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Toma de un frigorífico en Santa Fe: las cosas que hay que hacer para sobrevivir

dimecres 24 de juny de 2026, per  Sergio Ciancaglini

Los dueños del frigorífico Euro de Santa Fe bajaron las persianas, vaciaron la empresa y desaparecieron del mapa en octubre de 2025. Sus 105 trabajadores decidieron tomar la planta, y varias familias viven allí porque dejaron de cobrar sus salarios y no pueden pagar el alquiler. Hasta comer se transformó en un calvario en ese lugar de Villa Gobernador Gálvez, “la capital de la carne”. La propuesta de armar una cooperativa para hacerse cargo de reflotar la producción, la política que no aporta soluciones, la comunidad que los apoya, y las claves para seguir resistiendo.

por Francisco Pandolfi

Fotos: Juan Valeiro/lavaca.org

QUEREMOS TRABAJAR.

El grafiti en aerosol negro grita en mayúsculas sobre la pared blanca.

La fábrica del parque industrial de Villa Gobernador Gálvez, Santa Fe, pertenece al frigorífico Euro. En la década pasada albergó a más de 900 trabajadores hasta que a fuerza de crisis se redujo a 105. Euro es de la familia Salimei, que en 2023 se la adquirió al grupo Lequio..

El 30 de octubre de 2025 los Salimei bajaron las persianas, se llevaron parte de las máquinas y desaparecieron: se fugaron.

Las y los trabajadores definieron en asamblea tomar la fábrica. Ocho meses después, siguen esperando la única resolución al conflicto: volver a trabajar. https://lavaca.org/wp-content/uploa... <https://lavaca.org/wp-content/uploa...> En la portada, movilización de trabajadores de Euro. Y la imagen dentro de la toma: alto promedio de mujeres para seguir reclamando que les permitan organizarse formalmente para recuperar la producción.

Ocho meses sin sueldo

Hay algo que no cambia en la fábrica: la permanencia 24 horas. Lo que se transformó es el modo. Si antes se trabajaba triple turno, mañana, tarde y noche, con la rueda de la tripería ovina y vacuna sin frenar, ahora las 24 horas corresponden a familias enteras de trabajadores viviendo en las instalaciones.

El motivo es doble:

–Que los empresarios no profundicen el vaciamiento.

–Dar cobijo a quienes ya no pueden pagar el alquiler.

Hugo tiene 43 años y trabaja en Euro desde su inauguración en 2003. Nació en Rosario –ciudad pegada al norte de Villa Gobernador Gálvez– y es uno de los delegados. Vive en el complejo habitacional Fonavi y da gracias que su mujer todavía tiene trabajo. “Desde noviembre acá no cobramos nuestro sueldo. Si en Argentina hoy es difícil llegar a fin de mes con laburo, imaginate así”.

Cuenta, además, que a principios del 2025 eran 400 operarios, hasta que empezaron los retiros voluntarios: “Más que voluntarios, obligatorios; achicaron la materia prima hasta cerrar. No presentaron un procedimiento de crisis, así que junto al sindicato decidimos tomar la fábrica para cuidar la fuente de trabajo”.

Hugo dice que quedaron en medio de un conflicto entre empresarios. Los Lequio, dueños originales, son una familia local que siempre se dedicó a la tripería. En 2019 se asoció con los Salimei, inversores de Buenos Aires que en 2023 se quedaron con la totalidad de la empresa por una deuda entre ellos. “A esta gente nunca le interesó la fábrica, no son del palo; como vieron que con el gobierno nacional actual no iban a tener rentabilidad, se fueron”. https://lavaca.org/wp-content/uploa... <https://lavaca.org/wp-content/uploa...> En la puerta de la planta. La familia Salimei había comprado Euro, pero la cerraron en octubre y nunca nadie de la empresa volvió a aparecer. La política ausente. La comunidad apoya la toma.

Sin carne en la capital de la carne

A Villa Gobernador Gálvez se la conoce como la “capital de la carne” y de la “Industria Frigorífica». De hecho, en los alrededores de Euro se erigen varias empresas del sector: Paladini, Swift, Coto.

En estos meses hubo algunos empresarios interesados en hacerse cargo de la empresa, pero aún no hubo una solución. La traba principal: quieren desconocer los años de antigüedad de quienes trabajan. Mientras tanto, siguen acumulándose meses y sueldos sin cobrar. Los trabajadores describen la situación en una oración: “No comemos carne hace meses. Vivimos de pollo y de menudo”.

En asamblea definieron reactivar la producción con la mercadería que les quedaba y la están vendiendo en las carnicerías de la zona. El frigorífico se dedica a las tripas naturales para embutir salamín, chorizo, morcilla, salchicha parrillera. “Si nadie se hace cargo, estamos dispuestos a conformarnos como cooperativa, pero como la empresa nunca presentó la quiebra nos imposibilita constituirnos con esa figura”, explica Hugo.

Para volver a producir compraron algunos insumos faltantes: caños de luz, de agua y luminaria. Al vaciamiento provocado por los dueños se le sumaron otros robos, de personas que aprovecharon el tamaño de la fábrica –120 metros por 80–: “Se robaron cables, ventiladores, de todo, hicieron un desastre”. En la recorrida por las instalaciones, un elemento parece fuera de contexto, pero no: una gomera. “Es la única manera que tenemos de defendernos, los intentos de robos son diarios”.

Juntaron la plata para reactivar el frigorífico en una peña que hicieron el 1° de Mayo. Ahora trabajan desde la primera hora de la mañana hasta las 3 de la tarde, sin sueldo, claro.

Fabiana tiene 42 años y hace 19 que sus manos chacinan. “Nadie estaba preparado para esto”, dice. Explica a qué se refiere:

–Quedar sin salario.

–sin cobertura médica.

–Sin casa en muchos casos.

–Salir a protestar, a quemar ruedas, a golpear puertas.

“No estábamos preparados psicológica ni emocionalmente. Nuestra costumbre era venir a ganarnos el pan de cada día, no esto. Pero acá seguimos, las ganas de trabajar no las perdemos”. https://lavaca.org/wp-content/uploa... <https://lavaca.org/wp-content/uploa...> Gomas quemadas frente al frigorífico. Varias familias se mudaron a la fábrica para preservar las fuentes de trabajo, y porque no podían seguir pagando sus alquileres.

Vivir en el trabajo

Del centenar de trabajadores que se quedaron sin salario desde octubre, la mayoría está haciendo changas o Uber. Entre 25 y 30 están revitalizando la fábrica. Algunos lavan autos y motos; otras hacen torta frita y torta asada. En conjunto organizan eventos donde juntan plata para un fondo común, con dos prioridades:

–Comprar lo necesario para vender la producción.

–Sostener a las familias más necesitadas.

Fabiana está sentada en la puerta junto a Sergio –el paisa–, Mauricio, Brian y Daniel. Toman mate, como forma de pasar el tiempo y amainar el frío invernal.

Sergio –el paisa– tiene 32 años y la voz tan grave como apagada. Vivió en la fábrica desde la toma hasta marzo, cuando empezó el colegio su nena de 6 años. “En mi casa ya no puedo pagar la luz ni el agua, todo se complicó. Es muy difícil lo que estamos pasando, no es vida”.

Hay 13 familias viviendo en el frigorífico. Usan los espacios que hasta el año pasado eran oficinas de recursos humanos, de logística y la enfermería. Brian tiene 21 años y es el más joven del plantel. “Vivo acá con mi pareja. Tratamos de llevarla de la mejor manera, luchando, pero si te digo que estoy bien, te miento”.

La fortaleza

Las y los trabajadores dicen que no tuvieron ayuda del gobierno provincial y menos del nacional. Que el único que los ayuda es el intendente Alberto Ricci, del Partido Socialista.

Pero la solución no llega. “Es como si no existiéramos –afirma Fabiana–. Luchamos contra los dueños y con la política, que mira para otro lado. Aunque estemos acá en la puerta, en la plaza o en las calles protestando, haciendo movilizaciones, cortes; aunque hayamos vuelto a trabajar sin un salario, parece que todavía no es suficiente, no nos ven”.

Sí los ve parte de la comunidad. Médicos que vienen a atenderlos y les traen medicamentos; personas que se acercan a darles una mano para la olla diaria.

Refuerza Hugo, por si hiciera falta: “Sabemos que nuestro cordón industrial está cada vez peor, con más despidos y suspensiones. Pero en Euro tenemos todo lo necesario para su funcionamiento: máquinas, capacidad, laburantes, clientes, mercadería. Y muchísimas ganas de trabajar”.

Fabiana explica otro dato crucial: “Lo que nos sostiene y fortalece es que somos un grupo unido. Si alguien se cae, otro lo anima. Solo buscamos recuperar nuestra vida normal y eso es trabajando acá. De todo este proceso sacamos muchas enseñanzas: que la vida no es fácil, que no hay que rendirse. Y la más importante: que no vamos a darnos por vencidos”. https://lavaca.org/wp-content/uploa... <https://lavaca.org/wp-content/uploa...> Asamblea en la calle, para coordinar juntos cómo seguir. https://lavaca.org/suscripcion&quot... <https://lavaca.org/wp-content/uploa...>


Veure en línia : https://lavaca.org/crisis-por-el-aj...

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