Inici > novedades > www.briega.org
Articles
-
Entrevista a Alberto Cordero, autor de «Políticas del castigo. Una anatomía del auge reaccionario»
21 d’abril, per Nadia21/04/2026Etiquetas:Contra el consenso del castigo
En un contexto global marcado por el endurecimiento penal, la centralidad de la policía en nuestras vidas y el auge de discursos autoritarios, el libro Políticas del castigo. Anatomía del auge punitivo irrumpe como una intervención militante contra el sentido común punitivo. Lejos de una aproximación académica neutral, el libro se posiciona como una herramienta crítica para pensar el presente y abrir horizontes antipunitivistas. Hemos aprovechado desde Briega que el próximo viernes 24 de abril a las 19:30, se presentará el libro en CSA La Libre de Santander para entrevistar a su autor, Alberto Cordero.
Muchas gracias por tu disponibilidad, Alberto. Para comenzar un poco de contexto personal. En un momento donde cuestionar el castigo parece ir a contracorriente, el texto que escribes nace como una intervención explícitamente política y que tu defines como un “libro militante “¿Qué urgencia política o personal te ha llevado a escribirlo y qué implica escribir desde esa posición y no desde la academia?
Creo que nadie es ajeno a la intensificación del punitivismo en los espacios políticos, podría decir que a mí me ha afectado la misma pero ¿Realmente a quien no le ha afectado? Ya sea a través de los espacios seguros, sean lo que sean, la gestión de conflictos o violencias o diferentes formas de criptocastigo social que se podrían parecer al mobbing o el bullying. En determinado momento, y en mis análisis de la extrema derecha, me doy cuenta de que las lógicas punitivas son centrales en el discurso reaccionario. Sin embargo, también es la parte con un mayor consenso, el famoso consenso punitivo, en los movimientos sociales. Esto me hace ver que estas dinámicas forman parte de una derechización de las políticas emancipatorias, en las que en algunos casos preferimos el control a la libertad. Mi texto está escrito como una herramienta militante porque me parece que el punitivismo desfasado es parte de una izquierda, aunque no me guste mucho este término, que se ha adherido al orden por su propia debilidad. Ha decidido que ante la imposibilidad de ganar hay que apostar a caballo ganador.
También creo que parte de la diferencia entre un trabajo académico y uno militante. La militancia en distintos espacios te ofrece un punto de vista rico, a veces se traduce en debates y otros no, pero desde luego el libro es un proceso permeado por una práctica política militante. También porque el texto, y ya lo veréis al leerlo, no es neutral, ni lo pretende. De hecho, el mismo parte con una cita de Bertolt Brecht, que fue pronunciada originalmente contra el fascismo, ‘‘No pudimos ser amables’’. Cuando las antipunitivas planteamos nuestros debates producimos malestares, a veces incluso se menciona que removemos el dolor de las víctimas o se nos menciona que no lo tuvimos en cuenta. Mi idea es que el punitivismo, la obsesión por el castigo a través de las instituciones o el deseo, es el hijo privilegiado de la reacción. Ante ello, como digo, no podremos ser amables, removerlo todo será necesario porque la tranquilidad no puede ser a cualquier precio.
Has participado en el movimiento antipsiquiatrico y queer, lo que te permite tener una visión más amplia del punitivismo por lo que planteas que no es solo una política penal, sino una lógica que atraviesa toda la sociedad. ¿Cómo se ha instalado esa forma de pensar que convierte el castigo en respuesta casi automática a cualquier conflicto?
Lo primero es ¿Qué es el castigo? Tendemos a tener definiciones muy amplias o bien definiciones muy estrechas de esta palabra. Para mí son distintas formas de coacción, violencia, represión, autoorganización reaccionaria y privación. Además, normalmente tendemos a pensar que estos términos analíticos, y otros que se le suelen sumar, proveen al neoliberalismo de una racionalidad fría e inmoral. Nada más lejos de la realidad, nuestra sociedad es profundamente moralista, no hay mayor correlato de la sociedad de mercado que el moralismo, y, de hecho, ante la deflación de la economía o, directamente, su crisis, la moral también se vuelve más restrictiva. Esto ha sido una constante, tras el crack del 29 en el auge de los fascismos clásicos, se da una intensificación de los valores morales asociados a la etnia alemana, cuya exaltación sirve de punta de lanza para atacar a las partes degeneradas de la nación. En el caso de los gobiernos de Thatcher y Reagan que decir, sus gobiernos se construyeron sobre un gran número de pánicos morales racionalizados. Hoy, en nuestro momento de aceleración derechista, nos encontramos en un punto similar.
Ante ello, se dan fenómenos donde el racismo, la misoginia o las subjetividades anti-queer resultan prácticamente indistinguibles del deseo de castigo. Es el caso del famoso mito sobre el hombre disfrazado de mujer que aprovecha la coartada trans para violar a mujeres en sus baños, o la fantasía incel de encerrar a las mujeres en granjas o cometer violaciones ante un mercado sexual que les condena a una supuesta injusticia. El caso de la población racializada es aún más claro, el racismo culturalista está cerrando la nacionalidad, la cual se ha convertido en una identidad prácticamente performática, ante ello miran con recelo a quienes no consideran étnicamente iguales, señalando todos los beneficios que sustraen a su nación. Lo interesante es que lo que hay detrás de estos discursos no es la realización de aquello que les roban, como por ejemplo las ayudas, sino que termina siendo un llano y ramplón deseo de castigo. Por ejemplo, ¡Echadlos a todos! No es nada raro que los mismos que se quejan de las supuestas ayudas a las personas racializadas sean los mismos que piden la abolición de toda ayuda social por ser poco rentables.
El auge de discursos de “mano dura” no se limita a figuras como Nayib Bukele o Donald Trump, sino que parece haberse generalizado. ¿Qué condiciones sociales y políticas explican esta expansión del imaginario punitivo?
Los proyectos emancipadores han sido ampliamente derrotados, lo que normalmente llamamos realismo capitalista en referencia a Fisher parece haberse impuesto. No obstante, el sueño neoliberal de una sociedad pacificada es siempre un proyecto por realizar, la paz nunca se obtiene del todo. El clima de securitarismo ha leído muy bien la cartografía afectiva de la época, sabiendo como mutar la depresión post-derrota en paranoia, estableciendo marcos de lucha horizontal donde el Estado oscila entre árbitro, arma y armadura. Por ello, también observamos que el derecho penal y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado se han incrementado en los últimos años, han ganado en dureza a la par que la criminalidad desciende. La cuestión es que estas políticas del realismo penal no responden tanto al crimen, como a una operación semiótica sobre el crimen y los sujetos asociados a él.
Lo importante, pues, no es el número neto de delitos que se cometen en nuestro Estado de forma inmediata, sino más bien de qué forma la deriva hiperbólica del penalismo puede mediar a través de la arquitectura legal para que los crímenes sí ocurran. A veces, incluso la izquierda se equivoca en combatir a través de las cifras. Los números no le importan a nadie, no es una cuestión de magnitudes, sino que ante la crisis generalizada de sentido la legitimidad estatal ofrece a través del registro de derecho un anclaje. Por ello creo que a veces se trata de construir estructuras, instituciones y entramadas que nos puedan dotar de nuevos horizontes de sentido y nociones comunes.
Señalas una cuestión incómoda: incluso sectores de la izquierda han asumido marcos punitivos. ¿Por qué el castigo sigue funcionando como horizonte político incluso en espacios que aspiran a transformar el orden social?
La debilidad de las derrotas se ha transformado en resignación, ante la impotencia no nos queda más que confiar en quien si tiene poder, tratar de moverle. En este caso, ese sujeto es el Estado, un Estado cada vez más descarnadamente punitivo en el que los proyectos de reducción estatal hace confusa la distinción entre Estado excepción y Estado de mínimos, con lo que la confianza deriva a los aparatos represivos. A la vez, este Estado necesita a quien proteger. Obviamente ahí entra la víctima, quien apela profundamente al espíritu franciscano de la izquierda, quien se ve a sí misma como protectora del débil, y no como un proyecto que ambiciona ganar potencia y derribar el capitalismo.
Desde esta óptica los proyectos de la izquierda se han vuelto un fuerte de defensa para algunas de las necesidades ilegitimadas por nuestro sistema, un lugar de reposo y tranquilidad para las víctimas a la espera de que estas necesidades sean reconocidas por el Estado. Esto que describo no es más que la lógica extendida del espacio seguro, pero que también puede ser llamada de otras formas en un presente defensivo.
En este sentido son inseparables las políticas de lobby, la izquierda civilizadora que busca la integración de los débiles otorgándole legitimidad a la policía y el Estado, y la profunda derrota de las alternativas al sistema capitalista. La causa es siempre una constelación de causas, pero desde luego puede resumirse en una época de malestar e impotencia que ha derivado en una izquierda anémica, ansiosa de correctivos, defensa y suplementos.
Frente a las propuestas de reforma policial o modelos alternativos de seguridad, el libro apunta a un problema estructural. Desde tu experiencia en el Colectivo SinPoli ¿qué límites ves a estas propuestas reformistas y por qué, según planteas, tienden a reproducir la lógica que dicen combatir?
Siendo muy optimistas, podemos decir que estas no tienen ninguna influencia pero siendo realistas, y como bien dices, estamos ante un poderoso instrumento de legitimación. Las reformas establecen previamente el marco y demarcan que es lo que se puede hablar y que no en materia policial. Se puede cuestionar la existencia contingente de la policía, pero no su forma necesaria. Caemos en una especie de solipsismo policial, en este lado de la orilla existe este mecanismo de represión y desposesión, más allá solo hay dragones.
Este realismo policial sobredetermina nuestras interacciones con la policía, poca gente está contenta con ellas pero eso es irrelevante, lo que importa no es que estemos feliz de ello, la legitimidad policial no se basa en el bienestar de la ciudadanía, sino en la desposesión y la indefensión de la misma. Ahondar en el debate de las reformas trata del incuestionable tema de la existencia del cuerpo policial, volviéndose, en un proceso profundamente irreflexivo, un elemento prácticamente ahistórico basado en presunciones hobbesianas. Lo que importa no es que la policía sea buena o mala, sino que sea mejor frente al Estado de naturaleza ideal que nos presenta Hobbes. Debe ser el mejor modelo de gobierno entre los peores.
La reforma deja intacta la violencia policial y toda esa violencia que produce, reproduce y/o protege la policía. Muchos criminales no son más que seres humanos, por muchos que no se quiera que esto sea así, que han sido traicionados por un sistema que les había dicho que se permitía la misoginia, el racismo, la violencia anti-queer o, incluso, el robo para más tarde detenerles por alguno de estos motivos. Te permiten pensarte como el dueño de tu mujer, pero abusar de ella lleva la cosificación a un extremo intolerable para ti como persona individual. Es más, que estaba protegido el derecho a todo ello.
También por ello triunfa tanto la pornografía del mal de la extrema derecha, por ejemplo cuando Trump habla de agarrar el coño de Merkel, porque da rienda suelta a aquellos deseos de castigo que se autoorganizan y asientan socialmente, promueve una brutalización de la sociedad que otorgaría los derechos de agresividad perdidos a todos los conciudadanos. Las contradicciones del capital, y su gestión política, son reconducidlas y enmascaradas tras lo Woke y las cazas de brujas/cancelación. Es la reconquista de los derechos de la violencia contra los más débiles, y la institucionalización de una nuda policía que solo les interesa a lo más fuertes. El auge del castigo es la expresión de una sociedad que se disuelve entre relaciones de competencia e individualismo, la reforma es el regulador o el alternador energético en el centro de esta sociedad, donde la policía ha asumido un papel privilegiado.
En paralelo al auge punitivo, también identificas una intensificación del deseo social de castigo, visible incluso en la vida cotidiana y las redes. Hablando de eso, hace unos días entrevistábamos también en este medio a Ricardo Genelhú, autor del libro “Yo, la prisión ¡Confieso!” y él incluso hablaba del sadismo, de cómo la cárcel juega ese papel de canalizar ese sadismo social de ver a otros pagar y sufrir por lo que es una deuda colectiva ¿Qué papel juegan la moralización, el miedo, el pesimismo o el sadismo en esta radicalización de las demandas punitivas?
Yo diría que es inseparable. Por ejemplo, todo el contenido online similar a Cazando carteristas triunfa porque moviliza el impulso sádico con el que se nos insta a producir orden, la violencia mítica de Benjamin se expresa a través de estos contenidos hoy. Aun así, me interesa el pesimismo. Es bien sabido que Freud apoya el régimen nazi cuando inicia su etapa teórica de pesimismo antropológico. Es más, las propias sociedades del control se basan en una idea pesimista del ser humano, en la que este es representado como un criminal en potencia. El delito y la violencia forman parte del ser humano, si llegan a consumarse es un error de gobernanza, siempre es una falla de control, de poco control.
La desconfianza se ha vuelto una moneda de cambio frecuente. Es muy común ver que militantes del movimiento vecinal se quejan de la disolución de los lazos y la confianza entre el vecindario. Nos encontramos en una sociedad administrada, su trabajo principal es producir ese deseo de administración a través de la subjetivación pacificada de los súbditos del Estado y la inseguridad (ontológica). Hoy nuestra vida siempre está amenazada, preferimos la escasez y la seguridad, a la abundancia y la autonomía. La militarización y la securitización es, en gran medida, un correlato de la tan anhelada por el capitalismo sociedad de consumo.
Aun así, yo tengo dudas, hablando del pesimismo como realismo capitalista, de si la solución a esto es la inoculación del optimismo. Las relaciones de oposición nunca son fructíferas, tenemos que crear asimetrías que no propongan lo contrario, sino algo diferente. Spinoza decía que la esperanza era una pasión triste y la desesperanza una pasión alegre. Creo que el reto de la izquierda está en abandonar los discursos optimistas, aprender a organizar el pesimismo y la embriaguez de las fuerzas del pesimismo. Desconfiamos del futuro e incluso de las personas que los habitarán, por eso nos organizamos, porque es la forma de dar la batalla por uno mejor. Como decía Benjamin, el error de la izquierda ante el fascismo estaba siendo no saber organizar un pesimismo sin condiciones, sin la condición de que se volviera optimista. Necesitamos un pesimismo de la voluntad y un optimismo de la razón, el optimismo hay que ganárselo.
A pesar de este panorama, vemos como por todo el Estado están surgiendo en los últimos años una necesidad y respuestas en algunos colectivos sociales de resolver los conflictos y violencias de forma no punitiva. Como miembro de SinPoli participas también del Grupo de gestión comunitaria de las violencias en La Villana de Madrid por lo que puedes constatar este nuevo horizonte. En el libro, en concreto, sitúas este momento actual como una posible “bisagra” para pensar alternativas. ¿Qué significa hoy apostar por el antipunitivismo y qué condiciones serían necesarias para que deje de ser una posición marginal? ¿Qué alternativas se están dando?
Necesitamos teoría y práctica, mayor capacidad analítica que intente hacer un diagnóstico de las bases del punitivismo y más experimentación política. Necesitamos ensayar nuevas formas políticas y valentía. Como decía antes, tendemos a pensar que la lucha de clases u otras condiciones es una lucha de opuestos. Yo he tendido a pensar en el último año que no es así, es una cuestión de asimetría. Nosotros no ofrecemos la otra cara de la moneda de este mundo, sino algo completamente diferente a partir de él. En el caso del antipunitivismo es lo mismo, nuestra mayor fuerza debe ser ofrecer alternativas, nuestra agitación se asienta sobre la práctica.
Esto que he dicho antes es muy abstracto, pero realmente necesitamos reflexionar lo que hacemos y el sentido que le podemos otorgar, eso a veces produce niveles de abstracción como el anterior. No obstante, el resumen es que necesitamos generar una fuerza política asimétrica que aspire a acabar con este sistema y se combine con análisis y movimientos capaces de debilitar el orden. Una doble vía, mermar el poder del Estado mientras construimos formas de agenciamiento y poder en nuestros espacios.
Ante ello, están experimentos interesantes e importantes en distintos lugares, tenemos el caso de La Cinétika, seguramente el más desarrollado y de los que más nos han enseñado a muchas. La mayoría de centros sociales a su vez empiezan a reflexionar sobre el tema. En la Villana empezamos hace poco a hacerlo. En gran medida apostar por el antipunitivismo debe ser organizarse por mancharse las manos, pensar unos movimientos emancipadores que vayan más allá del típico militante universitario y se pregunte por aquellos sujetos presuntamente antisociales. Por las antipersonas. También implica apostar por una pregunta de la que todos formamos parte ¿Cual es la sociedad que queremos? Todas formamos parte de ello. Es en este punto donde ha habido cierta cobardía en los espacios políticos, sobre todo significa, como diría Ruth Wilson Gilmore, un comunismo con c minúscula, el cual crea entramados comunitarios, islas de libertad y conquista el espacio a través de todo ello.
Para cerrar una última pregunta ¿Qué te gustaría que incomodara o removiera este libro en quien lo lea?
Bueno, por hacerlo corto y claro, todo el libro se dedica a estudiar las bases materiales del punitivismo que se refleja dentro de los movimientos sociales y los proyectos emancipadores. Mi interés es estudiar e investigar los fundamentos que nos permiten decir que estas tendencias dentro de los movimientos políticos son netamente reaccionarias. Incomodar sobre qué parte de nosotros no construye la casa con las herramientas del amo, sino que es una de esas herramientas. También cómo opera el castigo y quien es susceptible de ser castigado, me interesa que quien lo lea pueda preguntarse porque él u otra persona es un sujeto legítimo defendido por la policía u otras formas de castigo. Qué hace a un sujeto ser objeto de defensa por parte del Estado, o el punitivismo de los movimientos. Que pensemos que hemos construido y de qué forma hemos contribuido y nos ha permeado el auge reaccionario.
Muchas gracias Alberto
-
Las marchas en «El Escudo» continuan para denunciar el ecocidio y el PROT eólico
20 d’abril, per Ak-rata20/04/2026Etiquetas:Ayer, domingo se realizó una nueva marcha a las obras del polígono eólico de El Escudo, convocada por los Colectivos Vecinales en Defensa del Territorio, la plataforma Son Gigantes y el movimiento STOP macro-eólicas sur de Cantabria. Desde los Colectivos Vecinales en Defensa del Territorio relataban que esta vez la situación ha sido diferente a las anteriores, puesto que desde hace un mes las obras se encuentran paralizadas sin conocerse oficialmente la razón. En este sentido, detallan cómo “impresiona ver las piezas de los dos eólicos que faltan por ensamblar sobre los camiones allí paralizados desde hace cuatro semanas, la grúa de montaje como congelada en el paisaje, las excavadoras inmovilizadas, el cableado en las zanjas abiertas como si fueran, parafraseando a Galeano, las venas abiertas de la Cantabria expoliada”. En el día de ayer observaron con tristeza e indignación cómo “en los pocos espacios de la sierra que no han quedado invadidos por las pistas, los aerogeneradores, las zanjas y la maquinaria, la vida sigue abriéndose paso: florecen anémonas de bosque y arándanos silvestres, crecen renacuajos en cada charco de agua, pastan algunas tudancas en las brañas”.
En este sentido, denuncian una vez más que precisamente son estos montes de incalculable valor cultural y natural, vigilados ahora por un pequeño “ejército de guardias de seguridad”, los espacios que el Gobierno de Cantabria pretende transformar en zona de expolio industrial. Señalan que este es el objetivo evidente del discriminatorio PROT inicialmente aprobado, que se ha diseñado a la carta de la banca y de grandes empresas como el Banco Santander, Iberdrola o Repsol, y con la presunta complicidad de los informes emitidos por entidades como la Universidad de Cantabria, a través de la Fundación Instituto de Hidráulica Ambiental de Cantabria y la Fundación Leonardo Torres Quevedo.
Vuelven a destacar que se sigue sin conocer la razón de la paralización de las obras y el tiempo que va a estar vigente. Esta inesperada medida llegó después de que el pasado 9 de marzo el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITERD) emitiera un documento por el cual las autorizaciones del polígono eólico El Escudo, es decir, la Declaración de Impacto Ambiental (DIA), la Autorización Administrativa Previa (AAP) y la Autorización Administrativa de Construcción (AAC), quedaban afectadas en su ejecutividad. Como ya señalaron en una reciente nota de prensa, los Colectivos Vecinales en Defensa del Territorio apuntan a que la paralización podría tener que ver con la presunta implicación en este proyecto del ex Subdirector General de Evaluación Ambiental y supuesto cabecilla del caso “Forestalia”, Eugenio Domínguez, ya que aparece como destinatario y firmante de varios documentos relacionados con el Polígono Eólico El Escudo.
Sea como fuere y tras años de denunciar el ecocidio en la sierra de El Escudo, los Colectivos Vecinales en Defensa del Territorio exigen que sean las administraciones implicadas y las empresas promotoras quienes asuman la responsabilidad de la restauración de los daños ambientales ocasionados.
Anuncian también que, durante el resto de la primavera y el verano, seguirán organizando y apoyando actividades en defensa del territorio: “ya sea en las calles, en los montes o en
los tribunales, como hemos venido haciendo estos últimos años, continuaremos con la lucha frente a la voracidad empresarial apoyada por los diferentes gobiernos”, han afirmado. Todo ello para enfrentarse a un modelo de gobernanza que pretende dejar una Cantabria fragmentada en función de intereses económicos de grandes empresas y administraciones a su servicio, y con un mundo rural reducido al escaparatismo: turismo paisajístico en unas zonas y ecocidios en otras.
-
Comunicado de Pasaje Seguro en torno al proceso de regularización
20 d’abril, per adiospgou20/04/2026Etiquetas:PASAJE SEGURO SALUDA LA PUESTA EN MARCHA DEL PROCESO DE REGULARIZACIÓN DE PERSONAS MIGRANTES RESIDENTES EN ESPAÑA SIN PAPELES, PROCESO QUE CULMINA LA AMPLIA MOVILIZACIÓN SOCIAL QUE LLEVÓ AL CONGRESO MÁS DE 700.000 FIRMAS A FAVOR DEL RECONOCIMIENTO DE DERECHOS A LAS CIENTOS DE MILES DE PERSONAS QUE VIVEN Y TRABAJAN EN NUESTRO PAÍS SIN ESOS DERECHOS.
PASAJE SEGURO INSTA AL PP A ABANDONAR LA DEMAGOGIA RACISTA, TAN LLENA DE BULOS COMO CONTRARIA A LOS INTERESES DEL PAÍS, CON LA QUE TRATA DE COMPETIR CON LA ULTRADERECHA.El grupo ciudadano considera que con el inicio del proceso de regularización se abre la oportunidad de mejorar significativamente a nuestra sociedad tanto en lo económico y social, como en el incremento de nuestros valores morales y de convivencia. Reconocer derechos sociales y ciudadanos debidos, como son los que van a alcanzar las personas que accedan a la regularización, supone una mejora para toda la sociedad, ya que cuando colectivos importantes de personas carecen de derechos elementales, la amenaza de la desigualdad y la exclusión social se extiende.
Por ser conscientes de esa injusticia y de ese riesgo, se produjo en toda España un amplio movimiento de apoyo a la regularización de nuestros vecinos migrantes que se concretó en la capacidad de movilizarse en la calle durante dos años y recoger más de 700.000 firmas a favor de la regularización, firmas recogidas en pliegos oficiales de la Junta Electoral Central, de las que más de 8.000 correspondieron a Cantabria. Expresión de ese movimiento fue el amplio espectro de organizaciones que en Cantabria nos comprometimos en esa campaña:
Alouda Cantabria, las Asambleas Feministas Abiertas de Cantabria, ACCAS, La Vorágine, Cáritas Santander, Colectivo La Ruda, Pasaje Seguro, Ruta6 (miembro de la Coordinadora Cántabra de ONGDs), la Red Cántabra contra la Trata y la Explotación Sexual, junto a cientos de organizaciones por todo el país con presencia también en Cantabria, como Entreculturas, las organizaciones salesianas, PROYDE, las entidades de la institución teresiana, PROCLADE, Oxfam Intermón, –que en Cantabria se integran en la Coordinadora de ONGDs–……Sin mencionar a partidos y sindicatos, parroquias y centros sociales que recogieron y replicaron la iniciativa entre sus bases y ámbitos de influencia.Tras ese clamor social y político, el desbloqueo final de la iniciativa de regularización comienza a aplicarse ahora. Es el momento de que cientos de miles de personas migrantes que viven en España y recogen las cosechas, cuidan a nuestros seres queridos, construyen y limpian nuestras casas, trabajan en la hostelería y el turismo, tengan papeles que les permitan vivir dignamente. Es el momento de que esos vecinos nuestros salgan del limbo legal y reduzcan su precariedad.
Sin embargo, la ultraderecha y el PP parecen estar dispuestos a mantener una amplia bolsa de trabajadores sin derechos, no hay otra explicación a la avalancha de bulos y falsedades con las que desde Núñez Feijoo y Sáenz de Buruaga a Abascal y Leticia Díaz se están profiriendo estos días. Todo parece indicar que la derecha y la ultraderecha optan por apoyar a los empresarios que contratan en negro, bien en el campo, la construcción y la hostelería, bien en las presuntas empresas de servicios domésticos que mueven en situación de casi servidumbre a decenas de miles de trabajadoras sin papeles limpiando domicilios y cuidando personas de sol a sol. Apoyan también a los propietarios de pisos que hacen el agosto alquilando habitaciones, siempre en negro, a precio de apartamento turístico.
Solo así pueden sostenerse sin pestañear barbaridades como las que la ciudadanía migrante con antecedentes policiales debe ser deportada. Como todo el mal que se les haga a los migrantes, a no ser que lo evitemos, se nos aplicará después al resto de la población, hay que considerar que más temprano que tarde el PP y Vox utilizarán cualquier atestado policial hecho a un ciudadano, una multa de tráfico, por ejemplo, para retirar y restringir derechos. ¿Qué decir de barbaridades como las del efecto llamada? cuando la economía española está demandando constantemente personas migrantes para trabajar; o aquella de que solo deben aceptarse a las personas migrantes legales, precisamente cuando se abre un proceso para regular a personas que en su inmensa mayoría entraron legalmente, como turistas, porque no hay ningún mecanismo regulado eficaz de contratación en origen.
Después de conocer los términos, xenófobos y anticonstitucionales, del acuerdo PP-Vox para gobernar Extremadura, no quedan dudas sobre lo que afirmamos: el PP y Vox quieren migrantes sin derechos, quieren personas de segunda para trabajar, con derechos de tercera. No hay más que leer el contenido de sus acuerdos para Extremadura.
Precisamente por eso y para evitar eso, es más necesaria que nunca la extensión de todos los derechos a todas las personas que convivimos en este país y la regularización recién emprendida es un paso en esa dirección que supone la mejora de toda la sociedad al reducir la desigualdad. Instamos por eso al Gobierno a facilitar la regularización incrementando y reforzando los servicios administrativos concernidos, le instamos también a facilitar a la mayor brevedad la regularización de las personas apátridas, personas que en España son, en su inmensa mayoría, saharauis y que han quedado incomprensiblemente fuera del proceso de regularización. Pedimos al Gobierno Regional que deje de poner palos en las ruedas que deje de contar mentiras y lanzar amenazas de recurrir lo que no tiene recurso. Cantabria fue tierra de migrantes y hoy nuestro futuro se está construyendo con el trabajo de las personas migrantes que viven aquí, más de dos mil de ellas sin papeles, y el Gobierno del PP lo sabe.¿Quiere a esas personas como siervas o como ciudadanas de pleno derecho?
A pesar de las campañas xenófobas en contra, esta regularización es un logro social y humano, es fruto de la solidaridad y de la movilización. Por eso cuando culmine será un motivo de alegría y orgullo. Seremos una sociedad más mestiza y igualitaria, con más riqueza, también humana y moral. Porque nadie es más que nadie, porque vivir con derechos es vivir sin miedo, porque ningún ser humano es ilegal.
-
Llega la Escuela de Rebeldía: agitando mentes a golpe de memoria
20 d’abril, per adiospgou20/04/2026Fuente:Etiquetas:Llega la Escuela de Rebeldía: agitando mentes a golpe de memoria
En estos tiempos convulsos de guerras y genocidios, de precariedad y siniestralidad laboral, de represión sindical y encarcelamiento de compañeras, de gentrificación, de precios imposibles y alquileres desbordados, y viendo peligrar nuestra educación y sanidad públicas, nos urge enfrentarnos a los viejos demonios con calma, inteligencia y dosis de acción directa.
Todas juntas, debemos recuperar, y crear, espacios seguros donde podamos ser libremente, donde unifiquemos fuerzas para luchar por una sociedad más humana y por hacer realidad ese mundo nuevo que albergamos en nuestros corazones.
Llega la Escuela de rebeldía, y lo hace con mucha fuerza e ilusión, para demostrar que abril es el mes en el que germinan las semillas regadas con sudor y sangre proletaria.
Esta iniciativa de la secretaría de Acción Cultural de Santander nace con un espíritu insurrecto e inconformista para hacer vibrar, reflexionar y generar conciencia y compromiso real.
Escuela de Rebeldía es memoria de lucha obrera, es recordar el trabajo de todas aquellas personas que llevan años luchando por construir una sociedad mejor, por los derechos de las personas trabajadoras, por liberarse de la opresión de este sistema capitalista que nos quería, y nos quiere, individualizadas y dóciles.
Con esta escuela queremos mostrar el camino andado, aprender de las personas que tienen mucho que enseñar de la vida en colectividad, del sindicalismo combativo, de la lucha proletaria, de los triunfos que se obtienen cuando las personas se unen y luchan por la misma causa y en la misma dirección.
Escuela de Rebeldía es avanzar hacia delante poniendo en valor los pasos dados en el pasado.
Escuela de Rebeldía será una formación recurrente donde cada año aprenderemos de experiencias distintas.
Nuestro propósito es dar a conocer nuestros valores sindicales y humanos, de apoyo mutuo, y fomentar dentro de la sociedad cántabra el espíritu crítico y de acción, aprendiendo de las experiencias de rebeldía de otros lugares y/o épocas, poniendo en valor las resistencias y las luchas por una sociedad más igualitaria.
Así, la agenda rebelde que proponemos este año será la siguiente:
- El 24 de abril a las 19:30 horas, tendrá lugar “TODA UNA VIDA DE LUCHA: CNT EN LA TRANSICIÓN. Reconstruyendo la reconstrucción”, una charla a cargo de militantes históricos de CNT. Gente que luchó en tiempos complejos y convulsos, que sembró semillas de libertades para todes.
- El 25 de Abril a las 11.30 horas, tendrá lugar “PORQUE FUERON, SOMOS”, una visita al cementerio de Ciriego, lugar de memoria, de reposo e luchadores y luchadoras, que recorreremos de la mano de Jorge Suárez, miembro de Héroes de la República y la Libertad. *Quienes quieran ir en grupo, quedaremos a las 11 en el sindicato .
- Y el 19 de Mayo a las 19:30 horas, disfrutaremos de la charla “150 AÑOS DE LUCHA OBRERA EN LA FELGUERA: Breve historia del anarquismo en la cuenca minera asturiana”, a cargo de Carlos Tejón, compañero de la CNT La Felguera (Asturies).
Te esperamos en nuestro local de Santander para aprender juntas del sindicalismo combativo y otras luchas del pasado, para reforzar los cimientos del presente y dibujar las piezas del rompecabezas que es ese futuro con el que soñamos.
La lucha será juntas y combativas, en solidaridad, o no será.
¡Salud y Libertad!

Navegación de entradas
Buscar …
Entradas recientes
- Llega la Escuela de Rebeldía: agitando mentes a golpe de memoria
- Encuentro con June Fernández (Crónica de un debate y otros placeres húmedos)
- Lectura colectiva de 10 ingobernables, de June Fernández (Apuntes de la sesión)
- Juntas y sin miedo (Manifiesto CNT Santander 2026)
- Actos el torno al 8M en CNT Santander
-
Nueva marcha contra el polígono eólico El Escudo tras la suspensión de sus autorizaciones y en un escenario de inseguridad jurídica
17 d’abril, per Ak-rata17/04/2026Etiquetas:Los Colectivos Vecinales en Defensa del Territorio, junto a la plataforma Son Gigantes y el movimiento STOP macroeólicas Sur de Cantabria, han convocado para este domingo 19 de abril una nueva marcha hacia la Braña de San Martín (Molledo), en respuesta a la situación administrativa del polígono eólico El Escudo, cuyas autorizaciones se encuentran actualmente sin ejecutividad. La salida tendrá lugar a las 11:00 horas desde la estación de Renfe de Bárcena de Pie de Concha, bajo el lema “No al sacrificio de Iguña y Campoo-Los Valles”. La marcha recorrerá parte de las zonas afectadas por el polígono eólico El Escudo, consideradas por los colectivos como “zonas de sacrificio”, para señalar el impacto del PROT eólico y servir también como un momento en el que celebrar la paralización de las obras.

Paralización y situación administrativa del proyecto eólico «El Escudo»
La convocatoria se produce tras la paralización de las obras a finales de marzo, después de la intervención de la Guardia Civil y en un contexto de recursos administrativos impulsados por colectivos vecinales y ecologistas, en relación con los recursos de alzada presentados contra el polígono eólico promovido por Biocantaber e Iberdrola. Según un documento emitido el pasado 9 de marzo por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, las autorizaciones del polígono eólico El Escudo han quedado afectadas en su ejecutividad en el marco de dichos recursos, lo que incide sobre el conjunto de permisos administrativos del proyecto, incluyendo la Declaración de Impacto Ambiental (DIA), la Autorización Administrativa Previa (AAP) y la Autorización Administrativa de Construcción (AAC).
Los colectivos señalan la implicación de las empresas promotoras del proyecto, así como de otros actores vinculados a este tipo de desarrollos, y apuntan a la participación del Banco Santander y de grandes fondos de inversión internacionales, como BlackRock. Además de referirse a “complicidad” en la emisión de informes y autorizaciones por parte de administraciones públicas — autonómicas y estatales, actuales y anteriores—, y extienden esta crítica a la participación de entidades como la Universidad de Cantabria, a través de la Fundación Instituto de Hidráulica Ambiental de Cantabria y la Fundación Leonardo Torres Quevedo, en el proceso. Además, en una reciente nota de prensa los Colectivos Vecinales señalaban al presunto cabecilla del caso “Forestalia”, Eugenio Domínguez, ex Subdirector General de Evaluación Ambiental, pues aparece en varios documentos relacionados con el Polígono Eólico El Escudo.

Restauración de los daños ambientales ocasionados
Este proyecto comenzó a ejecutarse en el verano de 2024 en un contexto de oposición y denuncias por parte de habitantes de las zonas afectadas y distintos colectivos. Pese a las advertencias, los colectivos señalan que el proyecto continuó su ejecución en un escenario en el que varias autorizaciones se encontraban recurridas y con procedimientos judiciales aún pendientes, sin atender, a su juicio, al “severo impacto medioambiental” generado en la Sierra del Escudo, un entorno integrado en la Red Natura 2000, considerado de incalculable valor ecológico e hidrológico y uno de los parajes naturales más emblemáticos de Cantabria. A raíz de la paralización de las obras, califican la situación como una “victoria agridulce” y exigen que “sean Iberdrola y Biocantaber quienes asuman la responsabilidad de la restauración de los daños ambientales ocasionados”.
Plan Regional de Ordenación del Territorio (PROT) y su impacto territorial.
Los colectivos señalan que la tramitación del proyecto ha estado marcada por “irregularidades e ilegalidades”. En este sentido, consideran que la “crónica de un ecocidio anunciado en la Sierra del Escudo” se ha ido “blanqueando o justificando” a través de distintos mecanismos administrativos, como la modificación de la Comisión Regional de Ordenación del Territorio y Urbanismo (CROTU) en 2023. Según explican, ya entonces advirtieron de los riesgos de una reforma que, a su juicio, apartaba a los colegios profesionales de este órgano, sustituyendo los informes técnicos independientes por decisiones de carácter más político.
La propuesta del PROT llega en 2026 en línea con la planificación del Gobierno regional y las empresas vinculadas al proyecto y, a su juicio, evidencia una línea de ordenación territorial en la que comarcas como Campoo-Los Valles o áreas de Soba concentran estos desarrollos, convirtiéndose en “zonas a expoliar”, con afecciones a espacios de alto valor ecológico como el entorno de Alsa en Aguayo-Bárcena o el Monte Canales.
Los Colectivos Vecinales en Defensa del Territorio denuncian que el nuevo PROT “supone un arma de doble filo y dibuja el futuro de una Cantabria ahogada en su zona norte, central y oriental por la presión turística y un sur expoliado para convertirse en una macroplanta de polígonos industriales eólicos”. La aprobación del nuevo PROT no ha estado exenta de polémica: tres colegios profesionales rechazaron participar en la votación interna para su aprobación inicial “ante la imposibilidad material de estudiarlo” en el plazo dado, tras una convocatoria realizada en vísperas del puente de Semana Santa y en paralelo a las comparecencias presupuestarias en el Parlamento. En este contexto, el Consejero Roberto Media aseguró que el PROT se aprobará “con o sin los colegios profesionales”. Los Colectivos Vecinales en Defensa del Territorio, la plataforma Son Gigantes y el movimiento STOP macro-eólicas Sur de Cantabria consideran que la redacción del PROT y su proceso de aprobación reflejan un modelo de planificación territorial que, según denuncian, “anula la capacidad de decisión de los territorios y favorece una distribución desigual de los impactos”.
Todo ello, según los colectivos, en favor de un modelo de gobernanza cada vez más centralizado, que dibuja una Cantabria fragmentada en función de intereses económicos de grandes empresas y deja, en sus palabras, “un mundo rural reducido al escaparatismo”: paisaje en unas zonas y “ecocidios” en otras.




