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La Plata: renombran Agustín Tosco a la calle que la CGT bautizó José Rucci
diumenge 2 de novembre de 2025, per
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Una intervención anónima sorprendió al cambiar el nombre que la central sindical le había puesto hace menos de quince días en el marco de un acto de campaña del gobernador Axel Kicillof y el intendente Julio Alak. Son dos nuevos letreros que nombran la calle 36 entre 2 y 3 que sorprendieron anteayer a la tarde a los vecinos y vecinas de barrio norte de La Plata. Los carteles dicen “Calle Agustín Tosco” y tienen un QR que dirige a un enlace de YouTube, precisamente al debate televisivo que tuvieron el 13 de febrero de 1973 este dirigente sindical antiburocrático cordobés de Luz y Fuerza y el ex secretario general de la CGT, José Rucci. Por corresponsal para ANRed.
La intervención anónima que colocó los nuevos carteles polemiza con el acto realizado el lunes 20 de octubre, en el cual la CGT Regional La Plata-Berisso-Ensenada bautizó a esa calle, donde queda su sede, con el nombre de Rucci, iniciativa que se había votado en el Concejo Deliberante platense. De ese evento, realizado en plena campaña electoral, habían participado el gobernador Axel Kicillof y el intendente de La Plata Julio Alak.
Esa acción de la dirigencia cegetista fue repudiada por los organismos de derechos humanos y organizaciones que se nuclean en la Multisectorial La Plata, Berisso y Ensenada, que señalaron que el ex dirigente de la UOM dirigió “parte de las patotas que asesinaron y persiguieron militantes” en los años previos al golpe genocida de 1976.
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Según las denuncias de los organismos, se sindica a las patotas de Rucci como una de las partícipes de la masacre de Ezeiza el 20 de junio de 1973. En efecto, la vinculación entre el homenajeado por la CGT y los grupos paraestatales que asesinaron a un centenar de militantes en La Plata en el período previo a la última Dictadura, está documentada en el libro de los periodistas Daniel Cecchini y Alberto Elizalde “La CNU. El terrorismo de Estado antes del Golpe”.
“Su accionar y vínculo con estas patotas no sólo fue confirmado por varias investigaciones sobre los grupos parapoliciales de la época, sino que es confirmada por el mismo Juan Manuel Abal Medina en su último libro donde confirma que Rucci mandó matones armados a participar de la represión contra la movilización que hacía el peronismo revolucionario”, señala la Multisectorial en su comunicado.
El nombre de la calle y el debate sobre el modelo sindical
Ponerle a la calle 36 el nombre de un dirigente de la derecha peronista abiertamente vinculado a la represión ilegal previa a la dictadura más allá de la gravedad en sí misma, también levanta la figura de un sector del sindicalismo que con su práctica estuvo abiertamente enfrentado al sindicalismo de base, antiburocrático y clasista que expresaba Agustín Tosco.
El dirigente obrero de Luz y Fuerza fue uno de los exponentes del sindicalismo de base y revolucionario, que expresaba una postura de independencia de clase y estaba en las antípodas del verticalismo burocrático de la CGT, planteando el desarrollo de un ejercicio democrático de consulta permanente a las bases. Fue uno de los referentes del Cordobazo, de la Coordinadora de Gremios en Lucha y por su militancia fue preso y perseguido.
Rucci por su parte defendía el modelo tradicional, verticalista y burocrático como forma de acción sindical, vinculado a patotas de todo tipo que buscaban eliminar todo surgimiento de militancia de base dentro de los gremios o expresiones vinculadas a la izquierda o el peronismo revolucionario. Promovió el Pacto Social con el empresariado, la conciliación de clases y se alineó con la represión al movimiento obrero que expresaba una política independiente para la clase trabajadora.
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La intervención anónima que vuelve a renombrar la calle trae nuevamente el debate dentro del sindicalismo en una coyuntura en la que el Gobierno nacional pone en agenda nuevamente un intento de Reforma Laboral que busca consolidar un golpe a la clase trabajadora en base a una modificación drástica y permanente de las condiciones laborales.
Este intento de barrer con los derechos de la clase trabajadora aprovecha la aguda fragmentación de la clase, con niveles crecientes de precarización laboral que desde hace más de 25 años no baja del 30%, con salarios de pobreza incluso en el sector formal del trabajo pero que al mismo tiempo todavía mantiene un nivel de sindicalización y organización colectiva que sigue siendo de los más altos de América Latina y el mundo.
En este marco, el debate volverá a instalarse en el sindicalismo: hay sectores de la CGT, como el que expresa el secretario General de la UOCRA y ex colaborador civil de la última dictadura, Gerardo Martínez, que están prestos a negociar derechos laborales y acordar con el Gobierno modificaciones regresivas en la legislación laboral; mientras que existen sindicatos, comisiones internas, cuerpos de delegadas y delegados que no estarán dispuestos a entregar sus derechos laborales y plantearán una agenda de coordinación y lucha para enfrentar un modelo que sólo pretende beneficiar al sector del capital más concentrado, a base de una precarización mayor y permanente de las condiciones de vida de las mayorías.
Veure en línia : https://www.anred.org/la-plata-reno...