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El hambre a la que somete Israel en Gaza «es una política deliberada»: Amnistía Internacional
20 d’agost de 2025, per Admin2“Israel está llevando a cabo una campaña deliberada de hambre en la Franja de Gaza ocupada que destruye sistemáticamente la salud, el bienestar y el tejido social de la vida palestina”, ha declarado Amnistía Internacional, que da a conocer escalofriantes nuevos testimonios de civiles víctimas del desplazamiento y del hambre. Estos testimonios ponen de relieve las reiteradas conclusiones de la organización de que la combinación letal de hambre y enfermedad no es un desafortunado daño colateral de las operaciones militares de Israel, sino el resultado previsto de los planes y políticas que Israel ha diseñado e implementado en los últimos 22 meses para infligir deliberadamente a la población palestina de Gaza unas condiciones de vida calculadas para causar su destrucción física como parte integrante del genocidio israelí en curso de dicha población palestina en Gaza”.
“Mientras las autoridades israelíes amenazan con lanzar una invasión terrestre a gran escala de la Ciudad de Gaza, los testimonios que hemos recabado son mucho más que relatos de sufrimiento: son una punzante denuncia de un sistema internacional que ha concedido a Israel licencia para torturar a la población palestina con impunidad casi total durante décadas”, ha declarado Erika Guevara Rosas, directora general de Investigación, Incidencia, Política y Campañas de Amnistía Internacional.
“Para empezar siquiera a revertir las devastadoras consecuencias de las inhumanas políticas y acciones de Israel que han convertido la hambruna masiva en una cruda realidad en Gaza, debe haber un levantamiento inmediato e incondicional del bloqueo y un alto el fuego sostenido. El impacto del bloqueo de Israel y de su genocidio en curso en la población civil, sobre todo en niños y niñas, personas con discapacidad, personas que sufren enfermedades crónicas, personas mayores, y mujeres embarazadas y lactantes, es catastrófico y no se puede deshacer aumentando sin más el número de camiones de ayuda humanitaria o restableciendo los efectistas, ineficaces y peligrosos lanzamientos aéreos de ayuda”.
“Hay que equipar a los centros sanitarios con el material y los equipos que necesitan para funcionar. Hay que liberar a la población civil de la amenaza constante del desplazamiento masivo. Hay que permitir que organizaciones humanitarias fiables entreguen ayuda y ofrezcan cobijo de forma segura y sin restricciones arbitrarias, y de un modo que respete la dignidad y la humanidad de la población civil. Lo que es más urgente: hay que detener cualquier plan que afiance la ocupación de Gaza o intensifique la ofensiva militar”.
“Mientras millones de personas en todo el mundo siguen saliendo a la calle para protestar y los dirigentes mundiales adoptan posturas retóricas, la campaña deliberada y sistemática de hambre de Israel sigue infligiendo un sufrimiento insoportable a toda una población. Se está permitiendo que los niños y niñas palestinos se consuman, lo que obliga a las familias a tomar una decisión imposible: oír impotentes el llanto de sus demacradas criaturas que suplican comida o correr el riesgo de morir o sufrir heridas en la búsqueda desesperada de ayuda”.
En las últimas semanas, Amnistía Internacional ha entrevistado a 19 personas palestinas que residen actualmente en tres campamentos improvisados para personas internamente desplazadas, así como a dos profesionales de la medicina que tratan a niños y niñas desnutridos en dos hospitales de la Ciudad de Gaza.
A 17 de agosto, el Ministerio de Salud de Gaza había registrado la muerte de 110 niños y niñas por complicaciones relacionadas con la desnutrición.
En una alerta publicada el 29 de julio de 2025, la Clasificación Integrada en Fases de la Seguridad Alimentaria (IPC) advirtió de que se habían alcanzado los umbrales de hambruna para el consumo de alimentos en la mayor parte de Gaza, y concluía que ya se está produciendo la peor situación posible para la hambruna y que seguirá aumentando el número de personas —niños y niñas incluidos— que mueren de inanición. Esta alarmante realidad quedó reflejada en los datos recogidos por el Grupo de Nutrición, según el cual en julio se registró el ingreso para recibir tratamiento de casi 13.000 casos de desnutrición aguda de niños y niñas, la cifra mensual más alta desde octubre de 2023. Al menos 2.800 (el 22%) de ellos eran casos de desnutrición aguda grave.
Las autoridades israelíes han exacerbado aún más las condiciones inhumanas creadas por sus políticas al seguir obstaculizando la labor de la mayoría de las principales organizaciones humanitarias y agencias de la ONU en el interior de Gaza, incluso rechazando reiteradamente sus peticiones de llevar ayuda para la supervivencia en Gaza. Estas restricciones arbitrarias van acompañadas de la introducción de nuevas normas sobre la inscripción en registro de ONG internacionales que, de ser implementadas, prohibirán totalmente a estas organizaciones operar en el Territorio Palestino Ocupado (TPO).
“La mayoría de las familias de Gaza han llegado al límite. Ya han agotado los escasos recursos que tenían y dependen totalmente de la ayuda humanitaria. Las restricciones que imponen las autoridades israelíes a la labor de las principales organizaciones humanitarias y sus amenazas de prohibirlas efectivamente privan a estas familias de su único salvavidas”, afirmó Erika Guevara Rosas.
“Siento que he fallado como madre”: El impacto en las mujeres embarazadas y madres lactantes
El impacto combinado de las políticas israelíes de hambruna masiva, desplazamientos forzados múltiples y restricciones al acceso a ayuda para la supervivencia es especialmente devastador para las mujeres embarazadas y las lactantes. De las 747 mujeres embarazadas y lactantes que evaluó Save the Children en sus clínicas durante la primera mitad de julio, 323 (el 43%) sufrían desnutrición.
Las mujeres embarazadas y lactantes entrevistadas por Amnistía Internacional hablaron de la escasez extrema de artículos indispensables para la supervivencia, la angustiosa realidad de estar embarazada o de ser madre primeriza cuando se vive en una tienda en el calor extremo del verano, y la desesperada lucha diaria por conseguir comida, fórmula para bebés y agua sin contaminar. También hablaron de su sentimiento de culpa por no mantener a sus hijos e hijas, el temor sobre quién los cuidará si las matan y la ansiedad por el impacto de la desnutrición en el crecimiento y el bienestar de sus criaturas.
S (no se revela el nombre completo por petición expresa suya), enfermera desplazada desde Yabalia al campo de Al Taqwa para personas internamente desplazadas en Sheikh Radwan, Ciudad de Gaza, contó las dificultades que afronta a diario para atender a su niño de dos años y su niña de siete meses. Huyó para salvar la vida de sus criaturas; tuvo que elegir entre el desplazamiento y la muerte. Dijo que el hambre se hizo palpable a finales de abril, lo que la obligó a quedarse sin comer para dar las escasas raciones de comida a sus criaturas. La leche materna empezó a disminuir gravemente a finales de abril y, sin acceso a extractores de leche y un acceso muy limitado a suplementos maternos, destacó el dolor físico y emocional de intentar amamantar a su bebé durante horas, pero “no salía leche”. La comida diaria de la familia, cuando hay, consiste en un plato compartido de lentejas o berenjenas con agua, y S da prioridad a su hijo. Sus criaturas se duermen “llorando de pura hambre”. La fórmula para bebés, escasa en toda Gaza, se vende a unos 270 séqueles (79 dólares estadounidenses) el suministro para tres días y es inasequible. Su hija de siete meses pesa como un bebé de cuatro meses. Incluso a este precio exorbitante, las familias dicen que hay escasez de fórmula para bebés en el mercado.
Cuando la cocina comunitaria del campo, su única fuente de alimentos, dejó de repartir comida durante tres días seguidos, S sólo pudo dar agua a sus criaturas. Su esposo fue herido cuando buscaba ayuda cerca del cruce fronterizo de Zikim, por lo que le rogó que no volviera a ir. Su hijo, debilitado por el hambre, “caminaba y se caía”. “Siento que he fallado como madre; el hambre de tus criaturas te hace sentir que eres una mala madre”.
La lucha para cubrir necesidades básicas va más allá de la comida. Los pañales son inalcanzables, lo que obliga a S a rasgar su ropa para improvisarlos, y es imposible lavarlos debido a la falta de agua no contaminada resultado de la destrucción o graves daños de los sistemas de agua y saneamiento de Gaza. La tienda en la que vive con su esposo y sus dos criaturas está infestada de ratas, mosquitos y cucarachas. Su bebé sufrió una infección cutánea bacteriana que no puede tratar porque no hay antibióticos ni pomadas.
El personal de ayuda humanitaria de dos organizaciones que habló con Amnistía Internacional a condición de permanecer en el anonimato dijo que la entidad de Coordinación de las Actividades en los Territorios (COGAT) —unidad del Ministerio de Defensa israelí que se ocupa de tramitar las peticiones para la coordinación y aprobación de la entrada de suministros— había denegado las peticiones de sus organizaciones de introducir antibióticos.
Las mujeres embarazadas entrevistadas por Amnistía Internacional también hablaron del daño mental que causa la hambruna, como el trauma, la culpa y la vergüenza. Hadeel, de 28 años, madre de dos criaturas y embarazada de cuatro meses, habló de su miedo por el feto porque apenas nota sus movimientos o el latido de su corazón dentro de ella. Se siente culpable de su embarazo, sabiendo que no puede alimentarse: “Tengo miedo de sufrir un aborto, pero también pienso en mi bebé: Me da pánico pensar en el posible impacto de mi propia hambre en la salud del bebé, su peso, si tendrá [defectos congénitos] e, incluso si el bebé nace sano, la vida que le espera en medio del desplazamiento, las bombas, las tiendas…”.
Teme dar a luz en estas condiciones, pues recuerda la atención prenatal integral, las vitaminas y las pruebas médicas que la Agencia de las Naciones Unidas para la Población Refugiada Palestina en Oriente Próximo (UNRWA) le facilitó durante sus embarazos anteriores y que ahora son totalmente inexistentes. Las criaturas de Hadeel piden constantemente comida, un lugar donde jugar y la escuela. Varias mujeres entrevistadas por Amnistía Internacional para esta investigación y otras anteriores explicaron que habían tomado la decisión de no concebir a pesar de que deseaban desesperadamente una criatura, debido a las condiciones de vida y a los bombardeos en Gaza.
Las entrevistas de Amnistía Internacional con personas palestinas desplazadas en tres campamentos para personas internamente desplazadas de la Ciudad de Gaza revelan que la terrible situación es igual para toda la población. Ninguna de ellas había consumido huevos, pescado, carne, tomates o pepinos durante al menos un mes; la mayoría llevaba meses sin probar estos alimentos. Esta escasez generalizada de alimentos frescos y nutritivos es consecuencia tanto del asfixiante bloqueo de Israel como de su destrucción sistemática de fuentes de producción de alimentos —como grandes extensiones de tierras agrícolas y explotaciones avícolas y ganaderas— durante las operaciones militares mediante fuego de artillería, bombardeos aéreos o destrucción mediante cargas explosivas de instalación manual.
Una evaluación realizada por UNOSAT, el centro de satélites de las Naciones Unidas, y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) publicada el 31 de julio, halló que el 86% de los campos de cultivo permanentes de Gaza habían disminuido significativamente en salud y densidad como consecuencia de actividades relacionadas con el conflicto como arrasamientos, bombardeos, ataques con artillería y maquinaria pesada.
En mayo de 2025, Amnistía Internacional documentó la aniquilación total de lo que quedaba de Khuza’a, al este de Jan Yunis, donde está parte de las tierras de cultivo más fértiles de Gaza. La falta de acceso a las tierras de cultivo o los daños graves y la destrucción causados a éstas han hecho que el rendimiento de los cultivos sea escaso y que las verduras, cuando las hay, se vendan a precios astronómicos, por lo que quienes viven allí dependen casi totalmente de los muy limitados suministros que permite entrar Israel. La Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) indicó el 13 de agosto que los precios de muchos artículos siguen fluctuando basándose en la especulación y no en su disponibilidad real. Un kilo de tomates costaba casi 80 séqueles (23 dólares estadounidenses) el 14 de agosto, 20 veces más que antes del 7 de octubre de 2023. Tras la aprobación por las autoridades israelíes de un mecanismo para la entrada limitada de algunos productos comerciales en Gaza a través de comerciantes seleccionados, los precios de algunos artículos —como el azúcar, los dátiles, algunos alimentos enlatados y la harina— habían bajado, pero siguen siendo casi diez veces más caros que antes del 7 de octubre.
Los pescadores también tienen restringida su zona de actuación a un área pequeña y peligrosa cerca del puerto donde corren el riesgo de ser bombardeados o detenidos cuando salen a pescar.
“Me he convertido en una carga para mi familia”: El impacto en las personas de más edad
Abu Alaa, un hombre de 62 años desplazado del campo de personas refugiadas de Yabalia, contó su experiencia de recibir sopa de lentejas de la cocina comunitaria como única comida para todo el día. Dijo que se reparte pan sólo un día a la semana, lo que obliga a la familia a racionarlo, y que lleva meses sin probar nada dulce, ni siquiera fruta. “Puedo tolerar el hambre, pero las criaturas no pueden”, dijo.
Abu Alaa espera con impaciencia que la UNRWA reanude el reparto de ayuda, pues confía en su sistema equitativo y justo basado en el tamaño de las familias. Habló de los peligros de los tumultos que hay ahora para conseguir ayuda: “Antes nos ayudábamos mutuamente, sobre todo a quienes lo necesitaban. Incluso al principio de esta guerra; ahora la gente se deja arrastrar por el instinto individual de supervivencia”.
Nahed, de 66 años, dijo a Amnistía Internacional que el tumulto para conseguir comida cerca de las rutas de la ayuda “niega a la gente su humanidad”. Contó: “Tenía que ir allí porque no tengo nadie que se ocupe de mí. Vi con mis propios ojos a gente que llevaba sacos de harina manchados con la sangre de quienes acababan de ser tiroteados; incluso personas a las que conocía eran casi irreconocibles. La experiencia del hambre y la guerra ha cambiado totalmente Gaza; ha cambiado nuestros valores”.
Las personas de más edad también son algunas de las más afectadas por el desplazamiento.
Aziza, de 75 años, contó a Amnistía Internacional que deseaba morir:
“Siento que me he convertido en una carga para mi familia. Cuando nos desplazaron, tuvieron que empujarme en una silla de ruedas. Con las colas tan largas para usar el aseo en el campo donde estamos, necesito pañales para personas adultas, que son muy caros. Necesito medicación para la diabetes, la tensión arterial y una dolencia del corazón, y he tenido que tomar medicamentos que han caducado. Siempre siento que estas criaturas, que ellas son quienes merecen vivir, mis nietos y nietas. Siento que soy una carga para ellos, para mi hijo”.
“Una destrucción de múltiples capas entrelazadas”: Una mezcla letal de hambre y enfermedad
Un médico de urgencias del hospital de Al Shifa, de la Ciudad de Gaza, mostró un panorama sombrío. Entrevistado por Amnistía Internacional el 24 de julio, subrayó que las personas en situación de mayor riesgo —bebés, niños y niñas con problemas de salud preexistentes, personas de más edad y quienes tienen una discapacidad— se ven afectadas de forma desproporcionada por los efectos combinados de la falta de comida, de medicamentos, de agua sin contaminar y de higiene. Esta escasez se ve agravada por el estado constante de miedo y angustia.
El médico subrayó que gran número de pacientes vivirían “una vida razonable” de no ser por la “combinación de hambre, destrucción y agotamiento del sistema sanitario, de las condiciones insalubres y de los múltiples desplazamientos en condiciones inhumanas”.
La falta de alimentos nutritivos concretos está causando complicaciones de salud fácilmente evitables. Una persona adolescente que recibió un trasplante de riñón, por ejemplo, sufrió una recaída debido al agua contaminada y alimentos insuficientes. Quienes padecen diabetes, que podrían gestionar su dolencia con dietas estrictas, tienen ahora graves dificultades debido a la falta de alimentos ricos en nutrientes como verduras, pescado, pollo y legumbres, y a la escasez de suministros médicos.
El facultativo dijo que la hambruna masiva extrema ha eclipsado otras emergencias sanitarias, en concreto, el aumento alarmante de enfermedades infecciosas y de transmisión hídrica, de la meningitis y del síndrome de Guillain-Barré. Añadió que la gran escasez de antibióticos y la carga extrema que sufre su hospital, que sólo funciona parcialmente, han agravado lo que calificó de “catástrofe invisible”. Explicó que la propagación de enfermedades o las personas que padecen dolencias crónicas que antes se trataban a menudo pasan desapercibidas debido a esta “preocupación exclusiva por la cantidad de comida que llega, sin ver el panorama completo”.
El síndrome de Guillain-Barré es una enfermedad neurológica poco frecuente y potencialmente mortal en la que el sistema inmunitario empieza a atacar al sistema nervioso periférico. El síndrome es desencadenado por infecciones virales como las que provocan diarrea y puede afectar a todos los sentidos, causar debilidad muscular y afectar a la respiración y al ritmo cardiaco, y podría desembocar en parálisis. Según el Ministerio de Salud, a fecha 12 de agosto de 2025 se habían registrado 76 casos de síndrome de Guillain-Barré, todos en julio y agosto. De estos casos, el síndrome había causado la muerte de cuatro personas palestinas, dos de ellas menores de edad.
Debido al bloqueo de Israel, en Gaza no hay inmunoglobulina intravenosa, la medicación principal necesaria para tratar el síndrome de Guillain-Barré. Si la enfermedad avanza, llegando incluso a los músculos respiratorios, y causa insuficiencia respiratoria, la persona afectada necesitará intubación. Para un sector sanitario diezmado ya y desbordado por eventos diarios con gran número de víctimas, la capacidad para tratar esta mezcla de hambre y enfermedad es sumamente limitada.
Las consecuencias para pacientes y personal sanitario son igualmente nefastas. Las heridas tardan mucho más en curar, lo que hace que individuos moderadamente heridos soporten estancias hospitalarias prolongadas porque su cuerpo es demasiado débil debido a la falta de alimentos adecuados. El médico de urgencias de Al Shifa calificó la situación de “destrucción de múltiples capas entrelazadas” en la que un hospital devastado como Al Shifa —antaño el mayor hospital de Gaza y que ahora funciona apenas tras [sufrir] dos importantes ataques israelíes en noviembre de 2023 y marzo de 2024— se ve obligado a luchar contra el hambre, la destrucción de la infraestructura, los bombardeos constantes y el riesgo de que haya más desplazamientos en tiendas antihigiénicas. El doctor dijo a Amnistía que esta situación de crisis constante y generalizada está dejando exhausto al personal médico.
“Una situación que ya es catastrófica corre el riesgo de convertirse en un horror aún mayor si Israel implementa su plan de lanzar una invasión terrestre a gran escala de la Ciudad de Gaza. Una operación militar de este calibre infligiría un golpe devastador e irreversible a los dos centros de estabilización de la desnutrición que funcionan en la ciudad y a unas instalaciones sanitarias diezmadas”, concluyó Erika Guevara Rosas.
Tras la aprobación por el gabinete israelí del plan de afianzar la ocupación de Gaza con el lanzamiento de una ofensiva contra la Ciudad de Gaza, una persona desplazada interna del campo para personas refugiadas de Yabila dijo: “Ya me han desplazado 14 veces durante esta guerra; ya no me quedan fuerzas para seguir huyendo; no tengo dinero para llevar a mis dos hijos con discapacidad. Me duelen los músculos, el agotamiento me impide caminar y mucho menos llevar a mis hijos. Si van a atacar la ciudad, nos sentaremos aquí mismo a esperar la muerte”.
“Como potencia ocupante, Israel tiene la obligación legal de proteger y atender a la población civil, lo que incluye facilitar la entrada de suministros esenciales para su supervivencia, la distribución sin riesgos y digna de ayuda, y el acceso sin trabas a alimentos y suministros médicos en toda Gaza. El hambre nunca debe utilizarse como arma de guerra y la UNRWA y otras agencias de la ONU y organizaciones humanitarias deben tener acceso seguro y sin restricciones a toda Gaza”.
“El mundo no puede seguir dando palmaditas en el hombro a Israel por el goteo de la ayuda y considerar estas medidas cosméticas una respuesta suficiente a su destrucción calculada de la vida de la población palestina de Gaza”, concluyó Erika Guevara Rosas.
“Ante los horrores que está infligiendo Israel a la población palestina de Gaza, la comunidad internacional, especialmente los aliados de Israel, como la Unión Europea y sus miembros, deben cumplir sus obligaciones morales y legales de poner fin al genocidio en curso de Israel. Los Estados deben suspender con carácter de urgencia todas las transferencias de armas, adoptar sanciones selectivas y poner fin a cualquier relación con entidades israelíes cuando ésta contribuya al genocidio de Israel contra la población palestina de Gaza”.
Información complementaria
Esta investigación está basada en la reciente documentación por Amnistía Internacional del impacto de políticas y prácticas israelíes concretas, como el asedio total impuesto durante 78 días entre marzo y mayo, y la sustitución del antiguo sistema de ayuda humanitaria dirigido por la ONU por un mecanismo de ayuda no neutral, mortal y degradante encabezado por la “Fundación Humanitaria de Gaza” respaldada por Estados Unidos e Israel, que han ahondado aún más el sufrimiento de la población civil de Gaza.
Publicado originalmente en Amnistía Internacional España
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Gaza: Israel no permite la entrada de suficiente ayuda para evitar una hambruna generalizada
20 d’agost de 2025, per Admin2La oficina de derechos humanos advierte que el riesgo de hambre está «en todas partes» en la Franja debido a la política del Gobierno israelí de bloquear la ayuda humanitaria.
“El riesgo de hambre está en todas partes en Gaza”, dijo este martes el portavoz de la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos, Thameen Al-Kheetan, a los periodistas en Ginebra. “Esto es un resultado directo de la política del Gobierno israelí de bloquear la ayuda humanitaria”, agregó.
Al-Kheetan insistió en que, en las últimas semanas, las autoridades israelíes solo han permitido que entre ayuda en cantidades que siguen siendo “muy inferiores a lo que sería necesario para evitar una hambruna generalizada”.
La ONU dijo el lunes que siguen registrándose muertes relacionadas con el hambre en la Franja, incluidas entre los niños.
Más personas desplazadas
A medida que el Ejército israelí intensifica sus ataques en el norte, ha continuado emitiendo órdenes de desplazamiento para los palestinos, dijo Al-Kheetan. Señaló que a los gazatíes se les ha indicado que se trasladen a la zona de Al-Mawasi, a pesar de los continuos ataques aéreos y las condiciones desastrosas allí.
“Cientos de miles de palestinos desplazados a Al-Mawasi tienen poco o nulo acceso a servicios esenciales y suministros, incluidos alimentos, agua, electricidad y tiendas de campaña”, advirtió.
La peligrosa búsqueda de ayuda
El portavoz destacó que recibir ayuda humanitaria “puede ser una búsqueda mortal”, con los últimos datos que indican que 1857 palestinos fueron asesinados mientras buscaban alimentos desde el 27 de mayo, cuando comenzó a operar el esquema de distribución de ayuda militarizada respaldado por Estados Unidos e Israel, conocido como la Fundación Humanitaria de Gaza.
De ese número, dijo que 1021 fueron asesinados en las cercanías de los sitios de la Fundación Humanitaria de Gaza y 836 en las rutas de los camiones de suministro.
“La mayoría de estos asesinatos parecen haber sido cometidos por el Ejército israelí”, dijo Al-Kheetan.
El portavoz de la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), insistió en los efectos devastadores de la prohibición israelí sobre la entrada de materiales para refugios en la Franja.
Aunque las autoridades israelíes anunciaron recientemente que levantarían la prohibición sobre los suministros de refugio, Jens Laerke dijo que “la ONU y nuestros socios, hasta la noche anterior, no habían podido traer materiales para refugios tras el anuncio israelí”.
“Hay un conjunto de obstáculos que aún necesita ser abordado, incluido el permiso de aduanas israelí”, agregó.
Necesidad de refugio
La ONU dijo el lunes que, según las estimaciones de sus socios, al menos 1,35 millones de personas en Gaza necesitan refugio. Las agencias de ayuda han advertido que las tiendas de campaña que se están utilizando en Gaza están desgastadas por la exposición prolongada al sol y el desplazamiento frecuente.
Al ser preguntado sobre las razones dadas para la prohibición de los artículos de refugio, el Laerke explicó que, en un conflicto, algunos artículos de refugio como los postes de las tiendas pueden estar sujetos al “régimen de doble uso”, ya que podrían ser utilizados tanto para fines civiles como militares.
“El refugio ha sido prohibido durante unos cinco meses y en ese periodo más de 700.000 personas se han desplazado”, dijo.
Las personas que se ven obligadas a huir una y otra vez a menudo tienen que dejar atrás las tiendas de campaña que se les han proporcionado, explicó Laerke, lo que crea un desafío para los trabajadores humanitarios “que intentan responder a las personas donde se encuentran”.
La expansión inminente de las actividades militares de Israel en la ciudad de Gaza es otra gran preocupación para los humanitarios de la ONU, ya que volvería a empujar a miles de personas hacia una zona severamente sobrepoblada en el sur de la Franja.
Al ser preguntado sobre el impacto de los planes de Israel para ocuparla, Al-Kheetan subrayó un “gran riesgo” para los civiles.
“Existen riesgos de desplazamiento masivo (…) más asesinatos y más miseria de la que ya hemos visto en la Franja de Gaza”, advirtió.
“Entre los afectados estarán los más vulnerables: las personas con discapacidades, los heridos, los niños, las mujeres”, concluyó.
Publicado originalmente en Noticias ONU
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Los pueblos tejen la justicia comunitaria entre las adversidades
20 d’agost de 2025, per Admin2La ola de la violencia delincuencial que prevalece en Guerrero ha alcanzado a la región de la Costa Montaña, donde surgió la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias – Policía Comunitaria (CRAC-PC) hace 30 años. La lucha contra la inseguridad tiene otros rostros. En los últimos dos años las comunidades indígenas y afromexicanas que están dentro del sistema de justicia comunitario han tenido nuevos desafíos con el incremento de la distribución del fentanilo y cristal.
La policía comunitaria empezó con el combate a asaltantes que tenían asoladas a las comunidades indígenas en la Montaña, pero con el tiempo algunas personas pasaban la droga por territorio comunitario hasta que fueron detenidas. Se tranquilizó por unos años, pero con la expansión de los grupos de la delincuencia organizada se vuelven a encender las alarmas. Lo que preocupa es el consumo de droga de niños y jóvenes.
Este domingo 17 de agosto de 2025, en la comunidad me’phaa de Paraje Montero, municipio de Malinaltepec, se realizó una asamblea regional de las cinco casas de justicia de la CRAC-PC para robustecer la justicia comunitaria. Estuvieron comisarios municipales, delegados, comisariados, consejo de vigilancia, coordinadores y consejeros regionales, comandantes regionales, policías comunitarios y habitantes de la comunidad.
Las reflexiones se centraron en tres comisiones: la comisión de coordinación general que se encargará de las relaciones o gestiones correspondientes ante las autoridades u organizaciones sociales; la comisión especial de mujeres que se encargará de recibir, entrevistar y hacer la investigación para la reeducación o libertad de una mujer; y la forma de cómo se va a reeducar a los niños, niñas y jóvenes porque aún no lo tiene contemplado el reglamento interno de la CRAC-PC.
En el reglamento se desglosan más comisiones o instancias en la estructura organizativa y operativa del sistema comunitario: asambleas generales comunitarias, comisarías municipales, grupo de policías comunitarios, consejo de principales, asambleas regionales de autoridades comunitarias, asamblea general de autoridades comunitarias, consejeros locales y regionales, coordinadores regionales de cada casa de justicia o comité de enlace, el comité ejecutivo de la policía comunitaria de cada casa de justicia o comité de enlace, comisión de vigilancia y defensa de los derechos humanos, comisión de coordinación general, áreas de desarrollo integral comunitario y regional (salud, comunicación, educación, producción entre otras), áreas de fortalecimiento interno (administración y finanzas, formación y capacitación, vocero, entre otras) comité de enlace, asamblea general de representantes de las regiones y asamblea general de autoridades comunitarias.
En un contexto de violencia, consumo de drogas y la misma embestida represiva del Estado es necesario repensar la estructura de la CRAC-PC, hacerla infranqueable. Por eso, “como hacemos los campesinos en las comunidades indígenas antes de que llueva revisamos la lámina, las tejas, las columnas y todo lo que esté fallando. Qué podemos cambiar, qué podemos mejorar y qué podemos dejar fuera del reglamento interno si es que no funciona. Es lo que necesitamos hacer”, comentó Sabás Espinobarros, consejero regional de la casa de justicia de San Luis Acatlán.
La organización comunitaria ha permitido que la CRAC-PC en octubre de este año cumpla 30 años de vida. Sabás abundó: “¿Dónde empieza la estructura organizativa de la CRAC-PC? Su cimiento son las comunidades. La primera instancia de decisión es la asamblea general comunitaria de todas las comunidades que integran las casas de justicia. La base está en el comisario que tiene su grupo de policía comunitaria, sus consejeros locales, su grupo de principales, el apoyo de los comisariados comunales o ejidales. El segundo piso es la asamblea regional de autoridades comunitarias. El tercer nivel es la asamblea general de autoridades comunitarias (comisarios, delegados municipales, consejeros, comandantes, de todas las comunidades de las cinco casas y comités de enlace. Es algo más grande y es lo que estamos haciendo hoy”.
Silvino Comonfort de la comunidad nahua de Xalpatláhuac consideró que se tiene que tomar en cuenta los usos y costumbres de cada pueblo, la lengua materna, la educación y los sistemas de cargos. “Para mí es primordial empezar por los padres de familia para que no descuiden la educación de sus hijos. Es la forma en que se vea la hermandad porque el imperialismo nos está destrozando. Permitimos que la religión nos siga dividiendo como pueblo. Tenemos que ver la historia comunitaria, cómo fue nuestro pueblo con nuestros abuelitos. Ojalá que el Congreso del Estado le dé importancia a nuestros derechos y sabemos que no les conviene a los diputados por eso no aprueban la reforma sobre nuestros derechos. Nos menosprecian como indígenas. Ahí tenemos la prueba con nuestros compañeros de Xalpatláhuac, por llevar a un enfermo a un hospital los agarraron y se los llevaron a la cárcel. El Congreso no exige al gobierno estatal que debe respetar las costumbres y tradiciones de los pueblos indígenas de la Montaña”.
Las autoridades comunitarias han acudido al Congreso local para proponer reformas a la ley 701, donde están exigiendo que se les reconozca la asamblea general comunitaria como máxima autoridad, pero las diputadas y diputados se oponen con el argumento de que se quiere igualar al gobierno federal, estatal y municipal. En la reforma indígena del 30 de septiembre de 2024 se reconoce a los pueblos indígenas y afromexicanos su jurisdicción indígena y como sujetos de derecho público.
Martín Rosales, consejero regional de la casa de justicia de Espino Blanco, señala que desde los tiempos en que “los abuelos habitaron la tierra se hacían las juntas para resolver los problemas que tenía la comunidad. Esta asamblea es la que mayormente está reconocida en este momento tras la reforma al artículo 2 constitucional. Es un primer piso donde los acuerdos en asamblea son resoluciones igual a la de un juez. Donde tenemos dudas todavía es a nivel regional”.
Además, abordaron el tema del territorio de la CRAC y los problemas prácticos de la justicia. Las armas que se usan para cuidar al pueblo, pero también las armas para enfrentar a los grupos de la delincuencia organizada. Es un proceso que tiene continuidad con miras a seguir fortaleciendo la estructura organizativa y la práctica de la justicia comunitaria.
Al mismo tiempo un grupo de mujeres y hombres analizaban que a pesar de que en el reglamento interno de la CRAC-PC se les reconocen 16 derechos a las mujeres falta mucho porque en la Montaña predomina el machismo. Hablaron de cómo se atiende un caso de una mujer detenida en el sistema de justicia comunitaria.
Varias mujeres cuestionaron que en las asambleas de las comunidades no toman en cuenta sus participaciones, “no las invitan y no les dan la palabra. En las casas de justicia no hay coordinadoras, sólo hay una en Espino Blanco. Las mujeres policías son contadas a pesar de que en asamblea se acordó que las mujeres ocuparan cargos”. Por eso es necesario que se forme una comisión especial de mujeres para que se genere confianza con la víctima o la persona reeducada.
Herlinda que forma parte de la comisión especial de mujeres en la casa de justicia de San Luis Acatlán narró que se tiene a “un reeducado que violó a dos entenadas en Chilixtlahuaca. Esperaba que cumplieran 11 años y las violaba. Las niñas poco a poco descubrieron el daño porque cuando estaban en la escuela se desmayaban. Una de ellas agarró valor para denunciarlo”. La mamá de las niñas comentó hace unos días que también sufre violencia.
Con los niños, niñas y jóvenes se está construyendo la forma de reeducarlos porque no lo contempla el reglamento de la CRAC. A partir de las experiencias que existen se está proponiendo realizar un protocolo de atención y sanción considerando las edades. Las reflexiones se profundizaron más con el tema de las faltas, los años de reeducación, las actividades o tareas que se le pueden dar, espacios de recreación. El consumo de drogas fue muy comentado porque se está expandiendo en las comunidades de la Montaña.
Publicado originalmente en Tlachinollan
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Vergonzoso silencio sobre el genocidio en Gaza del gobierno mexicano: Daniela González, Plataforma Común por Palestina
19 d’agost de 2025, per AuriFotos: Gerardo Magallón e Irene Barajas
Ciudad de México | Desinformémonos.«El gobierno mexicano se ha mantenido en un vergonzoso silencio sobre el genocidio en Gaza, lo cual constituye complicidad con los genocidas», dijo Daniela González López, integrante de Plataforma Común por Palestina, en una entrevista para Desinformémonos.
El antimonumento de nombre «Puerta de la resistencia y la vida en el corazón de la Ciudad de México» fue instalado el pasado 16 de agosto frente a la Secretaría de Relaciones Exteriores y el Museo de Memoria y Tolerancia, en la Ciudad de México. Nadya Rasheed, embajadora de Palestina en México, visitó el antimonumento y agradeció el apoyo del pueblo mexicano. Durante el acto de protesta, se exigió el alto al fuego en Gaza y la ruptura de las relaciones diplomáticas, económica y militares con Israel.

Los periodistas mexicanos continuaron su denuncia ante los asesinatos de Anas Al-Sharif, Mohammed Qreiqeh, Ibrahim Zaher, Mohammed Noufal y Moamen Aliwa, periodistas del medio el Al Jazeera (AJ) asesinados por Israel. «No se mata la verdad matando periodistas», exclamaron durante la colocación del antimonumento.
«Si la Secretaría de Relaciones Exteriores retira el monumento, haremos la exigencia de que se respete nuestra libertad de manifestación y de expresión», señaló González López ante la posibilidad de que el antimonumento sea retirado. «Ha sido una constante, el gobierno de la Ciudad de México también nos ha borrado murales. Hoy se trata del mural número 21.» Exigió respeto para la comunidad mexicana que se solidariza con Palestina mediante expresiones artísticas y pacíficas.

«Ante la limpieza étnica del pueblo palestino, desde México, organizaciones solidarias instalamos este nuevo antimonumento en apoyo al pueblo de Palestina» declaró González López, quien afirma que «México no debe permanecer indiferente ante el genocidio que perpetra el Estado sionista israelí en Gaza, Cisjordania y toda Palestina».