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Los Valles Pasiegos ante una nueva oleada eólica pese al rechazo ya expresado
8 de gener, per Nadia08/01/2026Etiquetas:- Son Gigantes coordina y acompaña técnicamente el proceso de alegaciones contra Astillero 1 y 2, impulsado desde cada valle afectado.
- Al mismo tiempo, advierte de la creciente acumulación de proyectos eólicos en los Valles Pasiegos.
Desde hace meses, los Valles Pasiegos y los municipios conectados al nudo eléctrico de Astillero viven una sensación que se repite: la de un territorio tratado como si fuera un mapa vacío. Y no lo es. La zona acumula numerosos proyectos eólicos industriales como Benavieja, Briesa, Ventura y Las Américas 3 y 16, a los que ahora se añaden Astillero 1 y Astillero 2, configurando un escenario de saturación y superposición territorial: Astillero 2 sobre Las Américas 3 y Astillero 1 sobre Benavieja.
Los polígonos eólicos Astillero 1 y Astillero 2 no son una abstracción ni un dibujo sobre plano. Sumarían 156,5 megavatios de potencia instalada y 35 aerogeneradores de casi 200 metros de altura a punta de pala, repartidos entre montes y crestas de Liérganes, Penagos, Santa María de Cayón, Villafufre, Saro, Miera y San Roque de Riomiera. Cada máquina, con un rotor de 163 metros de diámetro, se implantaría sobre un territorio ya en uso, al que se añadirían nuevos viales, zanjas, cimentaciones y líneas eléctricas. La energía de ambos polígonos estaría proyectada para concentrarse en la subestación La Piedra (30/220 kV), en Penagos, y evacuarse mediante líneas de alta tensión de 220 kV hasta Guarnizo, conectando finalmente con el nudo eléctrico de Astillero. Todo ello formaría parte de un mismo corredor energético, con impacto directo sobre el paisaje y la vida que lo habita.
Nada de esto ocurre en un vacío social o institucional. El propio Gobierno de Cantabria informó desfavorablemente sobre los polígonos eólicos Benavieja y Ventura, al considerar que su implantación provocaría un impacto negativo en áreas de alto valor paisajístico. Ese criterio oficial no ha cambiado. Tampoco el territorio. En este contexto, el Gobierno de Cantabria ha presentado el documento inicial del Plan de Ordenación del Territorio, que propone un modelo en el que la implantación de polígonos eólicos se concentraría en Campoo Los Valles y en los límites de la zona oriental con Castilla y León y el País Vasco.
La estrategia es conocida: fragmentar los proyectos en expedientes y promotores distintos, como en Astillero 1 y Astillero 2 (Green Devco Energy 10 y 8, S. L.U.), pese a compartir espacio, infraestructuras y efectos. Así, lo ya rechazado vuelve a tramitarse por partes, obligando a la vecindad y ayuntamientos a repetir alegaciones y oponerse proyecto a proyecto, empresa a empresa, expediente a expediente, sin que se evalúe el impacto conjunto y con todo el desgaste trasladado a los pueblos.

El rechazo social a los polígonos eólicos ha sido claro. En 2025, la Plataforma Ciudadana Son Gigantes ha presentado más de 7.100 alegaciones contra Benavieja, más de 5.100 contra Briesa y cerca de 14.000 contra Las Américas 3 y 16. Además, ha elaborado informes técnicos propios, cedidos a la Mancomunidad de los Valles Pasiegos y a otros ayuntamientos afectados para reforzar alegaciones conjuntas.
Desde Son Gigantes insistimos: la energía es solo el marco del debate. Lo que está en juego es lo común. Y cuando un territorio ya ha dicho no —con informes, alegaciones y acuerdos municipales— insistir no es transición, es imposición.
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Los proyectos Astillero 1 y 2 se encuentran en fase de información pública, con un plazo de 30 días para alegaciones, tras su publicación en el BOC del 23 de diciembre de 2025. La información completa —incluidas las distintas acciones ciudadanas previstas, entre ellas una marcha el 18 de enero en el entorno de la Ría de Solía— y el seguimiento de los proyectos están disponibles en www.songigantes.net y en las redes sociales de la plataforma.
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Consolidando un mundo más animal
7 de gener, per Redacción07/01/2026Fuente:Etiquetas:En los últimos quince años, en los que ha estado activo este periódico, el movimiento por la liberación animal en el Estado español ha evolucionado como parte de un proceso de transformación colectiva que ya se venía fraguando en la década anterior.
Cuando sacamos el número 100 de esta publicación, allá por el año 2019, publicamos un artículo titulado “Hacia un mundo más animal”, en el que fotografiamos los últimos diez años del movimiento antiespecista. Entonces ya señalamos algunos cambios significativos, como el auge de las investigaciones encubiertas, la expansión del veganismo y la proliferación de colectivos con tácticas y estrategias diversas. Hoy, al releer aquellas reflexiones, podemos afirmar que las semillas regadas en estos años de activismo han comenzado a dar frutos y aquellos cambios se han ido enraizando en el movimiento en defensa de los demás animales.

A medida que el movimiento por la liberación animal se consolida, la industria de la explotación animal se siente cada vez más amenazada. Las investigaciones encubiertas en granjas, mataderos y laboratorios han abierto procesos judiciales y han despertado la atención mediática, llevando incluso al prime time la cuestión animal en casos como el especial de Salvados sobre una granja que suministraba a El Pozo o el caso del laboratorio Vivotecnia, con eco incluso en la prensa internacional. La imagen pública de la industria se ha deteriorado notablemente en los últimos años y su relato es cada día más cuestionado.
Frente a este avance del movimiento, el sector ha desarrollado estrategias defensivas como la creación de falsos sellos de “bienestar animal”, campañas de lavado de imagen con publicidad engañosa de vacas felices o promesas de transparencia que buscan recomponer una reputación cada vez más dañada. Estas maniobras demuestran que la industria percibe la presión del movimiento antiespecista como un desafío real, viéndose obligada a reaccionar para contener el creciente rechazo social hacia sus prácticas.
Estos cambios no solo incomodan a la industria, sino que también empiezan a filtrarse en el ámbito institucional, donde la presión social obliga a introducir modificaciones que, a pesar de su resistencia, evidencian que el debate ya no puede esquivarse. En los últimos años se han aprobado leyes que prohíben el uso de animales en espectáculos como los circos, o la reciente Ley de Bienestar Animal, que reconoce a los animales como seres sintientes y prohíbe la venta en tiendas de algunas especies como perros, gatos y hurones. Estas medidas, aunque son muy limitadas, muestran cómo la presión social comienza a abrir grietas en un marco político históricamente reacio al cambio.
Algo similar ocurre con propuestas impulsadas desde la ciudadanía, como la Iniciativa Legislativa Popular No Es Mi Cultura, que proponía derogar la ley que protege la tauromaquia como patrimonio cultural. La ILP reunió más de 700.000 firmas, superando con creces el mínimo legal para su debate en el Congreso y evidenciando que gran parte de la sociedad rechaza la tauromaquia. Aun así, la iniciativa fue bloqueada y no llegó a debatirse, mostrando hasta qué punto las estructuras políticas siguen actuando como un dique de contención frente a cualquier intento de cuestionar los intereses económicos vinculados a la explotación animal.
En paralelo a estos procesos, el movimiento antiespecista también ha ido ampliando los frentes de lucha en el ámbito local. En Madrid, por ejemplo, la desaparición de los circos con animales o la campaña contra la matanza de cotorras han demostrado cómo los colectivos antiespecistas pueden responder y plantar cara a las políticas municipales. Temáticas de corte más histórico en el movimiento como la caza, sostenida todo este tiempo por el colectivo No A la Caza (NAC) o la lucha contra el uso de pelo y pieles impulsada por Madrid contra el Pelo Animal (MCPA), han conseguido señalar y acorralar a empresas que siguen perpetuando el uso de animales en una sociedad que no necesita escopetas en el monte ni abrigos o complementos de piel en los armarios. Colectivos locales con estrategias globales tejen redes internacionales, consiguen pequeñas victorias y construyen alianzas con activistas de otros territorios, compartiendo saberes y enriqueciendo la lucha antiespecista.
También la lucha contra la experimentación animal, durante años ausente en la agenda activista estatal, ha reaparecido con fuerza gracias a la investigación encubierta de Carlota Saorsa en el laboratorio Vivotecnia, reactivando un frente olvidado y produciéndose el documental Infiltrada en el Búnker de Pablo de la Chica, financiado por una gran plataforma audiovisual.

En estos quince años, los santuarios de animales también han cobrado un papel fundamental dentro del movimiento antiespecista. En el 2007 apareció el primer santuario en el Estado español, el Hogar de Luci y casi 20 años después existe hasta una Federación Española de Santuarios Animales (FESA) que estima que hay entre 40 y 60 santuarios en todo el territorio nacional. Más allá de la tarea de cuidado, los santuarios muestran en la práctica que otras formas de relación con los animales son posibles. Son ejemplo práctico de relaciones basadas en el respeto, la convivencia y la consideración de los intereses propios de los animales. En un contexto donde la industria y las instituciones se empeñan en presentar la explotación animal como algo inevitable, los santuarios son resistencia política del movimiento de liberación animal.
Mientras, en el terreno táctico, el movimiento también ha cambiado. Si hace más de una década buena parte del imaginario antiespecista giraba en torno a acciones de rescate o de acción directa, en los últimos años se ha producido un cambio hacia estrategias que priorizan la investigación, como el trabajo de Animals View, Linas Kortas o el de organizaciones que contratan a profesionales para destapar la realidad de los centros de explotación animal y libran batallas en el ámbito jurídico e institucional peleando y ganando derechos para los demás animales, con la aparición de operadores jurídicos como Intercids.
Este cambio no significa una renuncia al modelo anterior, sino que se trata de una adaptación a un contexto donde el impacto social de las imágenes, los procesos judiciales y la presión mediática se ha vuelto una herramienta política que sienta precedentes y va cambiando el orden social.
En este sentido, las redes sociales han jugado un papel importante, ayudando a que investigaciones que antes circulaban en entornos más militantes ahora lleguen a cientos de miles de personas más fácilmente. También la revolución tecnológica permite salir a la calle haciendo un activismo respaldado con pantallas que muestran esas imágenes de la realidad que padecen millones de animales o los streaming y directos en las vigilias a las puertas de los mataderos, poniendo a los demás animales en el centro de su lucha, y acercándonos la realidad y mostrando lo que la industria no quiere que sepamos.
Pero estos avances conviven con retos importantes para el movimiento antiespecista. El ascenso de discursos autoritarios en todo el mundo no solo impacta en derechos humanos, sino también en los demás animales, reforzando políticas que blindan su explotación. Lo vimos con claridad durante la tramitación de la Ley de Bienestar Animal, cuando el Gobierno decidió excluir a los perros de caza para satisfacer al lobby cinegético. El antiespecismo ha trabajado en estos años en conectar con las distintas formas de opresión y busca situarse junto a otras luchas sociales. El reto sigue estando en que ese paso sea compartido, ya que buena parte de los movimientos sociales continúan resistiéndose a integrar la cuestión animal, reproduciendo jerarquías que dificultan un cambio real.
Además, la represión sigue golpeando al movimiento antiespecista a nivel global. Recordemos especialmente el caso sufrido en el Estado español en 2011, donde la criminalización de activistas condicionó y transformó el activismo en el Estado, cambiando sus estrategias. En otros contextos, como en Reino Unido, con Animal Rising, han enfocado su activismo de liberaciones en tácticas que buscan llevar el juicio público al debate social. La persecución sigue siendo una constante y nos recuerda que la defensa de los demás animales continúa siendo vista como una amenaza para el orden económico dominante. Casos como el de Susarón en Chile muestra cómo la respuesta penal se dirige contra quienes señalan la violencia estructural y no contra quienes la ejercen.
Sin embargo, mientras las instituciones frenan la trayectoria de lucha antiespecista, el cuestionamiento del especismo se abre paso por otros caminos, especialmente en la academia y en la educación.
Y es aquí donde la aparición y consolidación de los Estudios Críticos Animales en el Estado español empieza a jugar un papel clave, ampliando el debate más allá de la política institucional y situándolo también en universidades y colegios. En la última década, y con más fuerza en los últimos años, estos estudios van ocupando un espacio que antes no existía. Han surgido grupos de investigación, congresos, seminarios y publicaciones que abordan el especismo desde perspectivas filosóficas, sociológicas, jurídicas y culturales, generando un cuerpo teórico que acompaña y enriquecen las luchas en la calle. En este desarrollo académico destacan Aula Animal, en el campo educativo o en la academia como la UPV/EHU en Euskal Herria, la Universidad de Barcelona (UB) y UPF (Pompeu Fabra) que colaboran a través del Centre for Animal Ethics y el ILECA (Instituto Latinoamericano de Estudios Críticos Animales) que coordina publicaciones en castellano, contribuyendo a legitimar la cuestión animal, abriendo nuevas vías de pensamiento y cuestionando incluso el lenguaje cotidiano, señalando cómo muchas expresiones de nuestro día a día reproducen la idea de que los animales son recursos, contribuyendo a normalizar su explotación.
En paralelo, empieza a crecer un campo editorial comprometido con estos debates. La traducción y publicación en castellano de textos de autoras de otros territorios que reflexionan sobre la agencia, la voz o las formas de resistencia de los demás animales ha ampliado el alcance del cuestionamiento antiespecista más allá de la academia. Editoriales veteranas como Ochodoscuatro conviven ahora con otras editoriales que van abriendo su catálogo a obras críticas, reforzando un debate cultural que va llegando cada día a más gente.
Quince años después, es evidente que el movimiento antiespecista en el Estado español no es el mismo. Se ha afianzado en algunos aspectos, se ha diversificado y participa en espacios que antes le eran ajenos, logrando que la explotación animal deje de ser un tema invisible. Pero también es evidente que los obstáculos siguen siendo enormes: la industria que se reinventa, unas instituciones que protegen y cierran filas junto a quienes se benefician de la explotación animal y un contexto político cada día más hostil, con la ultraderecha ganando espacio. Aun así, el movimiento no parte del mismo lugar que hace una década y media. Hoy cuenta con herramientas, redes, saberes y experiencias que sostienen un trabajo a largo plazo y permiten imaginar un horizonte más amplio.
Los avances logrados no son suficientes y nos parecen siempre escasos, pero cada paso es imprescindible para llegar hasta donde estamos. Si algo muestran estos quince años de lucha es que el antiespecismo sigue avanzando y que, hoy como ayer, aún queda todo por hacer.
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Cantabria mantiene la movilización en apoyo a Palestina con concentraciones en Santander y Cabezón de la Sal
7 de gener, per Redacción07/01/2026Etiquetas:La movilización en apoyo al pueblo palestino continúa activa en Cantabria. En los próximos días, Santander y Cabezón de la Sal volverán a ser escenario de concentraciones públicas en apoyo al pueblo palestino y de denuncia de los crímenes cometidos por el Estado de Israel.
El grupo de Amnistía Internacional en Cantabria ha convocado una nueva concentración para el jueves 15 de enero, ante el Ayuntamiento de Santander, dentro de un calendario de protestas quincenales con el que la organización busca evitar que la situación en Gaza caiga en el olvido.
La convocatoria, difundida bajo el lema «No olvidemos a la población de Gaza», pretende denunciar el impacto devastador que la ofensiva israelí sigue teniendo sobre la población civil, así como reclamar el respeto del derecho internacional humanitario, el fin de los ataques contra civiles y el acceso sin restricciones de la ayuda humanitaria. Desde Amnistía Internacional recuerdan que la presión social sostenida es una herramienta clave frente a la normalización de la violencia y la impunidad.
Vigilias semanales en Cabezón de la Sal
Junto a las concentraciones en la capital cántabra, Cabezón de la Sal se ha consolidado como uno de los puntos de referencia de la movilización solidaria con Palestina en la comunidad. Cada miércoles a las 20:00 horas, la plaza de Jovita acoge una vigilia abierta a la participación ciudadana, organizada por la plataforma Cabezón por Gaza.
Estas concentraciones semanales, que se vienen celebrando de forma ininterrumpida desde el inicio de la actual escalada del conflicto en 2023, tienen como objetivo denunciar el genocidio que Israel está cometiendo en Gaza y mantener un espacio público de memoria, denuncia y solidaridad activa. Lejos de ser actos simbólicos aislados, las vigilias se entienden como una práctica de resistencia cotidiana frente al silencio institucional y mediático.
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Cantabria mantiene la movilización en apoyo a Palestina con concentraciones en Santander, Castro-Urdiales y Cabezón de la Sal
7 de gener, per Redacción07/01/2026Etiquetas:La movilización en apoyo al pueblo palestino continúa activa en Cantabria. En los próximos días, Santander, Castro-Urdiales y Cabezón de la Sal volverán a ser escenario de concentraciones públicas en apoyo al pueblo palestino y de denuncia de los crímenes cometidos por el Estado de Israel.
El grupo de Amnistía Internacional en Cantabria ha convocado una nueva concentración para el jueves 15 de enero, ante el Ayuntamiento de Santander, dentro de un calendario de protestas quincenales con el que la organización busca evitar que la situación en Gaza caiga en el olvido.
La convocatoria, difundida bajo el lema «No olvidemos a la población de Gaza», pretende denunciar el impacto devastador que la ofensiva israelí sigue teniendo sobre la población civil, así como reclamar el respeto del derecho internacional humanitario, el fin de los ataques contra civiles y el acceso sin restricciones de la ayuda humanitaria. Desde Amnistía Internacional recuerdan que la presión social sostenida es una herramienta clave frente a la normalización de la violencia y la impunidad.
Vigilias semanales en Cabezón de la Sal
Junto a las concentraciones en la capital cántabra, Cabezón de la Sal y CAstro-Urdiales se han consolidado como dos de los puntos de referencia de la movilización solidaria con Palestina en la comunidad.En Cabezón, todos los miércoles a las 20:00 horas, la plaza de Jovita acoge una vigilia abierta a la participación ciudadana, organizada por la plataforma Cabezón por Gaza. Mientras que en Castro-Urdiales la convocatoria tiene lugar todos los martes a las 19:00 horas en la Plaza del Ayuntamiento.
Estas concentraciones semanales, que se vienen celebrando de forma ininterrumpida desde el inicio de la actual escalada del conflicto en 2023, tienen como objetivo denunciar el genocidio que Israel está cometiendo en Gaza y mantener un espacio público de memoria, denuncia y solidaridad activa. Lejos de ser actos simbólicos aislados, las vigilias se entienden como una práctica de resistencia cotidiana frente al silencio institucional y mediático.
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Luchar es recordar. Llamamiento a la acción en el aniversario del asesinato de Tortuguita
7 de gener, per Nadia07/01/2026Fuente:Etiquetas:Han pasado tres años desde que los agentes de la Patrulla Estatal de Georgia Jerry Parrish, Bryland Myers, Jonathan Salcedo, Ronaldo Kegel, Royce Zah y Mark Jonathan Lamb entraron en el bosque Weelaunee, al sureste de Atlanta, con sus armas desenfundadas. Ellos dispararon y mataron a Manuel Terán, conocido por sus compañeros defensores del bosque como Tortuguita. Hoy en día, continúan las mismas luchas contra las mismas formas de opresión, animadas por el espíritu de Tortuguita. El pasado no pasa.
Este es un llamamiento a la acción en el aniversario de esa tragedia.
Este 18 de enero, actúa para recordar a Tortuguita y a todos los que han caído en defensa de la Tierra. Organiza una marcha, una manifestación o una vigilia. Reúnete con amigos, compañeros y familiares para llorar, sanar y fortaleceros juntos. Planifica una sesión informativa sobre quienes viven huyendo, sitiados o bajo vigilancia. Organiza una sesión de mapeo de poder sobre una fundación policial local, un centro de detención o una red de vigilancia. Organiza una caminata por un parque público o un bosque y comprométete a defender ese lugar de la destrucción.
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Tras el asesinato de Tortuguita, miles de personas se sumaron al movimiento por el que Tortuguita dio su vida: el movimiento para detener Cop City y abolir la policía. Los miembros de la comunidad se reunieron para llorar, apoyarse mutuamente y lamentar la pérdida, pero también para luchar. La gente bloqueó carreteras, encendió bengalas, rompió ventanas e incendió vehículos policiales. Durante los meses siguientes, el movimiento asestó golpes diarios a los contratistas y financiadores de la Fundación de la Policía de Atlanta. El 5 de marzo de 2023, cientos de personas irrumpieron en la obra de Cop City coreando «Viva, Viva Tortuguita». Lanzaron fuegos artificiales, piedras y cócteles Molotov a la policía y destrozaron la obra.
Un año después, miles de personas de todo el país se reunieron en asambleas, mítines, manifestaciones y vigilias para recordar a Tortuguita y a todas las demás personas que han caído en defensa de nuestro Planeta. A medida que el caos climático causado por la quema de combustibles fósiles sigue perturbando los sistemas vitales en todo el mundo, un número cada vez mayor de personas se ve obligado a huir a tierras más seguras y tranquilas. En el núcleo privilegiado de la sociedad capitalista global, no solemos experimentar directamente el colapso de los sistemas vitales. Más bien, notamos subidas de precios, despidos y escasez. Vemos guerras y masacres causadas por la inestabilidad producida por el colapso del nivel de vida y la competencia entre los hombres fuertes por el control de los escasos recursos.
Hoy en día, Estados Unidos y sus aliados son auténticas naciones policiales. Flock Safety, una empresa que antes solo conocían los activistas que vigilaban el perímetro del bosque de Weelaunee, ha cubierto todo el país con escáneres de matrículas impulsados por inteligencia artificial. Se asocian con intolerantes y autoridades federales para localizar a personas inmigrantes indocumentadas, mujeres que necesitan abortar y disidentes.

Tort 1996–2023.
Quienes actúan contra el emergente Estado autocrático se enfrentan a las mismas medidas draconianas y acusaciones penales que Tortuguita, y los y las manifestantes de Cop City. Las personas acusadas de Prairieland, que llevan en prisión desde el 4 de julio, son registradas diariamente, recluidas en régimen de aislamiento, se les niega la medicación y son difamadas por el FBI como terroristas. Se les acusa de manifestarse frente a un centro de detención de migrantes.
Podemos detener la espiral descendente hacia la autocracia. Para ello, tendremos que recurrir a los profundos lazos comunitarios, a los recuerdos y ejemplos de fortaleza, valentía y dignidad frente a la adversidad y la tiranía.
Luchar es recordar.

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