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Azqueltán, comunidad autónoma en pie de resistencia
26 de desembre de 2025, per Admin2
La comunidad autónoma de San Lorenzo Azqueltán se localiza en el municipio de Villa Guerrero, Jalisco. Esta comunidad es muy peculiar, ya que está compuesta por dos grandes pueblos originarios: Wixarika y Tepehuano. Desde tiempos antiguos, se sabe que Azqueltán ha sido el territorio del pueblo Tepehuano y en tiempos más recientes, se ha integrado la población wixarika.
La comunidad autónoma ha mantenido una histórica resistencia por la recuperación de su territorio ancestral y por el reconocimiento de su autonomía. Hasta el día de hoy, sigue enfrentando y sosteniendo una serie de conflictos agrarios contra invasores externos. Son 39 mil hectáreas, la superficie por la que Azqueltán está luchando y resistiendo. Como en la mayoría de los pueblos originarios en México, los territorios ancestrales, con el paso de los años, han acumulado una serie de invasiones a sus territorios y éste es el caso de la comunidad de Azqueltán, que no solo enfrenta las injusticias en los tribunales agrarios, sino que también, debe de lidiar con decenas o cientos de personas (pequeños propietarios, caciques, ganaderos, etc.), que buscan apropiarse de sitios comunales y ancestrales. Azqueltán cuenta con un título virreinal otorgado en 1733. Los títulos virreinales, son los documentos históricos que permite a los pueblos poder acreditar la certificación de su territorio, es por eso, que Azqueltán, lleva un juicio agrario ante el Tribunal Unitario Agrario del Distrito 16 de Guadalajara, donde se busca el reconocimiento formal de su propiedad sobre 39 mil hectáreas.
El pasado 26 de noviembre de 2025, la comunidad de Azqueltán vivió un terrible atentado, que nació por el constante ambiente de terror que han provocado los caciques de la región, con la finalidad de apropiarse las 39 mil hectáreas de tierra Tepehuana. Ese día, un grupo de pistoleros ingresaron a el predio comunal conocido como El Caracol para disparar y asesinar al representante agrario de Azqueltán, Marcos Aguilar Rojas y dejaron gravemente herido a su hermano Gabriel, ambos delegados del Congreso Nacional Indígena.
¡Justicia para Marcos!
El grupo de caciques y pistoleros están vinculados con los supuestos pequeños propietarios de la región. En un comunicado publicado en la página web del Congreso Nacional Indígena, se anuncian los nombres de los asesinos materiales de Marcos Aguilar, señalando a Manuel y Esteban Aguilar Herrera y Víctor Hugo Pérez. También es importante recalcar, que en Azqueltán hay una larga historia de agresiones a los defensores de territorio y que aunque el asesinato de Marcos Aguilar es un golpe fatal para la lucha de la comunidad autónoma, las agresiones y ataques han sido un constante, y aunque ahora se tienen los nombres de los asesinos materiales, también debemos de hacer responsables a las autoridades municipales, estatales y los operadores judiciales que están prolongando este juicio agrario para que sean restituidas las tierras al pueblo de Azqueltán.
En un comunicado de la comunidad de Azqueltán y respaldado por el CNI, mencionan que Marcos Aguilar fue “una de las personas más honestas y comprometidas con la defensa del territorio que ha dado nuestra comunidad”. Marcos, como todos nuestros muertos, son semilla. Marcos semilla, floreció con su lucha y su vida misma.
¡Justicia para Azqueltán!
La Red TDT informó que los agresores y asesinos de Marcos, han sido denunciados desde 2020 por “intento de homicidio, agresiones a adultos mayores, amenazas y hostigamiento sistemático, incluyendo el homicidio de Marcos Aguilar”. Por eso, es tan importante, hacer evidente el ambiente violento que ha tenido que soportar la comunidad de Azqueltán, por la lucha y defensa de su territorio ancestral.
Mencionan: “Este crimen forma parte de una estrategia permanente de despojo y agresión contra los pueblos originarios”. El asesinato de Marcos Aguilar fue anunciado desde hace varios años. Este crimen, al igual que miles de casos en México, dejó evidencias (documentado) de las constantes amenazas e intimidaciones que enfrentan las víctimas y que acuden a los juzgados para pedir garantías y seguridad, pero en el estado roto, ausente y corrupto que nos gobierna, nuestros pueblos caminan y enfrentan estos conflictos agrarios y sociales, solos.
Afortunadamente, Azqueltán no está solo, cuenta con una enorme red solidaria que cobija su lucha y que honra su resistencia. Se tiene a sí misma, quiero decir, que se ha mantenido en el largo caminar de su pueblo, en la larga noche de los 500 años, y eso significa que Azqueltán es una comunidad que resiste, que ha librado despojos, guerras, amenazas y aunque parece poco, es lo necesario para mantenerse en pie de lucha.
¡Viva la lucha de Azqueltán!
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Programa: Semillero “De Pirámides, de Historias, de Amores y, claro, Desamores”
26 de desembre de 2025, per Admin2Programa
Programa y horarios:
Día 26 de diciembre del 2025:
1900 hrs. Comisión Sexta Zapatista. Subcomandante Insurgente Moisés y Capitán Marcos.
Día 27 de diciembre:
1800 hrs. Raúl Romero, Carlos Aguirre Rojas y Comisión Sexta Zapatista.
Día 28 de diciembre:
1800 hrs. Tamara San Miguel y Eduardo Almeida de NODHO, Bárbara Zamora y Comisión Sexta Zapatista.
Día 29 de diciembre:
1800 hrs. Carlos Tornel, Arturo Anguiano y Comisión Sexta Zapatista.
Día 30 de diciembre:
1800 hrs. Raúl Zibechi, Luis de Tavira y Comisión Sexta Zapatista.
Día 31 de diciembre y 1 de enero del 2026:
Fiesta y baile popular en el Caracol de Oventik.
Día 2 de enero del 2026:
Regresan todos tristes porque querían seguir bailando.
Días 3, 4 y 5 de enero del 2026:
Vuelta a la maldita realidad y, claro, a la cuesta de enero.
Ni modos.
Publicado originalmente en Enlace Zapatista
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La violencia digital ha crecido exponencialmente
25 de desembre de 2025, per Admin2La Organización de las Naciones Unidas ha señalado que, de las violencias, la que ha crecido de manera exponencial es la digital, afirmó Rosa Jiménez Rodea, profesora y directora del Seminario de Derecho Internacional, turno vespertino, de la Facultad de Derecho (FD) de la UNAM.
De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI), en 2024 el 22 % de las mujeres usuarias de internet en México han padecido violencia digital: 10.6 millones de ellas, una de cada cinco, han sido víctimas, detalló en la mesa de diálogo “Juventudes: violencia de género en redes sociales y la inteligencia artificial (IA)”.
En el encuentro, organizado por el Programa Universitario de Derechos Humanos (PUDH) en el marco del 25N, Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, la académica consideró que estamos en una situación muy peligrosa.
La violencia digital ha generado grandes problemas, y no sólo para las mujeres. Todas las personas, sin importar el sexo o género, pueden ser víctimas de ese fenómeno que tiene efectos constantes y perdurables en la autoestima y seguridad de las personas, opinó.
La universitaria advirtió que a veces no tenemos conocimiento de lo que puede ocurrir cuando compartimos una fotografía en las redes, por ejemplo. “Una vez ahí, las imágenes se quedan”.
En la mesa, moderada por Rubén Francisco Pérez Sánchez, el investigador del PUDH mencionó que estamos inmersos en un mundo digital: unos de manera consciente, otros no, “lo cual es más riesgoso”. Vivimos una revolución de la información en los espacios digitales, y aunque en principio hay normas para publicar, hay que preguntarse si la normatividad funciona.
Jóvenes alumnas y alumnos universitarios expresaron sus opiniones y ofrecieron propuestas en torno a esta temática. Ishkra Mallinali Palomares Macedo señaló que la IA también está “cargada de datos históricos, pero venimos de una historia de subrepresentación e invisibilización femenina, de violencia normalizada y de roles de género, y hay sesgos en esta tecnología”.
Algo preocupante de la violencia digital y de género es que vemos a muchos niños, niñas y adolescentes consumiendo contenido desde muy pequeños, y se vuelven fáciles de influenciar en sus decisiones y comportamientos, o sobre el concepto que tienen de la vida y, lamentablemente, también sobre las mujeres, dijo.
La “machosfera”, explicó la estudiante, es la reproducción de discursos de odio entre menores de edad, que se acercan a las redes únicamente para “aprender” acerca de citas o masculinidades y terminan siendo manipulados por discursos que reproducen violencia de género y digital. “Después de tres años de consumir este contenido tenemos jóvenes con una carga que escala de la violencia digital fáctica y feminicida”.
Ishkra Mallinali expuso que se requiere regulación para que las plataformas digitales den pronta respuesta cuando se solicita eliminar algún contenido, como imágenes violentas, que reproducen estereotipos o machismo, o mejor aún, que desde la creación de los algoritmos haya una programación ética que no reproduzca la violencia ni los discursos de odio.
Ana Paula Reyes Rivera mencionó que la mayoría de las personas han usado la IA por cuestiones laborales o escolares; es “una herramienta increíble”, pero también puede ser utilizada para generar violencia de género sistemática, en especial porque se actúa bajo el anonimato.
La regulación, por ahora muy pobre, tiene que alcanzar estas esferas y emitir leyes específicas en materia de IA, pero también hay que reflexionar si tenemos un sistema de educación pública a la vanguardia, y si niñas, niños y adolescentes están seguros en las escuelas y los entornos digitales, porque esa violencia “es rápida, anónima y no tiene precedente”.
En tanto, para Noemí López Ávila, la inteligencia artificial es una creación de algoritmos para solucionar problemas. “Subimos contenido a nuestras redes sociales y alimentamos una base de datos que se queda con nuestra información”.
Pero no hay que satanizar el software ni la IA, es necesario utilizar las herramientas de manera estratégica, siendo conscientes de lo que son. “Toda la información que compartimos nutre a esta tecnología, por lo que podríamos comenzar a alimentarla con perspectiva de género y, por supuesto, no debemos consumir contenido machista”, propuso.
Elías Ornelas García definió la violencia como un objeto de consumo y una relación de poder; la tecnología es inminente en nuestras vidas, y ha potencializado el uso de mercados y productos, muchos de los cuales traen de fondo alguna violencia, por ejemplo, de género.
“La violencia vende: tiene reacciones, comentarios, se comparte y hasta hace que el algoritmo premie a algunas publicaciones, las más controversiales, que llegan a un público segmentado”, opinó en la Sala de Eventos del PUDH.
Para Sebastián Almazán Rodríguez, la IA representa una “revolución” que ha irrumpido en nuestras vidas y, en ocasiones, tenemos temor de lo que podría llegar a ser. El algoritmo obtiene información y a la larga se fortalece, pero mientras más obtenga, de mayor utilidad nos puede llegar a ser al momento de hacer búsquedas.
Es complicado regular estos temas por el desconocimiento en la materia. La IA o las redes aún no están contemplados en la legislación, y son las propias aplicaciones las que tienen mecanismos para denunciar videos o publicaciones, pero no siempre son efectivos. “Sería oportuno concientizar a la población acerca de ello”, expresó.
Publicado originalmente en Gaceta UNAM
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Latinoamérica: las 10 historias de mujeres que iluminaron la conservación en 2025
25 de desembre de 2025, per Admin2En 2025, la conservación en Latinoamérica volvió a mostrar que muchas de sus batallas más importantes son lideradas por mujeres. En las costas del Pacífico y el Caribe, pescadoras artesanales lucharon por ser visibles no solo como apoyo al oficio, sino como actoras clave en la defensa del mar, la organización comunitaria y la incidencia política. En varios países, sus luchas lograron frenar prácticas destructivas, impulsar vedas y abrir el camino para un reconocimiento legal largamente postergado.
Pero los mares no son los únicos ecosistemas que tienen a lideresas al frente. En la Amazonía, mujeres indígenas protegieron semillas, ríos y palmeras mientras construían economías alternativas para evitar que sus comunidades dependan de actividades ilegales o extractivas. Algunas de estas acciones incluso derivaron en sentencias históricas que reconocen derechos a la naturaleza, como la del río Marañón en Perú.
Sin embargo, este liderazgo no está libre de riesgos. En Colombia, las defensoras del territorio siguen viviendo al filo de la muerte: amenazas, estigmatización, desplazamientos y agresiones se han intensificado en los últimos años, especialmente en regiones atravesadas por economías ilegales y conflictos armados. Aun así, las mujeres continúan organizándose para proteger el agua, los bosques y la vida comunitaria.
También fue un año de memoria y legado. La muerte de Jane Goodall, científica que revolucionó la forma de entender la relación entre humanos y naturaleza y miembro del consejo asesor de Mongabay, nos recordó que la esperanza y la ciencia pueden caminar juntas incluso en tiempos de crisis ambiental. Entre resistencias y soluciones, estas historias trazan un mapa del rol indispensable que las mujeres han tenido en la conservación del continente.
10. Las concheras del manglar: la resistencia de las mujeres frente al impacto de la industria camaronera en Ecuador

En el cantón Muisne, en la provincia de Esmeraldas, las mujeres concheras encabezan desde hace años una lucha clave para proteger los manglares frente a la expansión de la industria camaronera. Esta actividad es señalada por la tala intensiva del manglar, la deforestación y el vertido de químicos tóxicos en ríos y esteros, lo que afecta gravemente a las especies que dependen de este ecosistema.
Ante la ausencia de apoyo estatal, las concheras se organizaron para resistir. Movilizaron a sus familias y a las juventudes locales, crearon redes comunitarias de vigilancia, impulsaron procesos de reforestación y promovieron la educación ambiental como una herramienta de defensa del territorio. Su trabajo no solo busca frenar la destrucción del manglar, sino asegurar que las nuevas generaciones continúen protegiendo un ecosistema del que dependen su cultura, su alimentación y su forma de vida.
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9. Tres guardianas del alto Putumayo desafían monocultivos, ganadería y vías

En el valle de Sibundoy, en el extremo sur de Colombia, mujeres de los pueblos indígenas inga y kamëntšá lideran la defensa de un territorio clave para el abastecimiento de agua del departamento del Putumayo. Este reportaje, realizado en alianza con La Silla Vacía y que forma parte de un especial sobre guardias indígenas en Colombia, narra como en una región atravesada por economías ilegales, grupos armados y la presión sobre la tierra, las mujeres resisten al avance de los monocultivos, la ganadería extensiva y los proyectos de infraestructura vial que amenazan ecosistemas sensibles y fuentes hídricas.
A través del cuidado de las chagras —sistemas de siembra tradicionales con cientos de especies de plantas alimenticias y medicinales—, al menos 45 mujeres se han organizado para mantener el control del territorio, transmitir conocimientos ancestrales y resistir la deforestación. Su vínculo profundo con la tierra les ha permitido participar en la creación de resguardos indígenas y oponerse a proyectos que fragmentan el paisaje, demostrando que la defensa ambiental también se sostiene desde la cultura, la lengua y las prácticas cotidianas.
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8. Mari Luz Canaquiri Murayari, la guardiana del río Marañón, recibe el Premio Medioambiental Goldman 2025

En la Amazonía peruana, la defensa del río Marañón ha sido una lucha larga y desigual frente a décadas de derrames de petróleo y contaminación crónica, un problema que hemos documentado de forma sostenida en Mongabay Latam. En ese escenario, la lideresa indígena kukama kukamiria Mari Luz Canaquiri Murayari se convirtió en una de las voces más firmes en la exigencia de justicia ambiental para su pueblo, históricamente afectado por la actividad petrolera y por la falta de respuestas del Estado.
Su trabajo junto a la Asociación de Mujeres Huaynakana Kamatahuara Kana logró en 2024 una sentencia histórica que reconoció al río Marañón como un ser vivo con derechos, incluido el de fluir libre y sin contaminación, y obligó al Gobierno a implementar medidas de protección para toda la cuenca. Por esta lucha, Canaquiri recibió el Premio Medioambiental Goldman 2025, un reconocimiento que visibiliza no solo su liderazgo, sino también el rol de las mujeres indígenas en la defensa de los ríos, la salud y los territorios amazónicos.
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7. Las guardianas del huicungo en Perú: mujeres yine protegen palmeras alrededor del Parque Nacional Alto Purús

En la comunidad indígena Monte Salvado, en el sur de la Amazonía peruana, cerca de 40 mujeres del pueblo yine lideran una estrategia de conservación basada en el uso sostenible del huicungo, una palmera amazónica central para el bosque. El territorio donde viven colinda con la Reserva Territorial Madre de Dios y el Parque Nacional Alto Purús, una zona por donde se desplazan pueblos indígenas en aislamiento voluntario, hoy amenazados por la tala ilegal.
Desde 2014, las mujeres yine recolectan y transforman las semillas de huicungo para elaborar artesanías, una actividad que les permite generar ingresos sin ampliar la frontera agrícola ni deforestar. A través de la zonificación de su territorio, han delimitado las áreas destinadas a la recolección y aquellas que se mantienen intactas para la regeneración de la especie. Al mismo tiempo, las lideresas alertan sobre el avance de los madereros ilegales que presionan a los pueblos en aislamiento y refuerzan la urgencia de proteger el bosque encontrando alternativas económicas compatibles con la vida amazónica.
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6. Las hijas de la yuca: mujeres bora procesan tubérculos como alternativa a actividades ilegales

En la cuenca del río Ampiyacu, en Loreto, un grupo de mujeres del pueblo indígena bora encontró en la yuca una estrategia para proteger su territorio y mejorar la economía de sus familias en una región marcada por los cultivos ilícitos y la minería ilegal. En esta crónica de Mongabay Latam reconstruimos cómo, en 2019, conformaron la cooperativa Las hijas de la yuca, un emprendimiento comunitario que procesa derivados de este tubérculo amazónico sin expandir la frontera agrícola ni destruir bosque.
Su principal producto es el ají negro, una salsa elaborada de manera artesanal que ha logrado posicionarse en la gastronomía gourmet. Al mismo tiempo, las mujeres conservan más de 20 variedades de yuca como parte de un esfuerzo por preservar la diversidad agrícola y transmitirla a las nuevas generaciones. El proyecto funciona bajo acuerdos colectivos: cuando hay pedidos grandes, la yuca se compra a otras familias de la comunidad, evitando abrir nuevas chacras y reforzando una economía que apuesta por el bosque en pie. Mientras producen, las mujeres continúan monitoreando sus territorios, que forman parte de la zona de amortiguamiento del Parque Nacional Yaguas.
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5. Las Chelemeras: el grupo de amas de casa que salvó los manglares de la costa norte de Yucatán

En el pueblo pesquero de Chelem, en la costa norte de Yucatán, un grupo de mujeres —amas de casa, jóvenes y adultas mayores— lidera desde hace más de una década la restauración de manglares gravemente afectados por la construcción de carreteras, un puerto de abrigo y la deforestación, como documentamos en esta investigación de Mongabay Latam. La alteración del flujo hidrológico provocó la muerte de amplias zonas de humedal, secando algunos sectores e inundando otros dentro de la Reserva Estatal Ciénagas y Manglares de la Costa Norte de Yucatán.
Frente a ese escenario, Las Chelemeras apostaron por la restauración ecológica. A través de la apertura y mantenimiento de canales y la siembra de plántulas de manglar rojo y negro, lograron recuperar más del 60 % de la topografía y el 90 % del flujo hídrico en el área intervenida. Los resultados son visibles: especies que habían desaparecido han regresado y el ecosistema muestra señales claras de recuperación. Con la mirada puesta en el futuro, las mujeres trabajan para involucrar a niñas, niños y jóvenes, convencidas de que la protección del manglar depende de que nuevas generaciones continúen cuidando el territorio.
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4. Proyecto Tiburón: una alianza entre científicas y pescadores busca salvar a estas especies en el Golfo de California

En el Golfo de California, uno de los mares con mayor biodiversidad del planeta, varias especies de tiburones han sido gravemente afectadas por la pesca, como revelamos en este reportaje. Frente a este escenario, Orgcas —una organización liderada por mujeres de distintas disciplinas— impulsa en Baja California Sur el Proyecto Tiburón, una iniciativa que busca proteger a estas especies y restaurar el equilibrio del ecosistema marino trabajando de la mano con comunidades costeras.
La estrategia se basa en alianzas con pescadores artesanales que operan en las aguas cercanas a la Isla Cerralvo, reconociendo su conocimiento del mar como una herramienta para la conservación. El proyecto promueve alternativas a la pesca de tiburones, como el turismo de conservación y los recorridos científicos, que permiten generar ingresos sin extraer fauna vulnerable. A partir de este trabajo conjunto, las científicas han comenzado a observar señales de recuperación, mostrando que cuando la conservación se construye con las comunidades, el mar tiene capacidad de regenerarse.
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3. Murió Jane Goodall, la primatóloga que revolucionó la ciencia y contagió de esperanza al mundo

En 2025 murió Jane Goodall, una de las científicas más influyentes del siglo XX y una figura indispensable para entender la relación entre humanos y naturaleza. A los 91 años, su fallecimiento cerró una trayectoria que transformó la ciencia cuando, durante sus investigaciones con chimpancés, demostró que estos primates fabrican y utilizan herramientas, un hallazgo que cambió para siempre la idea de que la conciencia era exclusiva de los seres humanos.
A lo largo de su vida, Goodall dedicó su trabajo a la conservación y a la divulgación científica, lo que la convirtió en una voz de referencia en un contexto de crisis ambiental global. Miembro del consejo asesor de Mongabay desde 2014, defendió el periodismo independiente y basado en evidencia como una herramienta fundamental para proteger la naturaleza. Su legado, marcado por la ciencia, la ética y la esperanza, sigue influyendo en generaciones de investigadoras, activistas y defensoras del planeta.
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2. Mujeres que protegen el territorio: las defensoras en Colombia viven al filo de muerte

En Colombia, defender el territorio sigue siendo una labor de alto riesgo, especialmente para las mujeres. En esta investigación realizada por Mongabay Latam en alianza con Rutas del Conflicto y Vorágine, informamos que solo durante 2023 y el primer semestre de 2024 el Programa Somos Defensores registró 238 agresiones contra lideresas y defensoras ambientales, una cifra que confirma la escalada de violencia advertida por organizaciones sociales y la Defensoría del Pueblo desde 2022. A diferencia de sus compañeros, ellas enfrentan una doble victimización: por ser lideresas comunitarias y por ser mujeres.
El especial reconstruye las historias de defensoras en la Amazonía y la Orinoquía colombiana en departamentos como Putumayo, Caquetá y Meta, donde continúan siendo estigmatizadas, amenazadas, desplazadas y criminalizadas por oponerse a economías ilegales, proyectos extractivos y al control de actores armados. A través de los casos de mujeres como Jani Silva, Marlen Arévalo y Waira Jacanamijoy mostramos que, pese a la violencia persistente, las defensoras siguen organizándose para proteger el agua, los bosques y los derechos de sus comunidades, aun cuando hacerlo implica poner la vida en riesgo.
Lea el especial completo aquí.
1. Sin mujeres no hay pesca: siete historias de pescadoras que rompen barreras en Latinoamérica

En Latinoamérica, la pesca artesanal ha sido históricamente entendida como un oficio masculino. Sin embargo, como documentamos en este especial regional, son las mujeres quienes preparan redes, limpian y filetean el pescado, comercializan los productos y sostienen la economía familiar en comunidades costeras. A pesar de cumplir tareas fundamentales para la actividad pesquera, su trabajo ha sido por décadas invisibilizado y, en muchos casos, menospreciado.
Este especial fue realizado por Mongabay Latam en colaboración con Vorágine (Colombia), Causa Natura (México), Plaza Pública (Guatemala), Contracorriente (Honduras), Revista Late y Mullu TV (Ecuador). A través de siete historias en distintos países de la región, mostramos cómo las pescadoras se han organizado para exigir reconocimiento, derechos laborales y participación en la toma de decisiones. Desde recolectoras de algas y cangrejeras hasta lideresas pesqueras y mujeres trans vinculadas a la pesca artesanal, documentamos cómo las mujeres no solo trabajan en el mar, sino también cómo defienden territorios, impulsan vedas, inciden en políticas públicas y enfrentan amenazas como la pesca furtiva y la degradación de los ecosistemas marinos.
Aunque las brechas de género persisten, su organización está generando cambios reales en la gobernanza pesquera y deja claro que sin mujeres no hay pesca ni conservación posible.
La serie de historias puede leerse aquí.
Bonus track: Más de 200 mujeres originarias protegen el mar de Chile: así conservan 20 espacios costeros con saberes ancestrales

En Chile, mujeres pertenecientes a once territorios y cinco pueblos originarios integran la Red de Mujeres Originarias por la Defensa del Mar, una articulación creada en 2022 que actualmente reúne a más de 200 mujeres comprometidas con el cuidado del borde costero. A través del Monitoreo Biocultural, estas lideresas han documentado oficios tradicionales ligados al mar, conocimientos sobre mareas, clima y medicina, y han identificado las necesidades específicas de cada comunidad para la conservación de sus territorios.
La investigación recoge conversaciones comunitarias que luego se traducen en mapas que reconocen espacios con valor cultural y espiritual, algunos incluso georreferenciados con herramientas digitales. Este trabajo ha permitido la protección de más de 20 Espacios Marinos Costeros de Pueblos Originarios, una figura de conservación que fue reconocida en el Informe sobre Océanos y Derechos Humanos 2025 de las Naciones Unidas. Más que una iniciativa técnica, el proceso muestra cómo los saberes ancestrales liderados por mujeres pueden convertirse en políticas concretas de conservación para asegurar el mar a las generaciones presentes y futuras.
Lea la historia completa aquí.
Imagen principal:
Imagen principal: Matilde Mosquera (adelante, de negro) y Benita Rentería, en un descanso de la recolección de piangua, un molusco que se encuentra en las raíces de los manglares de Colombia. Foto: Laila Abu Shihab Vergara
Publicado originalmente en Mongabay Latam
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Sobre un pagaré, un abogado y la “justicia” criminal
25 de desembre de 2025, per Admin2Hace unos días en Querétaro, en el pleno espíritu de adviento, un compa de Santiago Mexquititlán de nombre Daniel Jesús Gudiño Balderas fue visitado por una criatura grotesca, uno de esos abogado-porros dedicados a hacer todo tipo de tretas jurídicas para abusar de gente que creen vulnerable. Es una historia que con distintas variantes se repite recurrentemente: pasan vendiendo muebles a precios aparentemente insuperables y en cómodos pagos, les dan a firmar un pagaré en dialecto abogadiano, desaparecen varios años, las notificaciones “misteriosamente” nunca le llegan al deudor y al cabo de un tiempo aparece uno de estos porriabogados, cargado de racismo y clasismo, con la impunidad concedida por sus amigos-cómplices en el sistema de justicia, que quiere cobrar la deuda, más intereses mensuales de años, más lo que se le ocurra, y para colmo a días de Navidad. Todo esto resulta en amenazas de embargo, pleitos y, como en el caso de Daniel, encarcelamiento por un presunto rayón a un coche. Así, como si fuera un cuento navideño escrito por Charles Dickens y los hermanos Almada.
Esta es una historia cotidiana en todo México, es cotidiana porque el sistema de justicia, para quienes lo operan, funciona como un aparato de gestión de impunidades, favores y violencias con el que pueden hacer negocios, consumar venganzas y abusar de quienes consideran más débiles, en resumen es un sistema criminal no muy distinto a la lógica de “justicia” de los cárteles, sólo que guardando las mínimas apariencias de institucionalidad.
Quienes viven en el México de arriba ven a las poblaciones y territorios de abajo como recursos a ser explotados, extraídos y desechados. Si se descubre que en un territorio hay yacimientos de oro, litio o el elemento en turno, hay que hacer minas para extraerlo, si alguien ahorra su dinero o logra hacerse de un precario patrimonio, se convierte en una pequeña mina humana que hay que explotar, con pagarés engañosos, con promesas electorales que sólo le cambian el color de la camiseta al cacicazgo, ofertas de crédito bancario que hipotequen todo su futuro y el de las generaciones que le sigan, o con atractivas ofertas de trabajo que resultan ser una fosa.
Es por eso, por esa lógica de justicia y esa forma de mirar desde arriba, que empresas nacionales y transnacionales no entienden por qué los pueblos indígenas no celebran que su cultura se folclorice y se venda como marca, o que sus territorios sean devastados a cambio de dos o tres trabajos precarios y una despensa. Es por eso que gobernadores racistas como Kuri en Querétaro y sus amigos de crimen inmobiliario no logran entender que una comunidad llamada Mexquititlán, allá abajo en el mapa queretano, se enfrentan a cualquier institución del Estado que les agrede o que daña su territorio. Es por eso que gobernadores caciquiles como Armenta en Puebla y sus socios dedicados al secuestro de agua no entienden que los pueblos cholultecas, esos de la periferia urbana, no acepten como normal que el agua de sus territorios sea bombeada para alimentar la especulación inmobiliaria de las zonas de lujo de la capital poblana y la industria ecocida. Es por eso que las élites y caciques mexicanos no pueden entender que más de una tercera parte del territorio chiapaneco lleve más de tres décadas construyendo una autonomía capaz de quemar pirámides.
No necesita haber una intrincada conspiración política para que el Estado instrumente el despojo, la violencia, el desprecio, la explotación, porque en México para eso existe el Estado, ese es su funcionamiento cotidiano, normal, porque el Estado es el caparazón del funcionamiento capitalista, colonial y patriarcal.