Inici > novedades > La labor de la razón en el mundo crepuscular

La labor de la razón en el mundo crepuscular

dijous 30 d’abril de 2026, per  Kiko Pavonic

LA LABOR DE LA RAZÓN EN EL MUNDO CREPUSCULAR

Los motivos de la segunda edición del libro “La Revoución Traicionada. La verdadera historia de Balius y Los Amigos de Durruti”

“El anarquismo es el viandante que va por las calles de la historia y lucha junto a los hombres como son, y construye con las piedras que le proporciona su época.” Camilo Berneri <https://www.portaloaca.com/wp-conte...>

Durante la década de los setenta del pasado siglo hubo en el Estado español un movimiento obrero autónomo, “salvaje”, acompañado por un renacimiento libertario. El franquismo se revolcaba en el fango de una crisis sin salida, y si el proletariado no había cambiado de objetivos finales, a saber, la autogestión total de la sociedad, el simple conocimiento del pasado, de su pasado, era fundamental. Solamente así los nuevos protagonistas de la lucha de clases podían comprender la posición real que ocupaban en la sociedad presente, cuál era su finalidad y hacia dónde tenían que avanzar. Pero el pasado permanecía mitificado. Los vencidos suelen compensar el mal sabor de las derrotas subiéndolas al altar. Bajo una perspectiva revolucionaria una desmitificación se volvía necesaria mediante la revisión crítica de la historia de la guerra civil. Los hechos de Mayo del 37 constituían el momento crucial de la revolución española y por consiguiente deberían ser el eje de esta revisión. La agrupación de Los Amigos de Durruti sería el elemento lúcido y ejemplar que resaltar. Balius vivía todavía.

En su momento, un muro de dificultades me impidieron escribir la verdadera historia de Balius y Los Amigos, y cuando ya podía hacerlo la situación había cambiado radicalmente. La sociedad capitalista es hiperdinámica y se renueva sin cesar, aprovechando todo lo que se le pone por delante, sea bueno o malo. Debido a los pactos sociales, a la reconversión de la industria nacional, a la expansión del funcionariado y al trabajo de zapa de los sindicatos oficiales, la clase obrera se había disgregado; ya no aspiraba a una transformación social ni tenía ideales por los que combatir.. A finales de los ochenta sobrevivía desvinculada de cualquier meta transgresora. Nunca pasó a la ofensiva contra el capital, por lo cual los organismos autónomos -comités, consejos, asambleas…- no pudieron consolidarse, ni las finalidades revolucionarias concretarse La organización de pequeños sindicatos libertarios abrió la puerta a estériles disputas burocráticas, y obviamente, no aportó ninguna solución al enorme retroceso proletario. Entonces, el mundo del trabajo sufrió las consecuencias de los rápidos cambios capitalistas. La principal fue la pérdida de centralidad de los trabajadores en la economía. La clase dirigente imponía sus reglas neoliberales sin oposición que contara. Atomizado, pasivo y sometido a liderazgos espurios, el proletariado había dejado de ser un factor político y social a tener demasiado en cuenta por la clase dominante. Menos aún el anarquismo, su fallida punta de lanza.

No obstante, la publicación de “La Revolución Traicionada” sacudió los residuos de aquel naufragio al colocar a los libertarios recién venidos ante un dilema histórico no resuelto. La prueba es que fue muy leída y bastante citada. No pasó desapercibida. La revelación de un anarquismo de Estado muy manifiesto por encima de la anécdota ministerial tuvo efectos desmitificadores positivos e hizo más difíciles las adhesiones sentimentales a siglas devaluadas. Los historiadores orgánicos del anarcosindicalismo nunca han podido con ello. Tampoco la indiferencia desdeñosa de los nuevos pequeño burócratas. Asimismo, la primera edición fue útil para trabar las manipulaciones de los historiadores profesionales destinadas a legitimar el régimen político vigente desde la universidad. El golpe de estado militar no fue jamás un simple alzamiento ilegal contra un régimen democrático, sino una revolución que pronto mostró sus dos vertientes, la fascista y la republicana. Pero sobre todo, en julio de 1936 arrancó una revolución obrera y campesina que fracasó por las concesiones hechas al estado forzadas en nombre de un antifascismo ficticio.

Bueno. Los cambios sociales tan intensos y exhaustivos provocados en las masas asalariadas por el consumismo, la internacionalización de los mercados financieros, el extractivismo, el desarrollo exponencial de la tecnología y el refuerzo sin precedentes de la capacidad represora de los Estados, hacen que el planteamiento de la cuestión social sea hoy mucho más complejo que en los años setenta y ochenta; no digamos en los años treinta. La clase obrera ya no es la misma. Tampoco es demasiado clase, ya que no tiene la cohesión suficiente, ni vida fuera del capitalismo. De entrada no es la principal fuerza productiva y tal característica resta rasgos anticapitalistas a la lucha sindical y al obrerismo político. El concepto abstracto de “clase obrera” portadora de virtudes revolucionarias es tan solo el reflejo de la demagogia friki de las sectas populistas leninistoides. El auténtico sujeto de la revolución se configurará –o no- a medida que las nuevas luchas prosigan en los diversos frentes abiertos y se alejen tanto de la administración estatal como de los elementos políticamente equívocos.

La distancia en el tiempo nos permite una mayor objetividad y, por consiguiente, una mayor aproximación a la verdad histórica, aquella que, según el dicho conocido, nos hará libres. A día de hoy, la nueva edición, aunque bastante ampliada, puede no ser demasiado provechosa en los detalles para los rebeldes actuales, pero viene al pelo para reafirmar la separación completa entre sociedad civil y Estado como punto de partida de cualquier proceso revolucionario, y a la vez, el carácter reaccionario de cierto antifascismo burgués o pequeño burgués. Eso es básico para la elaboración de una estrategia rupturista, o como antes se decía, una estrategia de clase. También la posesión de muchos más datos facilita el estudio de la sicología de los protagonistas, sobre todo de su evolución ideológica, como es el caso de Balius. Y precisamente este aspecto, ligado al paso del separatismo insurreccional al anarquismo revolucionario, y así pues a la deserción de las filas de la pequeña burguesía por una causa superior, universal y liberadora, es lo que devuelve al presente la lectura de “La Revolución Traicionada.”

Miquel Amorós

Charla del 29 de abril de 2026 junto con Luis Blanco en la librería Anònims de Granollers. ¡Haz clic para puntuar esta entrada! (Votos: 0 Promedio: 0)


Veure en línia : https://www.portaloaca.com/opinion/...

Un missatge, un comentari?

Qui ets?
Afegeix el comentari aquí

Aquest formulari accepta les dreceres SPIP [->url] {{italique}} {italique} <quote> <code> i el codi HTML <q> <del> <ins>. Per crear paràgrafs, deixeu simplement línies buides.