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Lanzan plataforma para documentar agresiones contra defensoras ambientales en América Latina
24 d’abril, per Admin2En un contexto donde la defensa del territorio se convirtió en una actividad de alto riesgo, organizaciones de todo el continente presentan el «Monitor de Defensores de la Tierra», un relevamiento para romper el silencio estatal. En los últimos seis años, se detectaron casi 600 ataques contra defensores ambientales, en siete países de la región.
En marco de la celebración del Día Internacional de la Madre Tierra (22 de abril), medio centenar de organizaciones indígenas, campesinas y rurales lanzan «Monitor de Defensores de la Tierra», una herramienta digital que busca documentar las agresiones a personas defensoras ambientales en países de América Latina y el Caribe.
La iniciativa es impulsada por la Plataforma de Defensoras y Defensores de la Tierra y el Territorio (PDDTT) y busca ―además de registrar los casos― construir una lectura regional de la situación, desde una lógica de evidencia, autocuidado, seguridad y acción colectiva.
Según la información recolectada, entre 2020 y 2025, se registraron 581 ataques contra defensores ambientales en Argentina, Ecuador, Guatemala, Perú, Chile, Colombia y Honduras. Las agresiones van desde intimidación, hostigamiento y detenciones arbitrarias hasta desapariciones y asesinatos.
El «Monitor de Defensores de la Tierra» muestra además cuál fue la respuesta de los diferentes gobiernos ―si es que la hubo― y las medidas de autocuidado que las comunidades tuvieron que adoptar ante la desprotección oficial.
Vale recordar que el Acuerdo de Escazú ―firmado por Argentina y países de la región― establece la obligación jurídica de los Estados de proteger a las personas defensoras ambientales. Sin embargo, sin datos confiables, la sociedad civil y los organismos internacionales se ven ante la imposibilidad de controlar y exigir el cumplimiento de ese derecho.
«Es imprescindible contar con información sistemática, comparable y actualizada sobre qué les sucede a quienes defienden la tierra y el territorio. El Monitor de Defensoras y Defensores se crea precisamente para cubrir ese vacío: documentar con rigor y perspectiva regional las agresiones que el Acuerdo de Escazú se comprometió a prevenir y sancionar», sostienen desde la plataforma PDDTT.
Los Estados no solo están ante una grave crisis de protección a su comunidad, sino que ni siquiera generan datos oficiales confiables para realizar diagnósticos adecuados y políticas públicas acordes.
En este sentido, Nicolás Avellaneda, facilitador de la Plataforma DDTT, expone: «En América Latina, defender el territorio es disputar poder. No se trata únicamente de proteger un ecosistema o resistir a un proyecto extractivo: implica cuestionar estructuras históricas de desigualdad, racismo ambiental, colonialismo económico y concentración de la tierra. Así, los datos no son un recurso neutral ni técnico. Son una herramienta política, nuestro poder, porque definen qué realidades existen públicamente, cuáles se reconocen como problemas legítimos y cuáles quedan invisibilizados o negados».
«Información para disputar futuro»
Además de construir una narrativa propia, Monitor busca recopilar datos que alimenten informes, argumentos jurídicos y demandas para convertirse en un instrumento de incidencia política directa. Es decir, influir en las decisiones que se toman.
«Poder construir datos técnicos concretos, reales, visibles, que hoy no existen, es muy importante porque en los territorios hay hostigamiento, amedrentamiento, criminalización y despojos de quienes somos referentes en las luchas, porque el fin último es nuestra muerte. Poder tener asentado cómo el sistema apropiador, extractivista, persigue a los y las defensoras territoriales es muy importante porque nos permite amplificar las denuncias y tener continuidad en nuestra lucha», expresa María Pomacusi, integrante de Telesisa, Red Chachawarmi y ENI Argentina.
No se trata solo de «producir datos», sino de producir datos con sentido político, desde una ética del cuidado y con soberanía sobre su uso. Hacerlo desde las redes territoriales permite evidenciar tendencias y patrones, identificar actores involucrados, documentar mecanismos de violencia y mostrar impactos acumulativos en comunidades.
«Cuantificar los hostigamientos, las persecuciones, las amenazas… hay distintos modos en que esa violencia se traduce en una represión. Culminan con la muerte, pero, antes de eso, pasan un montón de situaciones. Lograr cuantificar todo ese recorrido de violencia alrededor de un cuerpo de una lideresa o de un defensor es necesario», agrega Pomacusi, que es participante activa de la Escuela de Datos Argentina de la Plataforma de Defensores de la Tierra y Territorio.
Según refleja el sitio web, en la mayoría de las disputas relevadas, el conflicto por el agua está en el centro de la escena y las denuncias se originan en su mayoría por la defensa del territorio ante la minería, el agronegocio y los desalojos ilegales.
Otro dato que resalta es que el impulso de la transición energética está generando nuevas violencias estructurales en diferentes puntos del continente, donde el 52% de los casos denunciados de ataques afectan a pueblos indígenas y territorios ancestrales.
«Van erosionando de a poco la defensa y la construcción comunitaria que existe, y terminamos yéndonos por miedo, porque nos mandan a la Policía, porque nos echa la Justicia y, si no alcanza, lo posterior es la muerte», concluye Pomacusi.
Imagen de portada: Débora Cerutti.
Publicado originalmente en La Tinta
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La naturaleza no perdona el tren en territorio maya
24 d’abril, per Admin2En esta emisión de La tormenta después de la tormenta se aborda el tren militar, las omisiones del gobierno en su construcción y su impotente lucha contra la naturaleza que es implacable y no perdona la violencia con que fue perforada, contaminada, deforestada y ultrajada en su vientre.
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Justicia Climática en manos de Santa Marta
24 d’abril, per Admin2
El debate para afrontar la crisis climática aumenta su escalada frente a varios escenarios post COP30. Santa Marta, ciudad costera del Caribe colombiano, será el epicentro de la Primera Conferencia Internacional para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles del 24 y el 29 de abril del año presente, cuya instancia reunirá a diversos sectores socioambientales, comunitarios, académicos, corporaciones privadas y representantes gubernamentales, con el objetivo global para la descarbonización de la economía y la acción climática.
A diferencia de las cumbres sobre cambio climático, esta convocatoria no representa un espacio de negociación, pero sí una demanda de los países afectados por los efectos del cambio climático, máxime comunidades rurales en bioterritorios criminalizados, amenazados y expulsados por el extractivismo de petróleo, al gas y el carbón, que a su vez sufren diversas consecuencias climáticas a raíz del modo de producción capitalista imperante.
En el marco de la conferencia para la transición, garantizando las voces y posicionamientos populares se realizará la Cumbre de los Pueblos por un Futuro Libre de Combustibles Fósiles, convocada por los movimientos sociales del mundo como parte de una agenda común, y manteniendo este espacio alternativo a los oficialistas, sin menoscabar los esfuerzos de las partes, pero sí asegurando que el posicionamiento colectivo consensuado de la Cumbre de los Pueblos sea vinculante.
Todo aquello en una inestabilidad política regional a causas de las visiones diferenciadas de los gobiernos liberalistas extremos en un mundo acelerado por el intervencionismo, la guerra y sus consecuencias socioambientales, la soltura ilimitada del libre comercio sostenida por el extractivismo recrudeciendo la gobernabilidad ambiental, poniendo en riesgo la biodiversidad y acrecentando la persecución a comunidades y organizaciones civiles hasta criminalizando a defensoras y defensores. Son las escenas más recurrentes y similares territorialmente, que el estado de derecho y blindaje legal internacional no ha podido controlar el autoritarismo alineado al trumpismo.
Santa Marta abre debate alternativo junto a la diversidad de eslabones de soluciones de sectores de toda latitud del globo, además de darle continuidad a los esfuerzos generado de las Cumbres de los Pueblos pasadas, las organizaciones de bases y comunidades procuran fortalecer el principios de unidad en base a las reales soluciones al cambio climático. Desprendiéndose del debate antagónico para establecer mecanismos tangibles que viabilicen una transición energética justa. Desde la independencia de los combustibles fósiles, el uso responsable de las energías renovables sin especulación, hasta la aprobación y puesta en marcha de un Tratado sobre Combustibles Fósiles que implica un compromiso progresivo de abandono de los hidrocarburos. Todo un reto, cuya posibilidad debe sostenerse de las voluntades colectivas, la cooperación y solidaridad internacional, las cuales son fundamentales para una justicia climática con Derechos Humanos y para la Soberanía Energética Real.
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La niñez migrante también cuenta: repensar el 30 de abril desde sus voces
24 d’abril, per Admin2*Enlace de niñez migrante, Instituto para las Mujeres en la Migración, AC (IMUMI).
En enero de 2026 se registraron 476 eventos de detención migratoria de niñas, niños y adolescentes en México. Casi la mitad corresponden a niñas y adolescentes entre 0 y 11 años de edad, provenientes de países como Guatemala, Honduras y Venezuela. Pese a las reformas de 2020 que prohíben la detención migratoria de niñas, niños, adolescentes y sus familias en el país, la práctica persiste. Muchas de estas niñas han sido retornadas a sus países de origen mediante procesos expeditos que no evalúan sus necesidades de protección internacional, ni garantizan plenamente su interés superior.
Estas cifras no son hechos aislados. En los últimos años, la niñez y la adolescencia migrante han enfrentado un contexto cada vez más restrictivo, marcado por políticas de control migratorio que, en la práctica, han limitado su acceso a protección internacional y han incrementado los riesgos durante su tránsito y estancia en el país. Detrás de cada número hay historias atravesadas por la incertidumbre, la separación familiar, la violencia y la esperanza.
En este escenario, escuchar sus voces no es un gesto simbólico: es una obligación. Sus experiencias permiten comprender los impactos reales de las decisiones institucionales y evidencian las brechas entre el marco normativo y su implementación.
En el marco del Día de la Niña y el Niño, y en colaboración con la Secretaría Ejecutiva del Sistema de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes del Estado de Veracruz, el pasado 20 de abril llevamos a cabo en Xalapa el espacio de participación y escucha “Voces, colores e historias”. Ahí, la niñez y la adolescencia migrante encontró en el arte una herramienta segura para compartir sus experiencias, inquietudes y sueños con las personas involucradas en su atención y protección.
Participaron 49 niñas, niños y adolescentes migrantes —acompañados y no acompañados— provenientes principalmente de Guatemala, Honduras y México; así como 27 personas funcionarias de distintas instituciones municipales y estatales, y 19 acompañantes de familias migrantes. Más allá de las cifras, lo relevante fue el tipo de encuentro que se generó: un espacio horizontal donde las voces de la niñez no fueron subordinadas, sino colocadas en el centro.
A través de una dinámica inspirada en el libro La Tierra que nos sueña, las participantes plasmaron en dibujos aquello que muchas veces no puede decirse en entrevistas o procedimientos formales. En estas representaciones visuales emergieron los ecos de sus trayectos migratorios, y la presencia de diversas manos que han marcado sus recorridos: manos que oprimen y violentan, pero también manos que cuidan, que protegen y que acogen.
Estos ejercicios no son anecdóticos. Son una muestra de que existen formas más humanas y efectivas de acercarse a la niñez migrante, y de que garantizar sus derechos implica, necesariamente, escucharles y reconocerles como personas sujetas de derechos, no como objetos de control.
“Voces, colores e historias” nos recuerda que la participación de las niñas y las adolescentes no debe ser excepcional, sino parte estructural de cualquier política o acción que les involucre. Abrir espacios seguros para su expresión es también una forma de reparación frente a contextos que, con frecuencia, les invisibilizan.
Este 30 de abril es una oportunidad para cuestionar qué tanto nuestras celebraciones incluyen a todas las infancias. Porque hablar de derechos de la niñez en México también implica mirar a quienes migran, a quienes esperan, a quienes resisten.
Hacer visibles sus historias no es suficiente. Es necesario que sus voces incidan, que sean escuchadas en la toma de decisiones y que se traduzcan en políticas que realmente garanticen su bienestar, sin importar su nacionalidad o situación migratoria.
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Apartheid en Cisjordania. Niños palestinos estudian frente al alambre de púas que les bloquea el camino a la escuela
24 d’abril, per AuriEn la aldea de Umm al-Khair, en la Cisjordania ocupada, el ejército israelí custodia un asentamiento ilegal de colonos que han levantado una barrera con alambre de púa para impedir que 55 estudiantes palestinos lleguen a sus aulas. Mientras los soldados se burlan, los niños responden con canciones, libros y una determinación inquebrantable: «Solo queremos estudiar».
La imagen es desgarradora y, al mismo tiempo, una síntesis perfecta de la opresión colonial en el siglo XXI. De un lado del alambre de púas, soldados israelíes armados hasta los dientes y guardias de seguridad privados de un asentamiento ilegal. Del otro, niños de apenas cinco años cargando mochilas coloridas, sosteniendo carteles hechos a mano y exigiendo el derecho básico a la educación.
Los soldados israelíes custodian un asentamiento ilegal de colonos que impusieron un cierre de facto de los caminos que permitían a los niños y niñas palestinas de la aldea cisjordana llegar a su escuela.
Desde hace semanas, la comunidad beduina de Umm al-Khair se ha convertido en el escenario de una nueva resistencia: la «Escuela de la Libertad». Ante el bloqueo del camino que han utilizado durante décadas para llegar a su escuela, docentes, padres y alumnos se reúnen cada mañana a las 7:00 frente a la barrera de púas para dar clases a la intemperie, bajo el sol, desafiando la bota militar.
«Solo tenemos nuestros libros»
Las voces de los protagonistas son un grito de auxilio que la comunidad internacional no puede seguir ignorando. Masa Hathaleen, de solo cinco años, se para frente a la cerca y suplica con una voz temblorosa pero firme: “Soy Masa. Por favor, ábrannos el camino. Queremos ir a la escuela. No estamos haciendo nada malo. Solo tenemos nuestros libros. Amamos nuestra escuela”.
A su lado, Mira, de 10 años, quien sueña con ser médica, lanza una pregunta que desarma cualquier justificación geopolítica: “Somos niños como los niños del resto del mundo. Ellos van a la escuela y nosotros no. ¿Por qué?”.

El impacto psicológico es profundo; Sara, de 13 años, rompe en llanto ante el avance de los soldados, pero recupera la compostura con una madurez forjada por el dolor: quiere ser abogada para defender la causa de su aldea.
La cara más cruda del Apartheid
Este bloqueo no es un hecho aislado, sino una pieza más del engranaje de apartheid que Israel aplica en el Área C de Cisjordania. La cerca de alambre de púas fue levantada ilegalmente por colonos del asentamiento vecino de Carmel durante la noche.
A pesar de que el camino está registrado oficialmente como una ruta peatonal para estudiantes y fieles, el ejército israelí no solo se niega a quitar la barrera, sino que custodia a los colonos y utiliza gases lacrimógenos y granadas de estruendo contra los niños cuando estos intentan rodearla.
La crueldad no termina en el bloqueo. Mientras los niños cantan y golpean tambores para reclamar su derecho a aprender, los soldados israelíes se sitúan del otro lado de la cerca para burlarse de ellos, saludando de forma sarcástica y parodiando las canciones infantiles.

La situación en Umm al-Khair es crítica. El ejército ha intentado imponer una ruta alternativa de 3 kilómetros que obligaría a los niños a caminar por zonas donde los colonos han instalado puestos de avanzada ilegales. Es un camino de terror: los residentes denuncian que los colonos esparcen maderas con clavos para destruir neumáticos y conducen a altas velocidades para amedrentar a la población. Recientemente, una niña de cinco años, Siwar, fue atropellada por el vehículo de un colono y tuvo que ser hospitalizada con heridas en la cabeza.
Todo esto ocurre bajo la sombra de órdenes de demolición inminentes que pesan sobre casi toda la aldea. Como denuncian sus habitantes, el objetivo es claro: asfixiar a las familias palestinas, negarles la educación y la salud, y obligarlas a abandonar sus tierras para que los asentamientos ilegales sigan expandiéndose.
En medio de la guerra imperialista de EE. UU. e Israel contra Irán y de los bombardeos criminales sobre Líbano, el Estado sionista continúa su genocidio sobre Gaza y su política colonialista y de apartheid sobre la población de Cisjordania. Una política que debe ser rechazada en todo el mundo redoblando los esfuerzos como los que ya vimos en los últimos años con el movimiento en solidaridad con Palestina en los campus universitarios en EE. UU. y Europa, las movilizaciones multitudinarias en distintos países, los paros y bloqueos de trabajadores y estudiantes en Italia, o la Global Sumud Flotilla que en estos días se vuelve a dirigir rumbo a Gaza para romper el asedio de Israel.
Publicado originalmente en Izquierda Diario