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El asesinato de Joel Pizarro: otro caso de gatillo fácil

dissabte 27 de desembre de 2025, per  anred

<https://www.anred.org/wp-content/up...> El pasado 1 de noviembre, aproximadamente a las 00:30hs, un efectivo policial de la bonaerense llamado Daniel Ezequiel Molina, perteneciente a la Comisaría 9ª de Parque Barón, efectuó un disparo con su arma reglamentaria que causó la muerte de Joel Emmanuel Alberto Pizarro. Entre noticias descartadas como la acusación de un presunto robo, el asesinato de Joel podría destapar una vez más una olla en la que, además del asesinato de una persona por parte de las fuerzas represivas, vincularía a la policía con el narcotráfico. Por Ramiro Giganti (ANRed).

En un jardín de infantes, el pasado 24 de octubre, se desarrollaba el acto de fin de año. Joel, padre de una niña de 5 años que asistía al mismo, concurrió al evento. Su hermana lo notó serio. “Él estaba como muy callado. Se había sentado en la otra punta de la fila de las butacas donde habíamos ido: en un teatro del jardín. Todo muy raro, pero nunca pensamos esto”, cuenta Diamela, hermana de Joel. Dos días después, el 26/10, Joel recibió un llamado intimidante. Fue asesinado la semana siguiente, en un hecho plagado de irregularidades. “El día 17/12 declaré para que le soliciten a la compañía Personal las llamadas y mensajes previo al 26/10, de ese mismo día y desde el 26/10 hasta el día del hecho”, explica y agrega que todavía no recibió respuesta y que desconoce si se concedió dicho pedido. Desde su familia afirman que Joel venía recibiendo amenazas.

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El 1 de noviembre, entre las 15 y las 16hs, un vecino le informó a la familia que un conocido de Joel había sido detenido junto con otra persona que llevaba una camiseta de River, equipo del cual era hincha y solía expresarlo desde su vestimenta. Enseguida pensaron que el otro detenido podría ser él, de quien no tenían noticias y no respondía al teléfono. Entonces empezaron a llamar a distintas comisarías y destacamentos, incluida la Comisaría 9ª de Parque Barón, donde no les dieron ningún tipo de información y afirmaron falsamente que Joel no se encontraba allí, a pesar de que ya sabían que había sido asesinado por un efectivo de su propia fuerza.

“Tenemos miedo porque la policía puede inventar actas, puede inventar cosas. No sabemos qué hacer, para dónde dirigirnos”, agrega Diamela, quien luego de esta conversación, tuvo una reunión con un funcionario de Subsecretaría de Derechos Humanos de la Provincia de Buenos Aires: Ignacio Álvarez, Director de Políticas contra la Violencia Institucional, y espera por tener su primera reunión con él fiscal.

Su familia cuenta que Joel padecía una adicción y que, junto a otras personas, se dirigió al domicilio ubicado en calle Fader 2648, Lomas de Zamora, lugar conocido en el barrio por funcionar desde hace años como punto de venta de drogas y aguantadero, situación tolerada y encubierta por la Comisaría 9ª de Parque Barón.

“Esa noche se presentaron 3 patrulleros, los cuales podrían haber reducido a Joel y no lo hicieron, solamente tiraron a matar”. El fallecimiento ocurrió a las 01:47hs del mismo día, según consta en la partida de defunción.

Su madre, Sonia, fue informada recién a las 20hs, es decir, casi 20 horas después de producido el fallecimiento, configurando una grave irregularidad y abandono de deberes por parte del personal policial interviniente. El propietario del inmueble es Gustavo Baullier y el inquilino es Gustavo Santana, alias “Chuky”, quien se encontraba dentro de la vivienda esa noche.

Tras llamados al 911, se hicieron presentes tres patrulleros de la Comisaría 9ª de Parque Barón, fuerza que conoce perfectamente la actividad ilícita del lugar. En ese contexto uno de los efectivos efectuó un único disparo, el cual impactó en Joel y le provocó la muerte.

Las demás personas presentes intentaron huir y fueron violentamente reducidas y detenidas por personal de la misma comisaría, que luego montó una versión falsa de los hechos.

“Intento de robo frustrado” tituló el medio local Lomas Conectado 3 días después difundiendo únicamente la versión policial de los hechos. Inicialmente, la Comisaría 9ª de Parque Barón acusó a los detenidos de “robo piraña”, imputación que posteriormente fue archivada, al comprobarse que no existió robo alguno. El único robo que hubo fue por parte de la policía para con algunas pertenencias de Joel, como su teléfono celular.

“Quedó en evidencia que el hecho estaba vinculado a una situación de drogas, ámbito en el cual la policía interviniente tiene participación, conocimiento previo y responsabilidad directa”, afirman desde la familia de Joel. Luego de aproximadamente 30 días, los cuatro detenidos (tres hombres y una mujer) fueron liberados, confirmando la falsedad de la acusación inicial sostenida por la policía y que utilizaba como excusa para justificar un asesinato. <https://www.anred.org/wp-content/up...>

Mural en homenaje a «cata» como le decían sus amigos a Joel.

“Luego del disparo, mi hijo fue trasladado al Hospital Gandulfo. Hasta el día de hoy desconocemos si el personal policial realizó maniobras de auxilio o si se garantizó su atención médica adecuada, lo que agravaría aún más la responsabilidad estatal”, recuerda Sonia.

“Mi hijo tenía consigo su teléfono celular y su DNI dentro de la funda del celular. El teléfono celular nunca apareció, motivo por el cual sostengo que fue sustraído por personal policial de la Comisaría 9ª de Parque Barón, ya que estuvo bajo su custodia exclusiva. El DNI sí apareció”, agrega denunciando que la policía le robó el celular.

“También se robaron la gorra gris de mí hijo y en sus prendas manipularon y pusieron un pantalón de Boca que no es de mí hijo ya que él era hincha fanático de River Plate”, recuerda Sonia.

Pese a que el DNI contenía el domicilio real de Joel ningún móvil policial ni autoridad de dicha comisaría se presentó a informar lo sucedido, evidenciando una clara intención de ocultamiento y encubrimiento que se suma a la negativa a dar información cuando su familia consultó varias horas después (a las 15hs) sobre el paradero de Joel.

La familia pasó mas de un mes golpeando puertas buscando saber que es lo que sucedió con Joel, y buscando justicia.

Al momento de terminar de escribir esta nota, mientras en Lugano se desarrolla una movilización para pedir justicia por Gabriel González, el sargento Daniel Molina, quien disparó contra Joel, fue citado a declarar, el próximo 6 de febrero, en orden al homicidio cometido por exceso de la legítima defensa en los términos de los artículos 34, inc. 6, 35, 45, 79 y 84 del Código Penal.

Una puerta podría abrirse para investigar no solo este asesinato sino la relación entre la policía y el narco. El acompañamiento y seguimiento de este caso podría ser fundamental para garantizar el avance de una investigación que estuvo mas de un mes estancada.


Veure en línia : https://www.anred.org/el-asesinato-...

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