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La lucha del pueblo Ñuhju de San Pedro Atlapulco. Donde nace el agua, permanece la vida
12 de juliol, per Admin2Texto: Rocío Moreno
Fotos: Ammi García

En el centro de México, en uno de sus puntos más elevados, está enclavada la comunidad Ñuhju (otomí) de San Pedro Atlapulco. No hay forma de hablar de Atlapulco sin mencionar que es un pueblo con bosque, agua-manantiales, montañas, aire, lluvia, hongos y mucho más. Este mes, el episodio de Voces de la tierra, la historia la contamos los pueblos es narrado por dos compañeros Ñuhju: Juan Dionisio y Artemio Callejo, ambos comuneros, con cargo tradicional y un espíritu fuerte formado con su historia e identidad.
Antes de comenzar la narración de su historia, es necesario entender que históricamente la comunidad de Atlapulco ha estado rodeada y conectada con los grandes centros urbanos de la época. Por eso es que este pueblo sabe sobrellevar la vida comunitaria aún en escenarios tan complejos. En otras palabras, Atlapulco no es la típica comunidad indígena aislada geográficamente, es todo lo contrario. Está a tan sólo una hora de la ciudad de México, y lo más impresionante es que en su territorio comunal hace la asamblea, sostiene un gobierno autónomo, hace la fiesta tradicional y el trabajo comunitario.
Una comunidad milenaria
Mas allá de las fechas que puedan dar los arqueólogos, lingüistas e historiadores, los Ñuhju nos recuerdan que hay muchísimas historias nuestras sin fechas exactas, pero que están firmes en la memoria colectiva del pueblo. Juan y Artemio narran cómo la gente antigua, la del más antes, vivía en cuevas, en las partes más altas de las montaña. Eran cazadores-recolectores y los Ñuhju recuerdan desde ese origen. Con el transcurso del tiempo comenzaron a bajar de las cuevas y de la parte alta de las montañas y ahí fue donde se asentaron (en el año 800 d.C. aproximadamente, pero se sabe que la vida comenzó mucho tiempo atrás), en donde se localizan actualmente.
En su territorio se han encontrado piezas arqueológicas, vestigios teotihuacanos, toltecas y mexicas. En algunos lugares del territorio de Atlapulco han encontrado ofrendas con piezas de barro de la figura de Tláloc, una deidad que cobra sentido en esas tierras, ya que la relación que tiene con sus montes y aguas está marcado en toda su historia (pasada y actual). Otro dato que está resguardado por los habitantes de esta comunidad es que su pueblo aparece registrado en el códice de Techialoyan como altépetl (alt ‘agua’ y tepetl ‘montaña’), que además de ratificar que es un pueblo de agua y montañas, también da muestra del periodo de dominio que vivieron bajo los mexicas. Una parte de la historia de Atlapulco se puede conocer a través de su lengua, ahí también la comunidad ha aprendido su historia.
N’donhuani (El gran cerro – La gran loma)
Juan Dionicio explica cómo su origen como Ñuhju está en su lengua. N’donhuani (‘El gran cerro’, ‘La gran loma’) es el nombre antiguo de su pueblo. Después, con los mexicas el nombre cambia a una palabra náhuatl: Atlapulco (‘donde abunda el agua’), y finalmente con el arribo de los españoles y la cristianización, el nombre cambió a San Pedro y San Pablo Atlapulco.
Movilizaciones en el periodo colonial
Después de la guerra de conquista, vino el verdadero trabajo de la colonización, que consistió en ordenar y someter los pueblos y sus territorios. San Pedro Atlapulco fue una república de indios. Los pueblos que tenían esta categoría son los que más lograron permanecer como colectividad, pues se les reconocía cierta autonomía y esto permitía que sus estructuras propias siguieran existiendo. También en este periodo se logran obtener mercedes reales de los manantiales y en 1559, con el virrey Luis de Velasco, se concede el señorío a Ocoyoacac y títulos primordiales a Atlapulco. En su título se tienen códices antiguos, y actualmente la comunidad lo tiene resguardo, ya que con ese documento se ha sustentado la defensa territorial en los últimos quinientos años. Todo el periodo colonial está marcado con alegatos legales y denuncias por parte de los Ñuhju contra los invasores españoles, por ejemplo, con la carbonera que abastecía la Casa de la Moneda en la Ciudad de México, así como con varias haciendas por el uso desmedido de sus aguas.

Atlapulco en continuo movimiento
En todas las comunidades de México se resguardan historias sobre los momentos de cambios profundos, tales como la conquista, la colonia, el movimiento de independencia, la reforma, porfiriato, la revolución mexicana, la titulación de bienes comunales, etcétera. Esto sólo confirma que nuestros pueblos nunca han sido aislados e ignorantes, sino todo lo opuesto. Nuestros pueblos conformaron los movimientos nacionales, ya que había muchas razones por las que luchar, como en la actualidad.
Es por eso que Atlapulco recuerda estas fechas de la historia nacional y la participación que tuvieron en ellas. Por ejemplo, en el movimiento de independencia, el 30 de octubre de 1810, algunos Ñuhju simpatizantes se sumaron al ejército de Miguel Hidalgo y combatieron con él en la batalla del Monte de las Cruces, de la que salió victorioso. En la revolución de 1910 se sabe de la presencia de los zapatistas, incluso se tenía cuartel en Ocoyoacac, por lo que varios pueblos de la región, incluyendo Atlapulco, se convirtieron en poblados zapatistas. Juan y Artemio comentan que Atlapulco siempre ha sido una comunidad en movimiento.
Como vemos, Atlapulco no ha parado de luchar por conservarse como pueblo, con su territorio y autonomía. Después de la revolución mexicana, Atlapulco recibió la titulación de sus tierras con la resolución presidencial de 1946, y ese triunfo fue gracias a la histórica lucha del pueblo Ñuhju. En Atlapulco se sabe que la tierra se defiende con la vida y que la lucha continúa para conservar y practicar la vida comunal.

Territorio milenario
Para describir el territorio de Atlapulco necesariamente debemos partir del aire, como cuando uno siente que toca el cielo. Este pueblo es aire-viento, montañas, bosque y agua, mucha agua. Su territorio es comunal, cuenta con 7 mil 110 hectáreas de terrenos comunales. Se localiza a 3 mil 800 metros sobre el nivel del mar, por eso sus tierras son aire-viento también. Desde sus alturas se puede apreciar el Valle del Anáhuac y el Valle de Toluca. El 80 por ciento de su territorio es bosque. Atlapulco forma parte de una cordillera montañosa que la conforman pueblos otomís de la región y hasta Morelos con los pueblos nahuas. A este corredor biológico se le ha llamado Bosque de Agua, porque verdaderamente es eso. El bosque nace del agua y viceversa, si se pierde uno, se pierde el otro. Los Ñuhju son los guardianes de este bosque de agua, cuidan y defienden sus manantiales y árboles. La comunidad tiene aproximadamente 22 manantiales y varias zonas pantanosas donde brota el agua. El bosque y sus manantiales se deben pensar siempre en su vital simbiosis.
Los Ñuhju han aprendido a luchar por mantener su territorio, no sólo físicamente, sino también a sostener la vida y garantizar las relaciones que se despliegan entre los diversos seres vivos que habitan esas tierras. “El territorio es nuestra vida, está en los cultivos del maíz, en las barrancas, en el bosque, en los manantiales, en las parcelas, en los hongos que nos han alimentado por siglos”, mencionan sus comuneros.

Bosque y manantiales sagrados
No es para sorprendernos que la espiritualidad del pueblo Ñuhju esté justamente en su bosque y manantiales. Los compañeros mencionan que en el bosque vive el aire. El viento-aire es mágico; aunque uno no sea Ñuhju, uno sabe que el viento tiene fuerzas inexplicables, que se sienten a profundidad. En los manantiales también hay viento, y eso hace que el agua siempre fluya, se mueva. Así los seres de vida se ven y sienten como los sitios sagrados de un pueblo.
El abuelo bosque
Artemio recuerda que cuando su hermano y él entraban al bosque para recoger leña siempre pedían permiso al bosque, le ponían un cigarro, los encendían y veían cómo el abuelo bosque tenía ganas de fumar. Algunas veces le ponían una cuba, y así los dejaba entrar. Otra de las prácticas o ritos que se conservan es una ceremonia para pedir agua, un buen temporal de lluvia que les garantice una buena cosecha. Se va a donde nace el agua (en los manantiales) y se le lleva flores, fruta, cigarro, cera y una bebida, y con todos esos cumplidos (regalos) se le habla al agua y se le pide su ayuda. Artemio ha visto cómo mucha gente ha hablado con los abuelos y ahí llora con ellos, porque la conexión y respeto que hay hacia estos seres vivos es simplemente una vivencia única que algunos pueden gozarla y entenderla.
También mencionan que en las barrancas hay un aire enrarecido y que algunas gentes se sienten mareadas, enfermas, que por eso es tan importante entrar con respeto a esos sitios sagrados. Incluso en sus parcelas, donde nace el maíz, también se debe de pedir permiso al bosque y los manantiales. En Atlapulco se conserva maíz criollo azul, y es su cultivo más apreciado. Por eso cada 29 de junio se hace una fiesta al maíz en el día de San Pedro, una fecha vinculada al ciclo agrícola, pero también está la celebración del Día de Muertos y el 21 de diciembre, que se vincula a sus cultivos. En esas fechas la gente recorre su territorio y hace esa conexión con él. Juan y Artemio cuentan que uno puede sentir la neblina, las nubes, el viento y el bosque mismo al caminar el territorio.
Atlapulco debe conservar y luchar por su bosque y manantiales, pues en ellos está la reproducción de la vida como Ñuhju y la espiritualidad como pueblo originario.
¿Cómo viene la nube? Graniceros: los que leen el cielo y el tiempo
Los graniceros son personas a las que les ha pegado el rayo de la lluvia y saben medir el tiempo, por eso en otras comunidades se les conoce como tiemperos. En palabras de Juan, estos hombres saben hablar con la nube, aunque también la pueden soñar y entonces avisan a la gente que puede caer una tempestad en los próximos días. Así están atentos para que no llegue el granizo y arruine los cultivos, la milpa principalmente. Los graniceros también saben curar. En Atlapulco hay algunos que han recibido el rayo, y algunos han muerto.
Aunque sólo unos pocos son graniceros, toda la población realiza prácticas para evitar que el granizo vaya a caer en su milpa. La costumbre es que cuando se observa una nube cargada y sospechosa de traer granizo, con un sombrero se espanta a la nube, tal y como lo hacen los graniceros. Algunas mujeres, si no tenían sombrero, usaban un ramo con hojas de laurel y palma y la guardaban para cuando veían que venía una tormenta, tomaban su ramo y lo quemaban, y esto lo hacían la mayoría de las mujeres, por lo que lograban formar una nube de aire caliente y eso provocaba que se aminorara la tormenta.

Cuando escuchaba estas historias, me recordaba cómo hemos perdido la capacidad de saber leer el cielo, las nubes, la lluvia. La mayoría de las personas no saben siquiera contemplar el cielo, mucho menos comprenderlo y dialogar con él como lo hacen los graniceros y los Ñuhju.
La lucha sigue. Atlapulco, un pueblo en resistencia
El año 1946 es una fecha histórica para Atlapulco porque se le dio la titulación de sus tierras comunales y, desde su visión, esa fecha marca el horizonte de lucha en la actualidad. En los años de 1962-1965 se comenzaron a vender tierras comunales a gente externa de la comunidad. Ese momento es recordado por tener dos posturas al interior de su pueblo. Por un lado, los pobladores que querían vender las tierras y, por el otro, los que se opusieron. Así, en la década de los 60 hubo ventas de tierras. Hasta cierto punto ganó la visión de los que buscaron la venta, sin embargo, lo que hizo despertar a este pueblo históricamente en resistencia fue que algunos de los compradores comenzaron a cerrar el camino al monte, al bosque sagrado, y eso hizo que la gente se molestara y comenzara a luchar por el uso colectivo de los caminos y el territorio. La comunidad inició juicios por restitución de tierras y ganaron. Incluso en esos terrenos recuperados, las cabañas que hicieron los invasores ahora son usadas para rentar a los visitantes.
Esa lucha que se prolongó por varias décadas fue también una lucha por confirmar su identidad como Ñuhju y fortalecer la conexión con la tierra. Después de esto, se logró marcar que no se debe de vender la tierra comunal. Pero eso no quiso decir que estuvieran exentos de problemas agrarios, pues otro momento crítico fue en 1992, con las reformas a la Ley agraria y la Ley de agua, donde ahora se luchaba contra la extracción desmedida del agua de sus manantiales. A todo esto, hay que sumar que las políticas economicistas y sociales del país han golpeado las estructuras y pensamientos comunales. Por eso, una de las grandes amenazas actuales es la pérdida del pensamiento-sentimiento-prácticas milenarias de la comunidad.
En momentos de riesgo, la comunidad de Atlapulco utiliza las campanas de la iglesia para convocar a sus habitantes. Video: Ammi GarcíaJuan Dionisio menciona que él identifica en su pueblo un pensamiento de derecha, asociado a lo privado, individual. Por eso hay un riesgo enorme para la vida comunal. El pensamiento de derecha avanza y está sobre la tierra, el bosque y el agua. Lo que ocurre en Atlapulco está sucediendo en muchos pueblos originarios. El individualismo va tomando poder, incluso en las estructuras milenarias de la comunalidad que ha permitido a nuestros pueblos sobrevivir.
Aun con esta agresiva guerra en contra de la vida comunal, todavía los hombres y mujeres de la tierra siguen luchando para defender los territorios vivos y sagrados y la vida comunitaria. Artemio no duda: “Atlapulco resiste y traemos la cultura de la resistencia”.
Resistir desde la cultura
En 2022 se logró un decreto por la danza tradicional de arrieros. Con mucho orgullo y entusiasmo Artemio comparte que el congreso del Estado de México emitió un decreto que reconoce que la danza de los arrieros nació en la comunidad Ñuhju de Atlapulco, pues retrata la vida del arriero y carbonero que caracterizó por cientos de años a sus pobladores. Esta danza se practica en otras comunidades de la región, pero Atlapulco logró demostrar con documentación histórica que ahí fue donde se inició esta tradición.

Un pueblo, que genera su economía
No existen muchos proyectos en México con los que los pueblos puedan resolver la generación de empleos para sus habitantes, pero Atlapulco ha logrado construir un proyecto turístico controlado por los bienes comunales y sus pobladores. Aunque existen grandes retos, como el tema de la basura, explotación de zonas naturales y el uso y manejo del agua, no podemos dejar de hablar sobre las enormes ventajas que han obtenido al generar su propia economía. Los pobladores de esta comunidad no tienen que migrar para conseguir trabajo, pero conforme pasa el tiempo los retos siguen creciendo. Los visitantes que llegan a sus valles son principalmente de la Ciudad de México, y los Ñuhju han visto cómo el número de visitantes sigue creciendo y esto comienza a golpear las bases comunales, por ejemplo, con la posesión de la tierra. No hay ningún visitante que no pregunte sobre la venta de tierras. Por eso es que ahora han visto que deben trabajar en otras áreas y no dejar que sólo el turismo genere su economía.
Otro de los grandes problemas que enfrenta esta comunidad es la explotación a su bosque con la tala clandestina; la extracción y explotación de hongos por comunidades vecinas; la caza de pájaros, aves de la comunidad que venden en distintos mercados; y el robo y explotación de pencas de maguey que utilizan los productores de barbacoa para preparar este alimento. Además, hay que sumar la explotación de sus manantiales para brindar agua a la Ciudad de México.
Esta comunidad se enfrenta contra gobiernos, poblados, talamontes, individuos-comerciantes, que roban, extraen y explotan su territorio. La lucha actual de Atlapulco es muy compleja y difícil.
De aguas de manantial a la contaminación de ríos, lagunas y arroyos
Las aguas de Atlapulco nutren la cuenca del río Lerma. Esta cuenca es una de las más contaminadas de México y el mundo. Desde que la Ciudad de México comenzó a extraer el agua, algunos de los lagos y ríos de la región empezaron a desecarse, además de que llegaron muchas industrias que contaminan el río. El avance desmedido de nuevos centros urbanos y la falta de políticas de saneamiento han hecho que, desde las primeras poblaciones cercanas, el agua de manantial se contamine rápidamente.

Golpe a la autonomía de Atlapulco: tala clandestina
A mediados de junio de 2026, la comunidad de Atlapulco vivió un golpe a su autonomía, ya que la tala clandestina que promueven principalmente las inmobiliarias cercanas a la Marquesa (pero no sólo) se hizo presente. Ese día los pobladores retuvieron tres camionetas de los talamontes en la carretera México-Toluca, en la colindancia con Cuajimalpa. Este hecho sólo evidenció una parte de cómo la tala clandestina está presente en la región y en la comunidad de Atlapulco. Para Juan y Artemio, este suceso fue un fuerte golpe a la autonomía de San Pedro Atlapulco.
Como podemos ver, las problemáticas actuales de San pedro Atlapulco son con distintos agentes: gobiernos, inmobiliarias, taladores, poblaciones e individuos que extraen los recursos naturales de su territorio y una fuerte demanda por la compra de sus tierras. Todas estas amenazas van sobre el bosque y manantiales sagrados que son el origen de la vida del pueblo Ñuhju.
Atlapulco sólo se explica, comprende y siente con sus sitios sagrados. Si desaparecen, los Ñuhju dejan de existir también. En esta lucha, hay algo que los foráneos podemos hacer, porque esas aguas, viento y bosque son cercanos a nosotros. De muchas formas esta lucha por conservar la vida y la cultura Ñuhju es también responsabilidad de todos los que sabemos la importancia de conservar y luchar para que los seres vivos como el agua y el bosque sigan existiendo y generando vida a nuestras vidas. Su lucha es nuestra lucha también. El pueblo Ñuhju nos enseña y recuerda que la conexión con la tierra es fundamental para la sobrevivencia como especie.
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Atlapulco en voz de su gente
Ricardo Jiménez, habitante de Atlapulco, es coordinador de asuntos indígenas, y su encomienda es trabajar con los cinco pueblos originarios del municipio de Ocoyoacac. Video: Ammi García ✥✥ ✥✥ ✥✥ ✥✥ ✥✥ ✥✥
Julia Hernández, habitante de Atlapulco, nos habla sobre las costumbres, las mayordomías y las estructuras de gobierno que aún siguen activas. Video: Ammi García✥✥ ✥✥ ✥✥ ✥✥ ✥✥ ✥✥
Que permanezca en paz nuestro territorio, pide Juan Rubio, habitante de Atlapulco. Video: Ammi García ✥✥ ✥✥ ✥✥ ✥✥ ✥✥ ✥✥
Artemio Callejo, representante indígena de la comunidad de San Pedro Atlapulco. Nuestros abuelos nos han enseñado a amar a nuestro territorio. Video: Ammi García ✥ ✥ ✥
Videos
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La danza se camina en comunidad
En abril de 2016, Atlapulco Radio Comunal conmemoró 204 años de la Danza de Arrieros de San Pedro Atlapulco, una historia viva que vuelve a reunir a la comunidad y a quienes quieran ser parte, porque su presencia también hace comunidad. Video: Atlapulco Radio Comunal
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La tía Maxima Jiménez, danza de las pastoras
En nuestra aún hay prácticas que nos ponen en relación con nuestra historia, con ciertos saberes y modos de convivir. Desde pequeña, la tía Masi recorrió los caminos de San Pedro Atlapulco, preservando tradiciones y transmitiendo sabiduría. Como pastora y maestra, enseñó a cuidar lo que somos, a caminar juntos y a mantener viva nuestra memoria. La labor que realizó la tía Máxima Jiménez Cervantes en la Danza de las Pastoras nos recuerda que nuestras tradiciones siguen vivas y que cada uno está invitado a participar para no perderlas. Hoy, más que nunca, debemos recordar que nuestra verdadera fortaleza está en los lazos que tejemos. Como lo hacía tía Masi, cada paso que damos, cada historia que contamos y cada canto que compartimos nos une. Sigamos caminando juntos, siguiendo los pasos que nos dejaron aquellos que nos precedieron. Crédito: Atlapulco Radio Comunal
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Voces del bosque
San Pedro Atlapulco, San Juan Atzingo y ejidos y comunidades de la Cuenca Amanalco-Valle de Bravo proveen de agua y oxígeno a las ciudades cercanas como la Ciudad de México, Toluca y Cuernavaca, pero no reciben un trato equitativo de parte de éstas, sus habitantes y sus gobiernos, y en ocasiones no obtienen un mínimo reconocimiento.
Esta serie busca visibilizar la importancia de los trabajos que realizan comunidades y ejidos del Estado de México por preservar sus bosques, mantener la tenencia colectiva de la tierra, a pesar de enfrentar problemáticas como sequías, incendios, alteraciones en sus ciclos de siembra, el crecimiento de la mancha urbana y la presencia de talamontes.
Una producción de la Agencia de Comunicación La Coperacha.
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Podcast
Pedidores de lluvia

Durante los primeros días de mayo, las abuelas y abuelos realizan rituales para pedir en los cerros, en los ojos de agua, cuevas y lugares sagrados, la lluvia necesaria para la siembra. Para los pueblos originarios, la lluvia y el agua son elementos que forman parte de su territorio, pero también son vistos como un bien limitado que causa disputas. Acompáñanos en este programa a hacer un recorrido por diferentes rituales de petición de lluvias, retomando el agua como un elemento vital para la vida y reflexionemos sobre la importancia de generar construcciones sociales distintas a los usos capitalistas que nos permitan cuidarla.
Créditos: Canto de Cenzontles
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Música
Encarnación Dionicio, de San Pedro Atlapulco, Estado de México, es un granicero. Él sueña, sana y espanta el granizo. Lo recuerdan así: “Comunero, curandero. De niño sus pies descalzos caminaron los montes de Atlapulco con su madre, con su padre aprendió los secretos del monte, supo de los dueños del agua, del «aire», de los hongos que por siglos alimentaron a nuestro pueblo. En la milpa, de niño, el rayo lo eligió, de joven le volvió a recordar su misión”. Créditos: Pedro Sandoval✥ ✥ ✥
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Voces de la tierra -
Las consecuencias del genocidio: la generación perdida en Gaza
11 de juliol, per Admin2Con cerca del 97 % de los centros educativos de La Franja destruidos, incluidas las universidades, 650.000 estudiantes enfrentan dificultades severas para proseguir con su educación.
En la mañana del 22 de junio de 2026, Raghad Ashour, una estudiante de 17 años, salió de su tienda de campaña rumbo a una cafetería del barrio de Rimal, en el centro de la ciudad de Gaza. Allí solía encontrar una conexión a internet que le permitía presentar los exámenes de primero bachillerato, que este año se realizan a distancia mediante una plataforma electrónica accesible desde teléfonos móviles u ordenadores.
Pero nunca logró llegar hasta la cafetería. Un ataque aéreo israelí alcanzó un vehículo en la zona y Raghad murió mientras se dirigía a realizar su examen, convirtiéndose en una más de los miles de estudiantes asesinadas desde octubre de 2023.
Visiblemente devastada, su madre declaró a medios locales que Raghad era “la flor de la casa” y su única hija. “Dormíamos sobre la misma almohada todas las noches”, relató.
La madre explicó que su hija era una estudiante aplicada que se aferró a su sueño de completar sus estudios pese a el genocidio, el desplazamiento forzoso y las durísimas condiciones humanitarias. Aspiraba a estudiar Administración de Empresas con la esperanza de convertirse algún día en directora de una institución o en una líder empresarial.
También recordó al padre de Raghad, fallecido cuando ella aún era una niña. Durante meses, ambas, junto con los cuatro hermanos de Raghad, se desplazaron de un refugio a otro intentando escapar de los bombardeos. Concluyó su testimonio con una frase que resume la impotencia de miles de madres y padres en Gaza: “Llegó el momento en que ya no pude protegerla”.
Rizq Marwan, uno de los testigos presenciales del ataque, explica a CTXT que se dirigía a su trabajo cuando escuchó una fuerte explosión provocada por un ataque contra un vehículo en una zona densamente poblada.
“Todo se llenó de gritos y confusión. Poco después supimos que el bombardeo había causado un muerto. Apenas unos instantes antes, la vida transcurría con absoluta normalidad en la calle; de repente, todo cambió”, relata.
Marwan añade que la misma zona, considerada una de las más concurridas y dinámicas de la ciudad de Gaza, fue atacada en tres ocasiones.
Este episodio se produce en un contexto marcado por las continuas violaciones diarias del acuerdo de alto el fuego, que, según las estadísticas locales, ya superan las 3.200.
La educación bajo las bombas
El asesinato de Raghad no es un caso aislado. Según el Ministerio de Educación palestino, desde el inicio del genocidio han muerto más de 21.000 estudiantes y alrededor de 1.100 trabajadores del sector educativo.
Entre las víctimas se encuentran el rector de la Universidad Islámica de Gaza, Sufian Tayeh, destacado físico y académico palestino, reconocido como uno de los principales investigadores del mundo en física y matemáticas aplicadas; así como el profesor y académico de literatura inglesa Refaat Alareer, quien, en una entrevista concedida poco antes de morir en un bombardeo contra su vivienda, afirmó: “Soy un académico. Lo más duro que tengo en mi casa es un bolígrafo. Pero si los soldados irrumpen en mi hogar, les arrojaré el bolígrafo, aunque sea lo último que haga”.
A pesar del devastador impacto de la guerra sobre estudiantes y personal docente, miles de alumnos de la Franja de Gaza lograron presentarse a los exámenes de bachillerato entre el 20 y el 29 de junio, en circunstancias absolutamente excepcionales. Durante todo el curso académico permanecieron privados de la enseñanza presencial y de la posibilidad de asistir a sus escuelas, como hacían antes de octubre de 2023.
Según datos de la Agencia de Naciones Unidas, más del 97 % de las escuelas de la Franja han sufrido daños como consecuencia de los bombardeos y los pocos centros que todavía permanecen en pie se han convertido, en su mayoría, en refugios para personas desplazadas.
Las dificultades, sin embargo, van mucho más allá de la destrucción de las escuelas. Cada día, los estudiantes deben encontrar un lugar con acceso a internet o una fuente de electricidad para cargar sus teléfonos móviles antes de poder conectarse a los exámenes. A ello se suman los frecuentes fallos técnicos, que en ocasiones impiden completar las pruebas.
El Ministerio de Educación palestino asegura que intenta reducir la interrupción del aprendizaje mediante talleres dirigidos a los estudiantes para enseñarles a utilizar la plataforma electrónica con la que se realizan los exámenes, en un esfuerzo por mantener vivo el proceso educativo pese a las condiciones extremas que atraviesa la Franja.
Aulas convertidas en refugios y refugios convertidos en aulas
En Gaza ya no basta con que suene el timbre para que profesores y alumnos entren en clase. Antes, muchas veces, los profesores tienen que hacer esfuerzos para recuperar las aulas tras la realidad impuesta por la guerra.
Alaa Mahmoud, profesora en las escuelas y puntos educativos de la UNRWA en Gaza, explica a CTXT que los docentes se ven obligados cada día a dialogar con las familias desplazadas que viven dentro de las aulas, pidiéndoles que las desalojen durante unas horas para que los niños puedan recibir clases.
Pero no siempre es posible. Algunas familias se niegan a abandonar el espacio porque no tienen ningún otro lugar al que ir. En esos casos, los profesores improvisan una solución: dividen el aula con una cortina. A un lado se desarrolla la clase; al otro permanece instalada una familia desplazada.
“Cuando les pedimos que salgan, nos responden: ‘Encuéntrennos otro lugar y nos iremos. Nuestras casas han sido destruidas y no tenemos adónde ir’”, cuenta Mahmoud.
El Ministerio de Educación palestino y la UNRWA han habilitado puntos educativos en tiendas de campaña y en aquellas escuelas que, pese a los graves daños sufridos, todavía pueden utilizarse, con el objetivo de preservar un mínimo de continuidad educativa.
Según la UNRWA, 501 de sus 564 escuelas y edificios escolares han sido bombardeadas, destruidas o han sufrido daños de consideración, una situación que ha sometido a una presión extrema a un sistema educativo cuyo deterioro ya era profundo como consecuencia de la destrucción generalizada de las infraestructuras.
Mahmoud asegura que las dificultades no terminan con la falta de edificios o de material escolar. Lo más doloroso para ella es encontrarse con sus alumnos en las calles de Gaza después de las clases, trepando sobre los escombros o rebuscando entre los restos de viviendas destruidas para recoger trozos de madera o cartón que transportan con sus pequeñas manos hasta sus refugios, con el fin de ayudar a sus familias a encender fuego y cocinar.
Según las evaluaciones por satélite del programa UNOSAT de Naciones Unidas, el 92 % del parque residencial de Gaza ha resultado destruido o dañado, ya sea de forma parcial o total, lo que significa que la inmensa mayoría de las zonas residenciales han dejado de ser habitables. Esta devastación ha provocado una crisis de desplazamiento prolongada que afecta a más de 1,8 millones de personas necesitadas de un refugio temporal y urgente.
“Cuando los veo, pienso que deberían llevar mochilas escolares y jugar en los parques, no rebuscar entre los escombros algo que permita a sus familias cocinar, exponiendo además sus propias vidas al peligro”, lamenta.
La profesora subraya que las secuelas de la guerra también son visibles dentro de las aulas. Muchos niños presentan graves dificultades de concentración y aprendizaje como consecuencia de los traumas repetidos, la pérdida de uno de sus padres o de otros familiares, además de la desnutrición, que afecta directamente a su capacidad para aprender.
Mahmoud explica que la mayoría de los alumnos se sientan en el suelo porque no hay pupitres, mientras algunos utilizan sus cuadernos como abanicos para aliviar el calor dentro de las tiendas de campaña o de las aulas improvisadas, en un contexto marcado por los continuos cortes de electricidad y la ausencia de sistemas de ventilación.
Las dificultades no terminan cuando acaba la jornada escolar. Según la profesora, muchos niños regresan con familias que se encuentran completamente absorbidas por la búsqueda de agua, alimentos y otros recursos indispensables para sobrevivir, lo que convierte el estudio o el repaso de las lecciones en una tarea casi imposible.
“Las familias están ocupadas intentando garantizar lo más básico para vivir, y muchas no disponen ni del tiempo ni de la capacidad para sentarse a ayudar a sus hijos con los estudios”, explica.
A pesar de todo, los docentes siguen esforzándose por preservar un mínimo de vida escolar. Mahmoud señala que durante las vacaciones de verano tienen previsto organizar actividades recreativas para los niños, combinadas con clases de lectura, escritura y cálculo, con el objetivo de aliviar las secuelas psicológicas de la guerra, facilitar su regreso progresivo al aprendizaje y estimular nuevamente su desarrollo cognitivo.
Una generación marcada por el genocidio
Según explica a CTXT Margarita Isabel Asensio, profesora e investigadora del Departamento de Educación de la Universidad de Almería, las consecuencias de lo que viven hoy los niños de Gaza no desaparecerán cuando termine el genocidio. A su juicio, lo que está ocurriendo constituye “una destrucción sistemática y planificada del sistema educativo y cultural palestino”, un proceso que, afirma, se prolonga desde 1948 y que busca borrar la identidad, la cultura y la capacidad intelectual de las futuras generaciones.
La investigadora señala que la destrucción o los graves daños sufridos en las escuelas, junto con la devastación de la mayoría de las universidades y centros culturales, el asesinato de centenares de docentes y la privación del derecho a la educación de más de 650.000 estudiantes durante la guerra, hacen que alcanzar el Objetivo de Desarrollo Sostenible número 4 de la Agenda 2030 –garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad– resulte hoy prácticamente inalcanzable.
Asimismo, advierte de que la prolongada interrupción de la educación, unida a la exposición continuada a experiencias traumáticas, requiere una intervención especializada y sostenida en el tiempo. De lo contrario, alerta, existe el riesgo de que emerja una generación profundamente marcada por el daño psicológico, con consecuencias que se prolongarán durante décadas y afectarán al conjunto de la sociedad palestina.
En su opinión, el reto del futuro no consistirá únicamente en reconstruir edificios y escuelas, sino también en afrontar la enorme brecha educativa provocada por el genocidio y proporcionar un intenso apoyo psicológico y social tanto a los estudiantes como al profesorado que han sufrido traumas.
Entre la universidad y la tienda de campaña: una educación aplazada y una vida en suspenso
Hussam Mohamed, de 27 años, había completado aproximadamente la mitad de sus estudios de Contabilidad en la Universidad Abierta de Al-Quds cuando empezó el exterminio en octubre de 2023. Además de estudiar, trabajaba como taxista y destinaba sus ingresos a construir el apartamento donde pensaba vivir tras casarse. Su plan era sencillo: terminar la carrera, finalizar la construcción de la vivienda y comenzar una nueva etapa de su vida.
La guerra hizo añicos esos proyectos. La destrucción de calles y carreteras, junto con la escasez de combustible y lubricantes necesarios para hacer funcionar los vehículos, le hizo perder su única fuente de ingresos. Poco después, su vivienda también fue bombardeada. Hoy vive en una tienda de campaña que se levanta sobre los escombros de la que fue su casa.
En conversación con CTXT, explica que ahora se encuentra sin trabajo y también sin posibilidad de continuar sus estudios. La pérdida de ingresos le impide pagar las tasas universitarias. Presentó una solicitud para cambiar de la carrera de Contabilidad a Administración de Empresas, pero el trámite permanece paralizado hasta que pueda abonar las cuotas pendientes.
Cuenta que varios de sus amigos se sorprendieron por su decisión de cambiar de especialidad, aunque él trató de explicarles las razones que lo llevaron a tomar esa decisión.
“Asistí a algunas clases cuando la universidad reanudó la enseñanza en línea, pero no entendía las explicaciones como cuando podía acudir al aula. Antes podía acercarme al profesor al terminar la clase y pedirle que volviera a explicar algún concepto o que lo simplificara si no lo había comprendido. Hoy esa posibilidad ya no existe”, cuenta.
Añade que la educación a distancia no se adapta a su forma de aprender. Cree que estudiar Administración de Empresas de manera virtual podría resultarle más sencillo que Contabilidad, aunque insiste en que el problema no radica únicamente en la carrera elegida, sino en las condiciones en las que viven los estudiantes de Gaza.
Asegura que muchos universitarios afrontan las mismas dificultades y recuerda una escena que presenció durante una visita a la universidad: “Vi a un estudiante llorando frente a la administración. Había perdido la conexión a internet mientras realizaba un examen desde uno de los espacios de trabajo habilitados fuera de su casa y la universidad lo dio por suspendido. Me fui sin saber qué ocurrió después con él, pero me quedó una enorme tristeza. Así es nuestra vida en Gaza.”
Un futuro académico amenazado
Incluso antes del genocidio, la Franja de Gaza ya sufría unas tasas de desempleo extremadamente elevadas como consecuencia del bloqueo. Entre los jóvenes, el grupo demográfico más numeroso de la población, el paro superaba el 80 %. Hoy, sin embargo, la prioridad para la mayoría de los habitantes ya no es estudiar ni encontrar trabajo, sino simplemente sobrevivir. La destrucción provocada por la guerra ha agravado aún más el desempleo juvenil, dejando a toda una generación al margen tanto de la actividad educativa como de la productiva.
Las estimaciones de Naciones Unidas indican que la juventud gazatí se enfrenta a desafíos sin precedentes derivados de la devastación generalizada, la inseguridad, el retraso en la reconstrucción y la persistente crisis habitacional. A ello se suma la paralización del proceso de reconstrucción, que constituía uno de los pilares del plan impulsado por Donald Trump para el alto el fuego en Gaza. Todo ello alimenta la frustración y la desesperanza, lo que a su vez lleva a muchos jóvenes a pensar en emigrar en busca de una vida mejor si alguna vez se abren los pasos fronterizos, ya que describen la situación actual como una muerte lenta
Antes del estallido de la guerra, Gaza registraba una tasa de analfabetismo muy baja. Según la Oficina Central Palestina de Estadística, el analfabetismo entre la población de 15 años o más no superaba el 1,8%. Hoy el desafío ya no consiste únicamente en el descenso del número de alumnos matriculados en escuelas y universidades, sino en preservar el derecho mismo de toda una generación a recibir educación, después de que las escuelas se hayan convertido en refugios, las aulas en escombros y los exámenes en un recorrido lleno de riesgos.
En un informe reciente, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) lanzó una seria advertencia sobre el futuro de la educación en Gaza e instó a actuar con urgencia para salvar el sistema educativo. La organización alertó del riesgo de que surja una “ generación perdida” si la situación continúa deteriorándose, y pidió a la comunidad internacional que intervenga para poner fin a esta crisis y garantizar nuevamente el derecho fundamental de los niños y jóvenes a la educación.
Entre esa advertencia y la realidad cotidiana, la población de Gaza contempla el futuro con incertidumbre. Muchos expresan un mismo deseo: si el mundo no ha logrado detener el genocidio durante estos años, esperan al menos que no abandone ahora el sueño de sus hijos ni su derecho a aprender, con la esperanza de que el conocimiento pueda algún día reparar parte de la destrucción que la ocupación y la guerra han dejado tras de sí.
Majd Salem es periodista palestino independiente y estudiante de posgrado.
Publicado originalmente en CTXT
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SCJN discutirá casos de comunidades mayas contra granjas porcícolas y en defensa de las abejas, celebran colectivos
11 de juliol, per Admin2Foto: Colectivo Indignación
Ciudad de México | Desinformémonos. Comunidades y colectivos mayas celebraron la decisión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) de atraer y discutir los casos de Homún (Yucatán) y Hopelchén (Campeche), que mantienen una lucha jurídica y comunitaria contra las granjas porcícolas y en defensa de las abejas nativas, respectivamente.
A través de un comunicado, el Colectivo de Comunidades Mayas de los Chenes y el Centro de Derechos Humanos Utsil Kuxtal informaron que el pasado 9 de julio las comunidades de Homún y Hopelchén obtuvieron un avance jurídico «de gran relevancia» luego de que el Pleno de la SCJN decidiera «discutir a profundidad» sus casos, por estimar «que plantean cuestiones constitucionales novedosas y de gran relevancia para el desarrollo de la protección de los derechos de los pueblos indígenas, la justicia ambiental y el reconocimiento de los derechos de la naturaleza y la guardianía como un medio de hacer efectivo el derecho al territorio en México».
El primero de los asuntos admitidos por la SCJN es el reconocimiento de la personalidad jurídica de la Reserva Geohidrológica Anillo de los Cenotes en Homún, donde actualmente operan alrededor de 352 granjas porcícolas y cuya futura expansión «representa un riesgo para la calidad del agua, la biodiversidad y el equilibrio ecológico».
«El reconocimiento del Anillo de los Cenotes como sujeto de derechos implicaría también reconocer la estrecha relación que el pueblo maya mantiene con este territorio y establecer un modelo de protección en el que las comunidades ejerzan un papel de guardianas y custodias de estos ecosistemas», explicaron los colectivos.
El segundo asunto atraído por la SCJN es el análisis de la compatibilidad de la expansión de la industria porcícola con la protección de ecosistemas altamente frágiles, caso que tiene por antecedente la lucha emprendida en 2018 por niñas, niños y adolescentes de Homún que obtuvieron la suspensión de operaciones de la megagranja porcícola PAPO (Producción Alimentaria Porcícola).
«En la sesión de votación, la Corte estimó que este asunto permitirá analizar si la autorización, instalación y operación de una megagranja porcícola dentro del Anillo de Cenotes, un un ecosistema kárstico protegido y reconocido como sitio Ramsar vulnera los derechos humanos al agua, al medio ambiente sano, a la salud, a la identidad cultural, a la libre determinación del pueblo maya y al interés superior de la niñez, además de definir estándares de protección reforzada cuando exista riesgo de daños ambientales irreversibles», precisaron los colectivos mayas.
Finalmente, el tercer caso es la solicitud de la comunidad de Hopelchén para que las abejas sean reconocidas como sujetos de derechos, frente a la muerte masiva que se ha registrado en los últimos años por el uso de plaguicidas como fipronil y diversos neonicotinoides.
La petición de Hopelchén, señalaron, «trasciende la función ecológica que desempeñan como polinizadoras. Para el pueblo maya, las abejas forman parte de un patrimonio biocultural construido durante siglos, estrechamente relacionado con la apicultura tradicional, la alimentación, las prácticas rituales, el conocimiento ecológico y la identidad cultural de las comunidades».
Utsil Kuxtal y el Colectivo de Comunidades Mayas de los Chenes indicaron que la decisión de la Suprema Corte representa «una oportunidad histórica» para consolidar criterios constitucionales que fortalezcan la protección de los pueblos indígenas, los ecosistemas y el patrimonio biocultural del país, y destacaron que las resoluciones que eventualmente se emitan «podrían marcar un parteaguas en el desarrollo de la justicia para los pueblos» y la justicia ambiental en el país, al definir el alcance de los derechos de la naturaleza, el papel de los pueblos indígenas como custodios de sus territorios y la obligación del Estado de prevenir daños ambientales irreversibles.
A continuación el comunicado completo:
El día de hoy, 9 de julio, las comunidades mayas de Homún, Yucatán y Hopelchén, Campeche, obtuvieron un avance jurídico de gran relevancia luego de que por una amplia mayoría el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación decidiera asumir la competencia para conocer tres asuntos, al estimarse que plantean cuestiones constitucionales novedosas y de gran relevancia para el desarrollo de la protección de los derechos de los pueblos indígenas, la justicia ambiental y el reconocimiento de los derechos de la naturaleza y la guardianía como un medio de hacer efectivo el derecho al territorio en México.
Los tres asuntos que la SCJN asume discutir a profundidad son:
SEFA 223/2026, que tiene su origen en la lucha del pueblo maya de Homún contra la expansión de la industria porcícola dentro de la Reserva Geohidrológica Anillo de los Cenotes, una de las principales reservas de agua dulce del país.
Las comunidades solicitan que se reconozca personalidad jurídica a esta reserva, integrada por un sistema de cenotes y acuíferos que constituye un ecosistema altamente vulnerable debido a la naturaleza kárstica del territorio. De acuerdo con información de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), en esta reserva operan alrededor de 352 granjas porcícolas, cuya operación y futura expansión representa un riesgo para la calidad del agua, la biodiversidad y el equilibrio ecológico.
El reconocimiento del Anillo de los Cenotes como sujeto de derechos implicaría también reconocer la estrecha relación que el pueblo maya mantiene con este territorio y establecer un modelo de protección en el que las comunidades ejerzan un papel de guardianas y custodias de estos ecosistemas.
Para el pueblo maya, los cenotes no constituyen únicamente cuerpos de agua. Son espacios profundamente vinculados con su historia, espiritualidad, organización comunitaria, conocimientos tradicionales y prácticas culturales, elementos que integran su patrimonio biocultural.
SEFA 224/2026. El segundo asunto que hoy la Suprema Corte decidió atraer implica analizar la compatibilidad de la expansión de la industria porcícola con la protección de ecosistemas altamente frágiles. Este caso tiene como antecedente la lucha emprendida por niñas, niños y adolescentes del pueblo maya Homún, en Yucatán, quienes desde 2018 obtuvieron la suspensión de operaciones de la megagranja porcícola PAPO (Producción Alimentaria Porcícola), convirtiéndose en uno de los litigios ambientales más emblemáticos del país.
En la sesión de votación, la Corte estimó que este asunto permitirá analizar si la autorización, instalación y operación de una megagranja porcícola dentro del Anillo de Cenotes, un un ecosistema kárstico protegido y reconocido como sitio Ramsar vulnera los derechos humanos al agua, al medio ambiente sano, a la salud, a la identidad cultural, a la libre determinación del pueblo maya y al interés superior de la niñez, además de definir estándares de protección reforzada cuando exista riesgo de daños ambientales irreversibles.
SEFA 224/2026. El tercer asunto proviene del municipio de Hopelchén, Campeche, donde comunidades mayas han documentado durante varios años la muerte masiva de abejas asociada al uso de plaguicidas, entre ellos fipronil y diversos neonicotinoides.
Ante esta situación, las comunidades solicitan que las abejas sean reconocidas como sujetos de derechos. La petición trasciende la función ecológica que desempeñan como polinizadoras. Para el pueblo maya, las abejas forman parte de un patrimonio biocultural construido durante siglos, estrechamente relacionado con la apicultura tradicional, la alimentación, las prácticas rituales, el conocimiento ecológico y la identidad cultural de las comunidades.
Su eventual reconocimiento como sujetos de derechos representaría un avance significativo en la protección de la biodiversidad y en la construcción de un modelo de justicia ambiental que incorpore la diversidad biocultural de México.
Al respecto, los ministros señalaron su voto a favor para el asunto 225/2026 señalando:
“permitiría sentar un criterio que reconozca a la abeja melipona estrechamente vinculada a la identidad económica y cultural de las comunidades mayas del municipio de Hopelchén como Sujetos de Derecho o elemento jurídico de protección mediante la protección integral de los pueblos indígenas que han mantenido una relación histórica con esta especie […y] permitiría llevar a cabo una interpretación del artículo 2 constitucional en conjunción con el art. 4° de la propia Constitución […lo que] permitiría la actualización de las normas mexicanas para abordar las fumigaciones aéreas, ya sea a través de drones o avionetas, tal es el caso de la Nom 052 y de la consideración de la abeja como polinizadora y ser integrada en el catálogo de especies en peligro de extinción ” (Arístides Rodrigo Guerrero García)
Del mismo modo, el ministro Irving Espinosa refirió que:
“El caso nos plantea varias aristas de cómo plantear el derecho al medio ambiente sano, nos permite estudiar la relación ancestral de la comunidad maya con las abejas, si las comunidades indígenas pueden ser guardianas de la naturaleza y con ello acudir a juicio en su nombre y representación. Así como estudiar el estándar de actuación sirve para que esta SCJN profundice sobre la problemática medioambiental, sirve para abordar interrogantes propias del derecho al medioambiente desde una visión ecocéntrica, y esta cuestión es por sí misma relevante dado que la doctrina jurisdiccional de este Tribunal se ha centrado en una doctrina antropocéntrica”.
Posteriormente, el ministro Giovanni Azael Figueroa Mejía se pronunció también a favor y añadió: “el asunto tiene relevancia constitucional al trascender el interés individual y plantear la protección de los derechos colectivos y el equilibrio ecológico nacional. Este debate requiere que nosotros como parte del Tribunal Constitucional Mexicano transite de un paradigma centrándonos en un enfoque biocéntrico para definir si los sujetos de derecho, y lo cual nos permitiría proteger el derecho humano a un ambiente sano y la salvaguarda del pueblo maya”.
Finalmente el ministro presidente Hugo Aguilar Ortiz agregó el reconocimiento sobre la bioculturalidad: “las abejas desempeñan una función ecológica en la región y en la vida del planeta, pero también están ligados indisolublemente con los habitantes de la región, con los habitantes del pueblo maya y nos permitirá analizar el alcance de este concepto que está en el art. 2° de la Constitución Federal.
Reconocemos el respaldo expresado por la mayoría de las y los ministros y señalamos un extrañamiento importante por la negativa de la ministra Estela Rios para posicionarse a favor de la atracción de los tres asuntos relacionados con los derechos bioculturales del pueblo maya y los derechos de la naturaleza.
La decisión de la Suprema Corte de conocer estos tres asuntos representa una oportunidad histórica para consolidar criterios constitucionales que fortalezcan la protección de los pueblos indígenas, los ecosistemas y el patrimonio biocultural del país.
Las resoluciones que eventualmente emitan podrían marcar un parteaguas en el desarrollo de la justicia para los pueblos indígenas y la justicia ambiental mexicana, al definir el alcance de los derechos de la naturaleza, el papel de los pueblos indígenas como custodios de sus territorios y la obligación del Estado de prevenir daños ambientales irreversibles.
Las comunidades mayas y las organizaciones que las acompañan reiteran su confianza en que la Suprema Corte emita resoluciones que coloquen en el centro la protección de la vida, el agua, la biodiversidad y los derechos colectivos de los pueblos indígenas. Que, ante el urgente desgaste y peligro ambiental que vivimos en la península, la SCJN elija, junto con nosotros, proteger la vida del pueblo y la península maya.
Colectivo de Comunidades Mayas de los Chenes
Centro de Derechos Humanos Utsil Kuxtal A.C.
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Olas de calor y vivienda: el reto de construir para un clima que ya cambió
11 de juliol, per Admin2La reciente ola de calor en Europa volvió a mostrar que las temperaturas extremas ya no son una amenaza futura, sino una emergencia presente. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, más de 1,300 muertes adicionales se han asociado al calor registrado en Europa desde el 21 de junio, en un contexto en el que alrededor de 150 millones de personas viven bajo condiciones de calor extremo.
Ante este escenario, la pregunta rebasa la coyuntura europea y alcanza a México: ¿estamos construyendo viviendas y edificios preparados para un clima que ya cambió?
Para el Dr. Víctor Arvizu, académico del Departamento de Arquitectura, Urbanismo e Ingeniería Civil de la Universidad Iberoamericana, la crisis climática “nos está rebasando”, no sólo por la magnitud de sus efectos, sino por la limitada capacidad de reacción que tienen las ciudades, las viviendas y el sector de la construcción.
“Nos está alcanzando mucho más pronto, no solamente de lo que creíamos, sino de la capacidad de reacción que tenemos ante todo esto”, explicó el especialista, coordinador de la Especialidad en Energía en la Edificación Sustentable de la IBERO.

En el Laboratorio de Bioclimática, estudiantes realizan pruebas para analizar ventilación, incidencia solar y desempeño térmico de los edificios Edificios: parte del problema y de la solución
El Dr. Arvizu señaló que los edificios no son ajenos al calentamiento global: tienen una responsabilidad directa. De acuerdo con el especialista, el sector de los edificios es responsable de 37% de las emisiones de carbono a nivel global, si se considera todo su ciclo de vida: materiales, construcción, transporte, uso y fin de vida. De esto, el 70% proviene de la energía que consumen las viviendas durante su uso.
Por ello, la discusión sobre calor extremo no puede limitarse al uso de aire acondicionado. Para el académico, el reto está en diseñar espacios que logren confort térmico con menor consumo energético, a partir de estrategias como orientación adecuada, ventilación natural, protección solar, selección de materiales y análisis puntual del sitio.
“No hay una receta general que aplique para todos los edificios”, advirtió. Cada proyecto, dijo, debe responder al clima, a la radiación solar, a la precipitación, al viento, al entorno construido y a las personas que van a habitarlo.
Desde la arquitectura bioclimática, añadió, es posible reducir la dependencia de sistemas mecánicos de enfriamiento. Sin embargo, eso exige entender cómo se comporta cada lugar: de dónde viene el viento, cómo incide el sol, qué obstrucciones tiene el terreno (sobre todo en entornos urbanos) y qué tipo de materiales conviene utilizar.
El especialista también distinguió entre ahorro y eficiencia energética. Ahorrar energía puede significar apagar la luz o no usar aire acondicionado, aunque las personas pierdan confort. La eficiencia, en cambio, implica usar energía de forma adecuada e inteligente, sin sacrificar condiciones de habitabilidad.

El reto mexicano: normas, edificios existentes y formación
México, señaló Arvizu, no parte de cero. Existen normas oficiales mexicanas sobre eficiencia energética en edificios residenciales y no residenciales. El avance reciente, explicó, es que a finales de 2024 estas normas se vincularon al Reglamento de Construcción de la Ciudad de México, lo que permite que su cumplimiento sea operativamente obligatorio.
Aun así, consideró que no basta con tener normativas. También se requiere que el sector profesional esté preparado para aplicarlas y que las autoridades cuenten con capacidad técnica para dar seguimiento a su cumplimiento. De lo contrario, advirtió, las reglas pueden quedar en letra muerta.
Otro gran desafío está en los edificios existentes. Buena parte del parque construido fue diseñado décadas atrás, sin criterios de eficiencia energética, impacto ambiental o adaptación climática. Por ello, no sólo se trata de construir mejor hacia adelante, sino de renovar, adecuar y mejorar lo que ya existe.
En la IBERO, dijo, este reto se aborda desde la formación de estudiantes en el Laboratorio de Bioclimática, con herramientas de análisis, maquetas, túnel de viento, simulaciones térmicas y estudios de incidencia solar. La meta es que las futuras personas arquitectas puedan diseñar edificios más eficientes, confortables y preparados para temperaturas extremas.

Ante los desafíos que plantea el cambio climático, estudiar Arquitectura implica mucho más que diseñar espacios: significa imaginar formas de habitar más sostenibles, eficientes y humanas. En la Licenciatura en Arquitectura de la IBERO, las y los estudiantes se forman con una mirada crítica, social y ambiental para responder a los retos actuales de las ciudades, la vivienda y la edificación sustentable. Conoce más sobre el programa aquí: https://ibero.mx/es-MX/licenciatura/arquitectura
En medio de un escenario en el que las olas de calor serán cada vez más frecuentes, la arquitectura no puede limitarse a levantar muros. Tiene que aprender a leer el clima. Y, sobre todo, a cuidar la vida que ocurre dentro de los espacios.
Publicado originalmente en la IBERO
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La CC da luz verde a hidroeléctrica Palo Viejo y frena consulta del pueblo Ixil en Guatemala
11 de juliol, per Admin2La Corte de Constitucionalidad suspendió provisionalmente el acuerdo que establecía las reglas para consultar al pueblo maya Ixil sobre la hidroeléctrica Palo Viejo. La decisión paraliza el proceso ordenado por la propia Corte para reparar la omisión de la consulta previa.
La Corte de Constitucionalidad (CC) suspendió provisionalmente, por mayoría, el Acuerdo Ministerial 145-2026 del Ministerio de Energía y Minas (MEM), que establecía las reglas para realizar la consulta al pueblo maya Ixil de San Juan Cotzal, Quiché, sobre el proyecto hidroeléctrico Palo Viejo.
El fallo contó con los votos favorables de los magistrados Roberto Molina Barreto, Dina Ochoa y Julia Maldonado Rivera, mientras que las magistradas Astrid Lemus y Claudia Jocholá razonaron su voto en contra. La magistrada Jocholá fue la única suplente que integró, después de que la presidenta Anabella Morfín se excusara de integrar el pleno en el que se discutió esa resolución.
El fallo de la CC deja sin efecto, de manera provisional, el instrumento con el que el MEM buscaba cumplir una obligación impuesta por la propia Corte sobre el desarrollo de una consulta al pueblo Ixil por la operación del proyecto hidroeléctrico Palo Viejo, instalado en San Juan Cotzal.
Aunque la suspensión es de carácter provisional y el fondo del caso aún deberá resolverse, la decisión paraliza el procedimiento administrativo que debía abrir el diálogo con las autoridades representativas del pueblo Ixil.
Que se haga la consulta, pero sin paralizar la hidroeléctrica
Molina Barreto, a quien diversos sectores sociales han señalado como cercano a los intereses del sector empresarial organizado dentro de la CC, aunque votó a favor, quiso dejar plasmados sus argumentos sobre el porqué del apoyo a la suspensión del acuerdo.
El magistrado, en su razonamiento insiste varias veces en que la consulta debe realizarse siguiendo las pautas jurisprudenciales establecidas por la Corte, pero aprueba la suspensión del acuerdo que establecía esas pautas.
No obstante, el voto razonado no explica de manera específica por qué las pautas contenidas en el Acuerdo Ministerial 145-2026 resultarían incompatibles con los lineamientos jurisprudenciales que el propio magistrado cita como fundamento de su decisión.
En su voto razonado, el magistrado sostuvo que la suspensión del acuerdo no implica desconocer el derecho de consulta de los pueblos indígenas, pero también consideró que la consulta “no debe concebirse como un mecanismo destinado a obstaculizar el desarrollo económico, la inversión responsable o la ejecución de proyectos de interés público.
Pese a que fue el MEM quien concedió las licencias sin que se cumpliera el requisito previo de consulta, el magistrado Molina Barreto señala que la hidroeléctrica debe seguir operando y que mientras se haga la consulta a los pueblos.
Para justificar su decisión, Molina Barreto recordó que la jurisprudencia constitucional ha sostenido que la consulta busca armonizar la protección de los derechos indígenas con la certeza jurídica de los proyectos autorizados. Citó los precedentes de Minera San Rafael, Minera Fénix y el fallo estructural de 2017, en los que la Corte sostuvo que la consulta debía realizarse aun cuando los proyectos ya estuvieran en operación, sin que ello implicara suspender las licencias previamente otorgadas.
Por último, Molina Barreto trasladó la responsabilidad al Congreso de la República, ya que desde 2017 hay un fallo que obliga al Legislativo a emitir una Ley de Consulta y la misma no ha sido aprobada.
Un acuerdo que buscaba cubrir una deuda histórica
El Acuerdo Ministerial 145-2026/SG fue publicado el 27 de abril de 2026 en el Diario de Centro América y tenía como objetivo crear las pautas generales para desarrollar la consulta al pueblo maya Ixil respecto al proyecto hidroeléctrico Palo Viejo.
En sus considerandos, el Ministerio de Energía y Minas reconocía expresamente que la consulta previa nunca fue realizada, pese a constituir una obligación derivada del Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la Constitución Política de la República y la jurisprudencia reiterada de la CC.
El acuerdo señalaba que la consulta tendría como finalidad restituir el derecho vulnerado del pueblo Ixil y alcanzar acuerdos vinculantes sobre las consecuencias, riesgos, medidas de mitigación, reparación, compensación y participación en los beneficios derivados de la instalación y operación del proyecto hidroeléctrico.
Asimismo, establecía que el proceso sería coordinado por el Ministerio de Energía y Minas, con participación de otras instituciones estatales, y reconocía como interlocutores legítimos a las autoridades representativas del pueblo maya Ixil de San Juan Cotzal, incluyendo a los B’oq’ol Q’esal Tenam K’usal, o Consejo de Principales.
También contemplaba que los acuerdos alcanzados tendrían carácter vinculante y serían incorporados al expediente administrativo del proyecto.
Con la suspensión provisional decretada por la CC, todas estas disposiciones quedan temporalmente sin aplicación mientras se resuelve definitivamente la acción constitucional.
La ausencia de consulta
La hidroeléctrica Palo Viejo fue autorizada originalmente mediante acuerdos ministeriales emitidos entre 2007 y 2018, que otorgaron derechos de uso de bienes de dominio público para su instalación en San Juan Cotzal.
Sin embargo, durante ese proceso nunca se realizó la consulta previa, libre e informada al pueblo maya Ixil, requisito establecido por el Convenio 169 de la OIT cuando proyectos de esta naturaleza pueden afectar directamente a pueblos indígenas.
Esa omisión dio origen a una prolongada disputa judicial impulsada por autoridades indígenas y comunidades de la región, quienes sostienen que el Estado autorizó y permitió la operación del proyecto sin garantizar uno de sus derechos colectivos fundamentales.
La propia Corte de Constitucionalidad había establecido anteriormente que la falta de consulta constituye una violación de carácter continuado, lo que significa que el Estado mantiene la obligación de reparar esa omisión incluso cuando el proyecto ya se encuentra en funcionamiento.
Con base en esa doctrina, el Ministerio de Energía y Minas emitió el Acuerdo 145-2026 para desarrollar una consulta a posteriori, es decir, cuando la hidroeléctrica ya opera desde hace varios años.
¿Qué implica la decisión de la CC?
La suspensión provisional no resuelve de manera definitiva la disputa legal, pero sí detiene el único procedimiento administrativo que buscaba materializar la consulta ordenada por la propia justicia constitucional.
Mientras la medida permanezca vigente, el Ministerio de Energía y Minas no podrá continuar con la implementación de las reglas aprobadas para convocar, desarrollar y concluir el proceso de consulta con las autoridades del pueblo Ixil.
Esto también retrasa cualquier posibilidad de discutir medidas de reparación, compensación o mitigación por los impactos denunciados por las comunidades, así como eventuales mecanismos de participación en los beneficios derivados del proyecto.
Además, la decisión reabre la discusión sobre la continuidad de un proyecto hidroeléctrico que opera desde hace años y sobre la exigencia de cumplir con el derecho de consulta.
Un precedente que trasciende el caso Ixil
El caso de Palo Viejo tiene implicaciones que van más allá del municipio de San Juan Cotzal, ya que, durante los últimos años, la Corte de Constitucionalidad ha emitido varias resoluciones relacionadas con proyectos extractivos e hidroeléctricos en territorios indígenas, reiterando que la consulta previa constituye una obligación estatal y no una facultad discrecional.
La suspensión del acuerdo obliga al Estado a buscar un nuevo mecanismo para cumplir con las sentencias que ordenan consultas cuando los proyectos ya se encuentran operando. Este es un escenario recurrente en Guatemala debido a que numerosas licencias fueron otorgadas sin respetar el procedimiento.
Para las autoridades indígenas Ixiles, la consulta representa el mecanismo con el cual el Estado debe reparar una violación histórica a sus derechos colectivos. Con la resolución adoptada por la mayoría de los magistrados de la CC, ese proceso queda nuevamente en pausa, prolongando el conflicto sobre el futuro del proyecto hidroeléctrico y los derechos del pueblo maya Ixil.
Este material se comparte con autorización de Prensa Comunitaria