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Y seguimos en la disputa: la autodeterminación territorial como refugio y horizonte de transformación
4 de febrer, per AuriEl avance de la ultra derecha en Chile y la continuidad del neoliberalismo por parte de los gobiernos progresistas, han reposicionado con fuerza la urgencia de seguir hablando sobre autodeterminación y autonomía de los pueblos como espacios de disputa pero también de construcción fuera de los límites que nos impone el sistema de vida actual, anclado históricamente en el capitalismo.
Como lo he señalado en escritos anteriores, la normalidad es el problema, esa normalidad que naturaliza la mercantilización de todo lo que nos rodea, la propiedad privada, la heteronormatividad, y tantas otras prácticas vinculadas a las violencias estructurales.
La autodeterminación territorial sin duda es una posibilidad, entre muchas, de vivir y proyectar nuestros modos de vida digna, en la casa, en el barrio, en la ciudad y en el campo, con nuestras amistades, familias y organizaciones. No sólo se refiere a una autonomía espacial de un vasto territorio sino también interpela a nuestras propias corporalidades. El territorio remite a un habitar cruzado de vivencias y temporalidades diversas, de materialidades pero también de senti-pensares, como nos recordaran los autores colombianos Orlando Fals Borda y Arturo Escobar.
Senti-pensarnos desde y con la naturaleza quizás sea hoy el mayor desafío ante su colonialidad y cosificación, para quienes hemos tenido que recorrer un largo camino de reconexión.
Hace unos días tuvimos una hermosa jornada de encuentro con organizaciones de Quintero, y sus alrededores, territorio conocido por la contaminación y el despojo provocado por la presencia hace décadas de un cordón industrial compuesto por refinerías, plantas químicas, fundiciones y termoeléctricas, siendo conocida como zona de sacrificio.
Hablamos de un territorio, no una “zona”, y en sacrificio, mientras se mantenga el modelo actual de producción energética y de consumo, pero sobre todo de un territorio en resistencia y permanente construcción de otros mundos.
La jornada se desarrolló a fines de enero en la sede del emblemático Sindicato de Pescadores Artesanales S-24 de Quintero (del cual fue parte de su creación Alejandro Castro, pescador y activista, quien apareciera muerto “por suicidio” en extrañas circunstancias en Valparaíso), en el marco de la difusión de la campaña “Chao Fósiles: ¡soberanía energética ya!”.
Compartimos la visión de vivir en tiempos de ecocidio, terricidio o también de profundización del capitaloceno, ya que la crisis ecológica y climática no es responsabilidad de los pueblos y las comunidades sino de las empresas, de grupos económicos y los Estados naciones, que han perpetuado su poder desde la acumulación de ganancias a través del control y la explotación de cuerpos y territorios, de lo que hoy llamamos sur global.
Hoy los territorios no sólo han sido devastados por el extractivismo (minero, forestal, agrario, …) sino también por las falsas soluciones (complejos eólicos, fotovoltaicos, explotación de litio e hidrógeno verde, …), las falsas noticias y discursos engañosos, que hablan de economía verde cuando en realidad es lo mismo de siempre, pero ahora con una careta de supuesta sustentabilidad para una transición energética justa, ¿pero justa para quiénes? Para nosotrxs no.
¿Y cómo pensar una autodeterminación en estas condiciones? Sin duda tarea nada sencilla pero que nos pusimos como objetivo para dar cierre a la jornada.
La autonomía alimentaria ocupó un lugar central, a través de la creación de huertas familiares, vecinales y comunitarias, y de redes de abastecimiento popular. Se planteó la necesidad urgente de reforestar con árboles nativos, y así recuperar y crear nuevos cuerpos de agua. Se conversó sobre la necesidad de consolidar y ampliar una red de monitoreo comunitario para analizar la calidad del aire y las aguas, pero sobre todo se habló de sanar tanto las personas como la propia naturaleza, y con ello abandonar el miedo y la angustia que hace décadas viven por efecto de la contaminación.
Tiempos de sanar, de cuidar y restaurar, de manera colectiva y permanente. Ese es y seguirá siendo el mayor desafío, para que nuestras luchas acuerpen memorias de resistencias de ayer y de hoy.
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Villa La Angostura en tierras mapuche, la historia de la Lof Paichil Antriao
4 de febrer, per AuriDoña Carmen Rail, Lomas del Correntoso, hacia 1930. Fuente: (Lof Paichil Antriao)
La historia de la Lof Paichil Antreao en Villa La Angostura se inscribe en una disputa profunda por la memoria, el territorio y el sentido mismo de la investigación histórica. Frente al relato oficial que presenta esas tierras como “vacías” o disponibles para la colonización, emerge una reconstrucción basada en rastros, documentos y testimonios que permiten reponer la presencia mapuche previa al Estado nacional. En esta nota invitamos a leer el trabajo de investigación en conjunto entre cientificos del CONICET y la comunidad mapuche.
El trabajo de investigación hace referencia en la figura del rastreador retomada por Ricardo Piglia, pero que no desde una intuición individual sino de una lectura colectiva de huellas que el poder intentó borrar.
En ese sentido, el trabajo sobre la Lof Paichil Antreao se construye desde una voz coral, un “nosotros” que articula las memorias de la comunidad mapuche con el trabajo académico de investigadores y docentes. No hay jerarquías ni autoridades únicas: hay una investigación compartida que funciona como reparación histórica y como ejercicio político. Esa forma de producir conocimiento cuestiona el monopolio del Estado y de las élites sobre la verdad histórica, y desmonta la versión de los vencedores que naturaliza el despojo.
La documentación reunida durante más de quince años de investigación demuestra que José María Paichil, junto a Ignacio Antreao, fue uno de los pobladores originarios del territorio hoy en disputa en Villa La Angostura. Paichil provenía de la comunidad encabezada por Namuncurá, hijo de Calfucurá, y llegó a la región cordillerana tras huir de la avanzada militar del Estado argentino en las últimas décadas del siglo XIX. Su asentamiento en las cercanías del lago Correntoso no fue accidental ni clandestino, sino parte de un proceso de refugio y reterritorialización mapuche.
Lejos de la figura del “intruso”, los registros históricos muestran que Paichil fue baqueano de la comisión de límites que trabajó en la zona a fines del siglo XIX. Es decir, no solo conocía profundamente el territorio, sino que ese saber fue utilizado por el propio Estado en la demarcación de fronteras. Este dato resulta clave: el Estado reconocía de hecho la presencia y el conocimiento mapuche, al mismo tiempo que avanzaba en un proceso de apropiación que luego negaría esos mismos derechos.
La reconstrucción histórica que sostiene la legitimidad territorial de la Lof Paichil Antreao se apoya en cartas, documentos oficiales, testimonios orales y vestigios materiales. Ese conjunto de pruebas permite afirmar que hubo un despojamiento sistemático y que la posterior concentración de tierras en manos privadas se sostuvo sobre una mistificación del pasado. El relato hegemónico no solo falsea la historia, sino que bloquea el presente al criminalizar los reclamos indígenas.
Por eso, afirmar que la Lof Paichil Antreao es dueña ancestral de esas tierras no es una consigna simbólica, sino una conclusión fundada en evidencia histórica. Se trata de disputar el sentido común construido por décadas y de restituir una memoria que el poder intentó sepultar. En Villa La Angostura, como en tantos otros territorios, la lucha mapuche no es por un privilegio, sino por el reconocimiento de un derecho previo al Estado y sistemáticamente negado desde su conformación.
Publicado originalmente en ANRed
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Mazatecas por la Libertad desmiente acusaciones «criminalizantes» de Elisa Zepeda
4 de febrer, per Admin2Ciudad de México | Desinformémonos. Las mujeres Mazatecas por la Libertad desmintieron las acusaciones «criminalizantes» y «opresoras» de la diputada Elisa Zepeda contra los pobladores de Eloxochitlán de Flores Magón, Oaxaca, que desde hace más de una década enfrentan persecución política y desplazamiento forzado por defender el Río Xangá Ndá Ge de la extracción ilegal de material pétreo, realizada por el grupo caciquil del padre de la funcionaria, Manuel Zepeda.
«Estos últimos meses se ha acosado nuestra lucha asegurando que en las acusaciones que se hicieron contra nuestros compañeros y compañeras hay impunidad y que no ha habido ningún preso», denunció la abogada mazateca Argelia Betanzos frente a la sede del Poder Judicial de la Federación en Boca del Río, Veracruz, donde actualmente se estudian alrededor de 20 amparos contra la criminalización de la comunidad mazateca.
«Desmentimos categóricamente a la diputada Elisa Zepeda Lagunas cuando, usando sus redes institucionales, dice que en el caso en el que ella acusó a más de 40 mazatecos hay impunidad», señalaron las mujeres, quienes recordaron que los habitantes de Eloxochitlán han sido llevados a prisión, exiliados y perseguidos, «pero también han dado la batalla jurídica, se han defendido en los tribunales y han ganado».
Lee Justicia y libertad incondicional para Eloxochitlán, exige el CNI
Además de desmentir las acusaciones de Zepeda, las mujeres mazatecas entregaron en Boca del Río las 13 resoluciones ganadas contra la acusación de daños por incendio a los defensores mazatecos, y las pegaron en las paredes de la sede judicial para demostrar que las 200 órdenes de persecución que se reactivaron en el año 2025 «no tienen ningún sustento».
«Se trató más bien de un recrudecimiento de la persecución dirigida, de una muestra más de la criminalización y tortura institucional que el Tribunal Superior de Justicia de Oaxaca le comete a Eloxochitlán de Flores Magón», expresó la colectiva Mazatecas por la Libertad.
Finalmente, las mujeres recordaron que por la criminalización contra Eloxochitlán por parte de Elisa Zepeda y el gobierno de Oaxaca más de 50 mazatecos fueron investigados y 21 encarcelados, además de que se persiguió a 33 familias, «pero la comunidad dio la batalla jurídica y la comunidad encarcelada y perseguida ganó».
«Impunidad es cuando los delitos quedan sin investigarse, como quedó la balacera contra nuestros seis compañeros: sin investigarse, sin entregarse al juez, en donde su padre Manuel Zepeda y otras personas de su grupo caciquil están acusadas. Eso sí es impunidad», insistió la abogada Argelia Betanzos.
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Casi 400 periodistas y defensores fueron asesinados, desaparecidos o atacados en México: ACNUDH
4 de febrer, per Admin2Ciudad de México | Desinformémonos. Al menos 376 periodistas, trabajadores de medios de comunicación y defensores de derechos humanos fueron asesinados, desaparecidos o sufrieron atentados contra su vida en los últimos diez años en México, informó el oficial del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) en México, Ricardo Jorge de Souza Cancela Neves.
De acuerdo con los registros de ACNUDH, de enero de 2016 a diciembre de 2025 fueron asesinados 181 defensores de derechos humanos, 89 periodistas y ocho trabajadores de medios, mientras que 43 defensores, 25 periodistas y un trabajador fueron desaparecidos en el mismo periodo. Además, 14 comunicadores, dos trabajadores de medios y 13 defensores fueron víctimas de intentos de homicidio.
Del total de víctimas, 80 eran mujeres y al menos 105 eran defensores del medio ambiente, además de que 72 contaban con medidas de protección. Por su parte, 70 por ciento ya había sufrido incidentes de inseguridad y 30 por ciento había denunciado agresiones previas ante el Ministerio Público.
ACNUDH también denunció las “deficiencias” por parte de las instituciones mexicanas encargadas de investigar las agresiones, como la pérdida de evidencias y de videos, la falta de seguimiento a solicitudes de diligencias y el no agotamiento de líneas de investigación relacionadas con la labor de las víctimas.
Los datos expuestos forman parte del informe Buenas Prácticas y Desafíos en la Investigación de Delitos Cometidos contra Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, presentado por ACNUDH ante las autoridades mexicanas en la Fiscalía General del Estado de Guanajuato.
Durante la presentación, Cancela Neves insistió frente a los funcionarios que no presentar ante la justicia a los agresores es una violación al Pacto Internacional de Derechos Políticos y Civiles y contribuye a la impunidad y la repetición de la violencia.
Recordó que los periodistas y defensores son agredidos porque su trabajo “afecta intereses públicos, privados, económicos y sociales”, así como que son los agresores “quienes se benefician de las injusticias, la desigualdad y de la corrupción”. Por ello, en el informe se incluyeron 16 recomendaciones a las fiscalías para que investiguen los posibles intereses afectados con el trabajo de los periodistas y defensores.
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Las tres Alicias
4 de febrer, per Admin2Historia de una búsqueda incesante, la obra “Vuelos nocturnos sobre un mar sin fondo” cuenta la desaparición de Alicia de los Ríos Merino, narrada por su hija. Es también una reflexión, desde el teatro, sobre la falta de justicia que se repite en otras latitudes, con otros rostros, y una interpelación a que estos hechos no se repitan
Tres rostros de Alicia: la abuela, la mamá, la hija. Una mujer de pelo blanco y blusa azul, una muchacha joven tras la abuela vestida de colores, una foto enmarcada que es el lazo entre ellas. Alicia de los Ríos Merino cuenta la historia de su madre desaparecida. La protagonista de esta obra de teatro no es una actriz, se interpreta a sí misma para contarnos una historia de un México que se mueve entre la lucha por la democracia y la impunidad cómplice del olvido. La ausencia de Alicia, una guerrillera de la Liga Comunista 23 de Septiembre desaparecida por el Ejército mexicano en 1978, tiene aquí su tiempo y trae su presencia para hablarnos de estos días.
En 2003, la Alicia hija que conocí en Chihuahua hace años, convirtió la ausencia en búsqueda. Ella estaba en el vientre de su madre meses antes de que fuera detenida. Su tía regresó con ella a Chihuahua al poco tiempo de nacer, y su mamá Alicia fue capturada, casi un año después, en una emboscada a tiro limpio en la Ciudad de México. Alicia mamá sobrevivió, y estuvo detenida por más de seis meses en el Campo Militar No. 1 de la capital. Escuchamos en esta obra al testigo que estuvo con ella y sobrevivió para contarlo. Su voz viene resquebrajada por el paso del tiempo, pero tiene esa autenticidad de las cosas vividas.
Durante mucho tiempo, entre el silencio de perpetradores e instituciones, Alicia buscó a su madre en cualquier lugar que significara un hilo o una pista, hasta entre los documentos que fue encontrando en archivos, en los que utilizan un lenguaje directo y neutro para nombrar hechos, entierros, vigilancias. Entre ellos, halló una foto de su mamá, parecida a esas que he visto en otros expedientes como los del Diario militar, un documento de inteligencia filtrado en 1999, después del trabajo de la Comisión para el Esclarecimiento Histórico de Guatemala. Contiene 183 fotos de militantes políticos y guerrilleros —desaparecidos y asesinados entre 1983 y 1985—, parecidas y siempre distintas, en unas fichas que daban cuenta del día de la detención y se diluían en claves como “300”, para no nombrar la desaparición tras una fecha que ellos definieron como de salida. Los documentos ocultan incluso lo que dicen, pero ese silencio es revelador de una verdad que se cuela por las rendijas.

En la obra de teatro, Alicia de los Ríos Merino se interpreta a sí misma. (Secretaría de Cultura)
Alicia hija cambió luego los documentos por las calles, y con Marcela Turati, nuestra amiga periodista, buscó números de teléfono y contactos boca a boca, como ecos que habían quedado en el lugar de la detención y que la gente guardó cuatro décadas en silencio. El chofer del taxi que quedó atrapado en la balacera era un archivo vivo. A él le habían destrozado el brazo y parte de la existencia. La mujer que llevaba en el asiento de atrás murió acribillada, y los azulejos que llevaba en su bolsa son parte del rompecabezas que la verdad trata de reconstruir. Pero esa mujer ni siquiera tiene nombre, nadie lo conoce, solo quienes la esperaban esa noche que no llegó y que después no se atrevieron a buscarla.
En la investigación del secuestro y asesinato de la abogada y política colombiana Gloria Lara en 1982, que criminalizó a un grupo político de izquierda y del movimiento campesino, acusándolos de ser sus autores, el Ejército colombiano se llevó por delante la vida de Patricia Rivera y sus dos hijas menores de edad, Gila Eliana y Katherine, y un testigo que vio todo, Marco Antonio Crespo, de los que nunca se supo más. La investigación de la Comisión de la Verdad esclareció quiénes eran los verdaderos responsables 40 años después y, aunque la verdad llegó tarde, fue un alivio para quienes sufrieron la tortura y el exilio.
En el caso de Alicia, ella fue al otro lugar de los hechos, donde los hilos de las pistas llevaban a aviones que sirvieron para transportar detenidos entre la Ciudad de México y la costa de Guerrero. Te preguntas para qué trasladarlos tan lejos, a un destacamento frente al mar: Pie de la cuesta. Los testimonios de gente local y de un sobreviviente la llevaron a hacer una arqueología de la desaparición buscando lugares, pruebas de un bungalow ya destruido, indicios que pudieran tocarse con las manos. Allí encontró, en la orilla de una duna de la playa, un cuadrado de metro y medio de hormigón que había resistido al tiempo. Es, según todos los indicios, el lugar de las ejecuciones. Uno a uno, quienes iban a ser tirados al mar eran ejecutados a tiros. Los cuerpos fueron metidos en bolsas y en el vientre de un avión bimotor, desde el que, especialmente en vuelos nocturnos —36, según se ha investigado—, fueron arrojados mar adentro. También Alicia. Un piloto contó hace unos pocos años la historia de esos vuelos.
En Argentina, el capitán Adolfo Scilingo reveló que los vuelos de la muerte eran el destino de los desaparecidos de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA). El Diario militar fue testigo de los desaparecidos y los represores en 1983 en Guatemala. En México, la comisión de la verdad sobre la “guerra sucia” investigó los hechos de ese periodo en 2021. Aparecieron documentos que tenían igualmente las fichas de inteligencia de los que fueron entonces detenidos y luego desaparecidos, mapas del lugar, archivos con detalles también de 183 desaparecidos, como en Guatemala.
En México, a los ojos del mundo, estas cosas no pasaban, y los perpetradores de estos hechos nunca fueron juzgados. La verdad ha tenido que irse juntando a pedacitos. Las manos que tejen este rompecabezas hoy son las de Alicia, en este encuentro que no es tanto una obra de teatro, como un testimonio vivo del que formamos parte. Es una forma de acción de algo que tiene que ser contado para que nunca más sea posible. Como si la palabra fuese un antídoto contra el veneno del odio. Alicia se cambia de silla de vez en cuando entre su mamá, su abuela y ella misma. Las historias de México se cruzan con las de tantos otros países y rostros.

Fotos e imágenes de archivo de la “guerra sucia” forman también parte de la obra. (Secretaría de Cultura)
Esta noche, esa historia está recogida en fotos e imágenes de archivos y en ese cuaderno que Alicia trae con sus notas para compartir. No es un guion el que habla. Con la autenticidad que nos regala, el desafío es no ser solo espectadores, sino nosotros mismos. Como me dijeron en Guatemala la primera vez que llegué a las Comunidades de Población en Resistencia que habían vivido huyendo en la selva durante 12 años cerca de la frontera con México: usted ahora ya vio.
De esta obra-testimonio salimos con esa tarea que no solo habla de la “guerra sucia” y de la lucha por la justicia de los familiares de las víctimas, sino, también hoy, de las miles y miles de Alicias.
**Foto de portada: La historia de Alicia de los Ríos Merino, militante de la Liga Comunista 23 de Septiembre desaparecida en 1978, es narrada por su hija, quien nunca ha dejado de buscarla. (Secretaría de Cultura)
**Vuelos nocturnos sobre un mar sin fondo es un proyecto de Teatro Línea de Sombra. Se representa hasta el 15 de febrero en el foro La Gruta del Centro Cultural Helénico (Av. Revolución 1500) los jueves y viernes a las 20:00 horas, y sábados y domingos a las 18:00 horas.
http://www.adondevanlosdesaparecidos.org es un sitio de investigación y memoria sobre las dinámicas de la desaparición en México. Este material puede ser libremente reproducido, siempre y cuando se respete el crédito del autor y de A dónde van los desaparecidos (@DesaparecerEnMx).
Publicado originalmente en A dónde van los desaparecidos