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Asesinan a madre e hija buscadoras en Guanajuato
12 de maig, per Admin2Ciudad de México | Desinformémonos. Patricia Acosta Rangel y Katia Citlalli Jáuregui Acosta, madre e hija buscadoras del colectivo Salamanca Unidos Buscando Desaparecidos, fueron asesinadas el pasado 9 de mayo en Guanajuato, en un ataque armado.
Las dos mujeres se unieron al colectivo de búsqueda para encontrar a Miguel Ángel Jáuregui, hijo y hermano desaparecido en febrero de 2024 y localizado sin vida en una fosa clandestina en 2025. Sin embargo, ambas continuaron acompañando a otras familias buscadoras.
«Mientras el país publica flores y felicitaciones por el Día de las Madres, en México hay madres que pasan el 10 de mayo buscando a sus hijos desaparecidos… y ahora también siendo asesinadas. Y lo más grave, este no es un caso aislado. Ya son varias madres buscadoras asesinadas en México por exigir verdad y justicia», denunció el colectivo Las Víboras en el Desierto.
Por su parte, la Red Nacional de Defensoras de Derechos Humanos en México llamó a las autoridades a investigar el crimen «de manera pronta, diligente y con perspectiva de género, considerando su labor de búsqueda como una línea central dentro de la investigación».
Las defensoras de la Red también demandaron que se garantice la seguridad de la familia de las dos mujeres, así como de todas las familias buscadoras y defensores de derechos humanos en el país.

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Meloni afectada por el genocidio y la decadencia de Trump
12 de maig, per Admin2La derecha italiana no cambia de piel: cambia de tono. Y cuando cambia de tono hay que preguntarse por qué. El distanciamiento de Giorgia Meloni respecto a Israel —y, con todavía más cautela, respecto a Donald Trump— no nace de una conversión moral repentina. No es el resultado de una reflexión sobre la devastación de Gaza o sobre la escalada regional. Es un movimiento político dictado por la dificultad.
Meloni, desde el día de su elección, jugó una carta muy precisa: el atlantismo como instrumento de aceptación internacional. Para una dirigente proveniente de la tradición posfascista italiana, el problema de la credibilidad frente a las élites occidentales era central. Y ella lo resolvió de la manera más clásica posible: mostrando una fidelidad absoluta a la OTAN, al pacto atlántico y a la línea de Washington.
Lo hizo ya durante la presidencia de Joe Biden. Mientras una parte de su base seguía cultivando retóricas soberanistas y “antisistema”, Meloni consolidaba su papel dentro de la arquitectura occidental: apoyo total a Ucrania, aumento del gasto militar, adhesión disciplinada a las estrategias de la OTAN y relación privilegiada con Estados Unidos. A cambio obtenía lo que buscaba: legitimidad internacional.
El atlantismo, para Meloni, nunca fue un detalle diplomático. Fue el certificado de normalización de la derecha italiana.
Pero el problema es que hoy el escenario cambió. Trump no es simplemente un aliado incómodo: es el punto de referencia de una internacional negra que conecta a las nuevas derechas radicales occidentales, desde los republicanos trumpistas hasta los gobiernos nacional-conservadores europeos. Meloni forma parte de ese espacio político. Forma parte ideológicamente, culturalmente y a través de las redes internacionales construidas en los últimos años. No puede simplemente fingir que eso no existe.
Y es precisamente esa pertenencia la que hoy la pone en dificultades.
Porque las políticas exteriores de Trump —sobre todo después de la escalada contra Irán y del respaldo cada vez más agresivo a la línea israelí— no gozan de un consenso real en Italia. La sociedad italiana, mucho más de lo que cuentan los grandes medios, percibe con inquietud el riesgo de una guerra ampliada y observa con creciente hostilidad la devastación de Gaza.
Entonces Meloni se ve obligada a adaptarse. No puede romper realmente con Estados Unidos, porque Italia sigue estructuralmente subordinada al eje atlántico en el plano militar, económico y geopolítico. Y tampoco puede romper completamente con Trump, porque Trump representa una parte importante del bloque político internacional al que pertenece también su derecha.
Por eso elige una posición intermedia: tomar más distancia de Israel que de Estados Unidos.
Es una distinción táctica. Criticar abiertamente a Trump significaría agrietar la relación con ese universo reaccionario global que también contribuyó a su ascenso político. Pero mostrar cierta frialdad hacia Israel le permite intentar recuperar consenso interno sin cuestionar realmente la alianza atlántica.
Incluso la defensa del Papa frente a los ataques trumpistas debe leerse dentro de esta lógica. Cuando sectores cercanos a la nueva derecha estadounidense comenzaron a atacar frontalmente al Papa León XIV y al Vaticano por sus posiciones sobre la paz, Gaza y las personas migrantes, Meloni eligió colocarse del lado del pontífice. No para romper con Washington, sino porque sabe que en Italia atacar frontalmente al Papa sigue siendo políticamente riesgoso, sobre todo para una dirigente que construyó parte de su imagen alrededor de las “raíces cristianas”.
Hay además otro elemento decisivo: la movilización pro Palestina.
En Italia, durante los últimos meses, se desarrolló una movilización enorme y transversal. Manifestaciones, ocupaciones universitarias, marchas, campañas de boicot, pronunciamientos públicos de artistas, estudiantes y trabajadores. La solidaridad con Gaza atravesó sectores sociales mucho más amplios que los tradicionalmente militantes. Y eso incidió en el clima político del país.
También algunos episodios simbólicos aceleraron este desplazamiento. La agresión ocurrida en Roma el 25 de abril, cuando un joven cercano a la Brigada Judía atacó a dos militantes de la Associazione Nazionale Partigiani d’Italia durante las celebraciones de la Liberación, tuvo un fuerte impacto público y político. No solamente por la violencia del episodio, sino porque mostró de manera brutal una fractura ya evidente: la identificación cada vez más agresiva entre el apoyo a Israel y el intento de deslegitimar o intimidar las voces solidarias con Palestina, incluso dentro de un espacio simbólico como el 25 de abril antifascista.
Ese episodio contribuyó a volver todavía más difícil, incluso para el gobierno, mantener una posición totalmente alineada sin pagar un costo político.
Meloni no encabezó este giro. Llega tarde y llega de manera tenue, ambigua y calculada. Pero intenta aprovecharlo. Después de meses de apoyo casi total a la línea israelí, hoy intenta reposicionarse aprovechando el cambio de la opinión pública. Es una maniobra astuta: tomar una distancia limitada de Israel cuando el costo político del apoyo incondicional comienza a volverse demasiado alto.
Además, las encuestas ya no son las del triunfo inicial. Después del referéndum sobre la justicia y en medio de una situación económica cada vez más frágil, Meloni sabe que la guerra permanente no moviliza consenso. Al contrario: corre el riesgo de arrastrarla hacia abajo junto con Trump.
Por eso hoy baja el tono, corrige el lenguaje e intenta parecer más europea y más prudente. También porque el único nacionalismo todavía viable dentro de las clases dirigentes italianas es ya el europeo: el bloque de los “voluntarios”, la defensa común, la Europa-fortaleza como espacio geopolítico autónomo pero siempre occidental.
Pero sería un error leer esta fase como un giro real. La estructura política del melonismo sigue siendo la misma: atlantismo, rearme, seguridad y fidelidad al orden colonial occidental. Meloni no está rompiendo con Estados Unidos ni con la internacional negra de la que forma parte. Simplemente está tratando de no hundirse junto a Trump mientras una parte cada vez mayor de la sociedad italiana toma distancia de la guerra y de quienes la sostienen.
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Gobiernos federal y de Guerrero «siguen sin actuar» para proteger a comunidades desplazadas: CNI
12 de maig, per Admin2Ciudad de México | Desinformémonos. A pesar de «los cruentos bombardeos» en las comunidades nahuas de Tula, Xicotlán, Acahuehuetlán y Alcozacán por parte del grupo criminal Los Ardillos, «los gobiernos federal y del estado siguen sin actuar, sin otorgar protección a dichas comunidades pero simulando que lo hacen», denunció el Congreso Nacional Indígena, tras la prolongación de los ataques que desde el 6 de mayo han desplazado a miles de familias del Concejo Indígena y Popular de Guerrero-Emiliano Zapata (CIPOG-EZ), en la Montaña Baja de Guerrero.
«El gobierno del estado y el gobierno municipal no protegen a su población, protegen a un cartel criminal. Mientras tanto, el ejército mexicano y la Guardia Nacional, de la mano de Francisco Rodríguez (subsecretario de Desarrollo Político y Social), dicen que no pueden acceder a las comunidades violentadas porque pobladores de Chilapa no se los permiten, sin embargo, no es cierto que se trate de pobladores, se trata de Los Ardillos; y no es cierto que no puedan pasar, no quieren hacerlo», aseguró el CNI.
Los pueblos acusaron que la finalidad de la inacción por parte de las autoridades es «dar tiempo» a que Los Ardillos desarticulen la Policía Comunitaria para así tomar el control territorial de las comunidades del CIPOG-EZ.
Como resultado de los ataques, al menos cinco personas han sido asesinadas, entre ellas Abraham Jiménez Chautla, originario de Alcozacán, y José Guadalupe Ahuejote Xanteco y Victor Ahuejote Arribeño, ambos de Xicotlán.
El CNI responsabilizó de la violencia a la gobernadora de Guerrero, Evelyn Salgado Pineda, al gobierno federal encabezado por Claudia Sheinbaum, al ejército mexicano, a la Guardia Nacional y al gobierno municipal de Chilapa, y exigió la intervención inmediata de las autoridades para inhibir los ataques de Los Ardillos, desarticular a dicho cártel y proteger a las comunidades del CIPOG-EZ.
Finalmente, el Congreso demandó la presentación con vida de las personas desaparecidas, castigo a los responsables materiales e intelectuales de la violencia contra las comunidades del CIPOG-EZ, y el respeto a la autonomía y organización de los pueblos originarios.
A continuación el comunicado completo:
A los pueblos de México y del mundo
A los organismos y colectivos defensores de derechos humanos
A las Redes de Resistencia y Rebeldía
A la Sexta Nacional e Internacional
A l@s firmantes de Una Declaración por la Vida en los cinco continentes
A la Europa Insumisa, Digna y Rebelde
A los medios libres e independientes
A quienes caminan la palabra de la vidaDesde el Congreso Nacional Indígena denunciamos con profunda indignación y urgencia que continúa la guerra contra nuestras compañeras y compañeros del Concejo Indígena y Popular de Guerrero-Emiliano Zapata en la Montaña Baja de Guerrero, manifestando que a pesar de los cruentos bombardeos en contra de las comunidades de Tula, Xicotlán, Acahuehuetlán y Alcozacán que desde el 6 de mayo son ejecutados por el grupo criminal Los Ardillos y que han provocado terror y el desplazamiento masivo de la población civil de dichas comunidades, los gobiernos federal y del estado siguen sin actuar, sin otorgar protección a dichas comunidades pero simulando que lo hacen, con la finalidad de que pueda ser eliminada la Policía Comunitaria y se cause la mayor destrucción posible para colocar bajo el control del grupo criminal el territorio que corresponde a las comunidades del CIPOG-EZ.
Evelyn Salgado, gobernadora del estado de Guerrero, miente. Francisco Rodríguez Cisneros, subsecretario de desarrollo político y social, miente. Mercedes Carballo Chino, presidenta municipal de Chilapa de Álvarez y cuñada de Celso Ortega, líder de Los Ardillos, miente. El gobierno del estado y el gobierno municipal no protegen a su población, protegen a un cartel criminal. Mientras tanto, el Ejército Mexicano y la Guardia Nacional, de la mano de Francisco Rodríguez dicen que no pueden acceder a las comunidades violentadas porque pobladores de Chilapa no se los permiten, sin embargo, no es cierto que se trate de pobladores, se trata de Los Ardillos; y no es cierto que no puedan pasar, no quieren hacerlo para, repetimos, dar tiempo a que Los Ardillos acaben con la Policía Comunitaria y tomen el control del territorio.
Al momento en que se publica este comunicado, la Policía Comunitaria-Pueblos Fundadores, perteneciente a las comunidades del CIPOG-EZ, sigue resistiendo heroicamente a Los Ardillos, en cumplimiento de las funciones que las corporaciones oficiales de seguridad se niegan a realizar. Mientras que hace unas horas, la población desplazada fue expulsada de Alcozacán, comunidad en la que se había refugiado para escapar de los criminales; huyendo hacia los cerros, barrancos y cuevas de la región, con la consecuente crisis humanitaria que esto implica.
Denunciamos con profundo dolor el asesinato del compañero Abraham Jiménez Chautla, originario de Alcozacán, quien cayó durante esta nueva ofensiva criminal; como también denunciamos la localización de cuatro cuerpos sin vida en la carretera Chilapa–Tlapa esta mañana, habiendo sido ya identificados los cuerpos de José Guadalupe Ahuejote Xanteco y Victor Ahuejote Arribeño, ambos de Xicotlán.
Responsabilizamos directamente a la gobernadora de Guerrero, Evelyn Salgado Pineda, al gobierno federal encabezado por Claudia Sheinbaum, al Ejército Mexicano, a la Guardia Nacional y al gobierno municipal de Chilapa, por los actos señalados. Su inacción tiene como finalidad que Los Ardillos tomen el control de las comunidades del CIPOG-EZ para facilitar el despojo capitalista en nuestros pueblos.
Exigimos:
- La actuación inmediata del Ejército Mexicano y la Guardia Nacional para inhibir los ataques de los ardillos, desarticular a dicho cartel y proteger a las comunidades del CIPOG-EZ
- Atención inmediata a las necesidades de la población desplazada y garantías para el retorno a sus comunidades de origen
- Presentación con vida de las personas desaparecidas
- Castigo a los responsables materiales e intelectuales de los crímenes cometidos contra las comunidades del CIPOG-EZ
- Respeto a la autonomía y organización de los pueblos originarios
Llamamos urgentemente a los pueblos, organizaciones, colectivos, medios libres y personas solidarias de México y del mundo a realizar acciones urgentes de denuncia, movilización, pronunciamiento y solidaridad en sus calendarios y geografías.
ATENTAMENTE
11 de mayo de 2026
POR LA RECONSTITUCIÓN INTEGRAL DE NUESTROS PUEBLOS
NUNCA MÁS UN MÉXICO SIN NOSOTROS
CONGRESO NACIONAL INDÍGENA
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Sudamérica registró la mayor pérdida de bosques del planeta en la última década
12 de maig, per Admin2Foto: Actualmente los bosques ocupan un lugar central en los esfuerzos mundiales contra el cambio climático y la pérdida de biodiversidad. (Unep/Thomas Mendel)
Los bosques siguen desapareciendo. No al ritmo apocalíptico que se temía en los años noventa, quizá, pero sí a un nivel preocupante, impulsado por la agricultura y la urbanización y agravado por el cambio climático. Sudamérica registró la mayor pérdida neta del planeta en la última década y, pese a años de compromisos internacionales, la ONU advierte que el mundo sigue lejos de detener y revertir la deforestación para 2030.
Sudamérica perdió más bosques que cualquier otra región del mundo entre 2015 y 2025, según un nuevo informe de las Naciones Unidas. En una década, la región vio desaparecer unos 41 millones de hectáreas, un promedio de 4,10 millones cada año.
La pérdida incluye más de diez millones de hectáreas de bosques primarios: ecosistemas antiguos, densos y difíciles de reemplazar, esenciales para la biodiversidad, el almacenamiento de carbono y la regulación del clima.
Una brecha mundial
Actualmente los bosques ocupan un lugar central en los esfuerzos mundiales contra el cambio climático y la pérdida de biodiversidad. Los gobiernos han prometido detener y revertir la deforestación para 2030, mientras científicos y organismos internacionales subrayan el papel esencial de los bosques para almacenar carbono, regular el agua y sostener millones de medios de vida.
Sin embargo, el informe* expone la brecha entre los compromisos políticos y la realidad sobre el terreno: la meta de aumentar la superficie forestal mundial en un 3% para 2030, establecida en el Plan Estratégico de las Naciones Unidas para los Bosques, sigue fuera de rumbo.
“Los bosques se encuentran entre los recursos naturales más vitales de nuestro planeta”, señala el Secretario General António Guterres en el prólogo, donde advierte que enfrentan crecientes amenazas derivadas de “la deforestación, el aumento de las temperaturas, la incertidumbre económica y las divisiones geopolíticas”.

© Unsplash/Marita Kavelashvili Las altas montañas de Adjara, Georgia. No todo lo verde es bosque
Aunque la pérdida neta de bosques a nivel mundial sigue siendo muy inferior a la registrada en los años noventa, el informe señala que el ritmo volvió a aumentar en la última década. Entre 2015 y 2025, el planeta perdió más de 40 millones** de hectáreas de bosque, frente a una pérdida anual promedio menor en la década anterior.
La pérdida de bosques primarios, sin embargo, se redujo de forma significativa respecto del periodo anterior. Aun así, estos ecosistemas especialmente valiosos siguen desapareciendo a un ritmo de 1,61 millones de hectáreas al año.
Un bosque primario no es simplemente un grupo de árboles viejos. Es un sistema vivo que ha evolucionado durante siglos, capaz de almacenar más carbono, sostener mayor biodiversidad, regular mejor el agua y resistir con más fuerza sequías, incendios y plagas que muchos bosques jóvenes o plantaciones recientes.
En la práctica, esto significa que, aunque los bosques reforestados puedan compensar estadísticamente la pérdida de bosques antiguos, no pueden reproducir su biodiversidad ni su capacidad de almacenamiento de carbono a corto plazo.

Climate Visuals Countdown/Marcelo Perez del Carpio Una de las principales causas de la deforestación en Bolivia es la expansión de la agricultura mecanizada. La agricultura como la principal causa
La expansión agrícola continúa siendo el principal motor de la deforestación a nivel mundial.
La demanda de alimentos, ganado, cultivos comerciales y leña sigue empujando la frontera forestal en regiones de África, Sudamérica y Asia.
El crecimiento urbano, el desarrollo de infraestructuras y el aumento de la población también incrementan la presión sobre los bosques.
Por eso, advierte el informe, proteger los bosques no depende solo de las políticas forestales: también exige decisiones en otros sectores, especialmente agricultura, energía, transporte y planificación territorial.

© PNUD en Bielorrusia Incendio forestal en Bielorrusia. La amenaza del cambio climático
A la presión humana se suma una amenaza cada vez mayor: el cambio climático.
Incendios forestales, sequías, olas de calor, plagas y enfermedades están afectando cada vez más a los ecosistemas forestales, incluso en regiones donde la deforestación se ha estabilizado.
El informe alerta de que los riesgos climáticos están creciendo más rápido que la capacidad de respuesta de muchos países.
Asimismo, aunque los bosques siguen absorbiendo grandes cantidades de carbono, el informe advierte que esa función podría debilitarse. En 2023, el sumidero global de carbono terrestre cayó a su nivel más bajo en dos décadas, una señal de que algunos ecosistemas naturales podrían estar perdiendo capacidad para absorber las emisiones que calientan el planeta.
La financiación sigue lejos de lo necesario
El informe identifica también una enorme brecha financiera.
La financiación mundial destinada a la gestión forestal sostenible alcanzó 84.000 millones de dólares en 2023, muy por debajo de los 300.000 millones anuales que serían necesarios para 2030.
La situación es especialmente difícil en países de ingresos bajos y medios, donde los bosques enfrentan fuertes presiones económicas y existen menos recursos para protegerlos.

© Unsplash/James Wheeler Una mujer y un niño caminan por un bosque en British Columbia Ridge, Canadá. Progreso, pero no suficiente
El informe no es completamente sombrío. En general, a nivel mundial hay más áreas protegidas, mejores sistemas de monitoreo, programas de restauración y países que han fortalecido sus políticas forestales.
Por ejemplo, en América Latina, el informe también recoge avances en algunos países de la región en áreas como restauración forestal, monitoreo y gestión de datos – incluidos Brasil, Chile, Colombia y Costa Rica- así como reformas vinculadas a la participación y reconocimiento de Pueblos indígenas y comunidades locales en países como México, Bolivia y Guatemala.
El informe también destaca que cada vez más gobiernos integran los bosques en sus estrategias climáticas y de desarrollo, mientras aumentan los compromisos de restauración forestal en distintas regiones del mundo.
Pero el avance sigue siendo insuficiente. De las 26 metas forestales evaluadas, solo siete se consideran ampliamente encaminadas. Dos de las más importantes – revertir la pérdida de bosques y erradicar la pobreza extrema entre las poblaciones que dependen de ellos – siguen fuera de rumbo.
*El Informe 2026 sobre los Objetivos Forestales Mundiales ofrece la evaluación global más reciente sobre los avances en la implementación de los seis Objetivos Forestales Mundiales y sus 26 metas asociadas del Plan Estratégico de las Naciones Unidas para los Bosques 2017–2030.
** La cifra de más de 40 millones de hectáreas corresponde a una pérdida neta mundial, es decir, el balance entre regiones que perdieron bosques y otras donde la superficie forestal aumentó. Entre 2015 y 2025, Sudamérica perdió en promedio 4,10 millones de hectáreas al año y África 2,96 millones, mientras que Asia ganó 1,62 millones, Europa 1,43 millones y Oceanía 140.000 hectáreas anuales.
Publicado originalmente en Noticias ONU
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Una existencia dialéctica
12 de maig, per Admin2A la memoria de los miles de mexicanos que perdieron la vida buscando un mundo mejor.

La fuerza del despegue contrajo tu estómago. Raro en ti. Siempre tuviste temple en lo extremo.
De pronto, nervios. Pensaste: que no falle. La sensación duró un segundo. Ganó la cabeza fría, la que te rigió 40 años.
Observando desde la ventana del avión la caída de la tarde, evocaste la rutina de viajero que convirtió a los aeropuertos en un segundo hogar. Ahí dormiste, comiste, trabajaste, descansaste y tuviste vivencias que pocas personas pueden imaginar en terminales aéreas.
Esperando los diez mil pies, recordaste: por más de 40 años, los aviones fueron una forma de acotar el tiempo y la distancia de las tareas clandestinas. Las nubes se transformaban como las identidades que usaste para cruzar aeropuertos, al igual que la niebla, nunca pudieron atraparte.
La compartimentación te salvó. Era disciplina, no paranoia. Cambiabas de nombre en cada país. Así burlaste a los servicios de migración y contrainteligencia. Ellos siempre están ahí.
La turbulencia sacudió el avión. Te percataste: cientos de vuelos y el temor seguía. Cerraste por unos minutos los ojos para relajarte.
La tranquilidad te hizo recordar que naciste en 1950, eras parte de la generación conocida como Baby Boom, sobrenombre que banalizó al grupo más brillante del siglo XX. Te sentiste orgulloso de pertenecer a ese linaje, el que decidió tomar el Olimpo por asalto, para destruir un sistema basado en la explotación del hombre por el hombre.
Sabías que morirías con esa convicción: fuiste parte de una juventud que antepuso el sacrificio personal por encima de lo material. Renunciaron a un proyecto de vida propio por uno colectivo.
Al abrir los ojos descubriste un cielo nocturno, mientras la aeronave realizaba un giro de ciento ochenta grados apreciaste las luces de la ciudad y a lontananza una columna inmensa de humo. ¿Habías llegado a tu destino o el avión estaba sobrevolando la gran metrópolis donde abordaste el vuelo?
Atisbaste las avenidas iluminadas que se estrechaban por la interminable fila de automóviles semejando el recorrido de una serpiente gigantesca que lentamente se desplazaba por la ciudad.
Dejaste de prestar atención a las maniobras de la nave, en tu mente resurgieron las palabras de un guerrillero sandinista que comparaba la lucha clandestina con la vida de los santos y de los primeros cristianos. Para ti la clandestinidad fue purificación: renunciaste a la familia, a tener hijos, a ver morir a tus padres. Abjuraste de los bienes materiales. Lo hiciste para transformar el mundo, aunque te costara la vida.
Tal vez fue una utopía. Pero miles de mujeres y hombres a finales de la década de los sesentas, setentas y ochentas del siglo veinte se vieron inmersos en luchas de liberación nacional que pusieron en jaque al sistema capitalista global.
La certeza de que la aeronave seguía sobrevolando la megalópolis dejó paso al recuerdo de que en plena adolescencia te imbuiste en la militancia política y, junto con miles de jóvenes compatriotas, compartiste la convicción de cambiar el régimen que trataba a los mexicanos como incapaces.
Al otear por la ventana, percibiste cambios sutiles en la superficie de la ciudad, luces que iluminaban lo que a simple vista parecían rascacielos, avenidas más amplias, parecía como si el tiempo hubiera avanzado por años.
Desechaste la idea de estar soñando o imaginando cosas, tu sentido analítico del mundo se impuso sobre el agüero.
Preferiste recordar que la militancia convirtió tu vida en una espiral de acciones. Pensaste que la movilización social obligaría a los gobernantes a realizar los cambios que tu generación reclamaba. Los sucesos del 2 de octubre de 1968 en Tlatelolco y el Halconazo te mostraron el rostro represor del régimen priísta.
El convencimiento de que la autoridad había cerrado los caminos de la lucha pacífica empujó a muchos de tu generación a la clandestinidad y la subversión armada, asumieron ese compromiso con la plena convicción de transformar a la sociedad.
La feroz persecución de la Dirección Federal de Seguridad y del ejército terminó por derrotar a la guerrilla. Mucho contribuyó el sectarismo ideológico que impidió una fusión de la insurgencia. Centroamérica, África, Europa y Medio Oriente se convirtieron en tus campos de acción.
Las circunstancias te trocaron en un internacionalista, un sujeto sin rostro, con sobrenombres, un fantasma, sin identidad ni nacionalidad. Ese halo de misterio durante décadas te convirtió en objetivo prioritario de los servicios militares y civiles de inteligencia.
Mientras el avión daba la enésima vuelta en círculo, concluiste que la militancia fue crucial, al igual que miles seguías convencido de que el cambio de sistema pasa por la revolución. La lucha armada te dio sentido y justificó tu paso por el mundo.
El recuerdo fugaz de tu vida te hizo tomar conciencia de que el avión nunca despegó. Se había estrellado. Todo lo que viste por la ventana fue memoria: retazos de innumerables vuelos. Terminaste preguntándote: ¿Así que esta es la transición hacia la muerte?