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Las batallas por la verdad y la justicia
28 d’abril, per AuriEn la 139 Acción Global por Ayotzinapa, las madres y padres de los 43 normalistas desaparecidos realizaron este domingo la marcha y el mitin en el Hemiciclo a Juárez. Don Emiliano Navarrete, padre de José Ángel, señaló que el Ejército mexicano se ha encargado de obstruir el camino para encontrar a sus hijos. “A pesar de que el gobierno tiene la suficiente tecnología para localizar a las personas desaparecidas, se empeña es hacer más cruento nuestro sufrimiento.
“El gobierno no ha querido decirnos dónde dejaron a nuestros hijos. Ellos tienen toda la tecnología militar para hacer búsquedas en cualquier rincón del país, pero no tienen voluntad política para hacerlo. Cuentan con los servicios de inteligencia para ubicar a las personas que no aparecen, sin embargo, la situación se ha complicado porque varias autoridades están involucradas en estas desapariciones.
“Existe una Fiscalía Especializada para el caso de nuestros hijos dentro de la Fiscalía General de la República, pero solo se mueve por órdenes de la presidenta. Esa es la maldita realidad. ¿Qué podemos hacer como personas, como padres, como ciudadanos que estamos exigiendo justicia, que exigimos verdad y que diariamente buscamos a nuestros hijos?
“Nadie me puede arrebatar el derecho para saber dónde está mi hijo y dónde están sus demás compañeros. La presidenta tiene que interceder como jefa suprema del Ejército mexicano para que la Sedena entregue los folios que faltan, como ya lo ordenó un tribunal.
“En el mes de noviembre le dijimos a la presidenta que nuestra principal prioridad es que venga algún experto para que nos ayude a encontrar a nuestros hijos. No hemos podido avanzar con la Covaj y vemos que más bien están siguiendo líneas de investigación que trabajó el gobierno de Peña Nieto. Por eso nos llevaron al rancho del Gil y a las funerarias de Iguala para preparar el terreno de que ahí hay restos de nuestros hijos. Por eso nos comentaron que habían encontrado una bolsa con restos del 2014.
“Ya no queremos más mentiras, ni que nos anden llevando a lugares que ya investigó el GIEI, por eso estamos a la espera de una respuesta de la presidenta, sin embargo, vemos que no le interesa porque este 27 de abril cumplimos 5 meses sin tener una respuesta positiva o negativa. Estamos aquí en la ciudad marchando por nuestros hijos y exigiendo que se atienda nuestro planteamiento. No vamos a doblegarnos a pesar de que el tiempo se alarga y complica nuestra existencia. Una cuestión tenemos bien clara: nunca dejaremos de buscar a nuestros hijos. Lucharemos hasta el último minuto que nos quede de vida. El amor por ellos es infinito, no tiene caducidad. Nuestro amor es el alimento diario, no se acaba, es eterno”.
Dos días antes, una representación de padres y madres de los 43 normalistas se solidarizó con el Consejo de Ejidos y Comunidades Opositoras a la Presa La Parota (Cecop) que marchó en la capital del estado al lado de varias organizaciones solidarias, para exigir al fiscal general que acelere las investigaciones, pero sobre todo, que ejerza acción penal contra los autores materiales e intelectuales del cobarde asesinato de Marco Antonio Suástegui. La presencia de las madres y padres estrechó los lazos con sus familiares que se sintieron reconfortados por este sentido de hermandad. Marco Antonio en varias ocasiones participó en las marchas de Chilpancingo, visitó a las madres y padres en la Normal y en Acapulco irrumpió con su machete en las instalaciones de la Marina al lado de las madres y padres para denunciar la colusión que hubo de varias instituciones en la desaparición de sus hijos. Esos momentos densos de la lucha son los que robustecen la resistencia y visibilizan las tropelías y complicidades de las autoridades con el crimen organizado.
La gente mayor de Cacahuatepec recuerda que Marco Antonio era un remolino en la arena, siempre juguetón y dicharachero. Se revolcaban en la tierra y cuando se cansaba corría entre las piedras para ir a nadar en las aguas semi tranquilas de río Papagayo. En esos años la única salida para no sentir los estragos de la pobreza y del hambre estaba el chapuzón. A la altura de El Fraile había una piedra grande y una poza donde se lanzaba clavados. Unos metros abajo estaba el paso para que la gente cruzara.
Era una algarabía para Marco Antonio y sus compañeros de la escuela cuando algún papá les compraba una pelota para jugar futbol en la arena. Las patadas en muchas ocasiones ya no eran para la pelota sino contra el rival, terminando el juego en batallas campales.
En ese tiempo no había luz en Cacahuatepec, el candil se usaba para hacer las tareas, las velas eran un lujo. Marco Antonio terminó la primaria en su pueblo, para que no dejara el estudio unas tías se lo llevaron a Acapulco. Ahí se abrió paso, tuvo que hacer mandados en el mercado y ayudaba a las personas para cargar sus compras. Así se ganó sus primeros centavos. Con mucho trabajo terminó sus estudios de Arquitectura.
En el 2003 cuando el gobierno quería hacer la presa La Parota los principales del pueblo lo buscaron para que les ayudara. No titubeó para incorporarse a un incipiente movimiento para defender sus tierras. En El Fraile habían instalado un plantón para no dejar pasar las maquinarias de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) que estaba construyendo la cortina de la presa.
Con la conformación del Cecop la lucha por la defensa de las tierras fue dura. Mujeres y hombres con sus machetes y palos encararon a los gobiernos y a la policía estatal. Doña Rocío de 75 años fue pieza clave en la lucha por el territorio: “Fui a una reunión y esa vez había ido gente de San Antonio, Vereda, Amatillo, Aguacaliente y otras comunidades. Nos empezaron a echar más lumbre porque vieron que iba duro y no pudieron agarrar nada. Venían a ofrecer dinero para que vendiéramos nuestras tierras; decían que íbamos a tener beneficios, iban a meter el agua. Algunos aceptaron el dinero, pero nosotros seguimos. Nos mandaron judiciales, pero nunca tuvimos miedo. Estuvimos en La Concepción tres años en plantón.
“Marco Antonio sufrió la persecución, pero siguió adelante al lado de las comunidades de los bienes comunales de Cacahuatepec. Lo encarcelaron y cuando salió creó un grupo de la Policía Comunitaria. Sin embargo, lo querían, lo buscaban y lo echaron preso nuevamente en Nayarit. Exigimos su libertad sin importar si comíamos o no. Marco nunca se vendió, al contrario, acompañó al subcomandante Marcos cuando nos visitó en Aguacaliente. Zeferino Torreblanca y Félix Salgado Macedonio nunca hicieron nada a favor de los pueblos. ¿Vea cómo estamos? Nos querían quitar la tierra. Marco tuvo el valor de enfrentar a los gobiernos. Dijimos todos en una asamblea que no queríamos la presa y también le ganamos al gobierno en los tribunales, porque siempre fueron tramposos y mentirosos.
“Marco Antonio no se arredró. Cuando Vicente fue desaparecido por hombres armados reclamó a la Fiscalía General del Estado de Guerrero y al Ejecutivo estatal para que le entregaran con vida a su hermano”.
Las amenazas se incrementaron. Pilar recuerda que el último domingo de Marco Antonio comió un plato de pozole con Guadalupe, conocido como Lupillo e integrantes de Cooperación Comunitaria. Tomó agua fresca de limón y jamaica. Estaba contento y nos hizo reír con sus comentarios en la mesa. Recuerdo su risa que nunca voy a olvidar. A veces venía triste y nos contaba que tenía amenazas. Nunca imaginamos que al siguiente domingo estaría luchando por su vida”.
José Luis de la comunidad de El Cantón conoció por primera vez a Marco en una reunión en El Campanario. “Su voz hacía temblar la tierra. Nos daba ánimos. Fue un ejemplo para defender nuestro territorio, cuidar el medio ambiente, el río y el agua. Era valiente y no tenía miedo de incomodar al gobierno, pero por eso decidieron asesinarlo”.
Para los comuneros y comuneras de Cacahuatepec, Marco Antonio le dio vida a las comunidades porque las autoridades las tienen abandonadas. Llevó proyectos a través de las organizaciones de derechos humanos. No sólo luchó por la tierra, también por el río Papagayo contra las empresas gravilleras que saquean minerales pétreos, buscó viviendas para las familias después de los huracanes Otis y John. No descansó. En las playas de Acapulco enfrentó a los delincuentes que querían cobrarle cuota en su espacio donde rentaba motos acuáticas.
“Nos cuesta asimilar su muerte. Escuchamos sus voces y en las noches lo soñamos que nos dice: cualquier cosa que necesiten los voy apoyar. En sus sueños se despide. La tristeza es colectiva, pero también el coraje y la impotencia porque la Fiscalía de Guerrero no ha dado justicia y no ha detenido a los responsables. Lo queríamos mucho porque fue un gran hombre que gracias a él no se llevó a cabo la construcción de la presa La Parota. Dio su vida por la tierra y por el río Papagayo, donde nadaba de niño”.
Este 25 de abril se cumplió un año del asesinato de Marco Antonio. Hombres y mujeres portando sus machetes lo recordaron. Algunas le lloraron a su líder. Lo recordaban con su sombrero negro y su machete en lo alto. Frente a las fotografías de Marco le hablaron con el corazón herido, pero con ese temperamento bravío. Lo mataron, pero su espíritu vive, vamos a seguir luchando defendiendo nuestras tierras y nuestro río, como lo hizo nuestro líder. Seguiremos yendo a Chilpancingo hasta que detengan a los asesinos. Las batallas por la verdad y la justicia seguirán vivas y vibrantes con la gente que tiene dignidad y memoria.
Centro de Derechos Humanos de la Montaña, Tlachinollan
Publicado originalmente en Tlachinollan
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“Nos pasó el fuego”: un relato del incendio forestal en Chile
28 d’abril, per Admin2Foto: Incendio forestal en Chile en 2026 (Bastian Gygli Urrutia)
Un relato íntimo de quien enfrentó el más reciente incendio forestal que devastó la región centro-sur de Chile, que no pierde de vista la verdadera causa de esta tragedia: un modelo fomentado por el Estado donde la rentabilidad de las empresas de pino y eucalipto se sostiene sobre el riesgo vital de las comunidades.
El relato que sigue nos permite sentir de cerca el drama de quienes viven rodeados de monocultivos de árboles cuando ven el fuego “pasando de pino en pino como verdaderos fósforos o cerillas gigantes” acercarse a sus casas. Quien escribe es Verónica González Correa, activista chilena que vive en la comuna de Florida, en la región del Bio Bío, ubicada en el centro-sur de Chile con antecedentes históricos de incendios forestales. Directora del documental “Llamas del Despojo: Incendios del Negocio Forestal”, (1) la comunidad en donde vive ha sido víctima recientemente de los incendios forestales. Como muchos en la región, aún no tiene dimensión exacta de las cicatrices que el incendio dejó en el territorio donde habita y en ella misma. Pero sabe y explica que estos incendios no son una fatalidad.
Los cerca de 3 millones de hectáreas de monocultivo de árboles en Chile son una tragedia anunciada: pinos y eucaliptus son el combustible de los incendios que se repiten periódicamente, devastando extensas áreas y dejando muertos y heridos. Este escenario inflamable viene siendo levantado de forma violenta desde la dictadura de Pinochet (1973-1990). Desde entonces, con apoyo y financiamiento del estado chileno, empresas del sector expropiaron vastos territorios y expulsaron a Pueblos Indígenas y campesinos para implantar sus monocultivos de árboles. La mayor parte de estos monocultivos está en manos de dos empresas: Forestal Mininco, del grupo Matte, y Arauco, del grupo Angelini. (2)
Fue así, por ejemplo, que el Pueblo Mapuche de la región vio su territorio ser destruido y sus comunidades violentamente expulsadas para dar espacio a los monocultivos de Arauco, hoy una de las mayores empresas de celulosa del mundo. Actualmente, los Mapuche luchan para recuperar parte de ese territorio ancestral que les fue arrebatado para preservar lo poco que quedó de bosques intocados y cultivar parcelas para subsistencia. (3)
Como Verónica deja claro en su relato, precisamente las pequeñas áreas de agricultura familiar, que resisten como islas en medio del desierto verde de eucaliptos y pinos, son los verdaderos cortafuegos. Y, de no haber sido por ser vecina de una de esas áreas, por la organización comunitaria para enfrentar los incendios y por haber tejido una red de apoyo solidaria y rápida, probablemente el desenlace de su historia habría sido otro. Quédense ahora con el relato.
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Por la tarde del sábado 17 de enero del 2026 comenzó el incendio forestal en el Fundo San Lorenzo, comuna de Florida, región del Biobío, zona centro sur de Chile. Ese día despertamos sabiendo de la devastadora noticia de la muerte de 21 personas fruto de otro incendio forestal, el de Trinitarias, el más grande de lo que llevamos en esta temporada. Este último afectó sectores urbanos y periurbanos de Penco, Lirquén y Punta de Parra, comunas vecinas o muy cercanas a la nuestra. Se quemaron 14.187 hectáreas, hubo 800 viviendas destruidas, 20.000 personas damnificadas. El nuestro, ahora, era otro incendio forestal que se veía desde casa.
El domingo vimos avanzar el fuego hacia el norte y lo vimos pasar de forma paralela a nuestra casa que estaba al noreste del inicio del incendio, además, del otro lado de la carretera y para nuestra ‘suerte’ el viento iba de sur a norte. El año pasado ya hubo un incendio ahí así que creíamos inocentemente que había poca biomasa disponible. Esta vez vimos el combate aéreo, sentimos el aumento de calor y escuchamos el crepitar del fuego y nos llenamos de humo. Pero el fuego estaba allá, del otro lado de la carretera. De todas formas, coordinamos un sistema de turno-vigilancia nocturna con el vecindario.
Ese día, al igual que muchos anteriores, sonó el Sistema de Alerta de Emergencia desde el celular, que es una intervención violenta en el espacio psíquico. No es un ‘ringtone’ común; es un sonido estridente, monótono y penetrante que ignora si tu teléfono está en silencio o vibración. Es un pitido que acelera el pulso instantáneamente. Sin embargo, su uso indiscriminado — estuvo sonando incansablemente durante días por incendios en otras regiones — termina provocando un pánico paralizante y un agotamiento profundo antes de que el fuego siquiera llegue a la puerta.
Llevamos viviendo en la zona rural de Florida poco tiempo, pero sobran los relatos y advertencias de personas que habían tenido que defender sus casas o la habían perdido producto de los incendios forestales, el del 2017, del 2023, etc. Todos nos advertían de lo incendiable que es este territorio, el cual tiene el 60 por ciento plantado con monocultivo de árboles, veranos muy calurosos y sin precipitaciones. Habitamos la Cordillera de la Costa, por tanto, hay muchas pendientes y quebradas. Tomando todos los resguardos y sabiendo escuchar a los que anteceden, logramos hacer una casa de barro, tenemos con gravilla o piedras pequeñas trituradas y sin árboles un perímetro 20 metros alrededor de nuestra casa, mucha agua disponible y aparatos para mojarla y dar la defensa. Logramos priorizar material y económicamente la protección de nuestra casa. También contamos con familiares y amistades que correrían a ayudar.

Protección para cortar el fuego alrededor de la casa (Foto: Verónica González Correa) El lunes 19 el fuego se devolvió de norte a sur, pero por el este, por tanto, literalmente el fuego venía hacia nuestra casa. El acceso al predio es por el norte, establecimos un punto límite donde si llegaba el fuego había que salir o al menos sacar el auto con las cosas, nada de mucho valor salvo los equipos de trabajo, documentos y pocas cosas que una ama y cuida como las semillas de la huerta. Vi acercarse tanto el fuego que sentí pavor, la adrenalina y el estrés recorrían todo mi cuerpo, las piernas tiritaban y no podía más con la angustia. Escuché y vi el rugir del fuego, el calor y el viento que trae. Tuvimos que resolver que algunos se quedarán esperando el momento para mojar la casa, no puede ser muy tempranamente porque se seca al instante con el altísimo calor. Salí a la carretera con las cosas y me encontré con algunas familias con sus autos cargados con sus cosas y sus animales, dándonos ánimo mutuamente. Vi bomberos, brigadistas con herramientas y personas con estanques de agua en sus camionetas muy dispuestos a ayudar. También vimos comenzar el combate aéreo y llegar más y más bomberos, lo que sorprende porque solo en la región del Biobío había 12 focos en combate de manera simultánea. Ese día nos salvamos, como dijimos con las vecinas: tuvimos el lujo de dormir en nuestras casas.
El día martes 20 de enero los pronósticos eran desalentadores, por la tarde habría mucho viento desde el oeste al este, era claro que no libraríamos. A eso de las 5 de la tarde vimos el fuego pasar de la carretera hacia nosotros, para nuestra verdadera ‘suerte’ el vecino que nos separa de la carretera es agricultor, tiene despejado su predio solo para cultivo, no tiene pinos ni eucaliptus. El vecino de al lado de él sí tiene pinos y eucaliptus a orilla de camino, por tanto, él fue la puerta de entrada del fuego.
Entre el vecino con pinos y nuestro predio existe un límite natural que en esta zona le llaman cárcava, una zanja o socavón profundo de 3 metros promedio, que se forma en el terreno debido a la erosión hídrica (el golpe del agua). Dicen que es fruto de la sobreexplotación del trigo del pasado y actualmente de la tala rasa de monocultivo de árboles. La cárcava estaba invadida por pinos gigantes con una alfombra de acumulación histórica de acículas, que son las hojas perennes del pino que tienen forma de aguja y que, al caer, tardan mucho tiempo en degradarse debido a su alto contenido de resinas y ceras, lo que impide que crezca cualquier otra vegetación, dejando el suelo listo para arder. El paso del fuego por la cárcava crea lo que en incendios forestales se llama un ‘corredor de propagación vertical’, ya que, al ser una depresión profunda en el terreno, la cárcava funciona como una chimenea natural. El aire caliente sube por ahí con más fuerza, y las paredes de la cárcava concentran el calor, haciendo que el fuego avance a una velocidad explosiva, ‘succionado’ hacia arriba. O sea, el fuego entró midiendo al menos 30 metros de altura. Pasando de pino en pino como verdaderos fósforos o cerillas gigantes, una gran ola de fuego que avanzaba a mucha velocidad directa a nuestro predio. Es una escena dantesca. El fuego pasó explotando de pino en pino, pero justo frente a nuestra casa había árboles nativos que no se quemaron, sólo sufrieron los que estaban más cerca de los pinos.
Menos mal que con el fuego llegaron los brigadistas. Nos dijeron: “hay que dejarlo pasar, su casa no corre peligro, está aislada y mojada”. Nuestra bodega, los frutales y la huerta no corrían peligro. Logramos coordinar por medio de radios que estuvieran los vecinos bien y con asistencia de brigadistas. Volvieron a llegar los familiares y amigos a controlar todo posible foco. Esa noche nos dormimos apagando focos y pequeños fuegos, pero nuestra casa estaba ahí, donde la habíamos construido.
Luego del paso del fuego estuvimos 22 días apagando focos, con varios episodios de activaciones importantes que se lograron controlar. El saldo del incendio en Fundo San Lorenzo fue de 4.300 hectáreas quemadas, 30 casas destruidas y quizás cuantos agricultores perdieron sus cultivos por el paso del fuego o por la imposibilidad de regar. A nadie de nuestro sector se le quemó la casa, yo creo porque tenemos las casas más o menos cerca, el monocultivo forestal nos rodea pero no está entre nuestros predios. Pero de lo que estoy segura es de que nadie está del todo bien. Tanto mi familia, como nuestros animales y la naturaleza en general quedamos afectados, cambiaron los colores de nuestro entorno, del verde diverso quedamos con una capa de sepia oscuro, quemado. Emocionalmente quedamos desolados y no creo que exista ser humano que pueda soportar esto todos los veranos.
Pasada la emergencia es urgente identificar las causas y a los responsables de haber puesto el material combustible ahí y de autorizado o financiado que eso se hiciera así. Porque vivir rodeada de 3 millones de hectáreas de pino y eucaliptus crean las condiciones para que el fuego se expanda como lo vimos pasar y arrasar. Que eso haya ocurrido es responsabilidad en primer lugar del estado chileno, que ha fomentado y financiado el modelo forestal y de dos familias que se han beneficiado ampliamente: la familia Angelini — con 1,1 millones de hectáreas de plantaciones de pinos y eucaliptus y el 50 por ciento de la capacidad de producción de celulosa del país — y la familia Matte — con 700 mil hectáreas de plantaciones de monocultivos.
No es falta de brigadistas (vimos llegar a cientos, incluso desde México), no es solo el cambio climático, porque este territorio siempre ha sido caluroso de verano; es el exceso de combustible. El modelo forestal ha creado un paisaje donde la rentabilidad de las empresas se sostiene sobre el riesgo vital de las comunidades. Cuando el fuego entró a nuestro terreno con llamas de 30 metros, no era ‘la naturaleza’ la que atacaba, sino el resultado de décadas de abandono de residuos, falta de cortafuegos reales y la evasión de responsabilidad empresarial y estatal.
Nos enteramos de la Declaración de las Organizaciones del Biobío la cual es tajante: «la vida, el agua y los territorios están siendo devastados». (4) Con mucha fuerza nos sumamos a la exigencia de los 15 puntos descritos en la Declaración y ponemos atención en la denuncia de que “el gobierno ha insistido en favorecer al modelo forestal, un ejemplo de ello es el Plan de Fortalecimiento Industrial del Biobío de 2024, que se materializa en una estrategia de 32 medidas para ‘acelerar’ inversiones de y para proyectos públicos y privados para que sean ‘materializados con la mayor celeridad posible’. Esto incluye una ‘estrategia para aumentar las plantaciones forestales en el territorio’. O sea, el estado sigue profundizando el extractivismo depredador sin considerar la vida en los territorios”.
Mi experiencia con el vecino agricultor versus el vecino con pinos demuestra que la pequeña agricultura campesina es un cortafuego real. Sin embargo, el modelo presiona para que el campo se vacíe y solo queden árboles de exportación. Muchas personas de mi sector ahora padecen vivir aquí, estar todos los veranos con la amenaza real arrebata ese anhelo de habitar el campo tranquilo.
La Fundación Keule (5) denuncia de forma certera y clara sobre el negocio forestal: “Si una actividad existe para generar utilidades, también debe asumir íntegramente los costos y riesgos que genera. (…) Desde el punto de vista legal, el principio de responsabilidad establece que quien desarrolla una actividad riesgosa debe responder por los daños que esta cause. El principio de prevención obliga a anticipar y mitigar riesgos previsibles, no a reaccionar una vez ocurrido el daño. El principio de ‘quien contamina paga’ impide traspasar a la sociedad los costos de una actividad privada. Si ocurre un daño, la responsabilidad recae en quien diseñó, gestionó y obtuvo beneficios del sistema productivo”. Bajo esta lógica, la responsabilidad de que el fuego entrara por aquella cárcava invadida de pinos no es del viento, ni de la mala suerte, ni de mi vecino, sino de quienes diseñaron ese paisaje para la rentabilidad y no para la vida. Exigir que asuman sus costos no es solo un reclamo económico; es el derecho básico de no vivir con el miedo atragantado cada vez que hace mucho calor.
Pasados 22 días, seguíamos apagando focos. Pero ¿quién apaga el miedo? El artículo nombrado “El duelo invisible tras el fuego: salud mental en medio de la crisis de los incendios en Chile”, habla sobre eso. (6) Es ese agotamiento de no poder dormir, de mirar el viento con sospecha, de saber que tu refugio — tu casa, tus frutales — pende de un hilo cada verano. Este trauma no es individual, es un daño socioterroritorial. Se nos ha impuesto vivir en un corredor de incendios. El duelo no es solo por las casas quemadas o personas fallecidas en Lirquén y Penco, no es solo por solastalgia (el dolor crónico provocado por la destrucción del paisaje familiar y cotidiano) sino por la pérdida de la biodiversidad, del agua que ya no corre por los esteros y de la paz mental que el extractivismo nos arrebató.
Tras el paso del fuego, el camino sigue siendo la organización comunitaria y la acción sobre el paisaje. No esperaremos soluciones de quienes diseñaron el desastre; hoy avanzamos en la gestión de nuestros predios mediante herramientas como el pastoreo estratégico con cabras, (7) implementando más obras de conservación de aguas y suelos, transformando la biomasa en vida en lugar de combustible. Ya no hace falta convencer al vecino sobre el peligro de sus plantaciones; la evidencia quedó grabada en la tierra. Para él, y para todos y todas, ha quedado claro que vivimos sobre una trampa de pólvora que solo necesitaba una chispa para estallar. Nuestra respuesta es y será la reconstrucción comunitaria de un territorio habitable.
Verónica González Correa es chilena, hace 15 años participa en diversos proyectos socioambientales, ha trabajado estrechamente con comunidades locales y pueblos originarios en la defensa de los territorios y ecosistemas. Es directora del documental “Llamas del despojo”, entre otros.
Referencias:
(1) Resumen TV, 2022. Llamas del Despojo: Incendios del Negocio Forestal
(2) WRM, 2018. Chile: mega incendios forestales, crímenes empresariales e impunidad
(3) WRM, 2023. Chile: La resistencia al modelo forestal en el Wallmapu, territorio Mapuche
(4) Organizaciones del Biobío, 2026. La vida, el agua y los territorios están siendo devastados
(5) La Fundación Keule es una organización que trabaja en la zona centro-sur de Chile, dedicada a la protección del ecosistema y de especies en peligro, como el árbol Queule (Gomortega keule), que es un Monumento Natural.
(6) Periódico Resumen, 2026. El duelo invisible tras el fuego: salud mental en medio de la crisis de los incendios en Chile
(7) Buena Cabra. Prevención ecológica de incendios forestalesPublicado originalmente en el Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales
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La naturaleza es implacable, no perdona: el tren militar y su lucha contra el tiempo y las omisiones
28 d’abril, per Admin2Desde la asamblea de defensores del territorio maya Múuch’ Xíimbal hemos levantado la voz denunciando los abusos que se cometieron y se siguen cometiendo en la construcción del tren militar con consecuencias de difícil o casi imposible reparación, como la deforestación de millones de árboles para poner en su lugar pilotes de acero y concreto para tender las vías; hemos denunciado las 15,000 perforaciones del suelo kárstico que muchas de ellas atravesaron la bóveda de los cenotes poniéndolos en riesgo de colapso; también hemos denunciado las omisiones del gobierno de la 4T en la construcción del tren militar y su impotente lucha contra la naturaleza que es implacable y no perdona la violencia con que fue perforada, contaminada, deforestada y ultrajado su vientre; la naturaleza no perdona y ya está cobrando la factura de los errores y las omisiones en su construcción.
En días pasados un ingeniero civil de Cancún llamado Wilberth Esquivel grabó un video en la zona cercana a Xpu ja en el municipio de playa del Carmen, en el video se observa que se están colando zapatas en la base de algunos pilotes que sostienen el viaducto elevado del tren militar, la zapata sirve de base para armar una estructura metálica tipo puntales para soportar el peso del viaducto mediante una estructura de concreto llamada madrina, todo parece indicar que los pilotes se están hundiendo por el peso del viaducto, los ingenieros civiles le llaman a este fenómeno subsidencia; en el video se puede apreciar que son varias filas de 4 pilotes en línea que se están apuntalando, tomando en cuenta que es obra relativamente nueva habría que preguntarse ¿Qué está pasando con el tren militar? ¿Por qué los pilotes se están hundiendo en poco tiempo de funcionamiento del tren? ¿Fueron errores, omisiones o una infructuosa lucha contra la madre naturaleza?
En el video el ingeniero Wilberth Esquivel explica que los pilotes se armaron en suelo Kárstico, en el subsuelo existe una gran cantidad de cenotes y ríos subterráneos que se han formado por disolución de la roca calcárea mediante la erosión, por eso el suelo sufre colapsos apareciendo los cenotes, en esto consiste el tipo de suelo kárstico que está en constante disolución por eso de repente aparecen cenotes en la zona; es común en la península de Yucatán pero sobre todo en la selva de Quintana Roo que cuando están construyendo una carretera la desvíen porque el suelo se desfonda y aparece un cenote o cuando están haciendo el cimiento de una casa el suelo colapsa apareciendo un cenote, en el tramo 5 sur del tren militar es donde hay una gran cantidad de cenotes, por lo tanto, el suelo es sumamente frágil; prueba de esto es el Sistema de cuevas Sac Actun ubicado en Tulum, Quintana Roo, es la caverna inundada más larga del mundo, con una longitud explorada que supera los 378 kilómetros, este sistema de cuevas ha sido afectado en la construcción del tren militar.
Según los estudios que han realizado geólogos y espeleólogos en la zona, las primeras capas del subsuelo por donde transitan los ríos subterráneos es de profundidad variable, no se puede determinar con exactitud la profundidad de la roca sólida estable para que resista peso estructural ya que son varios estratos de oquedades que se pueden encontrar, por lo que la fragilidad del suelo es sumamente delicada; para prevenir colapsos o hundimientos se realiza un estudio de mecánica de suelos que es como realizar una tomografía o una radiografía para detectar estas cuevas antes de perforar o cimentar; en el caso del tramo 5 del tren militar este estudio no se realizó en tiempo y forma, se decidió perforar por donde se trazó la ruta del tren por capricho del ex presidente solo para tratar de demostrar que sí podía realizar el tren en tiempo récord, lo que logró hacer es una bomba de tiempo, pero sabía que no a él le estallaría.
Solo por poner un ejemplo sobre los estudios de mecánica de suelos en obras de infraestructura ferroviaria que se han realizado en otros países, en China el ferrocarril Quinghai – Tibet realizó su estudio de mecánica de suelos en 40 años debido a lo complicado del terreno, es variable el tiempo dependiendo de la complejidad del suelo y si se quiere que la construcción tenga bases sólidas y se cuente con los datos precisos de la profundidad de las perforaciones antes de pilotar o cimentar; en el tren militar la carrera contra el tiempo y la toma de decisiones sin información científica provocaron que se cayera en omisiones y errores que todos los mexicanos estamos pagando, como el probable hundimiento de los pilotes y su apuntalamiento; en su momento el ex presidente salía con su “yo tengo otros datos” y con eso justificaba la perforación para armar los pilotes sin tener conocimiento de la fragilidad del suelo kárstico, solo falta que ahora digan que no es hundimiento de los pilotes, sino que es efecto de que la península de Yucatán sigue emergiendo debido a que hace 65 millones de años fue impactada por un meteorito en Chicxulub.
Hace unos días la presidenta, mujer, doctora y científica, al ser cuestionada en la mañanera del pueblo sabio sobre el apuntalamiento de los pilotes denunciada públicamente por el ingeniero Esquivel, solo acertó a decir que le va girar instrucciones al secretario de infraestructura, comunicaciones y transportes que él sí sabe del tema, que le pregunte a la Secretaría de la defensa nacional qué está pasando y que emita un informe; a ver, vamos a analizar esta parte que me llama la atención: si el director de infraestructura, comunicaciones y transportes es quien sabe del tema ¿por qué le va a pedir un informe a la Sedena que sabe de seguridad? ¿sería algo así como pedirle un informe sobre la captura de un narco al chapulín colorado? ¿no sería esto algo ilógico?
Recuerdo al escritor uruguayo Eduardo Galeano en su libro patas arriba, la escuela del mundo al revés; al parecer esto es lo que está pasando con este gobierno de la 4T, un plan diseñado para mentir haciéndole creer al pueblo sabio y bueno que ahora sí llegó la justicia social y la democracia, al pueblo le siguen dando atole con el dedo, becas bienestar con efecto diazepam para mantenerlos dormidos; les recomiendo mucho este libro para empezar a pensar en estas mentiras mañaneras y abrir los ojos, quitarse la venda para empezar a ver la otra realidad, a ver si así cuando nos miremos al espejo nos damos un poco de vergüenza saber que andamos calladitos y bien anestesiados con una dosis de mañanera cada 24 horas.
Recordemos que los problemas estructurales del tren en el tramo 5 de Cancún a Tulum empezaron cuando el trazo se desvía 7 kilómetros selva adentro, inicialmente el trazo era sobre la carretera federal pero por reclamo de los hoteleros y empresarios turísticos se cambia a la selva; no se realizaron estudios previos de ningún tipo, no se presentó el manifiesto de impacto ambiental porque por la premura del cambio no les dio tiempo de hacerlo por eso no sabían a lo que se enfrentarían; la Ley General de Protección al Ambiente en su artículo 28 dice claramente que es obligatorio presentar el manifiesto de impacto ambiental (MIA) antes de una construcción que potencialmente pueda afectar el medio ambiente, es en este contexto que el ex presidente decía “No me vengan con que la ley es la ley” son unos “psuedo ambientalistas traidores a la patria” los que se oponen al desarrollo, tiempo después resulta que la ley si es la ley y se tenía que respetar, que los ambientalistas si previeron que esto del hundimiento de los pilotes era cuestión de tiempo, a la 4T la realidad se le aporrea en la cara una vez más, esperamos que la terquedad del tren militar de carga se les olvide porque no queremos decirle a la científica, doctora, mujer y presidenta que una vez más se lo dijimos, no nos gustaría que el tren se descarrile ocasionando una tragedia como con el tren interoceánico que dejó 14 muertos y que la fiscalía general de la república diga que la culpa es del maquinista, que a 65 kilómetros por hora ya va a exceso de velocidad, se requiere estatura política para aceptar los errores y enmendarlos; pero aquí solo vemos incapacidad y ponerse a la orden de los capitalistas neoliberales, aunque cacareen a cada rato que eso ya se acabó.
Hacemos un llamado a las personas mayas y no mayas de las comunidades de Quintana Roo para que no sigan permitiendo la destrucción del territorio con el pretexto de bienestar con el tren militar, al final se quedarán sin territorio y sin los beneficios del bienestar, la organización es ahora o será demasiado tarde; se avecina una tormenta en la península de Yucatán con la construcción de los polos de desarrollo, los proyectos neoliberales avalados por este gobierno ya están viendo a la Península de Yucatán como un botín que se pueden repartir entre ellos que les pueden generar grandes ganancias sin importar si contaminan, destruyen, perforan cenotes, deforestan, despojan tierras a los mayas, cambian los árboles que nos dan vida por concreto y asfalto, la carrera por destruir la naturaleza parece que ya no se puede detener.
Con los polos de desarrollo o ciudades sustentables, que es un nombre menos agresivo, veremos cómo cambia el paisaje de la selva y de las comunidades mayas, donde hoy existe una milpa mañana va a ser una maquiladora, donde hoy existe un apiario mañana va a ser bonos de carbono o fraccionamiento, donde hoy existe un campesino milpero mañana va a convertirse en obrero mal pagado de la maquiladora, donde hoy existe un cenote o una laguna mañana va ser sumidero de las granjas de cerdos.
Lo que viene es el despojo de nuestro territorio a todo lo que da la maquinaria cuatrotera, el plan es construir los polos de desarrollo para que el tren de carga pueda transportar mercancías y no personas, esta es la idea original del tren, sin polos de desarrollo ¿Qué mercancías va a transportar el tren de carga? No permitamos la destrucción y contaminación de nuestra casa común que es la tierra donde nacimos, no pongamos en riesgo la vida de nuestros hij@s y niet@s, que son los que habitarán en estas tierras mayas. La tormenta aún no termina, apenas está empezando.
Publicado originalmente en Múuch Xíinbal
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Con la fuerza del amor
28 d’abril, per Admin2
HUMBERTO MATURANA. Chile 1928/ 2021 En la Red Cecosesola, desde hace más de 58 años hemos venido construyendo una organización donde no se pregunta por creencias religiosas o ideologías partidistas y no se trabaja para ganar dinero o para el provecho individual sino para ir resolviendo colectivamente necesidades comunes. En esa construcción continua, en medio de muchas dificultades, vamos reflexionando sobre nuestro hacer, vamos creando relaciones de confianza, para ir dejando de ser individualistas y ayudarnos a crecer juntos como personas responsables, transparentes, solidarias…
Es un espacio de participación muy diverso: hombres y mujeres de diferentes edades, de diferentes niveles de formación académica, algunos sin ninguna o muy poca escolaridad, del medio urbano o de los sectores rurales.
Vamos aprendiendo a trabajar sin jefes, sin líneas jerárquicas, sin votaciones, construyendo consensos. Intentando crear la posibilidad de que cada persona haga su mejor esfuerzo y pueda ir siendo su mejor versión de ella misma.
Un elemento muy importante de nuestra red es que el contenido de nuestras reuniones se sustenta en reflexionar sobre nuestra práctica cotidiana. No se basa en tal o cual teoría. No hablamos de un DEBER SER. No discutimos sobre los pensamientos de cada uno. Si entramos en el área del pensamiento individual, no nos pondríamos de acuerdo ¡nunca! Porque resulta que cada uno ve el mundo según su historia personal, desde su propia biología. No existe una realidad única objetiva. Y esto ha sido comprobado científicamente.
Lo demostró en los laboratorios de la Universidad de Harvard y del Instituto de Tecnología de Masachussets (MIT) en los Estados Unidos, el biólogo chileno Humberto Maturana.
Algo insólito: Estudiando el ojo de las ranas y la organización de las células, Maturana descubrió que el mundo no existe afuera como una realidad objetiva. Cada ser vivo lo capta de diferente manera.
Partiendo de esta realidad biológica, realmente no tiene sentido el decir: yo tengo la razón y tú no.
La conversación es: yo veo la situación de esta manera. ¿Cómo la ves tú?
Cuando somos capaces de reconocer que cada uno de nosotros tiene una parte de la realidad, empezamos a respetarnos, a dialogar y eso es el amor. Y sin amor no hay comunidad.
A través de experiencias -a veces muy dolorosas- en Cecosesola fuimos descubriendo que las confrontaciones, el dividir el mundo entre amigos y enemigos, nos coloca en la lógica patriarcal. Donde unas personas tienen la razón y la voz y las otras deben obedecer y callar.
En Cecosesola, tenemos muchos años promoviendo el diálogo y el respeto entre todas las personas. Entre quienes integramos directamente la red y con las demás personas que se acercan a nosotros a través de las múltiples actividades que desarrollamos. Y ese respeto se extiende a las instituciones públicas o privadas con las cuales nos relacionamos. Y también al resto de la naturaleza, al planeta que es nuestra casa común. No es fácil. Es un camino lleno de tropiezos. Tenemos que aprender a dejar los egos a un lado. Reconocer que nos equivocamos y aprender de nuestros errores. Pero…allí están los resultados que asombran a muchos.
Por eso en el año 2022, desde Suecia, la fundación Right Livelihood Award, nos otorgó el PREMIO NOBEL ALTERNATIVO: por crear otra manera de concebir y vivir la organización comunitaria.
Cuando amamos, nos damos cuenta de que podemos -poco a poco- con paciencia, con perseverancia, lograr cosas casi increíbles: organizar un fondo de protección funeraria integrado por 28.000 familias, atender al año más de 250.000 personas en servicios cooperativos de salud, reunir trescientos cincuenta hombres y mujeres agricultores que producen colectivamente para abastecer cada semana más de 100 mil familias de Barquisimeto…
Todo eso se ha logrado con la fuerza del amor… Porque realmente, con amor ¡OTRO MUNDO MEJOR SI ES POSIBLE!
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Alertan comunidades por avance del fracking en la Huasteca potosina y denuncian falta de consulta
28 d’abril, per AuriCiudad de México | Desinformémonos. Comunidades indígenas y especialistas advirtieron que la fracturación hidráulica en la Huasteca potosina representa una amenaza directa a los derechos colectivos, el agua y el territorio, en un contexto marcado por la ausencia de consulta previa y la contradicción entre el discurso oficial y los planes energéticos. Durante el conversatorio “Diálogos por la Huasteca: energía, agua y territorio”, realizado en Ciudad Valles, denunciaron que la expansión de proyectos extractivos avanza sin garantizar información ni participación efectiva de los pueblos.
Integrantes de comunidades tének y nahuas señalaron que la región no puede entenderse como un espacio disponible para la explotación, sino como un entramado vivo. “La Huasteca no es solo un territorio, es un sistema que integra cultura, identidad y organización comunitaria”, expusieron, al advertir que cualquier intervención extractiva implica una afectación profunda que rebasa lo ambiental y alcanza la vida social y comunitaria.
En el encuentro se alertó sobre los impactos del fracking, entre ellos la contaminación de mantos acuíferos, daños a la salud y afectaciones a la biodiversidad, además del incremento de tensiones sociales. Las comunidades cuestionaron que, pese a los señalamientos oficiales en contra de esta técnica, existan planes estratégicos que contemplan la explotación de hidrocarburos no convencionales, lo que genera incertidumbre en la región y evidencia una política energética contradictoria.
Especialistas plantearon que existen herramientas como el ordenamiento ecológico local que permitirían a los municipios establecer límites a este tipo de proyectos. Sin embargo, las comunidades insistieron en que el eje central es el respeto a sus derechos. “No ha habido una consulta adecuada”, señalaron, al subrayar que esta omisión vulnera la libre determinación y el acceso a la información. En este escenario, coincidieron en que la defensa del territorio no es un asunto aislado, sino una lucha compartida frente a un modelo extractivo que pone en riesgo la vida.