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Gobierno reconoce origen de derrame en ducto de Pemex, pero mantiene sin esclarecer daños y responsabilidades
23 d’abril, per AuriFoto: Prensa de Acayucan
Ciudad de México | Desinformémonos. El gobierno federal reconoció que el derrame en el Golfo de México tuvo origen en un ducto de Pemex, tras semanas de negación y descalificaciones a organizaciones civiles que lo habían documentado. Aunque tres funcionarios fueron separados de sus cargos por el ocultamiento de información, la empresa estatal no ha asumido responsabilidad institucional ni ha informado el volumen total de hidrocarburo derramado ni la magnitud de las afectaciones ambientales.
De acuerdo con el propio gobierno, la fuga se originó por una falla de integridad mecánica en el ducto Old AK-C, situación que fue negada por áreas operativas durante días. También se reconoció que la válvula principal se cerró hasta ocho días después de detectada la fuga y que al menos 350 metros cúbicos de agua oleosa fueron contenidos. Para organizaciones, la medida de sancionar a funcionarios no atiende el daño ambiental ni sustituye la obligación de Pemex de responder por las consecuencias.
A pesar de la magnitud del derrame, que afectó más de 900 kilómetros del litoral del Golfo de México, las autoridades admitieron que “no se tiene todavía un cálculo confiable del volumen exacto”. Esta falta de información impide dimensionar el impacto, calcular los costos de remediación y establecer mecanismos de reparación. Tampoco se ha transparentado el gasto del operativo desplegado ni el monto que la empresa deberá cubrir.
Organizaciones y comunidades afectadas señalaron que los apoyos económicos anunciados para pescadores no sustituyen la reparación integral del daño ni la restauración de ecosistemas. “No basta con limpiar playas”, advirtieron desde marzo, al exigir estudios de riesgo, indemnizaciones y un plan de restauración con seguimiento público. Añadieron que las autoridades desacreditaron sus denuncias y ahora confirman el origen del derrame sin asumir plenamente sus responsabilidades.
A continuación el comunicado completo:
El gobierno admite el ocultamiento del derrame: se sanciona la mentira, pero Pemex queda impune
Ciudad de México, 17 de abril de 2026.
● El gobierno finalmente admitió que el derrame en el Golfo de México
provino de un ducto de Pemex, como fue denunciado por organizaciones de la sociedad civil semanas atrás.
● Se sanciona a tres funcionarios, pero Pemex sigue sin asumir responsabilidad institucional.
● Pemex no ha informado cuánto hidrocarburo se derramó.
● El gobierno tampoco ha transparentado la magnitud de las afectaciones, ni cuánto tendrá que pagar para remediar los daños.
● Los apoyos anunciados a pescadores y cooperativas no sustituyen la reparación integral del daño.
Tras semanas de opacidad y descalificaciones, la separación de tres funcionarios no resuelve el fondo del problema frente a un desastre ambiental que afectó más de 900 kilómetros del litoral del Golfo de México. Se castiga el ocultamiento interno, pero sigue sin asumirse plenamente la responsabilidad institucional de Pemex ante los evidentes daños y afectaciones ambientales.
El Gobierno Federal finalmente reconoció que el derrame masivo en el Golfo de México tuvo su origen en la fuga del ducto Old AK-C de Pemex, como las organizaciones de la sociedad civil documentamos y denunciamos semanas atrás. Se admite que hubo una pérdida de integridad mecánica en un oleoducto de Pemex, que la fuga fue negada sistemáticamente por áreas operativas y que tres funcionarios fueron separados del cargo mientras avanzan las investigaciones.
Se sanciona la mentira, no el daño ambiental. El gobierno reconoce una pérdida de integridad mecánica en un oleoducto de Pemex, una fuga negada por áreas operativas, el ocultamiento de al menos 350 metros cúbicos de agua oleosa recuperada en barreras de contención, y el hecho de que la válvula principal no se cerró sino hasta el 14 de febrero, ocho días después de detectada la fuga. Pero la respuesta política se concentra en tres funcionarios y no en la responsabilidad integral de Pemex como empresa pública del Estado. Despedir a quienes ocultaron información no repara el daño ambiental ni sustituye la obligación de asumir institucionalmente las consecuencias del derrame.
Pemex sigue sin informar cuánto hidrocarburo se derramó. A pesar de la gravedad del caso, el propio gobierno reconoció que “no se tiene todavía un cálculo
confiable del volumen exacto”. Esta omisión es muy grave, pues sin un dato oficial del volumen derramado no existe una base seria para dimensionar el daño, evaluar si la respuesta será suficiente, calcular el costo total de la remediación, ni establecer una reparación proporcional.
El principio de “el que contamina paga” sigue sin traducirse en hechos. El Plan Nacional de Contingencia contempla costos de atención, seguimiento, compensaciones y procesos financieros dentro de la respuesta y el seguimiento del incidente. Sin embargo, hasta ahora el gobierno no ha transparentado cuánto costó el despliegue de 3,365 elementos, 25 buques y embarcaciones, 9 aeronaves, drones, barreras, monitoreo, limpieza, transporte y disposición final de residuos. El país, los pescadores y las comunidades siguen sin saber cuál es la magnitud de las afectaciones, ni cuánto ha costado la respuesta completa, ni cuánto deberá pagar Pemex por la atención, limpieza, seguimiento y remediación de un derrame causado por su propia infraestructura.
Los apoyos no sustituyen la reparación integral. El gobierno ha anunciado recursos por 30 millones de pesos para cooperativas pesqueras, apoyos de 15 mil pesos a 3,379 pescadoras y pescadores, y otros apoyos sociales y productivos, pero éstos no pueden presentarse como solución al daño ocasionado. No sustituyen la compensación por pérdida de ingresos, no reparan las afectaciones a pescadores, prestadores de servicios y comunidades costeras, y mucho menos reemplazan la obligación de restaurar ecosistemas afectados, como es el caso de manglares y arrecifes.
Desde el 21 de marzo, comunidades y organizaciones ya advertían que no bastaba con limpiar playas: hacían falta estudios de riesgos, transparencia, restauración a mediano plazo e indemnización efectiva a las comunidades afectadas.
Las autoridades desacreditaron a la sociedad civil y hoy terminan confirmando lo que denunciamos. Durante semanas, las autoridades no sólo ocultaron información, también desacreditaron públicamente materiales y alertas impulsadas por organizaciones no gubernamentales y comunidades. Ayer, el propio gobierno reconoció que sí hubo un derrame de hidrocarburos proveniente de un ducto de Pemex. La sociedad civil no desinformó, sino que investigó y alertó con antelación.
Dilación en la impartición de justicia ambiental. Las comunidades y pueblos indígenas se duelen de la dilación y los vicios en la administración de la justicia ambiental. A un mes de haberse interpuesto las denuncias respectivas, las autoridades ambientales aún no las han admitido a trámite. Sin dejar a un lado la
evidente falta de accesibilidad y oportunidad en la gestión de este tipo de afectaciones ambientales sobre los territorios, la ventanilla única y la gestión digital de las denuncias son medidas que limitan el acceso de comunidades y pueblos indígenas afectados a la justicia ambiental.
Exigimos que el gobierno federal y Pemex informen públicamente:
● el volumen total derramado;
● el costo total de la atención, limpieza, monitoreo y remediación;
● el monto que Pemex deberá cubrir conforme a su responsabilidad institucional;
● el plan integral de restauración ambiental, con metas, tiempos, responsables y mecanismos de seguimiento público.
Las autoridades no pueden dar por cerrado este episodio con tres destituciones, apoyos parciales y un discurso de control. Sigue pendiente la verdad completa sobre el daño, su costo, la responsabilidad institucional de Pemex y la reparación integral a comunidades y ecosistemas.
Este derrame no es un hecho aislado. Es otra expresión del costo real del modelo fósil en México: incendios, fugas, derrames, contaminación crónica, afectaciones a la salud y opacidad institucional. Seguiremos denunciando la expansión de los combustibles fósiles como el fracking y el GNL, porque la evidencia científica de sus daños al ambiente, al clima, a la salud de las personas y sobre las economías locales es abrumadora, y porque las comunidades no tienen por qué seguir pagando las consecuencias de un modelo que privilegia la extracción por encima de la vida y del territorio.
Para mayor información contactar:
Manuel Llano – 55 4388 4067
Organizaciones firmantes: (orden alfabético) Alianza Mexicana Contra el Fracking Asociación Ecológica Santo Tomás, A.C. CartoCrítica, A.C.
Centro de Investigación y Capacitación Rural (CEDICAR)
Centro Mexicano de Derecho Ambiental, A.C. (CEMDA)
Coalición de Organizaciones Mexicanas por el Derecho al Agua (COMDA)
Colectiva Agua y Bosques para la Vida Sierra Tarahumara
COMALETZIN AC
Comunicación y Educación Ambiental SC
Conexiones Climáticas
Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura Sostenible
Coordinadora de Colectivos, Activistas y Organizaciones Sociales de Michoacán
CORASON Defensa del Territorio Defensa Ambiental del Noroeste (DAN)
Deuda X Clima Mx
#EsGasFósil
Engenera, A.C.
Espacio de Coordinación de Organizaciones Civiles sobre Derechos Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales (Espacio DESCA)
Familia Pasta de Conchos
Fundación Arcoiris por el Respeto a la Diversidad Sexual, AC
Fundar Centro de Análisis e Investigación
GeoComunes
Greenpeace México, A.C.
Grupo Territorio Género y Extractivismo
Leave it in the Ground Initiative (LINGO)
Nosotras y el mar
Nuestro futuro, nuestra energía
Observatorio Socioambiental de Morelia Planeteando
Programa Ambiental de la Universidad Autónoma Chapingo
Redes del Agua Mexico / FANMexMudem AC
RG – Asesoría Legal
Salvemos los Cerros de Chihuahua
Tejiendo Redes Infancia
Territorios Diversos para la Vida A.C. (Terra Vida) Tierra Resiliente
TOCHAN NUESTRA CASA AC
Unión de Comunidades Indígenas de la Zona Norte del Istmo (UCIZONI, A.C.)
Vo.Bo. Asesores Integrales, S.C.
Wildlands Network Programa México
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La Global Sumud Flotilla expuso la complicidad de la Mediterranean Shipping Company con el genocidio palestino
23 d’abril, per AuriUn grupo de 13 embarcaciones de la Global Sumud Flotilla (GSF), que ha salido en misión humanitaria hacia la Franja de Gaza, este lunes a las 10 de la mañana (hora argentina) se acercó a la ruta por donde pasaba uno de los buques de carga más grandes del mundo, con la intención de poner en escena la complicidad de la Mediterranean Shipping Company con el genocidio perpetrado por el estado de Israel. Según los organizadores de la GSF, el barco mercante estaría transportando materias primas para la industria de armas israelí. Por ANRed.
De acuerdo a la preferencia de paso que la normativa internacional de tráfico marítimo reconoce a los barcos veleros frente a buques a motor, los que decidieron formar parte de la acción lograron retrasar varias horas la llegada del barco mercante a Israel. La organización de la GSF aseguró que es la primera maniobra de interrupción civil de una cadena logística marítima vinculada al ejército israelí.
Frente a las costas de Túnez, la acción coordinada obligó al carguero identificado como el MSC-MAYA, a desacelerar y modificar el rumbo. Durante la acción, la flotilla transmitió por radio un mensaje a la tripulación del Maya: “apelamos a su humanidad: den la vuelta, elijan la paz sobre el beneficio, la vida sobre la muerte”; pero desde el carguero, les respondieron un seco «shut up» -cerrá/ cierren la boca», cortaron las comunicaciones y modificaron el rumbo.
Según los organizadores, la naviera MSC mantiene acuerdos logísticos con la compañía israelí ZIM, a la que vincula con el suministro de aleación de acero vinculado a la industria de las armas. «En virtud de los Convenios de Ginebra, la Convención sobre el Genocidio y el Tratado sobre el Comercio de Armas, los Estados están obligados a detener las transferencias de armas a Israel, una entidad ocupante que la ONU ha designado oficialmente como ocupación ilegal de los territorios palestinos desde 1967. El mar Mediterráneo debe ser descolonizado. No esperaremos a que los gobiernos cómplices actúen mientras la injusticia continúa sin control», remarcaron desde GFS, respaldando la iniciativa civil llevada a cabo el día de ayer.
La flotilla, compuesta por 39 embarcaciones, ya había hecho un alto el domingo frente a Túnez para exigir la liberación de seis activistas de la organización, detenidos el pasado 6 de marzo, acusados de presunto blanqueo de capitales. Su defensa ha sostenido que se trata de un proceso con motivación política. Durante esa escala, las embarcaciones realizaron una protesta con bengalas, sin acercarse a aguas tunecinas. Cabe recordar que el año pasado un barco fue dañado por un dron durante la expedición anterior.
Además de la expedición marítima, la Global Sumud Flotilla ha impulsado un convoy terrestre con destino al paso de Rafah, y un congreso parlamentario en Bruselas previsto para el 22 de abril, donde se debatirá una propuesta para establecer un corredor marítimo humanitario bajo supervisión internacional.
Publicado originalmente en ANRed
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Estudiantes dialogan con alto comisionado de la ONU sobre derechos humanos en México; IBERO presente
22 d’abril, per AuriEstudiantes y jóvenes de distintas instituciones, entre ellas la Universidad Iberoamericana (IBERO) y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), dialogaron con el alto comisionado de la ONU para los derechos humanos, Volker Türk, sobre la situación actual de los derechos humanos en México y el mundo.
Durante un encuentro realizado el 19 de abril en el Museo Memoria y Tolerancia, las juventudes plantearon preocupaciones sobre violencia, desigualdad, medio ambiente y el debilitamiento de organizaciones defensoras, en un espacio de intercambio directo con el organismo internacional.
En la sesión, que reunió también a colectivos como el Centro Mexicano de Derecho Ambiental y Amnistía Internacional, el funcionario subrayó la necesidad de analizar cada caso desde sus particularidades para construir respuestas más efectivas, al tiempo que destacó la conexión entre problemáticas locales y dinámicas globales.
Juventudes ponen la agenda
Las preguntas de las y los participantes giraron en torno a los principales retos que enfrenta el país: la violencia, la situación de grupos históricamente marginados, el deterioro ambiental y el contexto adverso para las organizaciones de defensa de derechos humanos, tanto en México como a nivel global.
También emergieron inquietudes sobre el papel de las juventudes frente a estos desafíos, así como sobre las posibilidades de incidir en la transformación social desde sus propios espacios.
Al abrir el diálogo, Volker Türk destacó el alcance del encuentro al señalar que en ese espacio convergían problemáticas “globales, regionales e internacionales”, lo que permitió situar las preocupaciones locales en un contexto más amplio.
Escuchar caso por caso
En sus respuestas, el alto comisionado insistió en la importancia de atender cada situación desde sus particularidades, al considerar que este enfoque permite comprender mejor la complejidad de los casos y diseñar soluciones más adecuadas.
El intercambio se desarrolló en un ambiente abierto e incluyente, donde jóvenes compartieron no sólo cuestionamientos, sino también experiencias personales que enriquecieron la conversación.
Al finalizar la sesión, varias personas se acercaron al funcionario para continuar el diálogo de manera directa, en un ejercicio que amplió el espacio de escucha más allá del formato inicial.
Diálogo directo con la ONU
El encuentro evidenció el interés de las juventudes mexicanas por involucrarse activamente en la defensa y promoción de los derechos humanos, así como la relevancia de generar espacios de diálogo con representantes de organismos internacionales.
La jornada dejó claro que, frente a un contexto complejo, las nuevas generaciones buscan no sólo comprender la realidad, sino también incidir en ella desde una participación informada y crítica.
Publicado originalmente en Ibero
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Argentina: la organización comunitaria como resistencia y esperanza frente a los incendios en la Patagonia
22 d’abril, per AuriIncendios que devastaron miles de hectáreas de Bosque Andino Patagónico (Foto: Nicolás Palacios/Colectiva de Acción Fotográfica)
Los recientes incendios que devastaron miles de hectáreas de Bosque Andino Patagónico tienen entre sus principales causas a los monocultivos de pinos, promovidos por empresas forestales y el estado. En medio del desastre, las y los vecinos narran sus experiencias y demuestran cómo la organización colectiva sostiene la vida.
El Bosque Andino Patagónico, en el suroeste argentino, volvió a arder. Entre diciembre de 2025 y marzo de 2026, se quemaron más de 77 mil hectáreas (1) en las provincias de Neuquén, Río Negro, Chubut y Santa Cruz. Familias enteras vieron cómo las llamas rodeaban sus viviendas mientras intentaban salvar lo que podían: herramientas de trabajo, animales y recuerdos de toda una vida. Cientos de casas quedaron reducidas a chapas retorcidas y cimientos negros.
Esto se suma a los enormes daños causados por el fuego en el verano anterior, cuando se quemaron al menos 32.000 hectáreas (2), buena parte en zonas de interfase, entre el área rural y urbana. En la localidad chubutense de Epuyén, el fuego iniciado en una extensa zona de pinos exóticos consumió más de 70 casas durante el primer día, el 15 de enero de 2025. Entre quienes se acercaron a colaborar, había familias de Mallín Ahogado, 60 kilómetros al norte, quienes dos semanas después debieron suspender la ayuda y organizarse para atender otro enorme incendio en su territorio, desatado en un sector plagado de pino oregón. “El fuego avanzó a gran velocidad hacia nuestro paraje, ayudado por intensas ráfagas de viento, pero también a través de los pinares, más abundantes hacia el este, arrasando todo a su paso”, recuerda Darío Anden, vecino de la localidad. El siniestro causó la muerte de una persona y destruyó 370 construcciones, entre viviendas, galpones, cobertizos, chacras fruti-hortícolas y animales. Perduró casi dos meses y arrasó con cerca de 4.000 hectáreas (3).
Uno de los principales factores que recrudece año a año los incendios son los monocultivos de pinos, que se han transformado en una plaga en la Patagonia Argentina. Son altamente inflamables y lo peor es que el fuego hace germinar sus semillas. Así, cada incendio contribuye a su expansión (4). Además, absorben mucha agua del suelo. Numerosos relatos y estudios muestran que se han secado manantiales y que el caudal de ríos se ha reducido hasta más del 60 por ciento cuando la cuenca se llena de pinos (5).
Actualmente, según cifras oficiales, existen unas 116.000 hectáreas de monocultivos forestales en la Patagonia andina, de los cuales el 90 por ciento son pinos, la mayor parte de ellos concentrados en las provincias de Neuquén, Rio Negro y Chubut.(6) A las cuales debe agregarse la superficie de invasión, en algunos sectores luego de incendios, aun mayor que la de la plantación inicial.
Los monocultivos comenzaron a establecerse a partir de la década del ‘60, cuando el bosque comenzó a ser reemplazado por plantaciones exóticas de rápido crecimiento a través de planes forestales y subsidios promovidos por los gobiernos provinciales y nacional. En principio, con el propósito de disminuir la presión maderera sobre el bosque nativo; luego con la finalidad de alimentar a una futura industria de pasta de celulosa, y en las últimas décadas, por compromisos del estado en el mercado de carbono. Frecuentemente las plantaciones de pino han sido y son pretexto para la apropiación y privatización de tierras fiscales y expulsión de sus pobladores (7).En este contexto, muchas plantaciones quedan abandonadas, sin control ni mantenimiento. Así, se propagan con mucha mayor rapidez que el bosque nativo y se convirten en un peligroso combustible.
Durante los incendios de 2021, Mirta Ñancunao, de la Comunidad Mapuche Las Huaytekas, en Río Negro, explicó lo que representan los pinos para su pueblo: “Quienes aún permanecemos en el territorio tenemos evidencias claras y experiencias asociadas a la imposición, subyugación, abusos, expropiación, desplazamientos forzados, procesos judiciales, modificación del hábitat, alteración de ecosistemas y fuentes de agua, pérdida de pasturas para animales, de la recolección de lawen [medicina mapuche], de frutas y leña” (8). En noviembre de ese año, el joven mapuche Elías Garay Cayicol, de 29 años, fue asesinado cuando participaba de una recuperación de territorio ancestral en la provincia de Río Negro. Por el crimen fueron condenados dos hombres vinculados al empresario forestal Rolando Rocco (9).
El Pueblo Mapuche suele ser criminalizado por parte del Estado cada vez que suceden incendios (10). Este verano, mientras las llamas seguían activas, Ignacio Torres, el gobernador de Chubut, montó con sus colaboradores una campaña mediática que señalaba a comunidades Mapuche como responsables de los incendios. Organizaciones sociales, pobladores y referentes territoriales denunciaron rápidamente esas acusaciones sin pruebas (11). Acusaciones que buscaban, por un lado, criminalizar a las comunidades y su justa lucha por sus territorios ancestrales y, por otro, desviar el foco del debate sobre las verdaderas condiciones que favorecen los incendios: los monocultivos de pinos; la falta de políticas públicas para el manejo de las plantaciones exóticas y prevención del fuego; y el desfinanciamiento de las políticas de protección del bosque nativo (12). Todo ello en un contexto de crisis climática con sequías recurrentes.
A continuación, se presentan relatos de miembros de comunidades afectadas que muestran cómo, ante la escasa o nula asistencia por parte del gobierno, la organización comunitaria fue y es fundamental para enfrentar el fuego y sostener las tareas de reconstrucción. Los relatos fueron escritos por personas de pueblos cordilleranos de la provincia de Chubut, la más afectada por los últimos incendios, integrantes de asambleas vecinales y de una red de solidaridad que se fortalece día a día.
Puerto Patriada: el inicio y la propagación del incendio
Relato de Gabriel Verge
El 5 de enero de 2026, se inició un incendio forestal en la zona de Puerto Patriada, un espacio plagado de renovales de pinos ya incendiados años atrás. El fuego se propagó rápidamente por ambas laderas que enmarcan al lago Epuyén; arrasó miles de hectáreas de Bosque Andino Patagónico y decenas de casas de pobladores. En pocos días el incendio se extendió a las localidades vecinas de Epuyén, Lago Puelo, El Maitén y Cholila.
Pocos meses antes del incendio, a pesar del marco de sequía, de la extrema precariedad de las líneas de distribución de energía eléctrica y del descontrol de basura y pinos por todo el territorio, las autoridades locales otorgaron las habilitaciones a un numeroso grupo de complejos turísticos y campings en la localidad de El Hoyo que invadieron la costa del lago con sus construcciones. Entre ellas, cerca de 300 fogones que durante los festejos del año nuevo se mantuvieron prendidos en simultáneo y sin ningún tipo de control efectivo. El desmanejo era evidente y el desastre, solo cuestión de tiempo.
Si bien no se pudo comprobar cuál fue el motivo del inicio del incendio, el conjunto de situaciones previas sólo necesitó de una chispa para que se desencadenara el desastre. Los bomberos y brigadas locales se vieron superados por la magnitud del fuego y no lo pudieron contener. Los densos pinares rebrotados luego de incendios anteriores sirvieron de mecha para la rápida expansión del siniestro marcando en forma clara y precisa el camino del fuego que dejó una cicatriz en el paisaje y en los corazones.
Una vez desatado el incendio, quedó expuesto otro grave problema, la crisis hídrica: los gobiernos provincial y municipal habían ordenado realizar cortes en el suministro de agua de la población, varios de los parajes afectados por el incendio no tenían agua con que defender sus casas, simplemente porque no salía del grifo. Con las costas del río Epuyén privatizadas y bloqueadas por alambrados y portones que impedían el acceso a bomberos y brigadistas voluntarios para la recarga de agua, se demoró aún más la respuesta.
En ese momento de emergencia, cientos de vecinxs se autoevacuaron, otrxs se transformaron en brigadistas voluntarios organizados en redes solidarias de apoyo para intentar apagar el fuego y suplir la ausencia del estado.
En pocos días, el incendio iniciado en Puerto Patriada ya había avanzado. No sólo se quemaron pinos y los bosques nativos habitados por una numerosa biodiversidad – que incluye al huemul (Monumento Natural en peligro de extinción), los nidos de cóndor y el caburé grande. Además de casas, medios de producción y subsistencia, también se quemó la identidad de las personas, aquellos lugares donde se desarrollaba la vida cotidiana y otros sitios de valor histórico cultural único e irreemplazable como las pinturas rupestres.
El problema no termina con el fuego. La reconstrucción de las casas quemadas es sostenida en forma constante por el espíritu y las manos de las redes solidarias que no pueden esperar los tiempos de las promesas del gobierno, cuya asistencia y reparación es limitada, selectiva y discriminatoria.
Epuyén: la autoorganización comunitaria durante y después del fuego
Relato copilado por Aguayala (13)
Los medios aéreos desplegados por el estado y distintas brigadas de Bomberos fueron muy inferiores a los necesarios para contener todos los frentes por donde se extendió el fuego. Ante esta realidad se fueron organizando brigadas vecinales, también nutridas por brigadistas voluntarixs que llegaron desde otros puntos de país.
Estas son las palabras de Eliseo Juan Ignacio Avella, el Mago, un brigadista que vino desde Buenos Aires para apoyar el combate del fuego en la Patagonia Argentina: “La ternura y el amor es la mejor revolución que un autoconvocade pueda conocer, todo ese dolor de la naturaleza quemándose, esa impotencia convertida en valor, ese esfuerzo por subir un poco más la montaña para llegar al fuego y poder enfrentar ese mal que tanto nos hace, estamos en evolución de todo lo que nos angustia, por eso nuestras herramientas son una mochila de agua, una motosierra, un pulansky, un derky (herramientas especiales que usan los bomberos para cortar raíces o remover cenizas calientes o una azada)”. Y él sigue: “Enfrentamos miedos y dolores físicos por un bien en común, ver los bosques verdes y las comunidades viviendo del sustento que dan, nada nos detiene por que el amor siempre triunfa, es el mejor aliado para la esperanza, que muches pierden por cansancio. Pero hay seres de luz que vienen a darlo todo y luego regresan a sus pagos. Esos seres son brigadistas autoconvocades de todo el país y el mundo también. Gracias a todes por abrir esos corazones de humildad y humanidad”.
En la comunidad afectada en Epuyén, vecinos solidarios organizaron todas las áreas necesarias para sostener la catástrofe. Una institución educativa, facilitada durante el período de vacaciones, sirvió como centro operativo. Se dispusieron ‘Zonas de Alivio’, donde se ofrecían diferentes terapias holísticas (reiki, medicina china, masajes, curaciones) a los brigadistas cuando volvían al final de la jornada. Coordinando una red de colaboración de herbolarios, naturistas, huerteros, se recibían y preparaban medicinas herbales y diferentes productos para la atención primaria de quien lo necesitara.
La cocina solidaria, sostenida durante todo el 2025, continuó con la preparación de viandas para los diferentes frentes donde se combatía el fuego, así como para las mingas de reconstrucción que comenzaron una vez aplacado el fuego. Cabe destacar la ayuda solidaria que recibimos desde cerca y desde lejanas ciudades, con aportes económicos, ropa, herramientas y materiales de construcción. Y es de destacar la inmensa entrega de voluntarios de todo el país, que fueron alojados en el gimnasio municipal o recibidos sin costos en campings.
Muy importante fueron también los espacios de logística y coordinación de todas las áreas mencionadas, así como los espacios de aprovisionamiento y reparación de motosierras, de motobombas, de gestión y recepción de alimentos en la cocina, zona de recepción de donaciones para los damnificados.
Gracias a la fluida coordinación entre brigadistas voluntarios, bomberos, la Dirección provincial de Bosques, del Plan Nacional de Manejo del Fuego y otros organismos, no hubo que lamentar ninguna muerte ni herido.

Brigadistas y voluntarixs de mingas El Maitén: “Sabemos que no estamos solos”
Relato de Aymara Bares, de Petü Mogeleiñ, radio comunitaria Mapuche
En El Maitén, en la provincia de Chubut, los incendios este año comenzaron temprano, pero la respuesta comunitaria fue más rápida que otros años, ¡aprendemos! El 8 de enero el fuego que venía de abrazar al Cerro Pirque consumiendo bosque y casas a su paso. El asedio duró semanas y dejó la mitad del camino en tonos marrones, negros y grises. En esos días se armaron paradas importantes en puntos estratégicos. La gente del pueblo de El Maitén nos organizamos para ir ayudar ya sea como brigadistas voluntarios o con viandas y recursos para quienes estaban poniendo el cuerpo. También hubo varios días de vigilar que el fuego no cruzara la ruta poniendo en riesgo el pueblo. Lamentablemente los corredores de pinos dan la posibilidad al fuego de propagarse.
Dice Cintia, una compañera que ha participado de las campañas de brigadistas voluntarixs: “Hace tiempo entendimos que tenemos que defender a la Ñuke Mapu (14). Por eso hacemos todos los cursos posibles durante el año, esperando el verano y el próximo incendio. Sabemos que no estamos solxs y que nunca es la última batalla contra el fuego. Sabemos que, con cada anuncio de lluvia, ya se organizan los relevos; sabemos que hay gente cocinando todo el día para sostenernos; sabemos que, en algún lugar del país, alguien hace dedo para llegar a ayudar.
“Si toca llorar – porque la cabeza se empieza a romper de tanto humo, fuego, sueño y alerta o de tanto extrañar a la familia que espera -, siempre hay abrazos a disposición, en la mayoría de los casos de gente que recién conoces, pero que te mira y está en la misma frecuencia, en la misma lucha, con la misma idea de no aflojar hasta saber que lo dimos todo para defender las casas y los árboles nativos.
“¿Y lo que no se puede salvar? ¡Se reconstruye! Por estos lados se viene usando bastante el verbo ‘minguear’. Las mingas son la oportunidad de llevar esperanzas, de aunar fuerzas, de meter las manitos en el barro, de emocionarnos con cada avance, de festejar cada pino que se erradica y de que brote nuestra resiliencia. Porque somos Küme che (gente del bien), nosotrxs no quemamos el bosque, lo defendemos. Rume mañum (15)”.
Parque Nacional Los Alerces: los días del fuego
Relato de Nicolás Palacios, de Luan, Colectiva de Acción Fotográfica
El humo tarda en irse de la montaña. Incluso cuando las llamas se apagan, queda suspendido entre los cerros como una memoria reciente. Escena repetida: bosques ennegrecidos, troncos aún humeantes y vecinxs caminando entre cenizas calientes buscando puntos activos que puedan reavivar el incendio.
Durante días, brigadistas, bomberos, pobladores y brigadas autoconvocadas combatieron los diferentes frentes activos entre montañas escarpadas, viento cambiante y temperaturas altas. Desde el aire, helicópteros y aviones hidrantes descargaban agua sobre manchas de fuego que, desde el suelo, parecían interminables.

Combatientes del fuego en el Bosque Andino Patagónico (Foto: Nicolás Palacios/Colectiva de Acción Fotográfica) El incendio se movía rápido. En cuestión de horas podía descender por un cañadón, cruzar un camino y trepar nuevamente por la ladera opuesta. Para quienes estaban en el terreno, la jornada se medía en metros ganados o perdidos ante a un frente que nunca parecía detenerse del todo. Pero en muchos sectores el fuego encontró un aliado silencioso: los pinos. Los pinares arden con una intensidad feroz. Muchos brigadistas lo describen de manera simple: cuando el incendio entra en un pinar, se transforma.
Después de varias semanas, cuando el fuego finalmente se controló, el paisaje quedó en silencio. La montaña oscura, el olor persistente a madera quemada.
El incendio en el Parque Nacional Los Alerces, se inició por un rayo en una zona de difícil acceso. El Intendente -más ocupado en el desalojo de una comunidad Mapuche – , no aceptó la ayuda que le ofrecían bomberos de localidades vecinas. Esta demora hizo que el fuego se extendiera más allá de los límites del Parque. El fuego se propagó por semanas en muchas direcciones poniendo en riesgo localidades vecinas y quemando más de 26.000 hectáreas de bosque, llegando a encontrarse hacia el norte con el iniciado en Patriada. Solo el enorme trabajo de voluntarixs junto con los medios del estado impidieron más daños. La acción solidaria contrastó con la lenta respuesta del estado.
Días después de que se apagan las últimas brasas, comienzan a llegar vecinos, amigos y voluntarios. Camionetas cargadas con donaciones, herramientas compartidas, manos dispuestas a levantar paredes otra vez. En muchos casos, las casas vuelven a construirse de manera colectiva, en jornadas comunitarias donde cada persona aporta lo que puede. Algunos cortan madera, otros levantan estructuras, otros preparan comida para quienes trabajan durante todo el día. Entre mates, polvo y martillos, las casas empiezan a tomar forma. En la Comarca Andina, esa lógica tiene una tradición antigua: cuando alguien pierde todo, la organización comunitaria aparece.
En la cordillera patagónica, después del fuego siempre queda algo más que devastación, queda la memoria del desastre, pero también la obstinación de quienes vuelven a levantar su vida en el mismo lugar donde las llamas intentaron borrarla.
Desde Cholila: el verde huyendo del fuego en la pintura de Sara Miranda.

¡A despinificar!
Se ha advertido desde temprano que subsidiar plantaciones de pinos en un horizonte de calentamiento global es sembrar futuras catástrofes, como las que estamos viviendo cada vez con más frecuencia. Estudios afirman que los incendios forestales en la Patagonia aumentarán sustancialmente durante la primera mitad del siglo XXI. Y han advertido a modo de hipótesis –que vemos cumplirse-, que la continua plantación de árboles no nativos inflamables aumentarán el alcance o la gravedad de los incendios extremos (16). Cada incendio genera más material combustible: donde había 1000 pinos por hectárea luego del incendio brotan 20.000 y hasta más de 100.000 (17).

Rebrote de pinos luego del incendio de enero 2025 en pinares de Epuyén Los pinos se propagan más allá de los límites de las plantaciones originales, hacia campos vecinos y banquinas. Tienen mayor velocidad de crecimiento que los árboles nativos tanto por su capacidad para extraer agua desde la profundidad del suelo, como por emitir substancias que inhiben su crecimiento. De esta manera los ahogan, invaden y van generando corredores de material altamente inflamable.
Un número creciente de personas va tomando conciencia sobre la necesidad de controlar esta invasión verde. Aquí y allá surgen las mingas (hasta más de 30 vecinos en algunos casos) para despinificar, sea con la mano, serruchos o motosierras o con un anillado que hacen que se sequen en pié. Las semillas de pino seguirán geminando hasta cuatro años después del fuego. Por lo que la tarea se deberá repetir en los años siguientes.
Lamentablemente, mientras se hace cada día más patente la degradación territorial que producen las plantaciones, el estado y el sector privado continúan promoviéndolas, incluso para transformar la región en exportadora de madera (18). Pero las mingas y la organización comunitaria siguen sembrando y construyendo otros mundos posibles.
Trabajo multiautores compilado por Aguayala, colectivo de investigación, difusión y acción sobre el agua -como bien común- en Abya Yala (19)
Referencias:
(1) Greenpeace, Incendios forestales en la región Andino Patagónica, febrero 2026;
(2) Greenpeace, Se cuadruplicó la superficie de bosques patagónicos afectada por incendios forestales, mayo 2025.
(3) Testimonio de Darío Anden, Mallín Ahogado, Río Negro. Marzo 2026
(4) Raffaele, E.; Franzese, J.; Ripa R.; Moreyra A.; Pissolito, Clara.; y Blackhall, M.; Una nueva degradación de la tierra en Patagonia: retroalimentación positiva entre fuego e invasión de pinos, 2018.
(5) Pizzolon, Lino; Hermosilla Rivera, Cristian; Richeri, Marina. Impacto hidrológico de las plantaciones de pinos en las nacientes del Río Chubut y sus posibles consecuencias en el valle inferior, Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, 2022.
(6) Secretaría de Agricultura y Pesca de la Nación, Tablero de Plantaciones Forestales. Última actualización: diciembre de 2025
(7) Lara, Susana. La forestación como instrumento de despojo, 2011.
(8) Boletín WRM, Megapinería en la Patagonia Argentina: Invasión territorial, incendios y falta de agua, enero 2022.
(9) Agencia Tierra Viva, Condenaron a los asesinos del joven mapuche Elías Garay Cañicol, diciembre de 2022.
(10) Agencia Tierra Viva, Sin acciones concretas para combatir el fuego, el Gobierno responsabiliza al Pueblo Mapuche por los incendios, 13 de enero de 2026.
(11) Tiempo Argentino, Incendios en la Patagonia: denuncian que el Gobierno apela al racismo para evadir responsabilidades, 16 de enero de 2026.
(12) Agencia Tierra Viva, Milei y una Argentina sin protección de los bosques nativos, octubre de 2024.
(13) Colectivo de investigación, difusión y acción sobre el agua -como bien común- en Abya Yala, con especial referencia a la región andino-patagónica. Participan vecinxs, comunerxs Mapuche, docentes, científicxs, empleadxs o ex trabajadores del sector forestal, militantes de asambleas, comunicadorxs, artistas; con base en Esquel y la Comarca del Paralelo 42.
(14) Madre tierra en mapuzungun, la lengua Mapuche.
(15) Muchas gracias en mapuzungun, la lengua Mapuche
(16) Thomas T. Veblen; Andres Holz; Juan Paristsis; Estela Raffaele; Thomas Kitzberger y Melisa Blackhall. Adapting to global environmental change in Patagonia: What role for disturbance ecology?, 2011. Austral Ecology. 36:891-903.
(17) Idem 3
(18) Mesa Foresto Industrial, 2026.
(19) Idem 13Publicado originalmente en WRM
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En el Alto Valle del río Negro la historia mapuche también es futuro
22 d’abril, per Auri
Obra de Diana Costa, integrante de Ñimitun Quimun, que representa el recorrido del colectivo desde que se hallaron los restos.
Admito que cuando recibí la convocatoria tuve que fijarme en el mapa. Sabía que la localidad de Cervantes estaba en el Alto Valle del río Negro, pero no podía precisar dónde. No hacía mucho había leído que su fundación resultó de la inmigración española que obviamente, quiso homenajear con su nombre al escritor insigne, aunque no retuve su localización. Tampoco recordaba que en un escrito que había finalizado días antes la había mencionado: por el lugar donde se erigió había pasado la Primera División del Ejército Argentino en 1879, aquella que integraba el mismísimo Julio Roca durante la operación propagandística y genocida que significó la Campaña al Desierto.
Entre la isla de Choele Choel y la confluencia de los ríos Neuquén y Limay, la columna encontró los restos de cinco poblaciones mapuches que probablemente fueran abandonadas en el verano anterior, ante los primeros embates de los uniformados. Las tropas recorrieron la margen norte del río Negro entre mayo y julio de aquel año fatídico para el pueblo mapuche. Pleno invierno en el sur. Los termómetros que portaban los militares acusaban hasta 8 grados bajo cero durante las noches. Imagínense el frío de la cordillera, donde lxs fugitivos buscaban refugio lejos de los fusiles de retrocarga y los sables de caballería… Si bien no habían consolidado su conquista hasta entonces, no era la primera vez que soldados huincas recorrían los senderos que mapuches y tehuelches transitaron durante cientos de años en libertad.
Se puede precisar el hallazgo: el 4 de septiembre de 1994, mientras llevaban a cabo tareas frutícolas, trabajadores encontraron restos humanos. Las portadas de los diarios regionales amplificaron la conmoción que vivió la pequeña localidad y las especulaciones proliferaron, pero el runrún cesó ante la precisión del peritaje forense. En el expediente judicial puede leerse que “por sus características, por su morfología, por la arquitectura ósea, por el desgaste y deterioro, son muy viejos, de comienzos del Siglo XIX o del Siglo XVIII” o más antiguos todavía. “Los restos de cráneos y maxilares con sus respectivas piezas dentarias, corresponden a un grupo de aborígenes patagónicos”. Líneas más abajo, el especialista determinó que se trataba de araucanos, es decir, el término colonialista que se utilizó durante mucho tiempo para designar a lxs mapuche. De a poco el revuelo se atenuó, el hallazgo perdió importancia y el olvido se apoderó de aquellos ancestros que incomodaban el relato oficial. El renovado manto de silencio estuvo a punto de ganar la partida, pero perdió. En 2025 Rosalía Palermiti encontró los huesos en un rincón de la Municipalidad de Cervantes y lejos de callarse, puso en marcha un capítulo de la historia que culminará el próximo 16 de mayo, cuando lxs seis futrakecheyem (ancestros) vuelvan al mapu, o sea, al territorio.

La prensa regional y su reflejo del hallazgo.
“El río por antonomasia”
De origen inglés, el jesuita Tomás Falkner nunca estuvo en la región, pero a partir de los testimonios que recogió pacientemente en la misión donde se desempeñó a mediados del siglo XVIII elaboró su célebre “Descripción de la Patagonia”. El libro se publicó en Londres después de la expulsión de su orden por parte de la corona española y provocó inquietud en Madrid y Lima. Es que, sin disimulo alguno, el sacerdote confiaba que la soberanía española se agotaba a unos pocos días de cabalgata de Buenos Aires, sobre la margen sur del Salado. Más allá del río que operó como límite de las posesiones de Su Majestad, se levantaba una miríada de poblaciones que el religioso atribuyó a distintas etnias, la mayoría participantes de la gran cultura mapuche. Y mencionó concretamente al gran curso de agua que transcurre a pocos minutos de Cervantes y su zona urbana.
El británico lo calificó “como el mayor de la Patagonia” y aunque erróneamente puntualizó que desembocaba en el Pacífico, apuntó que “los españoles le llaman el gran Río de los Sauces” y “algunos indios Choelechel”. También señaló que para los puelches era “Leubu-comó, o el río por antonomasia, y Curúleubu quiere decir río Negro, que es el nombre que le dan los guilliches y pehuenches”. No nos vamos a extender demasiado con las traducciones, pero señalemos que leufu significa río en lengua mapuche y que precisamente, kuru es negro. En tanto, la voz williche quiere decir gente del sur y pewenche, designa a los grupos mapuches que vivían y viven donde el pehuén o araucaria se dispersa sobre las montañas y cañadones. Podríamos extender las especulaciones considerablemente, pero nos vamos a limitar: casi 300 años antes del presente, el río Negro y en consecuencia su Alto Valle de la actualidad, formaban parte del territorio que usualmente utilizaban puelche (gente del este), williche y pewenche. Como contrapartida, hacia 1750 la Argentina no estaba en los planes de nadie.
Tanta preocupación generó la publicación de Falkner en la corte española que a fines de 1782 partió de la recién fundada Carmen de Patagones una expedición naval. Tenía como objetivo llegar a Valdivia (Chile) a través de algún cajón cordillerano, meta que evidencia el desconocimiento que el andamiaje colonial tenía sobre los territorios que pretendía controlar. De nuevo, detenernos en las vicisitudes que atravesaron el piloto real Basilio Villarino y sus 62 marinos se tornaría extenso, simplemente mencionaremos que antes de llegar a la emblemática isla de Choele Choel ya encontraron poblaciones indígenas. En su diario de navegación anotó el español: “todos o casi todos los indios que habitan o residen en las sierras del Volcán (zona actual de Balcarce) y pampas de Buenos Aires, son de este río (el Negro) arriba, y que el motivo de pasar tanto tiempo en aquellos parajes es por la abundancia que hay de ganados, y por la facilidad de mantenimiento; y que algunos pasan dos años, otros más y menos, según les acomode”.
De los seis loncos (autoridades políticas mapuches) con que trató Villarino antes de abandonar el río Negro para remontar el Limay, cuatro tenían nombre en mapuzungun: Wechunpulki, Reuman, Llangkapi y Kuruanka. La gente del primero estaba en movimiento en dirección a la cordillera: 300 jinetes que conducían alrededor de 8.000 cabezas de ganado. Vaya si hubo vida en el Alto Valle antes de que llegaran lxs inmigrantes que quedaron en la historia institucional como pioneros… A estas cuestiones me referí al responder aquella convocatoria.
La lonko Fermina Pichumil guiará la ceremonia de restitución. Gentileza de la Municipalidad de Cervantes

En libertad
Los restos que encontraron aquellos peones rurales pertenecen a dos hombres que contaban entre 35 y 45 años, y dos mujeres algo más jóvenes: entre 25 y 35 años. También afloraron durante aquel otoño en retirada los huesos de una joven mujer (entre 14 y 20 años). Del restante, no se pudo precisar el sexo, aunque tendría la misma edad. ¿Dos familias? ¿Por qué estaban enterrados juntos? ¿Habrán visto pasar por el río a las chalupas de Villarino? ¿Encontraron la muerte durante la expedición de Juan Manuel de Rosas? La columna que comandó Ángel Pacheco también pasó en cercanías del actual emplazamiento de Cervantes en dirección a la Confluencia, luego de provocar una inmensa mortandad en Choele Choel. Pero la existencia de lxs antiguos mapuche no puede reducirse al drama que se abatió sobre ellxs: muy probablemente lxs seis saludaran al Sol cada mañana, seguramente sahumaran lawen (medicinas) en el interior de sus viviendas, rieran al escuchar el canto de pájaros sobre los inmensos sauces o agradecieran cuando consiguieran carne para alimentarse. Vivieron y en libertad.
Hecho poco corriente en tiempos de negacionismo y persistente racismo en la Argentina, ante el renovado hallazgo de 2025 la Municipalidad convocó a la comunidad mapuche tehuelche Calfu Cume Mongen (Buena vida azul) para discutir en conjunto qué hacer. Como consecuencia, surgió el espacio intercultural Ñimitun Kimun (Recuperar el conocimiento), al que se sumaron otras comunidades de localidades cercanas, además de vecinos de Cervantes que se conmovieron ante el acontecimiento y el propósito que se asumió: restituir “conforme las pautas culturales originarias”. Durante el último año, la gente que se sumó se acercó a la lengua mapuche, a la cerámica, a los cantos que se entonarán durante la ceremonia de restitución, a los instrumentos musicales y a otros aspectos de la cultura de la que participaron lxs seis futrakecheyem. No están solos.
A riesgo de aburrir a lxs habituales lectores de esta columna de Desinformémonos, vuelvo a decir junto con el peñi oceti sakowin (sioux brule) Nick Estes: “¿Cómo nos relacionamos con el pasado? En sus relatos, los colonos usan una concepción lineal del tiempo para distanciarse de los espantosos crímenes que cometieron contra los pueblos indígenas y contra la tierra”. Sin embargo, “según la noción indígena del tiempo, el presente es una estructura conformada, toda ella, por nuestro pasado y nuestros ancestros. No existe una separación entre pasado y presente, de manera que cualquier futuro alternativo también está determinado por cómo comprendemos nuestro pasado. Nuestra historia es el futuro”. En Cervantes, pequeñísima localidad del Alto Valle del río Negro, demuestran con creces que efectivamente, así es. Ahora tengo muy en claro dónde queda.

En la práctica, Cervantes avanza hacia la interculturalidad. Gentileza de la Municipalidad de Cervantes