pero es intolerable que grupos como este puedan tratar estas cuestiones con total impunidad. Frente a ello, Cantabria tiene una responsabilidad colectiva: rechazar el odio y el señalamiento, y reafirmar valores básicos de respeto, solidaridad y apoyo mutuo, que no permitan que el miedo, el racismo y la brutalidad se abran paso en nuestras calles.
Si lo que realmente queremos es que nuestros barrios sean seguros, entonces necesitamos defender el acceso a los servicios públicos, vivienda digna para todas las personas, así como señalar a quienes se enriquecen cada día más a costa de nuestras diferencias entre iguales, y para ello ser racistas nunca será nuestra opción.
FUERA FASCISTAS DE NUESTROS BARRIOS
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Antifascistas de Santander cuelgan una pancarta contra el racismo en un local neofascista
31 de gener, per adiospgou31/01/2026Etiquetas:El 31 de enero antifascistas de Santander se han acercado al nuevo local del grupúsculo neofascista Alfonso I en la calle Vista Alegre para mostrar su rechazo al acto racista y supremacista programado el mismo día y que consistía en la presentación de una campaña reaccionaria basada en la defensa de deportaciones en masa contra la población migrante llamada « Remigración y reconquista». Por ello han colgado una pancarta donde pone «Fuera racistas de nuestros barrios y pueblos».
Vista Alegre es una zona popular, diversa y rodeada de espacios de carácter antifascista en Santander. Aunque los actos de este grupúsculo escuadrista son minoritarios y no tienen ninguna acogida en el barrio, las antifascistas recuerdan que ningún acto de carácter fascista puede ser permitido ni permanecer sin contestación.
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Pasaje Seguro rechaza los términos «oportunistas» y «racistas» de Gobierno y Ayuntamiento de Cartes ante la instalación del centro de menores
31 de gener, per adiospgou31/01/2026Fuente:Etiquetas:Pasaje Seguro rechaza los términos «oportunistas» y «racistas» de Gobierno y Ayuntamiento de Cartes ante la instalación del centro de menores
María Toca Cañedo, directora del Ágora Solidaria, denuncia la deshumanización de los menores extranjeros no acompañados y reclama “protección, amparo y derechos, no miedo ni criminalización”
¿Y por qué no en Cartes? Es la primera pregunta que se hace el grupo ciudadano Pasaje Seguro. El aprovechamiento de un edificio en buen estado en el centro del municipio, para poner en marcha un centro en el que menos de 20 menores van a ser educados y tutelados por una plantilla de 24 profesionales no parece traer consigo desventajas, más bien lo contrario. «Las consecuencias de su puesta en marcha parecen garantizar una actividad estable y menos conflictiva que la proliferación de terrazas invadiendo la vía pública», apuntan.
Y añaden que es cierto que podría haber sido en Camargo si el PP, con la presidenta Sáez de Buruaga a la cabeza, no hubiera «echado por tierra» el proyecto de construcción de un centro de acogida a extranjeros en la isla de Pedrosa, que estaba presupuestado en más de 10 millones de euros con fondos europeos.
Pero Cartes, como otros municipios de Cantabria, está cerca de un núcleo de población importante donde sin duda serán escolarizados muchos de los niños que vengan de Canarias, argumentan, incidiendo en si «el que esté en el centro del municipio, ¿no es lo mejor?» «¿No evita el aislamiento, los guetos? ¿No debería la alcaldesa socialista de Cartes evitar crear problemas que surgen de las malas intenciones de la ultraderecha? ¿No debería recibir este centro como una oportunidad? Igual que recibiría un centro de mayores o uno de Formación Profesional», enfatizan.
Desde Pasaje Seguro afirman que la presidenta Sáez de Buruaga «ha hecho muy bien en poner de manifiesto que el interés del menor hace necesario que estos centros, como todos los de acogida ya sean de mujeres en riesgo de asesinato por maltratadores o los de menores bajo tutela judicial, no sean de conocimiento público», pero la afean que «sigue sin retirar la demanda de deportación de 18 menores acogidos por el Gobierno de Cantabria, además de participar activamente en el boicot a cualquier medida razonable de reparto de los niños y niñas migrantes de Canarias en los últimos años».
«El interés de los niños migrantes y el bienestar comunitario deberían llevar a que el ayuntamiento y el gobierno reconociesen que se está poniendo en marcha algo de lo que las dos administraciones deberían sentirse orgullosas: un centro de acogida que dará calor y oportunidades a niños tan niños como los nacidos en Cantabria», reivindican.
Aunque ponen un matiz: «con la diferencia de que la experiencia de vida de los niños migrantes que han llegado en patera es mucho más dura que la de la gran mayoría de los adultos de esta región y de todas las demás». «Con otro añadido, ¿cómo querríamos que tratasen a nuestros hijos y nietos si se vieran en una situación parecida a la de los menores que nos están llegando a cuentagotas de Canarias?», preguntan.
Desde el colectivo defienden que «los cántabros no son tan malos ni tan estrechos de mente como para aceptar, sin más, el odio racista que viene de la ultraderecha». Odio que supone una amenaza a una comunidad de iguales, a personas que dependen las unas de las otras. En estos días se está viendo con claridad que la amenaza para las abuelas no viene de los niños migrantes, sino de quienes les congelan las pensiones», aseveran.
«Las niñas y niños migrantes son iguales que nuestras niñas y niños, merecen las mismas oportunidades y su dura experiencia de vida tiene que ser un ejemplo de superación y energía del que debemos aprender», concluyen.
El Ágora Solidaria Luis Toca alerta del avance de discursos racistas ante el rechazo al centro
La presidenta del Ágora Solidaria Cultura y Memoria Luis Toca, María Toca Cañedo, ha expresado su “profunda preocupación” por el clima de rechazo generado en torno a la posible creación de un centro de acogida para menores extranjeros no acompañados en el municipio de Cartes, impulsado por el Gobierno de Cantabria. A su juicio, este debate evidencia cómo discursos “racistas, inhumanos y deshumanizadores” están penetrando en ámbitos de gestión institucional y en parte de la sociedad.
Toca Cañedo considera especialmente alarmante la oposición a un recurso destinado a niños y niñas que se encuentran solos, sin red familiar y en situación de extrema vulnerabilidad. “Nos preguntamos qué se teme realmente de unos menores que han atravesado situaciones durísimas, que han cruzado el mar jugándose la vida y cuyo único objetivo es encontrar un entorno donde puedan vivir en paz y aspirar a un futuro mejor”, ha señalado.
Desde el Ágora Luis Toca subrayan que resulta incomprensible que se construya un relato que vincula a estos menores con la delincuencia. “No han venido a causar problemas, han venido a sobrevivir”, insiste la presidenta, que recuerda que la inmensa mayoría huye de conflictos, pobreza extrema o situaciones de violencia en sus países de origen.



