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Reflexión, cultura y acción marcarán la semana de actividades en Cantabria
26 de gener, per Ak-rata26/01/2026Etiquetas:Esta semana Cantabria acogerá un variado menú semanal de actividades marcadas por su diversidad donde se tocarán temas relacionados con la reflexión de nuestra presencia en el mundo, el autoconocimiento y cuidados, el debate político, la denuncia y la acción.
Comenzará este miércoles 28 de enero a las 19:30 en el Ágora Solidaria Cultura y Memoria Luis Toca con una charla divulgativa a cargo de Marisa Maliaño Toca, miembro del área feminista de Ecologistas en Acción Cantabria bajo el título «“Somos bacterias venidas a más” (Robe) ¿o venidas a menos?».
A la misma hora en la librería La Libre tendrá lugar el encuentro periódico del Club de Lectura de La Libre en torno al «Delicioso suicidio en grupo» de Arto Paasilinna.
En Cabezón de la Sal como cada miércoles a las 20:00 tendrá lugar la vigilia por Gaza a la que estáis todas invitadas.
El jueves 29 se nos presenta con dos actividades simultáneas. A las 19:30 tenemos una cita en La Libre para la presentación del libro de Ziortza Karranza titulado «Aromas», contaremos con la misma autora y con María Díaz Angulo que nos hablarán sobre esta novela que aseguran no dejar indiferente a nadie, donde atravesarás con cada hoja emociones como la rabia, la tristeza, la ira o la alegría de la mano de olores como el olor afrutado, el olor dulce o el olor de la sangre.
En otra calle de la ciudad en la Librería La Vorágine tendrá lugar una conversación entre César Rendueles y Keruin Martínez en torno al libro «A la sombra de Marx. Fragmentos de materialismo occidental», publicado en Akal. Que esperamos que fomente un interesante debate entre las asistentes.
El viernes 30 a las 18:30 tendrá lugar una asamblea abierta del CSA Librería La Libre en torno a la necesidad de un local para poder mantener el proyecto. Nos invitan a formar parte de esta asamblea que busca poner en conocimiento la situación actual y aunar fuerzas para mantener el proyecto.
A las 19:30 del mismo día en La Vorágine «Cuando el sonajero dejó de sonar», a cargo de la agrupación escénica Unos Cuantos nos brindarán con su puesta en escena de la obra escrita y dirigida por Juan Manuel Freire: dos antropólogas forenses exhuman en una fosa común restos de represaliados por el franquismo. En tanto, dialogan sobre lo sucedido y aclaran los motivos que las han conducido hasta allí. Entre las cinco escenas que protagonizan, monologan diversos personajes, vinculados de una u otra forma a ese pasado que ellas reviven.
El cierre de la semana llegará con un crítico sábado 31 marcado por la defensa del territorio y del medio ambiente y la denuncia de la causa Palestina. A las 11:30 en el local municipal de Barcenilla «¿A dónde va a ir ahora el amianto de la residencia? Acto informativo vecinal» a cargo de la Asamblea Abierta de Piélagos. Una charla-coloquio para denunciar el plan de derribo de la Residencia de Santander que pasa por trasladar todos los residuos de amianto a Renedo de Piélagos con una gestión más que cuestionable. A las 12:00 tendrá lugar la manifestación: «Embargo de armas ya! ruptura total de relaciones con Israel» que partirá desde el Polideportivo Ruth Beitia hasta el C.C. El Alisal. Convocan: Interpueblos, Comité de Solidaridad con los Pueblos, Embargo de Armas Ya! Y la Red Solidaria Contra la Ocupación de Palestina.
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Crónicas de Naada en Gaza (4º Parte)
25 de gener, per Ak-rata25/01/2026Etiquetas:Tengo el día libre. Sentada bajo un olivo, oyendo el incesante zumbido del dron (él nunca libra) y disfrutando de un preciado sol de invierno, escribo para poner orden a mis pensamientos. A veces el suelo tiembla. A veces se oyen los disparos hacia el oeste, en el mar.
Huele a detergente, a colada recién tendida en pedazos de terrazas o huecos de edificios calcinados y medio derruidos. Algunas paredes en esos edificios han sido sustituidas por lonas de plásticos que repartió alguna organización.
También huele a sofrito de cebolla, que viene obviamente de nuestra cocina; la cocina de los gazatíes huele diferente. A plástico quemado.
Las últimas semanas están siendo especialmente complejas por la incertidumbre del proceso de registro de las ONGI. Seguimos sin saber si se bloqueará por completo a las organizaciones mencionadas en una lista que Israel publicó el primero de este mes.
Ahora, veinticinco días después, seguimos trabajando y aferrándonos a la esperanza de que nos permitan seguir, aunque cada vez es más pequeña.
El veto de Israel al que nos enfrentamos es un intento cínico de restringir aún más los servicios humanitarios en toda Palestina, violando sus obligaciones bajo el derecho internacional humanitario. Al atacar a las ONGI, Israel utiliza trabas burocráticas y acusaciones infundadas para restringir arbitrariamente el acceso a la atención crítica para los palestinos y limitar el testimonio de organizaciones independientes sobre el terreno.
Eliminando al personal internacional eliminan los testigos que puedan hablar de lo que se vive aquí dentro. Las realidades que veo en Gaza, la muerte, destrucción y el coste humano de la violencia genocida, resultan muy incómodas para algunos, que quieren que la responsabilidad recaiga en quienes informan, en lugar de recaer en quien debe recaer: en los perpetradores de estas atrocidades.
Hace dos días pude entrar en la ciudad de Gaza por primera vez. Nunca antes había llegado tan al norte.
Las palabras no llegan para explicar lo que vi. Y a pesar de haber visto antes vídeos y haber escuchado a los compañeros locales hablar de la total destrucción, el hecho de verlo en directo lo cambia todo. A mí me ha cambiado completamente.

Imagino que el cerebro queda en shock cuando el estímulo viene directamente de los órganos de los sentidos, convirtiéndose en una experiencia realmente corporal, no en una proyección.

En mi cuerpo la experiencia de ver “la ciudad” de Gaza, se ha manifestado en forma de agujero negro en el pecho, ovillo de lana negra en la garganta y mareo alojado en el cráneo. Estoy confusa, mi mente le da vueltas todo el rato a la misma pregunta ¿Por qué, por qué, por qué? En serio ¿Por qué? No puedo comprenderlo. Lloro a mares con el compañero que me va conduciendo hacia la ciudad en el coche, que curiosamente fue también el primero en entrar en Gaza cuando se pudo volver en enero de 2025, en el primer y corto alto al fuego. Y de pronto se crea un íntimo ambiente de complicidad entre nosotros. Unidos por las lágrimas y la impotencia. Compartimos vulnerabilidad, y a pesar de que sea muy triste, a la vez es hermoso.
Mi ovillo en la garganta solo me deja decirle “I am so sorry”. Cuando él a la vez me está diciendo lo mismo, por verme tan apenada.
En mi pecho el agujero negro está atrapando todo lo que tiene a su alrededor. Ni el vacío en el horizonte, donde antes había tierras de vid y casas de campo de agricultores; ni la calle paralela a la playa llena de escombros de los antiguos restaurantes, ni los niños encaramados en los hierros que salen puntiagudos de los escombros; ni las personas que deambulan entre pedazos de lo que eran hogares, en un paisaje ahora lunar… Nada de esto creo que pueda escapar ya de mi pecho. Nunca. Estoy dentro de un horizonte de sucesos donde presencio todo lo que pasa o pasó en un exterior surrealista. Y esos sucesos me afectan y me vuelven blandita. Sin embargo, nada de lo que yo haga puede afectar a ese afuera, por mucho que me empeñe.

Claro que pongo energía y amor al trabajo. Claro que sigo teniendo objetivos que cumplir y motivación que depositar en mis compañerxs de Gaza, para que sigamos adelante como si no hubiera malas noticias. Pero a pesar de todo esto, el peso de la realidad me envenena.
Y con ese veneno en los dedos y en la lengua puedo hablaros y deciros que no queda nada más por hacer. Aunque hagamos miles de consultas al mes, aunque curemos heridas, atendamos partos, rescatemos de la malnutrición a unos cuantos pequeños, repartamos mantas y kits de higiene, se distribuyan diariamente millones de litros de agua… A pesar de todo esto, el jaque mate está anunciado. Ojalá podamos de pronto traer unos peones, alfiles, caballos y reyes más poderosos, quizá de otros reinos, que salven a la reina de esta tierra. Que reconstruyan torres, y no campamentos de plástico temporales y precarios.
Pero hasta que no lo vean mis ojos y lo absorba mi agujero negro… Hasta ese día no podré creerlo.
Hace unos días volvieron a aparecer los famosos panfletos con órdenes de evacuación, primera vez desde el acuerdo de octubre. Muchas familias en la zona de Khan Younis se han visto forzadas a desplazarse, y yo esto lo veo como una clara intención de Israel de seguir avanzando y tomando control de más y más tierra.
La sensación de proximidad del 28 de febrero me abruma. Nos quedan aproximadamente cuatro semanas para salir y, probablemente, nunca volver. Y no me siento preparada para ello.
Tengo más de trescientos cincuenta compañerxs que dependen de los salarios de la ONG para tener un sustento y una forma de vida medianamente digna. De esa gran cifra, podría decir que mantengo contacto directo y relación extralaboral con un tercio. Sé el nombre de sus hijos e hijas, dónde viven, dónde estaba la casa que perdieron y qué aspecto tiene ahora, a quiénes de sus familias asesinaron, qué soñaban antes de esta locura… Los conozco y los aprecio.
Deseo para ellos la paz, la seguridad, el retorno y el futuro. Aunque no pierden la alegría de vivir como derecho de nacimiento. Pero estoy segura de que con más certeza y respuestas tempranas serían aún más felices.
Seguiremos remando y peleando nuestra permanencia aquí hasta el final.
Las ramas del olivo que me da sombra, bajo el que os escribo, me han contado un secreto. Dicen que esta tierra es suya. Que ellos fueron testigos y siguen vivos para contarlo. Y mientras haya seres como ellos, como yo, con voz, aunque esté entrecortada por un ovillo negro, no pararemos de hablar de Palestina.
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¡La prisa mata, amiga! Reflexiones sobre el accidente de los AVEs en Cordoba
25 de gener, per adiospgou25/01/2026Fuente:Etiquetas:La prisa mata, amiga! Reflexiones sobre el accidente de los AVEs en Cordoba

El domingo se registró un dramático accidente en Adamuz (Córdoba) cuando un TAV de la compañía IRYO que cubría la ruta Málaga – Madrid descarriló, invadiendo la vía contigua y chocando brutalmente con otro TAV de Renfe que circulaba en sentido opuesto. A consecuencia del mismo, en el momento de escribir este texto, han fallecido 43 personas, pero hay más de 150 heridas -algunas de máxima gravedad-, e incontables desaparecidas, por lo que es más que seguro que la cifra de muertes aumente.
Hasta aquí la fría lectura de los teletipos. Pero, aun sin conocer los resultados de la investigación que aclare las razones del siniestro, queremos realizar un análisis en profundidad de esta tragedia:
-LA NECESIDAD DEL CAPITALISMO DE IR CADA VEZ MAS RAPIDO
Se nos ha impuesto la necesidad de la hipermovilidad motorizada a gran velocidad con el pretendido razonamiento de “ganar tiempo”. Ese supuesto tiempo que ganamos no reporta beneficios al pueblo llano, únicamente sirve para aumentar la productividad e incentivar un ocio sustentado en el consumismo desaforado. Todo ello dentro de una lógica capitalista de crecimiento ilimitado que nos lleva a sobrepasar los límites planetarios y conducirnos a un colapso civilizatorio.
El TAV es el ejemplo más paradigmático de este intento desesperado de “ganar tiempo”. Además, este tiempo ganado es una falacia para la gente que no vive en las grandes urbes, excluida de la lógica TAV. Que se lo pregunten sino a una persona de Tafalla -por poner un ejemplo- que para ir a Madrid tendría que ir primero hasta Pamplona a coger el TAV que pasaría de nuevo por su pueblo en dirección Madrid.
Este marco mental de la “ganancia de tiempo” ha calado profundamente en una gran parte de la población como demuestra el hecho de que muchas plataformas en favor del Tren estén formulando alternativas técnicas “competitivas con el TAV”, que no van tan rápido pero casi. ¿Qué necesidad hay de ir tan deprisa?
–LA ALTA VELOCIDAD FERROVIARIA SUPONE ALTAS NOCIVIDADES
Para ir a alta velocidad los trazados son prácticamente rectilíneos con lo cual la destrucción sobre el territorio es brutal. Cualquier “accidente” orográfico hay que solventarlo, con lo que esto supone de destrozo ambiental, derroche de materiales e impacto visual.
También origina un aumento exponencial en el consumo energético, con la implantación de nuevas centrales de energía, subestaciones, tendidos eléctricos…, en un momento histórico como el que nos encontramos que exige una disminución drástica de dicho consumo.
Además, la alta velocidad conlleva un aumento brutal de la peligrosidad, como ha quedado de manifiesto en los accidentes tanto de ayer como del acaecido en Santiago en 2013 con el resultado de 80 muertes.
-EL MANTENIMIENTO DE LA SEGURIDAD DE LA ALTA VELOCIDAD NO ES “RENTABLE”
Cuanto mayor velocidad, las medidas de seguridad son cada vez más caras, y en aras de un mayor rendimiento económico, muchas veces estas medidas de seguridad se relajan. Y más en un estado como el español donde la red de alta velocidad es la mayor del mundo después de China, teniendo en cuenta que hay países como EEUU que no tienen ni un solo km de TAV. El coste de mantenimiento de 1 km de TAV es de unos 200.000 €/año, pudiendo llegar a 500.000 en tramos complejos. Como prueba de que la seguridad se ha relajado está el hecho del gran aumento de incidencias de estos últimos años, que están ocasionando infinidad de retrasos. Las indemnizaciones por este motivo están disminuyendo mucho por el coste astronómico que estaban ocasionando a ADIF. Debido a esta falta de mantenimiento se está llegando a la paradoja de que en muchos puntos los TAV tienen que reducir la velocidad a umbrales que no superan los 100 km/hora para evitar accidentes.
-LA LIBERALIZACION DEL SERVICIO AUMENTA LA PELIGROSIDAD
En 2021 se liberalizó la alta velocidad ferroviaria que supuso la entrada de nuevos operadores. A RENFE, se le sumó la francesa OUIGO, la italiana IRYO -causante del trágico accidente de ayer- y AVLO, el servicio low cost de RENFE. Estas compañías, sin el menor escrúpulo, han entrado a saco únicamente en los recorridos de mayor afluencia de pasajeros para obtener el máximo beneficio. Ni que decir tiene que el coste de la construcción de la infraestructura, que nunca se recuperará, no lo pagan ellas, lo sufragamos entre todas. Como siempre, gasto público para beneficiar a empresas privadas. Estas compañías van reduciendo costes para aumentan ganancias, repercutiendo en el empeoramiento de las medidas de seguridad del servicio, de su calidad y de las condiciones laborales de sus trabajadoras.
-EL CAPITALISMO ES UN SISTEMA CRIMINAL Y ASESINO
El trasfondo de este accidente es un sistema basado en la optimización de beneficios por encima de las condiciones de vida de la clase trabajadora, de la de los pueblos del sur global sometidos a procesos de expolio colonial, de la de las mujeres y disidencias sexuales y de la del planeta en su conjunto. La maquinaria capitalista no puede parar y en su suicida huida hacia adelante va exterminando todo lo que se encuentra en su camino. Seguramente a las empresas responsables del accidente -ADIF e IRYO- les resultara más rentable el pago de indemnizaciones a las familias de las victimas que mejorar la seguridad del AVE y, que decir tiene, que desmantelar una infraestructura altamente rentable para el sistema, tanto en términos económicos como simbólicos. Es imposible compensar económicamente la vida de las personas fallecidas en el accidente como tampoco la de las personas y la naturaleza devastadas por el capitalismo. El dinero nunca devolverá la vida.
Lo de Córdoba no fue un accidente. Fue, lisa y llanamente, capitalismo.
PAREMOS EL TAV-PAREMOS EL CAPITALISMO
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Kobane: resistencia, traición y silencio
24 de gener, per adiospgou24/01/2026Fuente:Etiquetas:Kobane.
¿Alguien se acuerda todavía de esa ciudad?
En Occidente, parece que no.
En los últimos días, las fuerzas del gobierno sirio, junto con distintos grupos yihadistas (que en la práctica hoy se confunden entre sí, hasta el punto de resultar casi imposible distinguir dónde termina uno y empieza el otro), han lanzado una ofensiva total contra el territorio de la Administración Autónoma del Norte y Este de Siria (AANES), que incluye Rojava. Las Fuerzas Democráticas de Siria, pese a haber respetado los sucesivos altos el fuego, han sido sistemáticamente traicionadas, forzadas a retroceder y empujadas a replegarse hacia las zonas de mayoría kurda.
Turquía, miembro de la OTAN, no solo bombardea, sino que financia, coordina y dirige esta operación. Estados Unidos, una vez más, se retira y otorga luz verde. La Unión Europea guarda silencio. Un silencio ensordecedor.
Los grandes medios de comunicación, que en su momento dedicaron una cobertura constante cuando la lucha era contra el Estado Islámico, hoy, cuando los intereses occidentales han cambiado, miran hacia otro lado. La memoria es corta cuando deja de ser rentable.
Y así se consuma la traición.
Kobane, junto a las fuerzas de las YPG e YPJ, fue un símbolo de esperanza frente a la barbarie yihadista del Estado Islámico. Fue allí donde se demostró que el ISIS no era invencible. Fueron estas fuerzas las que resistieron, las que combatieron y las que finalmente derrotaron al califato, liberando incluso Raqqa, su capital. Sin embargo, mientras Occidente lleva décadas enarbolando la bandera de la “lucha contra el terrorismo yihadista” para justificar políticas securitarias, represivas y coloniales, hoy avala sin pudor la presidencia de Jolani.
Jolani, antiguo líder de la rama siria de Al-Qaeda, accedió al poder sin elecciones ni legitimidad democrática alguna. Hasta hace poco figuraba en las listas de terroristas más buscados. Bastó con cambiar el uniforme por un traje y una corbata para que se le abrieran las puertas de las cancillerías occidentales, para que se le ofrecieran millones destinados a una supuesta “reconstrucción” de Siria.
Pero ya estamos viendo qué significa, en realidad, el gobierno de Jolani: un estado títere al servicio de Turquía, profundamente yihadista, que libera prisioneros del ISIS pese a su retórica pública, y que impone un proyecto centralista que niega cualquier forma de autonomía, pluralismo o autogobierno.
Mientras tanto, cada atentado cometido en Occidente por personas que se vinculan (real o discursivamente) con el Estado Islámico es utilizado como excusa para reforzar dinámicas de autoritarismo, vigilancia masiva y securitización de la sociedad. Se amplían leyes de excepción, se normaliza el recorte de libertades y se legitima un discurso que señala al “enemigo interno”. Todo ello va acompañado de un aumento alarmante de la islamofobia, el racismo y el odio al otro, especialmente contra comunidades migrantes y musulmanas.
Sin embargo, esta narrativa oculta una realidad fundamental: la inmensa mayoría de las víctimas del Estado Islámico no están en Europa ni en Estados Unidos, sino en Siria, Irak y el conjunto de Oriente Medio. Son poblaciones árabes, kurdas, asirias, yazidíes, cristianas y musulmanas (de distintas corrientes) quienes han sufrido las masacres, la esclavitud, la limpieza étnica y la destrucción. Y son también estas mismas poblaciones las que, en gran medida, han puesto los cuerpos y las vidas para combatir al ISIS sobre el terreno.
A la vez, los principales Estados que financian, sostienen y difunden la ideología que alimenta estos grupos terroristas (como Qatar o Arabia Saudí) figuran entre los socios preferentes de Occidente. Se les vende armamento, se firman acuerdos energéticos y se les presenta como aliados estratégicos, mientras se perpetúa la ficción de una “guerra contra el terrorismo” que nunca cuestiona sus verdaderas raíces políticas y económicas.
La situación es límite. El proyecto emancipador que se ha construido en Rojava y en la AANES, basado en el confederalismo democrático, el feminismo, el pluralismo étnico y religioso, y el autogobierno desde abajo, está hoy más amenazado que nunca. No solo por las bombas y las ofensivas militares, sino por el aislamiento internacional, la hipocresía diplomática y el abandono deliberado de quienes se beneficiaron de su lucha cuando les fue útil.
Al igual que ocurrió con Gaza, estamos a punto de presenciar, en directo y con plena conciencia, un genocidio.
Ante esta barbarie, no podemos hacer otra cosa que actuar con todos los medios que estén a nuestro alcance para intentar influir en el curso de los acontecimientos. Somos plenamente conscientes de que nuestras fuerzas son limitadas. Pero si nuestras compañeras estuvieron dispuestas en 2014 a plantar cara y a morir en Kobane en una batalla que parecía perdida de antemano y hoy estamos ante una repetición de esa lucha; por dignidad, justicia y solidaridad, nosotras no podemos permitirnos quedarnos inmóviles.
El silencio y la pasividad, también aquí, serían complicidad.
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Cantabria da el primer paso hacia un Sindicato de la Vivienda en plena incertidumbre sobre la moratoria antidesahucios
23 de gener, per Redacción23/01/2026Etiquetas:La Plataforma de Afectados por la Hipoteca de Cantabria alerta de la fragilidad del llamado escudo social y de la moratoria antidesahucios, cuya continuidad depende de una votación parlamentaria inminente que podría dejar sin protección a decenas de miles de familias en todo el Estado, muchas de ellas en situación de vulnerabilidad extrema.
Aunque el riesgo de desprotección sería especialmente alto si no se aprueba la prórroga de la moratoria, la plataforma antidesahucio levan tiempo denunciando que estas medidas han servido como parches, incapaces de garantizar una protección estable frente a una crisis habitacional que es estructural. Durante los últimos años han funcionado de forma parcial, con criterios restrictivos, interpretaciones judiciales desiguales y dejando fuera a una parte importante de las personas afectadas por desahucios.
La suspensión de desahucios ha evitado expulsiones inmediatas, del mismo modo que lo ha hecho la movilización social caso a caso, casa a casa, pero ni unas ni otras han logrado frenar la especulación, el encarecimiento del alquiler ni la inseguridad habitacional permanente de miles de hogares.
Organizarse frente a la fragilidad institucional
En este contexto, en Cantabria se están dando pasos para reforzar la respuesta colectiva. Ayer se celebró en Santander una asamblea abierta para avanzar en la creación de un Sindicato de la Vivienda.
La iniciativa, impulsada por la PAH Santander-Cantabria y Cantabria No Se Vende, parte de la idea de que la protección real no puede depender únicamente de decretos temporales ni de equilibrios parlamentarios, sino de la capacidad de las personas afectadas para organizarse, apoyarse mutuamente y ejercer presión colectiva frente a grandes propietarios y administraciones.
Durante la asamblea se señaló que las políticas públicas actuales no están logrando frenar la expulsión de vecinas y vecinos de sus barrios, ni garantizar el acceso a una vivienda digna. Frente a ello, el sindicalismo de vivienda se plantea como una herramienta para defender derechos desde abajo, compartir recursos y construir fuerza colectiva.
La posible caída del escudo social vuelve a poner sobre la mesa que, ante la fragilidad y condicionalidad de las soluciones institucionales, las redes de apoyo mutuo y la organización popular siguen siendo el principal dique frente a los desahucios.




