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¿Cordura?

dijous 14 de maig de 2026, per  Kiko Pavonic

«…el mundo está cuerdo… terriblemente cuerdo» León Felipe <https://www.portaloaca.com/wp-conte...>

En el imaginario popular el loco es, en el mejor de los casos, un taimado perezoso que pretende vivir a costa del Estado -como si el Estado no viviera a costa de nosotros – o, en el peor de los casos, un criminal homicida de facto o en potencia. Si bien, hasta entre ellos hay clases: el deprimido mueve a conmiseración, mientras que la figura del esquizofrénico, tan maltratada por los medios de formación de masas, se asocia a la violencia gratuita e imprevisible.

En todo caso, y por señalar un apunte de la realidad, ¿oyen voces los dirigentes de Hamás e Israel?, ¿las oyen sus soldados? No. El despliegue de muerte con el que se comportan es producto de un cálculo frío y racional, efectuado en nombre de Yavhé y Alá, de la patria y el Estado que es la excusa de todas las guerras la única diferencia entre Hamás y el Estado de Israel es la brutal superioridad en cuanto a capacidad y potencia asesina se refiere del Estado de Israel. Por otra parte se calcula que en la actualidad hay cincuenta y ocho conflictos armados abiertos. A ningún tertuliano se le ha ocurrido, hasta el momento, llamar esquizofrénico a Netanyahu (de Putin sí se ha sugerido el padecimiento de alguna enfermedad mental o física, pero esa es otra guerra). Cuidado con los racionalistas, los pragmáticos, los realistas, pues sus razones son más asesinas que nuestra sinrazón. Con una ínfima parte de lo que los Estados se gastan en armamentos, se podría acabar con el hambre en el mundo, y este hecho también es producto de un cálculo frío y racional.

Todos los días, a la misma hora, la gente madruga para ir a los centros de estudio o de trabajo. Aglomeraciones urbanas, caras de sueño y aburrimiento, monotonía para realizar una actividad que, a la mayor parte de la población, no le deja desarrollar su creatividad. No son satisfactorias para la mente y el cuerpo. Trabajos aburridos que permiten malvivir. Vuelta a casa, la cena para la pareja y los niños -trabajo doméstico mayormente realizado por mujeres, un rato de televisión y a dormir (el ingreso de la mujer en el mercado laboral ha acarreado, como efecto secundario pero no por ello menos pernicioso, el rol de la super woman: trabajadora fuera de casa y dentro de ella).

Los y las jóvenes ya no ven la tele: la han sustituido por otras pantallas. Se los puede ver, sentados en un banco, sin hablar entre sí, pendientes cada cual de su móvil. Los fines de semana, maratón alcohólico, no hay ocio desmercantilizado, somos productivos cuando trabajamos y en nuestro tiempo libre -concepto éste revelador , pues si hay una porción de tiempo libre, se reconoce implícitamente que hay tiempo esclavo-. Tiempo de vida irreversible, que se nos escapa entre las manos, mientras vivimos una vida que llamamos normal.

El concepto normalidad está relacionado y es presentado como reverso del término locura. El loco es el que no puede llevar a cabo tareas normales para el resto de la población. Agorafobia, claustrofobia, fobia social, paranoia… sí, todo esto existe e impide a unos cuantos y cuantas llevar a cabo actividades que la mayoría de la población considera intrascendentes, cotidianas y exentas de peligro alguno. La alienación, masificación y despersonalización inherentes al sistema tecnológico-industrial, ¿son normales ?, ¿Son normales el fanatismo de los seguidores del deporte de alta competición en general, y el futbol en particular? ¿Son normales los programas del chisme del corazón y los del chisme político, en los que en los primeros se hurgan y exponen mierdas sentimentales y en los segundos se nos alecciona sobre cualquier tema, debido a que los tertulianos poseen un conocimiento, al parecer enciclopédico, y que tienen un sesgo partidista tan evidente y descarado que sólo un gilipollas puede creerles?

¿Es normal que hayan multitudinarias concentraciones permitidas, cuando no patrocinadas por las autoridades, como las presentes en discotecas, eventos deportivos, fiestas patronales, macrofestivales musicales, efemérides religiosas y ,por contra, cualquier reunión de más de veinte personas en la vía pública por motivos socio-políticos se considere manifestación ilegal? Si todo esto te parece normal, amigo, amiga, tranquilos: sois personas perfectamente cuerdas y funcionales.

(Y ya que se habla tanto de fundamentalismo islámico, ¿para cuándo se va a mencionar el fundamentalismo judío de Israel o el fundamentalismo cristiano de Occidente?)

V.J. Rodríguez González ¡Haz clic para puntuar esta entrada! (Votos: 1 Promedio: 5)


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