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Alemania: continúa el juicio de los 5 de Ulm

dimarts 23 de juny de 2026, per  anred

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Fotos: Ignacio Rosaslanda

En este juicio juicio se pueden visibilizar todas las irregularidades cometidas por el Tribunal Regional de Stutgart, Alemania, en detrimentos de los derechos y garantías procesales de las y los acusados. Los cinco expresaron su intención humanitaria de interrumpir la producción de armas que Israel está utilizando para atacar a civiles, incluidos niños, en el genocidio en Gaza y de poner de relieve el hecho de que el Estado alemán está facilitando y beneficiándose de crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad. Por Ana Muro, corresponsal de ANRed en Alemania

Los llamados “Ulm5”, son cinco activistas internacionales que actualmente están siendo juzgados en el Tribunal Regional de Stuttgart por su intento de detener la producción de armas destinadas al ejército israelí . Tras la denegación de sus derechos y los repetidos retrasos por parte de la jueza, los cinco pudieron finalmente exponer sus razones para llevar a cabo la acción directa en la planta de producción alemana de Elbit Systems, en Ulm.

La presidenta del tribunal, Kathrin Lauchstädt, ha denegado sistemáticamente los derechos fundamentales de los acusados, como la comunicación confidencial con sus abogados y la presunción de inocencia. La Constitución alemana (Grundgesetz) y el Convenio Europeo de Derechos Humanos garantizan estos derechos. Lauchstädt ha rechazado en repetidas ocasiones las mociones de la defensa para poner fin a estas violaciones. Aún está pendiente una respuesta de la Sala de Seguridad del Estado a la moción de recusación presentada por la defensa contra ella y contra todo el tribunal, interpuesta inmediatamente después del primer día del juicio.

Se puede además apreciar el tiempo que se demora en temas, que se supone que no se deberían estar discutiendo, por ser derechos básicos de cualquier persona imputada y que concierne a sus derechos y garantías que cualquier Estado democrático debe cumplir. Se suman las decisiones arbitraries e imprevistas de la Jueza, que varias veces suspendió audiencias, sin motivos que lo justifiquen. Esto conlleva a que se sumen cada vez más vistas, de las previstas al principio, y por ende, este juicio parecería nunca acabar.

Nombramos unos de los tantos derechos inehentes a cualquier persona imputada: Presunción de inocencia, Derecho al contacto con una /abogado y a su asistencia, imparcialidad procesal e igualdad de armas. Según el Código de procedimiento Penal existe el derecho a la información, defensa y trato justo frente a las autoridades de persecución penal. Vemos que toda esta protección legal no se está cumpliendo.

La prensa hegemónica no se encuentra en las audiencias- salvo en la primera- en dónde mostraron en primera plana de sus respectivos periódicos a los 5 esposados y en una cabina de cristal, dando ya de antemano, a sus lectores su “potencial criminalidad”. Según un comunicado de prensa del propio streaming en solidaridad con los cinco https://ulm5.info se pueden ver los testimonies de cada uno de los 5.

El ciudadano irlandés Daniel Tatlow-Devally señaló: «Al causar daños en las instalaciones de producción de armamento de Elbit Systems en Ulm, el objetivo era detener el apoyo material a los crímenes que se están cometiendo en Gaza. “Además, actué con la intención de sacar a la luz pública el escandaloso hecho de que el Gobierno alemán”, “está apoyando activamente y sacando provecho de la guerra contra Gaza». Daniel rechazó enérgicamente el intento del fiscal de difamar a los cinco, afirmando: «Es vergonzoso calificar de antisemitismo la resistencia contra la ocupación y el asesinato en masa», y se refirió en particular a la la bondad de corazón y la resiliencia» de su padrastro judío como una influencia fundamental en su educación”.

Crow Tricks, oriundo del Reino Unido, citó el contexto histórico más amplio —los 70 años de ocupación ilegal, apartheid y genocidios repetidos de Israel contra los palestinos—, enmarcando la acción contra Elbit Systems como una progresión lógica de los acontecimientos: «Protestamos varias veces a la semana… Presentamos peticiones. Enviamos correos electrónicos directos a funcionarios del Gobierno. Participamos en campañas locales de boicot y sanciones contra empresas israelíes que se enriquecen a costa del sufrimiento palestino. Ningún método que se ajustara a la legislación alemana funcionó, y el número de víctimas mortales en Gaza no hizo más que aumentar a medida que transmitíamos nuestras demandas».

Leandra Rollo, argentina con ciudadana española, explicó que la acción era una respuesta a «los bombardeos de hospitales, colegios, universidades, viviendas e infraestructuras; un bloqueo total del suministro de alimentos, agua, medicinas y electricidad; el hecho de que los soldados de las Fuerzas de Defensa de Israel (IOF) disparen a sangre fría a la cabeza a niños, o que estos mueran de hambre, o que se les amputen extremidades sin anestesia». Su experiencia con la violencia colonial y el despojo de los pueblos indígenas en su Argentina natal fue el trasfondo que le llevó a sentir el deber de impedir un borrado similar de la vida y la cultura palestinas; y, a mayor escala, «pasó a la acción para insistir en la existencia de una única realidad humana, poblada por miles de millones de seres humanos sagrados a quienes debe aplicarse —y se aplicará— la ley universal de protección»

Zo Hailu, del Reino Unido, comenzó su intervención denunciando a la jueza presidente por ignorar los derechos fundamentales de los acusados y al fiscal del Estado por reírse mientras el abogado defensor hablaba de los drones de Elbit que mataban a niños. Zo estableció entonces una conexión entre el colonialismo y el extractivismo británicos, el genocidio cometido por Alemania contra los pueblos herero y nama, y los intereses económicos actuales del Norte Global en el mantenimiento del proyecto sionista. «En enero de 2024, la Corte Internacional de Justicia dictaminó provisionalmente que ya existían indicios probables de que el Estado de Israel estaba cometiendo un genocidio. … ¿Y qué ha hecho el Gobierno alemán desde entonces? Ha seguido realizando visitas de Estado y apoyando diplomáticamente al Estado de Israel. Ha seguido exportando armamento y tecnología militar esenciales para mantener el genocidio. Ha seguido lucrándose con este mismo genocidio”.

La ciudadana alemana Vi Kovarbasic pidió al tribunal que hiciera uso de su imaginación: «Mientras los habitantes de Ulm llevan a sus hijos al colegio, hacen la compra en las zonas peatonales y disfrutan del sol primaveral en los parques, en las inmediaciones, en la fábrica de armamento de Elbit Systems, se fabrican instrumentos que llevan décadas utilizándose para vigilar, aterrorizar y asesinar a personas en Palestina y en otros lugares». La compasión de Vi por toda la humanidad, sobre todo por los más indefensos entre nosotros, es lo que le impulsó: «No tuve más remedio que utilizar mis propias manos para impedir la construcción de otro dron más».

Mientras tanto, la demanda que la defensa lleva tiempo planteando de que el fiscal del Estado (y miembro del partido CDU) Ronny Stengel investigue a Elbit Systems por sus posibles crímenes de guerra sigue siendo completamente ignorada.

La declaración de Zo concluyó cómo la propia justicia alemana se encuentra ahora en el banquillo : “En teoría, un elemento esencial de la democracia es la separación de poderes. Así pues, mientras que el poder ejecutivo, el Gobierno alemán, ha optado muy claramente por la complicidad, ¿qué elegirá el poder judicial en este caso: la complicidad o “Nie wieder” (Nunca más)?”.

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Resumen de la audiencia del lunes 15 de junio:

• El tribunal utilizó las preocupaciones de los cinco sobre sus derechos humanos en el juicio como argumentos en contra de su puesta en libertad provisional, alegando que dichas preocupaciones aumentaban el riesgo de fuga.

• La defensa argumentó que la jueza presidenta, Kathrin Lauchstädt, mantenía a los acusados como rehenes por expresar sus convicciones en materia de derechos humanos, y presentó nuevas mociones de recusación por parcialidad.

• El tribunal afirmó falsedades, alegando que en el juzgado de Stammheim no existen salas sin tabiques para las consultas entre abogados y clientes (los abogados han utilizado dichas salas y saben que existen), y que no hay material de escritura sin puntas afiladas que puedan causar lesiones. Tomar notas y apuntes es parte de la defensa, pero en la audiencia del 15 de junio, el Tribunal alegó que todos los bolígrafos —es decir, también los rotuladores, los lápices de cera o los lápices de colores— tienen una punta afilada que podría suponer un peligro para las personas. La jueza volvió a denegar las solicitudes de la defensa de contar con un tomador de notas (sin dar ninguna razón) y de que el público dispusiera de material de escritura, incluso sin puntas afiladas (supuestamente por razones de seguridad).

• Leandra se dirigió al tribunal, señalando que no tiene antecedentes penales y que nunca ha hecho daño a nadie, y preguntó por qué motivos se la mantenía en una jaula de cristal; el juez se limitó a hacer referencia a resoluciones anteriores (que no justificaban esta medida). La defensa solicitó que las conversaciones con los clientes se celebraran en el edificio del tribunal sin mampara de vidrio separadora. El tribunal lo rechazó con el argumento de que no existían salas de ese tipo en el edificio, a pesar de que la defensa sabe, por procedimientos anteriores, que sí las hay.

• Un abogado preguntó a los jueces, salvo al presidente, si alguno de ellos tenía opinión propia, ya que se limitaban a asentir con la cabeza ante cualquier propuesta del presidente. Cuando algunos miembros del público golpearon el suelo con los pies en señal de apoyo a esta afirmación, el juez expulsó al público, incluidos los familiares, sin intentar identificar quién había hecho el ruido.

• La defensa presentó otra moción de recusación por parcialidad judicial, basada en parte en que la jueza sonrió con satisfacción al expulsar al público de la vista.

Resumen de la audiencia del viernes 19 de junio:

• La defensa presentó una objeción por el maltrato del tribunal hacia el público y leyó quejas concretas de varios asistentes que sufrieron registros corporales por parte de un guardia, similares a agresiones sexuales.

• Para garantizar el derecho de los acusados a una traducción fiel durante el juicio, de conformidad con la Directiva 2010/64/UE de la Unión Europea, la defensa solicitó que se realizaran grabaciones completas de todas las actuaciones judiciales, incluyendo lo que dicen los intérpretes y los acusados, ya que las declaraciones de los acusados y las interpretaciones que se les proporcionan no se escuchan en audiencia pública. El fiscal Ronny Stengel consideró que, dado que esto no está especificado en el Código Penal alemán, era innecesario, y alegó que no había pruebas de tal necesidad.

• Para garantizar el derecho de los acusados a una traducción fiel durante el juicio, de conformidad con la Directiva 2010/64/UE de la Unión Europea, la defensa solicitó que se realizaran grabaciones completas de todas las actuaciones judiciales, incluyendo lo que dicen los intérpretes y los acusados, ya que las declaraciones de estos últimos y las interpretaciones que se les proporcionan no se escuchan en audiencia pública. El fiscal Ronny Stengel consideró que, dado que esto no está especificado en el Código Penal alemán, era innecesario, y alegó que no había pruebas de tal necesidad. Sin embargo, dos abogados defensores señalaron errores de traducción de los que ya tenían conocimiento. Se espera una decisión al respecto. Por el momento, el acta (Protokoll) solo incluye los puntos clave según lo decidido por la jueza Kathrin Lauchstädt, lo que significa que será imposible identificar los errores de traducción que afecten al derecho de los acusados a un juicio justo, y no se dispone de un acta completa y objetiva de las actuaciones.

• La abogada defensora Nina Onèr leyó ante el tribunal pruebas contundentes aportadas por cirujanos sobre las muertes y lesiones de bebés y niños en Gaza, y solicitó que se admitieran como prueba. Se trataba de un extracto de un devastador informe de investigación, *What the Wounds Are Telling Us* (*Lo que nos dicen las heridas*), que ganó el Premio Europeo de Prensa 2026 al Mejor Reportaje. La voz de una intérprete se quebró tres veces por la emoción mientras traducía las descripciones de heridas de bala que se supone que fueron causadas por francotiradores israelíes que apuntaban a niños pequeños.

• Se presentó como prueba un vídeo de una hora y media de duración sobre los hechos ocurridos en las instalaciones de Elbit Systems en Ulm, una recopilación de imágenes editadas procedentes de las cámaras de cabeza de los miembros de Ulm5, las cámaras de seguridad de Elbit y las cámaras corporales de la policía.

• La jueza se autoproclamó sargento mayor al mando de un cuartel. Este revelador momento se produjo durante la proyección del vídeo policial, en el que se veía a una persona caminando rápidamente en la oscuridad, respirando con dificultad y diciendo: «Tengo que dejar de fumar». El público se rió y la jueza gritó: “¡Silencio ahí atrás!”. En respuesta, el abogado defensor Matthias Schuster dijo: “Esto es una sala de tribunal, no un cuartel, y usted no es una sargento mayor”, a lo que la jueza le respondió: ¡Sí que lo soy!”

• La jornada concluyó con la defensa exigiendo que este comportamiento inapropiado constara en el acta oficial del juicio (Protokoll), y con los cinco equipos de la defensa presentando una moción de recusación por parcialidad en nombre de sus acusados, del público y de ellos mismos, ya que la jueza había revelado su convicción de desempeñar un papel militarista más que judicial, así como su implacable oposición hacia los acusados y el público.

Búsqueda de apoyo internacional a nivel europeo

La defensa de los “Ulm5” y sus familiares reiteraron su llamamiento a las autoridades irlandesas, españolas, británicas y alemanas para que supervisen el juicio de sus ciudadanos.

El 9 de junio, el eurodiputado Jaume Asens (Verdes) recibió en el Parlamento Europeo a una delegación de familiares de los «Ulm5» y a un abogado defensor. Se elebró una rueda de prensa con el abogado de los «Ulm5», Mathes Breuer, y con la madre de Zo, Nicky Robertson; y presentó una pregunta escrita a la Comisión Europea sobre las irregularidades procesales que rodean el caso (firmada por 21 eurodiputados y respaldada por otros que ya habían alcanzado su cuota para este trimestre).

El eurodiputado Jaume Asens afirmó que Friedrich Merz, el canciller alemán, era quien debía estar en el banquillo de los acusados, y no los Ulm5. Señaló que los signatarios de la Convención sobre el Genocidio están obligados a respetar el derecho internacional y a prevenir el genocidio, y que los Ulm5 habían intentado hacerlo mientras Alemania lo ignoraba, exportaba armas a Israel durante el genocidio en Gaza y ahora procesaba a quienes protestaban. Asens señaló el precedente del presidente de Liberia, Charles Taylor, condenado en La Haya en 2006 por suministrar armas al conflicto de Sierra Leona. El abogado de los Ulm5, Mathes Breuer, se refirió a las violaciones de derechos cometidas durante el juicio, y la madre de Zo, Nicky Robertson, habló de la violencia procesal.

La pregunta escrita de Asens plantea su preocupación por un posible trato degradante y por las violaciones del derecho a un juicio justo en el proceso contra los «Ulm5», y pregunta si las condiciones son compatibles con el artículo 47 de la Carta, la Directiva 2016/343/UE y el artículo 6 del CEDH; y, en caso contrario, si la Comisión tiene intención de dirigirse formalmente a las autoridades alemanas en relación con el cumplimiento de estas garantías.

Próximas vistas: 29 de junio, 1 y 3 de julio – 9:00 h en Asperger Str. 47, 70439 Stuttgart


Veure en línia : https://www.anred.org/alemania-cont...

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