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Unión de Asambleas de Comunidades: organización autónoma contra el extractivismo en Argentina
8 de maig, per Admin2Foto: Alejandro Yanniello
Defensa y cuidado del territorio, horizontalismo y autogestión, memoria y construcción colectiva. Son algunas de las características de la Unión de Asambleas de Comunidades (UAC), espacio de encuentro y articulación de organizaciones socioambientales que cumplió veinte años de existencia. Autodeterminación, agroecología, cooperativismo y comunicación comunitaria.
Desde Córdoba
La Unión de Asambleas de Comunidades (UAC) es un espacio de articulación que nuclea a asambleas y colectivos socioambientales de toda Argentina y de países vecinos. En los encuentros se habla de territorios o de regiones afectadas por la contaminación y de vecinos y vecinas que se organizan. Y, con su impronta autónoma y horizontal, celebró sus veinte años de construcción colectiva y territorial. El encuentro fue en Córdoba, donde hubo espacio para la memoria, balances y la planificación de acciones comunitarias.
La UAC se define en su página web como una “red de asambleas que defienden los bienes comunes, los territorios y la vida” y señalan que luchan “contra el saqueo y la contaminación, reafirmando la autodeterminación de los pueblos”. Aclaran que está integrada por “asambleas, grupos autoconvocados y organizaciones independientes de los partidos políticos y del Estado”.
Además de un objetivo central de encuentro, intercambio y coordinación de estrategias frente a los proyectos extractivistas, en la UAC importa mucho el cómo: las prácticas asamblearias, horizontales y autogestivas son prioridad. Más allá de las problemáticas que se abordan, para sus participantes se trata de “una escuela de formación y de militancia”, como la definió Carlos Gurvich, integrante de Movida Ambiental de Vicente López, provincia de Buenos Aires y participante de la UAC desde hace más de quince años.
“Siempre es muy reconfortante escuchar las voces que vienen con distintos cantitos, compartiendo las experiencias y luchas en cada uno de los territorios. La UAC tiene un recorrido muy importante, es un instrumento de lucha y a la vez un espacio energizante en donde circula mucho afecto y respeto”, agrega.

Foto: Juan Alaimes Cuarenta encuentros
En el encuentro número 40, que se realizó del 1 al 3 de mayo de 2026, participaron alrededor de cien vecinos y vecinas de Salta, San Juan, La Rioja, Catamarca, Santa Fe, Entre Ríos, Buenos Aires, Río Negro, Córdoba, Tucumán, Mendoza, Ciudad de Buenos Aires y de Uruguay. Esta edición de la UAC tuvo una fuerte impronta de balance sobre estas dos décadas de trayectoria.
“Nos sentimos abrazados por les compas que viajaron desde distintos lugares, fue muy gratificante ser anfitriones de esta UAC histórica, la número 40 y el aniversario de los 20 años”, dice Marco D’Angelo, integrante de la Asamblea del Valle de Paravachasca. Con el cansancio y la alegría de haber sido organizadores, Alejandra Perisset, también integrante de la Asamblea local, agrega: “Fue muy importante encontrarnos y preguntarnos cómo venimos y cómo seguimos, para saber que no estamos solos y solas en esta. A la cuestión socioambiental le sumamos hoy las luchas de muchos otros sectores de trabajadores, de los cuales formamos parte, en un contexto de despidos y criminalización de la protesta”.
Durante el primer día se realizó una muestra de fotos sobre los 40 encuentros, para recordar los lugares que se recorrieron, las acciones que se realizaron y las personas que pasaron alguna vez por la UAC. En varios momentos se recordó con afecto a uno de los impulsores fundamentales de este espacio de asambleas, el periodista y militante ecologista Javier “El Gallego” Rodríguez Pardo (fallecido en 2015).
Fueron tres largas jornadas de trabajo y debate en grupos, talleres y dinámicas vinculadas al mapeo participativo. También se realizó una actividad pública en la plaza Solares de la localidad de Alta Gracia, que incluyó radio abierta y banderazo. Hubo una peña con artistas regionales que le pusieron música y danza al segundo día. Les organizadores desatacaron que participó mucha gente que se acercaba por primera vez al espacio y que volvieron a sumarse asambleas y grupos que hacía varios años no asistían.

Foto: Juan Alaimes Una construcción ladrillo por ladrillo
En el encuentro número 40, la UAC volvió a Córdoba, en donde empezó la historia de este gran tejido comunitario. En julio de 2006 en Colonia Caroya, localidad ubicada en el departamento de Colón, se reunieron por primera vez asambleas socioambientales de distintos lugares del país. Esos grupos ya venían en sus territorios enfrentándose a la megaminería, a los monocultivos de soja, a las fumigaciones, a las plantas productoras de celulosa (las famosas “papeleras”) y a otros proyectos que en ese entonces se instalaban como un modelo de producción basado en la extracción masiva de bienes a gran escala para su exportación.
Javier Astrada, comunicador popular y brigadista cordobés, participó de ese primer encuentro y lo recuerda: “Fue el inicio de un momento importante de nuestro país, teníamos el desafío de lo que venía a generar la soja, los transgénicos, las fumigaciones. La primera UAC se hizo en el corazón de la sojización, en Colonia Caroya, y luego se hicieron otras en la provincia: cuando enfrentamos a Monsanto, en Malvinas Argentinas en 2015, también en Córdoba capital en 2009 y en Capilla del Monte en 2008”.
Con los años se sumaron otras problemáticas a la agenda de la UAC: el fracking petrolero, la contaminación industrial, los proyectos de infraestructura vinculados a las llamadas “rutas del saqueo” y los incendios forestales.
Heredera del 2001, de la crisis de representatividad y de la proliferación de asambleas barriales en Buenos Aires y los cascos urbanos más grandes, la UAC se nutrió del surgimiento de asambleas de vecinos y vecinas autoconvocados en las regiones en donde se había empezado a instalar la idea del extractivismo como horizonte para salir de la crisis económica en la que estaba sumergido el país.
Desde sus inicios y hasta el encuentro número 30 en Rosario en 2018, el nombre de la red fue Unión de Asambleas Ciudadanas, en sintonía con el clima de época en el que se fundó. Sin embargo, luego de varios debates, se cambió el nombre a Unión de Asambleas de Comunidades, contemplando que la idea de “ciudadanía” tiene una impronta individualista y el sentido de lo colectivo es una de las características centrales de la UAC.

Foto: Florencia Yanniello Luego de dos décadas de existencia, en donde hubo momentos de mayor y de menor participación, se sostiene como uno de los espacios más importantes de activismo ambientalista en el país, ya que ininterrumpidamente desde 2006 se mantuvo como un espacio organizativo con encuentros periódicos para pensar y organizar la lucha, pero también para diseñar y construir otro modelo de sociedad a través de distintos proyectos alternativos de agroecología, cooperativismo y comunicación comunitaria.
“En estas dos décadas hubo cambios, entendimos que la lucha ambiental era socioambiental, que cada explotación del extractivismo implicaba también el cambio de vida de un pueblo, de una comunidad afectada. Y por supuesto, además de afectar a esas personas que vivían en ese lugar, se llevaba riquezas a otro lado”, destaca Javier Astrada que participó de numerosos encuentros. “También es interesante leer a la UAC como parte de la comunicación popular, alternativa y comunitaria. No es casual que donde se ha hecho una UAC o donde hay una asamblea, hay una radio comunitaria o comunicadores populares”, reflexiona.
La UAC tiene comisiones permanentes, integradas por participantes de las distintas asambleas que entre encuentro y encuentro sostienen, coordinan y organizan. Hay comisiones de Reflexión, Prensa, Arte, Educación, Antipatriarcal y de Legales. Además, es itinerante. En sus comienzos se hacían encuentros tres veces por año en distintas regiones, pero contemplando las dificultades económicas para viajar pasaron a ser dos encuentros anuales y actualmente es solo uno por año. Durante más de una década hubo, además, encuentros más pequeños por zonas entre los encuentros “nacionales”. Así se formaron las regionales NOA-Cuyo, Litoral, Buenos Aires y Patagonia.
“El valor fundamental del sostenimiento de estos 20 años es que se demuestra que una red de redes que defiende la autonomía política, la autogestión económica y la horizontalidad, es posible”, dice Marco D’Angelo, de la Asamblea del Valle de Paravachasca.
Y agrega: “La propuesta es poder pensar en construir algo distinto, una construcción ladrillo por ladrillo, en la asamblea del barrio, con les compañeres de laburo, con las personas con las que nos juntamos a hacer la crianza de les niñes. Todas esas opciones son viables y se congregan en la UAC a dialogar”.

Foto: Florencia Yanniello Próxima estación: Uspallata
El último día del encuentro, en un numeroso plenario de cierre, en donde se puso en común el trabajo en grupos y se consensuaron y aprobaron propuestas, se eligió además la próxima sede para la UAC 41: la localidad de Uspallata, en Mendoza. La Asamblea por el Valle de Uspallata será la anfitriona en 2027, en ese territorio atravesado por el conflicto megaminero, luego de la reciente aprobación del proyecto PSJ Cobre Mendocino (ex proyecto San Jorge), ubicado en la cabeza de cuenca del río Mendoza.
“Uspallata es un pueblo que está en la cordillera mendocina que resiste desde el 2008 a la megaminería. Para nosotras, que venimos desde lejos, saber que acá hay gente que quiere cuidar el agua y el territorio nos da esperanza. Nos hace sentir poderosas, realmente, aunque no vamos a negar que tenemos miedo. Pero estar hoy acá es un bálsamo para la lucha”, expresaron integrantes de la asamblea de Uspallata en la radio abierta que se realizó en Alta Gracia.
“Si avanza la minera, la vida que tenemos hoy va a ser muy diferente, vamos a sufrir lo mismo que están sufriendo otras provincias, como Catamarca o San Juan. Sabemos que la megaminería no deja nada bueno en ningún lugar del mundo”, agregaron. Entre aplausos y gritos de apoyo, las asambleístas cerraron su intervención con un mensaje: “La lucha es de los pueblos y somos los pueblos los que podemos manejar nuestro destino. Cueste lo que cueste vamos a seguir. El agua de Mendoza no se negocia”.
Edición: Darío Aranda
Publicado originalmente en Agencia Tierra Viva
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“Niñas y Mujeres que inspiran”, un libro contra el racismo y la revalorización de la diversidad cultural
8 de maig, per Admin2Oaxaca, Oaxaca. El libro “Niñas y mujeres que inspiran” es una iniciativa del Centro de Estudios y Fortalecimiento Comunitario Mano Vuelta desde un enfoque antirracista, resultado de un proceso largo y cuidadoso que involucró a un equipo interdisciplinario desde finales de 2023, con la realización de gestiones, investigación y creatividad.
Este libro, presentado recientemente en la capital de Oaxaca, busca ofrecer espejos donde las niñeces puedan mirarse, con historias de otras niñas y mujeres parecidas, con quienes comparten rasgos, identidad y raíz cultural y que caminan por sus mismas comunidades.

Guillermina Edith Leyva Juárez, co-directora de Mano Vuelta, explica en entrevista que la obra literaria recopila 28 historias de mujeres indígenas y afrodescendientes que han destacado en diferentes ámbitos como las artes, la ciencia, el periodismo, el activismo, la defensa del territorio o la toma de decisiones. Las historias, cuenta, fueron escritas personalmente por sus protagonistas o por familias cercanas “en el caso de quienes ya no se encuentran físicamente en este mundo, pero cuyos legados siguen viviendo”.
La ilustración de “Niñas y mujeres que inspiran” fue realizada por 19 distintas artistas oaxaqueñas, quienes entraron en diálogo con cada una de las historias y cuyas ilustraciones fueron aprobadas a su vez por las protagonistas del libro.

Guillermina reconoce que la obra nace de la necesidad de narrar historias “desde y para las mujeres mismas, con un enfoque antirracista, porque la representación importa y nuestras vidas también merecen ser visibilizadas en un mundo donde prevalece el racismo y la discriminación o narrativas dominantes y opresivas sobre el lugar que debemos ocupar como mujeres originarias”.
“Es una respuesta frente a la ausencia de representación en los libros o biografías que se revisaban en las escuelas, donde comúnmente sólo podíamos encontrar a mujeres blancas, cuyas historias eran lejanas a nuestras identidades, a nuestro físico, contexto, territorios, oportunidades y sueños”, recalca.

Guillermina señala que el libro busca que niñas, jóvenes y mujeres indígenas y afrodescendientes puedan reconocerse e inspirarse en las historias que leen y apuesta por la formación política de niñeces y adolescencias a través de un diálogo intergeneracional, con mujeres que han abierto camino en la lucha organizada por la defensa de los derechos de los pueblos y comunidades indígenas y afrodescendientes.
Es un libro interactivo donde las niñeces tendrán la oportunidad de plasmar sus propias reflexiones, problemáticas, sueños, formas de vida y de mirar el territorio que habitan, así como contar historias de mujeres o niñas que a su vez les han inspirado.

Las protagonistas de este primer tiraje son: Ana Xhopa, Bety Cariño Trujillo, Camelia Gaspar Martínez, Carmen Cariño Trujillo, Carmen Santiago Alonso, Daniela López Carreto, Diana López Manzo, Elvira Constantina Pablo Antonio, Ingrid Sáenz Sánchez, Irma Pineda Santiago, Judith Bautista Pérez, Juliana Acevedo Ávila, Leticia Gallardo Martínez, Lidia Aguilar Aguilar, Mónica Gabriela Moreno Figueroa, Mónica Gisella Carrillo Zegarra, Natalia Toledo Paz, Norma Don Juan Pérez, Raquel Gonzáles Mariche, Rosalinda Dionisio Sánchez, Rosa Mendoza Sosa, Shani V. Mora Fajardo, Sofía Robles Hernández, Xóchitl Guadalupe Cruz López, Yásnaya Elena Aguilar Gil, Yolanda Camacho Calleja, Yuderkys Espinosa Miñoso y Mano Vuelta A.C.
Por último, indicó que el libro hace un llamado al reconocimiento entre mujeres y la importancia de tejer redes y rendir homenaje en vida a las mujeres que “día a día trabajan por mundos y vidas más dignas, visibilizan las desigualdades y violencias, defienden la vida y han abierto brecha en la participación de las niñeces y mujeres en espacios comunitarios”.
El primer tiraje de este libro está destinado a entregarse niñeces en comunidades indígenas y afromexicanas, sin embargo, puede ser adquirido bajo una cuota de recuperación para apoyar un segundo tiraje, conectándose directamente con la organización a través de sus redes sociales, el correo electrónico: contacto@manovuelta.org o el whatsapp 951 576 8058.
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Resistencia Estudiantil Universitaria: entre el paro y el diálogo, contra los feminicidios y las violencias
8 de maig, per Admin2Estamos atravesando en Morelos un proceso ejemplar de lucha social estudiantil, iniciado a finales de febrero por dos feminicidios de estudiantes de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM, fundada hace 72 años): Kimberly Joselyn Ramos (desaparecida el 20 de febrero) y Karol Toledo Gómez (desaparecida el 2 de marzo); existía también otro feminicidio desde hace un año de Aylin Rodríguez Fernández (4 abril 2025). Es además el Estado con más feminicidios en el país (31 feminicidios en 2026; La Jornada 4-5-26). Estos dos hechos a pocos días de distancia, generaron una poderosa movilización estudiantil de indignación moral, de digna rabia, de ira y enojo contra la impunidad, la inicial normalización universitaria de lo inhumano por parte de ciertas autoridades evitando algunos diálogos abiertos con los estudiantes y la presentación de pruebas. Por ello, los estudiantes crearon la organización Resistencia Estudiantil UAEM (RE), a partir de la cual nos han educado a no dejar correr más la “frontera moral y material contra la deshumanización” en la universidad y en el Estado, al exigir justicia, condiciones mínimas de seguridad para el desplazamiento y convivencia en la universidad, centradas en una forma de construcción, cultura y educación para la paz. Han ido mucho más allá en la idea de que la paz no es sólo la seguridad, al abordar todos los niveles de convivencialidad, estudio y vida comunitaria. Por otro lado, es cierto también que en el fondo se ha tratado de un enfrentamiento con el delito organizado dentro y fuera del campus, en la ciudad y en el Estado, donde se trafica con narcomenudeo, alcohol, giros rojos y trata de personas; contra fuerzas sindicales corruptas y grupos de poder, contra medios cooptados…
El paro fue la principal acción de lucha estudiantil, proporcional al nivel de violencia de los feminicidios y violencias de género denunciadas, e inició el 2 de marzo, mientras las posteriores Mesas de Diálogo y Trabajo con las autoridades universitarias -encabezadas por la rectora Dra. Viridiana León Hernández- se realizaron del 27 de marzo hasta el 2 de mayo en que se entregaron las instalaciones, aunque aún no termina el paro y siguen algunas mesas específicas. Ha sido un largo proceso marcado por encuentros y desencuentros, cambios de estrategias y tácticas, pero también es cierto que ha existido una voluntad común de las partes de mejorar las condiciones en todo sentido de la universidad.
El conflicto todavía no ha terminado, para levantar el paro -y el regreso presencial a clases- queda la realización de las obras básicas de seguridad que se demandan. Sin embargo, consideramos que es un buen primer momento para hacer una toma de conciencia, un pensar en voz alta iniciales, sin ningún afán de juicios de valor, de idealizaciones, de colocar valores absolutos o catecismos de algunas ideologías, acerca de este proceso de lucha social original en algunos aspectos, y resuelto desde la cultura de paz y la noviolencia. Atravesar una experiencia no constituye mecánicamente el construir un conocimiento a ser compartido por los propios y muchos más, es necesario conceptualizarla lo mejor posible y no sólo describirla. Estas reflexiones van a ser humildes pero reales -fruto del agradecimiento por los aprendizajes sobre todo de los estudiantes de RE, pero también de las autoridades y equipos de apoyo-, y por una cuestión de espacio y medio periodístico trataremos de enumerar algunos ejes y conceptos claves, sin poder desarrollarlos mucho ni ampliarlos aquí, lo que queda para otro tipo de publicaciones.
Este proceso de lucha social ha sido por la forma, por el nivel de representatividad e interés general, un ejemplo interesante para retomar algunos ejes conceptuales útiles para otro tipo de conflictos por violencias de género similares que abundan en el país, sobre todo dentro de las universidades e instituciones de educación superior: ahora mismo tenemos bloqueos en el Instituto Politécnico Nacional, en la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca, en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, en la UACM y en facultades de la UNAM que llevan desde septiembre y octubre del año pasado en paro.
Además como se ha dicho desde las distintas partes, de este conflicto saldrá en algo el comienzo de una nueva universidad con un trabajo mucho más profundo y comprometido entre estudiantes, autoridades, trabajadores, sindicalistas, investigadores, profesores y la comunidad, aumentándose también la pluralidad de formas de organización estudiantil y tal vez laboral. Los territorios principales en que se ha desarrollado el conflicto fueron la zona norte de Cuernavaca en el campus universitario de Chamilpa, la zona centro de Los Belenes con facultades de la salud, y Mazatepec -al sur de Estado- donde fue el feminicidio de Karol.
Ejes conceptuales a reflexionar del proceso de lucha social
1-Organización de RE: este es un primer aspecto muy original en parte e interesante a conocer mejor. Los estudiantes siempre acudieron a las mesas encapuchados por miedo a la represión, no porque quisieran hacerlo así (“mantenernos en resguardo (encapuchados) es una medida necesaria por no sentirnos seguros”). Sus identidades sociales y de clase fueron de mucha pluralidad; practicaron siempre una democracia horizontal para la toma de decisiones en asambleas a mano alzada o en consultas en redes digitales; en las mesas de diálogo llegamos a contar casi 30 voceros estudiantiles de distintas unidades académicas de su lado de la mesa -y más de 20 del lado de las autoridades-, que iban permanentemente rotando, relevándose, mostrando que había muchos liderazgos intercambiables y horizontales del mismo nivel y claridad en la discusión. No resulta para nada común ver una representatividad tan grande, amplia y de buen nivel de unidades académicas distintas sentada en una mesa de diálogo con las autoridades.
A su vez, el Reglamento Interno de convivencia en el paro de Chamilpa es un rasgo muy indicativo de la cultura de justicia y paz de RE: espacio libre de alcohol y drogas, cuidar instalaciones, no forzar accesos ni discursos de odio, espacio libre de todo tipo de violencia y armas, uso responsable y respetuoso del mobiliario, priorizar actividades del paro (recreativas, movilizaciones…), una comisión que diera informes cada día, descanso obligatorio de 4 a 6 horas, evitar fotos y videos en el campus, retiro de personas que generen violencia, cierre de las puertas de las 11 de la noche a las 5 de la mañana.
En el mismo sentido de paz y noviolencia, fue muy importante el comunicado del 21 de abril al deslindarse de acciones de vandalización realizadas el domingo 19 de abril en las oficinas de la facultad de Derecho y Ciencias Sociales; posteriormente también se han descubierto actos vandalizantes -mucho más allá de la iconoclasia- en rectoría de los que también sabiamente se deslindaron, en lo que no es sólo una cuestión acerca de las formas de la lucha sino del primer objetivo de ésta: acumular fuerza moral. RE tuvo desde el inicio fricciones internas con algún grupo del feminismo anarquista insurreccional (Carlos Illades, “El fuego y la estopa. El anarquismo insurreccional en México” en Nexos, 1-12-19), llamado “Las Morras”, al que logró marginar de su organización y deslindarse con mucho criterio. Este es un aspecto bastante original y no tan común en las luchas, por ejemplo, en universidades de la Ciudad de México.
Actualmente, RE está atravesando rápidamente un proceso de pasar de una movilización masiva estudiantil a un movimiento social estudiantil, y pronto entrará en otra etapa que será más desafiante cuando se convierta formalmente en una organización social estudiantil, incluso con espacio físico propio. Mantener su horizontalidad, liderazgo alternado, determinación moral y capacidad reflexiva colectiva serán fundamentales para conservar su fuerza moral y legitimidad, y así aumentar su poder social y de cuerpos en la universidad.
2-Paro-Plantón: fue la principal forma y táctica de lucha estudiantil, iniciada el 2 de marzo y prolongada hasta hoy. RE distingue entre Paro (suspensión de clases presenciales) y Plantón (ocupación de las instalaciones), mismo que terminó el 2 de mayo con la entrega de las instalaciones a las autoridades. Con esta acción los estudiantes decidieron “usar su poder” y no sólo “tomar conciencia de él”, y gracias en gran parte al paro lograron sentar a las autoridades a negociar.
Siempre resultan claves la teoría y la reflexión -una forma también de acción- en la lucha social, y en este caso conocer que el paro es una forma de lucha de la resistencia civil noviolenta de alta gradación, inspirada en la no-cooperación (huelga, boicot, ayuno…) y que siempre debe ir acompañado por un “apellido” que es la duración temporal: es diferente paro de un día, a paro de 7 días, a paro de un mes, a paro de dos meses…todas estas acciones son completamente distintas entre sí, aunque uno ingenuamente las llame a todas por igual: “paro”. Por ello categorizar de origen el paro como “indefinido” es generar una situación de alta confrontación e inestabilidad en el propio bando y en el adversario. La temporalidad marca la radicalidad y complejidad de este tipo de acción, pero también indica el punto más alto de la curva creciente que en un dado momento tiene un quiebre y empieza a convertirse en un autogol, si no existen las fuerzas y justificaciones públicas suficientes. Por eso, la reflexión colectiva compartida fue evitar que el paro se convirtiera en una toma (desobediencia civil), y se creara así una situación de encierro. Para ejecutar las demandas del Pliego Petitorio (PP) se necesita de toda la comunidad presente y activa: se trata de “parar para avanzar el doble”, o sea parar sí pero no en forma pasiva sino activa y lo más colectivamente posible (https://www.youtube.com/watch?v=VnlMjP4Ge9g).
Resultó muy interesante observar el paulatino “proceso de descentramiento” de RE en ir complejizando la idea inicial muy repetida: ”Si se pierde el paro se pierde la lucha”, “Somos el paro”, para ir comprendiendo que RE es mucho más que el paro, que el paro es solo un medio y no un fin, y que existen muchas otras formas de lucha que en una dada coyuntura -de muchas variables- pueden ser más efectivas, incluyentes y menos desgastantes.
3-Mesas de Diálogo-Trabajo: acompañar la acción directa del paro con un proceso de Mesas fue muy importante, para buscar puntos de encuentro en aras de una transformación positiva del conflicto en cuyo objetivo coincidían las partes: “construir condiciones adecuadas para la seguridad y el bienestar de toda la comunidad”. Aproximadamente en total fueron unas catorce mesas de diálogo y trabajo, en más de dos meses. Las reglas básicas de convivencia fueron fijadas desde el inicio: respeto mutuo, no insultos, escucha, empatía, soluciones y no confrontación.
Asimismo RE pidió también para equilibrar más la “asimetría de poder” existente, que hubiera una moderación, mediación y observación de organizaciones sociales de Morelos. Este aspecto fue importante porque dotó de fuerza moral y legitimidad al diálogo, y a las causas de los estudiantes. Se convocó así a la Asamblea Permanente de Pueblos de Morelos (APPM), al CRIM-Unam, al Serpaj, a ONGs de DDHH, a organizaciones civiles, a la Comisión Estatal de DDHH, y también participó como observadora una representante de la Secretaría estatal de Gobierno. Todos los diálogos (transmitidos en vivo) se realizaron en el Seminario Católico lo que dotó de fuerza moral a todo el proceso, así también lo hicieron los mensajes de apoyo a RE del profesorado de varias unidades académicas, de posgrado, de padres de familia…Se unieron entonces una organización campesino-indígena de larga tradición de lucha en el Estado como la APPM y la organización masiva estudiantil más reciente (RE).
Al acordar un equipo de mediadores que propusimos fuera integrado por alguien del CRIM-Unam, de la APPM, de la rectoría y por mí (Serpaj-Unam), se pensó al inicio que no era necesaria esta función ya que las partes tenían bastante fluidez en el diálogo inicial. Pero tenía razón RE, y sí fue necesaria esta tarea en más de una ocasión, esperando que haya sido positiva. Personalmente vengo sobre todo de una experiencia fuerte de 5 meses de “paro indefinido” -que en realidad fue una toma por un grupo feminista del anarquismo insurreccional- en la facultad de Filosofía y Letras de la Unam (4 noviembre 2029-15 abril 2020), que sólo se suspendió por el Covid, y que trajo afectaciones y polarizaciones profundas a la vida comunitaria por largo tiempo. Allí -como sostuvimos en su momento en múltiples espacios- era imperativa una mediación interna o externa, que nunca existió.
Además, fue importante que desde el inicio las autoridades reconocieron como interlocutores únicos y legítimos en este conflicto, respecto al PP, a la RE. A su vez, otro aspecto inicial muy importante para avanzar en las mesas, fue que RE jerarquizara las demandas del PP, que es un documento de más de 60 páginas presentado el 1 de abril del 2026, a partir de un gran trabajo y proceso democrático de la RE, al conjuntar las demandas de todas las asambleas estudiantiles de las unidades académicas. Sin embargo, resulta muy complicado trabajar con un documento tan extenso por lo que construyeron la estrategia de presentar el 27 de marzo una versión sintetizada de los puntos indispensables del PP. Aquí lo central fue que ambas partes coincidieron en la centralidad de la seguridad comunitaria y en calendarizar el regreso a clases para no perder el semestre. Este es un punto muy importante para quien ha estado en otras luchas similares donde para nada este último es un tema clave.
4-Espiritualidad en el Diálogo: hubo un momento importante el 18 de abril y en la sesión posterior del 21 de abril donde la APPM -a través sobre todo de don Saúl Roque, su líder moral y político- planteó el significado de la mediación para los pueblos de Morelos. Empezó señalando que todos vivimos en una “casa común” en la que todos tenemos que contribuir, donde se deben priorizar el respeto a la vida, la necesidad de dialogar, la palabra comprometida. Se proponen leyes que no se cumplen con una palabra escrita pero muerta, y ahí es donde interviene el compromiso en los procesos comunitarios de reconciliación, donde se cita a las familias en conflicto frente a frente en varias reuniones (en las cuales para aprender a convivir se comparte el pan); los acuerdos no llegan la primera vez ya que son necesarias varias reuniones, pero el diálogo nunca se suspende. Posteriormente, el 21 de abril, se realizó una ceremonia espiritual para limpiar los espíritus y que existiera armonía en las mesas, en ella se marcó un centro ceremonial en el espacio de diálogo con ofrendas de flores y granos, productos de la tierra, oración, incienso, y reconocimiento a la gran madre tierra como el centro junto a los cuatro puntos cardinales. Fue una acción importante también porque nos permitió intercalarnos, acercarnos y mezclarnos, ya que en las mesas estábamos todos sentados frente a frente a gran distancia, en una especie de foto de la polarización existente en ese momento.
5-Experimentos de Confianza: Desde el inicio de las mesas se apreció que la desconfianza mutua era muy grande, y que reconstruir la confianza iba a ser un punto estratégico para primero dialogar, escucharse activa y empáticamente. Las provocaciones porriles violentas en el intento de retomar las instalaciones de la facultad de Medicina -de lo que acusaron a la Federación de Estudiantes Universitarios de Morelos (FEUM)- , de colocar cámaras en la facultad de Nutrición, la posterior toma de la facultad de Enfermería encabezada por la propia directora y estudiantes que no estaban a favor del paro, las amenazas permanentes de confrontaciones entre estudiantes y padres de familia, la guerra sucia en redes sociales y medios, hicieron que el proceso de diálogo y confianza se retrasara. En el caso de Nutrición, las autoridades acertadamente actuaron rápidamente investigando y destituyendo a la directora (10 de abril).
Ciertamente se enfrentaron distintos “topes intelectuales, epistémicos y morales” entre sí y entre las partes, “puntos a no ceder” (sobre todo fechas de regreso presencial y fin del paro), pero se fueron construyendo acciones, que llamamos (siguiendo a Gandhi en su Autobiografía) “experimentos de confianza”, que permitieron superarlos, rebasarlos y encontrar acuerdos en común. Se usó la idea muy propia y larga de experiencias de acción noviolenta y cultura de paz de “caminar”, y apostando que a partir de empezar a dar pasos juntos seguramente se abrirían nuevas acciones. Al respecto quisiera resaltar un momento clave del proceso, que se dio en la respuesta de una estudiante de derecho a las autoridades en la madrugada del domingo 26 de abril, cuando después de leer el Convenio que ese día histórico se firmó entre las partes para destrabar el conflicto y fijar el regreso virtual a clases (30 abril), la autoridad le preguntó a RE si el regreso presencial sería también el mismo 30 de abril, y ella contestó con gran serenidad e inteligencia: “Empecemos a trabajar y después veremos”. Al día siguiente se realizó el primer gran “experimento de confianza”, que fue una Comisión Mixta de diagnóstico físico del campus, a partir de caminar dos días juntos por el campus y descubrir con asombro realidades desconocidas en muchos sentidos, sobre todo desde la experiencia estudiantil de habitar el campus gran parte del día.
Otro aspecto clave respecto a los “topes” -que todos tenemos- fue plantearse en un punto central de las negociaciones y luchas: el no confundir el “punto de llegada” con el “punto de partida”. Hacerlo, como muy frecuentemente se hace, lleva a situaciones de desánimos, frustración, enojo y fractura del diálogo. Se reflexionó que el punto de partida era iniciar un proceso de escucha, confianza, empatía y discusión, y el punto de llegada eran las acciones consensuadas de co-operación en seguridad comunitaria, contra el abuso de poder y las violencias de género, así como la entrega de las instalaciones y el regreso presencial a clases.
6-Regreso a clases: Se trata de una comunidad estudiantil de 40 mil, de los cuales 27 mil estaban en clases virtuales. Un punto inicial importante e interesante que planteó RE en este aspecto fue una discusión acerca del significado que tiene la “libertad de cátedra”. ¿Qué tipo de libertad tienen los catedráticos para evaluarlos (RE insistió en una “evaluación cognitiva”)? Y el riesgo que hay por el miedo a represalias de profesores, acordándose la importancia de construir unas infografías y glosario, que traduzcan a la comunidad el “Acuerdo de garantías de no represalias” (27 de marzo) en un lenguaje accesible y claro para estudiantes y maestros. Además, se firmó un “Programa Integral de Capacitación en Materia de No Represalias”, en el que ojalá RE coloque temas y enfoques claves.
Al respecto, particularmente, dentro de las mesas se incluyó con mucho compromiso a los alumnos de la Preparatoria de Técnicos Laboratoristas -que comparten instalaciones en la ciudad universitaria- para hacer que se respetaran sus derechos en las formas de evaluación que enfrentarían, por no aceptar clases virtuales. Existió una presión grande y amenazas a quienes no entraran a clases virtuales, lo que hizo que muchos tuvieran que plegarse. Como denunció una madre: “No se salvaguardaron los derechos académicos de los estudiantes a favor del paro, los alumnos regresaron a clases virtuales porque no existían garantías que se les evaluaba si adherían al paro”.
Por otra parte, respecto a las condiciones de seguridad, RE sintetizó sus demandas “irrenunciables”a mitad de abril: que en el campus de Chamilpa no se permitiera el acceso a muchas personas sin un control real abandonando el modelo de campus abierto; crear algún sistema de credenciales eficientes; cámaras de vigilancia y luminarias suficientes; transporte interno y bahías de acceso; volver visibles y seguros los “senderos invisibles” creados por el alumnado como atajos; crear una barrera física en el bosque atrás -consensada con los comuneros- para disuadir a la delincuencia…
Finalmente, como una vuelta de tuerca muy importante en el procesos respecto a la construcción de confianza mutua y disminución de la asimetría de poder, uno de los momentos más interesantes fue la co-operación conjunta hacia el regreso a clases y las medidas de seguridad, desarrollada en las mesas de trabajo por cada unidad académica, entre los directores y estudiantes de RE. Allí no fue necesaria ninguna mediación -justamente el mayor suceso de esta instancia- sino que se entendieron con respeto mutuamente, y firmaron acuerdos satisfactorios para todos. Pasar del paro a mesas de diálogo, de éstas a mesas de trabajo generales y, finalmente, a mesas de trabajo mixtas por unidades académicas y por tareas de infraestructura en seguridad, fue un gran logro de las partes desde la noviolencia en este proceso de lucha. No fue nada fácil, pero en todo momento hubo -a pesar del gran desgaste y agotamiento mental y físico- una voluntad, generosidad e inteligencia común de las partes.
7- Reconstrucción del tejido comunitario: el regreso virtual a clases se acordó para el 30 de abril, así como la entrega de instalaciones se realizó el 2 de mayo. En las semanas siguientes se continuarán con mesas mixtas de trabajo sobre seguridad e infraestructura. Y esperemos que pronto empiecen a cumplirse plenamente las exigencias mínimas de seguridad de Re y se dé el regreso presencial a clases, que en el fondo significa que toda la comunidad esté junta “pensando en voz alta”, a pesar de las diferencias. Para ello no debe banalizarse ni creer que será algo natural la necesidad de un diálogo respetuoso entre estudiantes y con profesores que reflexione sobre estos dos meses más allá de los matices, valorando el conflicto como una oportunidad de crecimiento, mejora y mayor humanización (colectiva e individual) -principio básico de la cultura de paz-, no estigmatizando a nadie ni castigando. Este proceso debe ser construido con mucho conocimiento, cuidado, apertura y respeto, y para nada dejado al azar, a la improvisación o al voluntarismo. Pero, al menos, en las Mesas de Diálogo y Trabajo las partes lograron sembrar una semilla para aumentar una cultura de paz, noviolencia y mayor seguridad humana en la comunidad.
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La sarna, la varicela y las enfermedades infecciosas se extienden por una Gaza aún muy lejos de la paz
8 de maig, per Admin2Foto: Las condiciones insalubres en los campamentos son vectores para la expansión de enfermedades infecciosas en Gaza. (©Unicef)
Un análisis de Médicos sin Fronteras (MSF) de la situación de 201 mujeres en las unidades de cuidados intensivos neonatales de los hospitales Al-Nasser y Al-Helou, en Khan Younis y la ciudad de Gaza, entre junio de 2025 y enero de 2026 ha constatado que más de la mitad de las mujeres padecían desnutrición durante su embarazo, y una de cada cuatro seguían en esa condición después de parir. El reporte, publicado el 7 de mayo, habla de una situación de desnutrición creada “artificialmente” debido al “bloqueo sistemático a la ayuda humanitaria y a los bienes comerciales, sumado a la inseguridad” que “ha restringido gravemente el acceso a alimentos y agua potable”.
El bloqueo israelí de bienes esenciales y los ataques deliberados contra la infraestructura civil, incluidos hospitales, instalaciones médicas y laboratorios, además del asesinato de más de 1.700 facultativos, ha dado lugar a una situación cuyas consecuencias son graves. MSF destaca la prematuridad y mortalidad entre los bebés nacidos de madres afectadas por la desnutrición durante el embarazo, así como altos niveles de abortos espontáneos.
Para las criaturas recién nacidas, la falta de acceso a comida y elementos de primera necesidad ha tenido como consecuencia la interrupción de los tratamientos. “El noventa por ciento de los bebés nacidos de madres afectadas por la desnutrición nacieron prematuramente y el 84 por ciento tuvo bajo peso al nacer”.
La situación es “extremadamente frágil”, denuncia este ONG, a pesar del “llamado alto el fuego” que está en vigor desde octubre de 2025. MSF reclama “la entrada sin trabas de ayuda y suministros vitales a Gaza”.
En febrero de 2026, el doctor Salman Khan, especialista en enfermedades infecciosas, viajó a Gaza en una misión médica de tres semanas. Su testimonio, recabado en Mondoweiss refiere la gravedad de la expansión de enfermedades infecciosas en la Franja. “Debido en parte a las constantes restricciones impuestas por la ocupación israelí a la entrada de medicamentos vitales, el suministro de antibióticos en Gaza es muy limitado y varía con frecuencia de una semana a otra según la disponibilidad de donaciones de la Organización Mundial de la Salud”, explica Khan. De esta forma, “los pacientes mueren innecesariamente a causa de infecciones que a menudo son tratables debido a las demoras en recibir una terapia antibiótica eficaz”.
La propia UNRWA ha constatado que los ataques israelíes, incluidos bombardeos aéreos, artillería y disparos no han cesado
Khan detalla varios elementos que se suman a las condiciones que permiten la propagación de enfermedades. Entre ellas, el colapso del sistema sanitario, el hacinamiento generalizado en los hospitales y sus alrededores, y el deterioro de la infraestructura de higiene y saneamiento, la escasez de desinfectante de manos, de soluciones para esterilizar el equipo médico y de equipos de protección personal. Conectando con la denuncia de MSF, este experto en enfermedades infecciosas subraya que la “desnutrición debilita el sistema inmunológico y predispone a los pacientes, especialmente a los niños pequeños, a las infecciones”.
Desde el Gobierno de Gaza se reporta un un aumento significativo de enfermedades cutáneas parasitarias como la sarna, así como la varicela, cuyos casos se han triplicado entre enero y marzo. e Más del 80% de los campamentos de refugiados presentan infestaciones y plagas de roedores, junto con infecciones cutáneas generalizadas y otros problemas de salud asociados.
Gaza ha retrocedido siete décadas de desarrollo
Cuando pasan 206 días desde el llamado alto el fuego, las autoridades de Gaza han cifrado en 837 personas las víctimas de los ataques israelíes violando la tregua. De estas, una de cada cuatro eran niños y niñas. La propia Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA) ha constatado que los ataques israelíes, incluidos bombardeos aéreos, artillería y disparos no han cesado. El 5 de mayo, esta agencia de la ONU expuso que Gaza ha retrocedido 77 años en términos de desarrollo. Hospitales y escuelas destruidas, vías y caminos reventados, campos agrícolas diezmados, una pésima calidad del aire como consecuencia de los bombardeos y el paso constante de la aviación israelí, además de un tejido social y laboral quebrado por el genocidio son algunos de los elementos que UNRWA destaca en su último reporte.
Según el mismo reporte, Israel tampoco está cumpliendo las condiciones pactadas de acceso de ayuda humanitaria a la Franja. Estas estipularon el ingreso de 600 camiones diarios, incluyendo 50 camiones cisterna de combustible, pero los datos sobre el terreno indican que sólo ha entrado el 38% de ese contingente y, en el caso de camiones con combustible, la cifra se desploma a menos del 15%.
Este material se comparte con autorización de El Salto
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Cientos de manifestantes se congregan frente a una sinagoga de Nueva York para protestar contra una feria inmobiliaria que promueve la venta de propiedades en Cisjordania
8 de maig, per AuriCientos de activistas a favor del pueblo palestino se congregaron el martes frente a una sinagoga de la ciudad de Nueva York para manifestarse en contra de una exhibición denominada “Gran Evento Inmobiliario Israelí”, que promociona propiedades a la venta en Israel, entre ellas varias situadas en los territorios ocupados de Cisjordania. El sitio web del evento incluyó referencias a propiedades en Gush Etzion, un bloque de asentamientos en Cisjordania ubicados al sureste de Jerusalén que son considerados ilegales según el derecho internacional. El alcalde de la ciudad de Nueva York, Zohran Mamdani, criticó duramente el evento.
Alcalde Zohran Mamdani: “Cuando tenemos una feria inmobiliaria que promueve la venta de tierras e incluye terrenos en los territorios ocupados de Cisjordania, en asentamientos que violan el derecho internacional, estamos ante algo con lo que estoy totalmente en desacuerdo y que creo que muchos neoyorquinos también rechazan de manera rotunda, ya que ha sido parte central de un esfuerzo sostenido para desplazar a los palestinos de sus hogares”.
Publicado originalmente en Democracy Now