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Ataques israelíes en el Líbano matan a decenas de personas, incluido un bebé y personal médico, a pesar del acuerdo de alto el fuego
12 de maig, per AuriEstados Unidos anunció que facilitará una nueva ronda de conversaciones entre Israel y el Líbano el jueves y el viernes en la sede del Departamento de Estado, en Washington D.C. Israel y el Líbano alcanzaron un acuerdo de alto el fuego temporal a mediados de abril, pero Israel continúa lanzando ataques mortales en territorio libanés. El Ministerio de Salud del Líbano informó el domingo que ataques israelíes registrados en apenas 24 horas dejaron 51 muertos, entre ellos dos trabajadores sanitarios. Desde el 2 de marzo, los ataques israelíes han matado a casi 3.000 personas en todo el Líbano. Asimismo, 1,2 millones de libaneses han tenido que abandonar sus hogares. El domingo, cientos de personas se congregaron para llorar la muerte de al menos ocho miembros de una familia libanesa desplazada que perdieron la vida cuando un bombardeo israelí alcanzó el edificio en el que se refugiaban. Entre los muertos se encontraba un bebé de seis meses. Estas fueron las palabras expresadas por Abu Saleh, quien asistió al funeral.
Abu Saleh: “¿Qué podemos decir? ¿Qué podemos decir sobre las masacres cometidas contra estas personas inocentes, estos civiles, estos creyentes puros, que se aferran a su tierra? Mi suegra, que Dios bendiga su alma, se aferraba a su tierra, así como también lo hacían sus hijos”.
Publicado originalmente en Democracy Now
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El horror de la violencia
12 de maig, per AuriLas comunidades nahuas de la Montaña baja de Guerrero han sufrido constantemente la violencia de los grupos de la delincuencia desde el 2015. Hombres, mujeres, niñas, niños y jóvenes han quedado bajo el fuego, sin que las autoridades implementen acciones contundentes para desarticular a estas organizaciones que mantienen en el limbo del horror a la población indígena indefensa.
Ante la ausencia de las autoridades, la delincuencia ha impuesto su ley con las balas y ahora con drones. Las incursiones de civiles armados en las comunidades indígenas son recurrentes y lo más grave es que no son atendidas por las autoridades. Optan por esconderse en los cerros y en las iglesias de las comunidades que pertenecen a la CRAC-PF y al Cipog-EZ.
Las tragedias pasan desapercibidas para las autoridades porque están ausentes y porque a la distancia los hechos se desvanecen. La gente llora por la impotencia de no ser atendido y porque no le dan crédito a su testimonio. Las niñas y niños se refugian en los brazos de sus mamás y ellas también son presas del temor de que las priven de la vida. Sus gritos se pierden en los lomeríos. Están solas, sin protección. Por eso su único consuelo es la denuncia pública y la súplica a las autoridades. “Nos están atacando a balazos y con drones artillados por los delincuentes que avanzan a pesar de que se topan con el Ejército”.
Los últimos hechos de violencia iniciaron el 2 de mayo de este año cuando asesinaron a dos personas de la comunidad de Alcozacán. El miércoles 6 continuó una serie de ataques contra las comunidades de Tula, Xicotlán, Acahuehuetlán y Alcozacán, pertenecientes Cipog-EZ. Ahí fueron asesinados Isaías Morales Lucas, Bernardino Hilario Ocotlán, Ernesto Hilario Ocotlán e Isacar Villalba Rosario, originarios de la comunidad de Tula. El 8 de mayo una señora de la comunidad de Xicotlán fue herida de bala.
A las 7:30 de la mañana de este 9 de mayo irrumpieron los delincuentes con drones artillados que sobrevolaron en la comunidad de Tula. Entraron bien armados con equipo táctico destruyendo todo a su paso. No les importó que había niñas y niños. Disparaban indiscriminadamente a quien le tocara. Desde los cerros cercanos, se atrincheraron para abrir fuego. Estaban algunos elementos del Ejército como a 200 metros, pero sólo fueron espectadores, mientras las personas corrían despavoridas. No se movilizaron para enfrentarlos o detener a los agresores. La Guardia Nacional, la Policía Estatal y el Ejército estuvieron en las comunidades solo para documentar la infamia. Se tomaron fotos, pero no protegieron a las ciudadanas ni a los ciudadanos. Los dejaron a su suerte.
Las imágenes son de terror. El ambiente es tenso. El estruendo de las balas hizo eco en sus casas. Las gallinas cacaraquearon para refugiarse y los perros aullaban. El polvo se levantaba como si fuera una confrontación abierta. En el cerro cercano a Tula un dron posó en la tierra. Lo que quedó del paisaje fueron los rastros de la violencia.
Las mujeres indígenas relataron: “nos quedamos en el monte sin poder dormir porque teníamos miedo de que llegaran los armados. Estábamos escondidas en silencio porque teníamos miedo de que nos fueran a encontrar”. A las 2:40 de la mañana varias familias se tuvieron que desplazar a la comunidad de Alcozacán para salvarse. Más de tres días consecutivos de agresiones no fueron suficientes para que los militares actuaran, más bien las dejaron abandonadas.
Los ataques continuaron en este Día de las Madres. No había nada qué festejar. Más bien, había gritos y llantos por los balazos y las bombas que lanzaban sobre las viviendas. La agresión era directa. Los delincuentes tiraban a matar. Las noches se han convertido en un infierno. “Nos hemos pasado huyendo, cargando en nuestras espaldas a nuestros pequeños hijos e hijas para escapar de las balas”, comentan con desesperación las mujeres.
El rugido de las armas de fuego azotaba las puertas de las viviendas. Las mamás escondían a sus hijos. La inenarrable escena de violencia fue devastadora. Querían correr, pero se contuvieron hasta que parara la balacera. La muerte ahora ronda en las veredas y en cualquier rincón de la casa. Una madre de familia de Tula cuenta que se salió a la una de la tarde porque en su comunidad les estaban tirando bombas y balazos con armas de alto poder.
“Saqué a mis gemelos como pude porque deshicieron mi puerta con los balazos, casi nos tocaba. Siguen ahí los delincuentes. Le solicito al gobierno que nos haga caso porque estamos sufriendo. Mis niños están sufriendo. Hay un miedo muy grande. Ya mataron a nuestros animales, están prendiendo el monte, están amenazando con que van a entrar. Las autoridades están viendo lo que está sucediendo, que por favor nos hagan caso. Los niños lloran, ya no pueden vivir bien en sus casas porque nos amenazan los de la delincuencia. Las mujeres y los niños no tenemos la culpa, defendemos al pueblo, no somos criminales”.
Entrada la noche más de 800 personas desplazadas estaban refugiadas en la iglesia de Alcozacán. El comisario municipal señaló que “las señoras, niñas, niños, madres, viudas y ancianos de 70 años, están resguardados en la iglesia. Nos están atacando en las comunidades de Acahuehuetlán, Xicotlán, Tula y ya vienen entrando a Alcozacán. Solicitamos a los tres niveles de gobierno que nos respalden. Ya marqué al 911, a la Guardia Nacional, a la presidenta de Chilapa; estamos esperando su apoyo inmediato desde Chilpancingo y a nivel federal. Necesitamos que inmediatamente llegue el gobierno. Le solicito a la presidenta Claudia Sheinbaum, a la gobernadora, que respondan, que hablen con nosotros. Esperamos su apoyo urgente”.
A los recientes episodios de violencia se suman la larga lista de crímenes que hasta hoy se han registrado 76 asesinatos y 25 desaparecidos. Lo peor es que varios niños han sido privados de la vida por los grupos de la delincuencia que quieren tener el control total de las comunidades y sus territorios. Por defender a sus pueblos nos ha costado la vida. Algunas comunidades han quedado deshabitadas por la violencia demencial e irrefrenable.
Las autoridades estatales y federales han dejado que los grupos de la delincuencia se expandan y actúen con total impunidad. En cambio, a la población indígena la han relegado y discriminado, dejando que ellos solos afronten este poder impune. En lugar de protegerlos, los criminalizan y argumentan con falacias que se trata de enfrentamientos entre grupos delincuenciales.
Para las comunidades indígenas de Chilapa la frase “primero los pobres” está muy lejos de que se haga realidad, porque siguen sometidos por los comerciantes y políticos. El gobierno municipal de Chilapa siempre ha estado controlado por familias ricas de la cabecera. Ha sido un bastión priista, de grupos caciquiles que en las últimas tres administraciones cambiaron de estafeta con el PRD. Sin embargo, los vicios son los mismos, reproducen los mismos esquemas de corrupción, nepotismo, maltrato y desatención a las comunidades indígenas. Continúa la inseguridad, la violencia y la delincuencia organizada. Los delitos no se investigan, mucho menos se castigan. La justicia es inaccesible para la población indígena y los crímenes de alto impacto quedan en la impunidad. Los casos de desapariciones y asesinatos de personas indígenas solo son reivindicados por sus familiares. Para la Fiscalía estos casos no cuentan porque no hay carpetas de investigación. Le cargan a las familias todo el peso de la investigación, además de interponer las denuncias en la cabecera municipal, se encargan de presentar pruebas y testigos. Ante el temor de que las consecuencias sean fatales por exigir justicia, las familias se resignan al silencio y a padecer el flagelo del miedo y la amenaza.
En la Montaña alta la violencia se extiende como la lumbre incontrolable de los cerros. La tarde de este domingo se suscitó un ataque armado en la comunidad de Huitzapula, municipio de Atlixtac. A las 6 de la tarde iniciaron los disparos desde los cerros, poco a poco se fueron acercando a la comunidad con drones explosivos. Cerca de las 10:30 de la noche ya estaban a 500 metros del centro del pueblo. La noche oscura aguarda sorpresas y secretos. En estas agresiones ya es común que los chispazos de luz iluminen la noche por los artefactos que explotan en el cerro. El terror parece instalarse en las comunidades de la Montaña, que ya no son nada tranquilas.
La población no tiene otra opción que pedir auxilio, sin embargo, las autoridades están ausentes. Nadie se da por enterado. Esperan órdenes superiores, sin éstas el aparato de seguridad del Estado no funciona. Las mismas autoridades que reciben los reportes ya se acostumbraron a sobrellevar los conflictos. Solo verifican si hay peligros inminentes o si está en riesgo la seguridad de algún funcionario. Fuera de estos agravantes la gente que teme ser agredida o que es reportada como asesinada o desparecida, tiene que esperar hasta que el elefante reumático de la justicia reaccione.
Antes de cerrar este artículo nos llegó información de Alcozacán de que hay 13 personas de Xicotlán que están reportadas como desaparecidas. Los familiares han tenido que organizarse para buscarlos. No lo pueden hacer con total libertad porque saben que se encuentran asediados por grupos de la delincuencia. La angustia es mayor porque las autoridades no acuden en su auxilio. Este domingo por la tarde hicieron un recorrido los militares en la comunidad de Tula pero no establecieron contacto con las familias agraviadas. Esperamos que las autoridades acudan al llamado de las comunidades y que puedan escuchar a las madres de familia que tienen mucho temor de que las agresiones continúen. Es importante atender a los familiares que reportaron la desaparición de sus hijos y hermanos, también se debe garantizar la atención a las víctimas de desplazamiento forzado. No se debe sesgar la información, ni desacreditar el trabajo de las organizaciones sociales que acompañan a las comunidades agraviadas. Para la construcción de la paz en Guerrero se tienen que desmontar las estructuras delincuenciales, es un imperativo legal perseguir a quienes atentan contra la vida y la seguridad de las personas y garantizar la protección de las comunidades y familias sometidas por la violencia criminal.
Centro de Derechos Humanos de la Montaña, Tlachinollan
Publicado originalmente en Tlachinollan
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CNI llama a acción global ante ataques y desplazamientos contra comunidades del CIPOG-EZ
12 de maig, per AuriCiudad de México | Desinformémonos. El Congreso Nacional Indígena convocó a una Acción Global “¡Alto a la guerra contra el CIPOG-EZ y los pueblos originarios!” para denunciar la violencia contra comunidades del Consejo Indígena y Popular de Guerrero-Emiliano Zapata, que enfrentan agresiones armadas, desplazamiento forzado y ataques con drones en la Montaña Baja de Guerrero.
En un pronunciamiento difundido este 11 de mayo, el CNI llamó a pueblos, organizaciones, colectivos e individuos de México y otros países a realizar acciones de solidaridad, jornadas informativas, mítines y denuncias públicas para exigir el cese de la violencia contra las comunidades indígenas organizadas en el CIPOG-EZ.
El organismo señaló que comunidades como Tula, Xicotlán, Acahuehuetlán y Alcozacán viven desde hace años hostigamiento armado, terror y desplazamiento atribuidos al grupo criminal “Los Ardillos”, al que acusó de actuar “bajo la protección y complicidad de los distintos niveles de gobierno y sus fuerzas de seguridad”.
De acuerdo con el pronunciamiento, en días recientes se intensificaron las agresiones mediante ataques armados y bombardeos con drones, lo que provocó el desplazamiento de cientos de familias indígenas. El CNI informó que hasta ahora suman 76 integrantes del CIPOG-EZ asesinados y 25 desaparecidos. “La violencia que viven las comunidades pertenecientes al CIPOG-EZ es una muestra brutal de la guerra contra los pueblos originarios que defienden su territorio, su autonomía y la vida”, sostuvo.
A continuación el comunicado completo:
A los pueblos de México y el mundo,
A las organizaciones sociales, colectivos e individuos solidarios,
A las Redes de Resistencia y Rebeldía,
A la Sexta Nacional e Internacional,
A l@s firmantes de Una Declaración por la Vida en los cinco continentes,
A la Europa Insumisa, Digna y Rebelde,
A los organismos defensores de derechos humanos,
A quienes luchan por la vida y la dignidad:
Desde el Congreso Nacional Indígena denunciamos la grave situación de violencia que enfrentan nuestras compañeras y compañeros del Consejo Indígena y Popular de Guerrero-Emiliano Zapata, ante lo que convocamos a realizar la Acción Global ¡ALTO A LA GUERRA CONTRA EL CIPOG-EZ Y LOS PUEBLOS ORIGINARIOS!
De acuerdo con sus calendarios y geografías llamamos de manera urgente a los pueblos, organizaciones, colectivos e individuos de abajo y a la izquierda de México y del mundo a realizar acciones de solidaridad, de agitación y denuncia, mítines, pronunciamientos, jornadas informativas, manifestaciones, actividades culturales y todo lo que esté a su alcance para exigir que se detenga la guerra contra de nuestrxs compañerxs del CIPOG-EZ.
El pasado 9 de mayo denunciamos que las comunidades de la Montaña Baja de Guerrero, entre ellas Tula, Xicotlán, Acahuehuetlán y Alcozacán, viven desde hace años una situación de violencia, hostigamiento armado, desplazamiento forzado y terror impuesto por el grupo criminal “Los Ardillos”, actuando bajo la protección y complicidad de los distintos niveles de gobierno y sus fuerzas de seguridad.
En días recientes, los ataques se han intensificado mediante agresiones armadas y bombardeos con drones contra comunidades pertenecientes al CIPOG-EZ, provocando el desplazamiento de cientos de familias indígenas, poniendo en riesgo la vida de mujeres, niñas, niños y personas mayores. Con dolor observamos las imágenes, videos y testimonios que documentan la violencia que azota la región de la Montaña de Guerrero. Hasta ahora, son ya 76 integrantes del CIPOG- EZ asesinados y 25 más permanecen desaparecidos.
La violencia que viven las comunidades pertenecientes al CIPOG-EZ es una muestra brutal de la guerra contra los pueblos originarios que defienden su territorio, su autonomía y la vida.
ATENTAMENTE
11 DE MAYO DE 2026
POR LA RECONSTITUCIÓN INTEGRAL DE NUESTROS PUEBLOS
NUNCA MÁS UN MÉXICO SIN NOSOTROS
CONGRESO NACIONAL INDÍGENA
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Bienestar social en comunidades indígenas no debe medirse únicamente con el ingreso: Investigación IBERO
11 de maig, per AuriMientras en las ciudades el bienestar suele asociarse con ingresos, consumo o éxito individual, en muchas comunidades indígenas de Oaxaca la idea de “bienestar” se ve como un aspecto colectivo. Así lo muestra una investigación longitudinal realizada por el Dr. Oscar A. Martínez Martínez, investigador del EQUIDE y del Departamento de Ciencias Sociales y Políticas de la Universidad Iberoamericana (IBERO).
En la investigación longitudinal (2015-02025) en distintos municipios indígenas de Oaxaca, muestra que, aunque dimensiones tradicionales como educación, empleo e ingresos siguen siendo fundamentales, el bienestar en contextos indígenas tiene un sentido mucho más colectivo y comunitario.
Elementos como la reciprocidad, la relación con la naturaleza, la espiritualidad y las redes de apoyo aparecen como componentes centrales para tener bienestar.
“En la comunidad hay más paz; todos nos ayudamos y todos trabajamos juntos”, relató uno de los participantes del estudio. Otro resumió el valor de la vida comunitaria al afirmar: “No necesitamos grandes cosas para ser felices en mi comunidad”.
El estudio encuentra que existen alto rezagos educativos. En muchas localidades persisten barreras estructurales: ausencia de escuelas secundarias, altos costos de traslado y desigualdad de género en el acceso educativo.
Varias mujeres entrevistadas señalaron que en generaciones anteriores se privilegiaba la educación de los hombres sobre la de las mujeres. A pesar de esto último, la educación se sigue considerando como el principal camino para mejorar las condiciones de vida.
A ello se suman problemas económicos persistentes. En numerosas comunidades las oportunidades laborales son escasas y dependen principalmente de la agricultura y la producción artesanal.
Los participantes señalaron que los ingresos apenas alcanzan para cubrir necesidades básicas y reclamaron mayor apoyo gubernamental para el campo y la comercialización de productos locales.
El acceso a servicios de salud apareció como otra de las principales preocupaciones. En varias localidades no hay clínicas o estas carecen de médicos, medicamentos y equipo básico. Frente a ello, muchas comunidades mantienen el uso de medicina tradicional basada en hierbas y conocimientos ancestrales transmitidos entre generaciones.
Uno de los cambios más alarmantes detectados por la investigación fue la creciente escasez de agua. Habitantes de distintas comunidades reportaron largos periodos sin suministro y vincularon el problema con el cambio climático y la expansión del cultivo de maguey para la producción de mezcal.
Según los testimonios, la sobreexplotación del suelo y la deforestación han comenzado a alterar los ciclos naturales y aumentar la erosión.
“Nos falta agua, no ha llovido”, relató una mujer entrevistada. Otro habitante explicó que hay casas que pueden pasar semanas o incluso meses sin acceso regular al agua potable.
La desigualdad digital también forma parte de las brechas detectadas. Aunque el acceso a internet y telefonía es considerado indispensable para el desarrollo comunitario, muchas localidades carecen de infraestructura o no pueden costear el servicio.
Algunos participantes señalaron que tener una computadora resulta inútil si no existe conexión estable o recursos para pagar internet.
En contraste con estas carencias, el estudio destaca la fortaleza del capital social comunitario. Prácticas tradicionales como el tequio —trabajo colectivo para beneficio común— y la Guelaguetza —apoyo mutuo entre familias y vecinos— siguen funcionando como mecanismos de solidaridad y resolución de problemas.
Las comunidades también expresaron una profunda relación espiritual y cultural con la naturaleza. La tierra, el agua y el bosque no son vistos únicamente como recursos económicos, sino como parte esencial de la vida comunitaria y del equilibrio colectivo.
Para muchas comunidades oaxaqueñas, tener bienestar implica mantener la armonía con la comunidad, la naturaleza y las tradiciones, incluso en medio de condiciones persistentes de desigualdad y abandono institucional.
Los hallazgos muestran que el bienestar indígena no puede entenderse únicamente desde indicadores económicos convencionales, por lo cual es importante que los organismos oficiales que midan este concepto tengan presente la forma de entenderlo para estas comunidades.
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Sudamérica registró la mayor pérdida de bosques del planeta en la última década
11 de maig, per AuriLos bosques siguen desapareciendo. No al ritmo apocalíptico que se temía en los años noventa, quizá, pero sí a un nivel preocupante, impulsado por la agricultura y la urbanización y agravado por el cambio climático. Sudamérica registró la mayor pérdida neta del planeta en la última década y, pese a años de compromisos internacionales, la ONU advierte que el mundo sigue lejos de detener y revertir la deforestación para 2030.
Sudamérica perdió más bosques que cualquier otra región del mundo entre 2015 y 2025, según un nuevo informe de las Naciones Unidas. En una década, la región vio desaparecer unos 41 millones de hectáreas, un promedio de 4,10 millones cada año.
La pérdida incluye más de diez millones de hectáreas de bosques primarios: ecosistemas antiguos, densos y difíciles de reemplazar, esenciales para la biodiversidad, el almacenamiento de carbono y la regulación del clima.
Una brecha mundial
Actualmente los bosques ocupan un lugar central en los esfuerzos mundiales contra el cambio climático y la pérdida de biodiversidad. Los gobiernos han prometido detener y revertir la deforestación para 2030, mientras científicos y organismos internacionales subrayan el papel esencial de los bosques para almacenar carbono, regular el agua y sostener millones de medios de vida.
Sin embargo, el informe* expone la brecha entre los compromisos políticos y la realidad sobre el terreno: la meta de aumentar la superficie forestal mundial en un 3% para 2030, establecida en el Plan Estratégico de las Naciones Unidas para los Bosques, sigue fuera de rumbo.
“Los bosques se encuentran entre los recursos naturales más vitales de nuestro planeta”, señala el Secretario General António Guterres en el prólogo, donde advierte que enfrentan crecientes amenazas derivadas de “la deforestación, el aumento de las temperaturas, la incertidumbre económica y las divisiones geopolíticas”.

© Unsplash/Marita Kavelashvili Las altas montañas de Adjara, Georgia. No todo lo verde es bosque
Aunque la pérdida neta de bosques a nivel mundial sigue siendo muy inferior a la registrada en los años noventa, el informe señala que el ritmo volvió a aumentar en la última década. Entre 2015 y 2025, el planeta perdió más de 40 millones** de hectáreas de bosque, frente a una pérdida anual promedio menor en la década anterior.
La pérdida de bosques primarios, sin embargo, se redujo de forma significativa respecto del periodo anterior. Aun así, estos ecosistemas especialmente valiosos siguen desapareciendo a un ritmo de 1,61 millones de hectáreas al año.
Un bosque primario no es simplemente un grupo de árboles viejos. Es un sistema vivo que ha evolucionado durante siglos, capaz de almacenar más carbono, sostener mayor biodiversidad, regular mejor el agua y resistir con más fuerza sequías, incendios y plagas que muchos bosques jóvenes o plantaciones recientes.
En la práctica, esto significa que, aunque los bosques reforestados puedan compensar estadísticamente la pérdida de bosques antiguos, no pueden reproducir su biodiversidad ni su capacidad de almacenamiento de carbono a corto plazo.

Climate Visuals Countdown/Marcelo Perez del Carpio Una de las principales causas de la deforestación en Bolivia es la expansión de la agricultura mecanizada. La agricultura como la principal causa
La expansión agrícola continúa siendo el principal motor de la deforestación a nivel mundial.
La demanda de alimentos, ganado, cultivos comerciales y leña sigue empujando la frontera forestal en regiones de África, Sudamérica y Asia.
El crecimiento urbano, el desarrollo de infraestructuras y el aumento de la población también incrementan la presión sobre los bosques.
Por eso, advierte el informe, proteger los bosques no depende solo de las políticas forestales: también exige decisiones en otros sectores, especialmente agricultura, energía, transporte y planificación territorial.

© PNUD en Bielorrusia Incendio forestal en Bielorrusia. La amenaza del cambio climático
A la presión humana se suma una amenaza cada vez mayor: el cambio climático.
Incendios forestales, sequías, olas de calor, plagas y enfermedades están afectando cada vez más a los ecosistemas forestales, incluso en regiones donde la deforestación se ha estabilizado.
El informe alerta de que los riesgos climáticos están creciendo más rápido que la capacidad de respuesta de muchos países.
Asimismo, aunque los bosques siguen absorbiendo grandes cantidades de carbono, el informe advierte que esa función podría debilitarse. En 2023, el sumidero global de carbono terrestre cayó a su nivel más bajo en dos décadas, una señal de que algunos ecosistemas naturales podrían estar perdiendo capacidad para absorber las emisiones que calientan el planeta.
La financiación sigue lejos de lo necesario
El informe identifica también una enorme brecha financiera.
La financiación mundial destinada a la gestión forestal sostenible alcanzó 84.000 millones de dólares en 2023, muy por debajo de los 300.000 millones anuales que serían necesarios para 2030.
La situación es especialmente difícil en países de ingresos bajos y medios, donde los bosques enfrentan fuertes presiones económicas y existen menos recursos para protegerlos.

© Unsplash/James Wheeler Una mujer y un niño caminan por un bosque en British Columbia Ridge, Canadá. Progreso, pero no suficiente
El informe no es completamente sombrío. En general, a nivel mundial hay más áreas protegidas, mejores sistemas de monitoreo, programas de restauración y países que han fortalecido sus políticas forestales.
Por ejemplo, en América Latina, el informe también recoge avances en algunos países de la región en áreas como restauración forestal, monitoreo y gestión de datos – incluidos Brasil, Chile, Colombia y Costa Rica- así como reformas vinculadas a la participación y reconocimiento de Pueblos indígenas y comunidades locales en países como México, Bolivia y Guatemala.
El informe también destaca que cada vez más gobiernos integran los bosques en sus estrategias climáticas y de desarrollo, mientras aumentan los compromisos de restauración forestal en distintas regiones del mundo.
Pero el avance sigue siendo insuficiente. De las 26 metas forestales evaluadas, solo siete se consideran ampliamente encaminadas. Dos de las más importantes – revertir la pérdida de bosques y erradicar la pobreza extrema entre las poblaciones que dependen de ellos – siguen fuera de rumbo.
*El Informe 2026 sobre los Objetivos Forestales Mundiales ofrece la evaluación global más reciente sobre los avances en la implementación de los seis Objetivos Forestales Mundiales y sus 26 metas asociadas del Plan Estratégico de las Naciones Unidas para los Bosques 2017–2030.
** La cifra de más de 40 millones de hectáreas corresponde a una pérdida neta mundial, es decir, el balance entre regiones que perdieron bosques y otras donde la superficie forestal aumentó. Entre 2015 y 2025, Sudamérica perdió en promedio 4,10 millones de hectáreas al año y África 2,96 millones, mientras que Asia ganó 1,62 millones, Europa 1,43 millones y Oceanía 140.000 hectáreas anuales.
Publicado originalmente en Noticias ONU